viernes, 9 de octubre de 2015

Todas somos tú

Nunca, hasta estos últimos meses había prestado atención a esas tiendas. Suelen estar ubicadas en el epicentro de las ciudades y muestran sus productos de escaparate con la clase de las gourmet. Son las que ofrecen pelucas, turbantes, postizos,  pañuelos con flequillos  incorporados, coquetos sombreros y unos gorros que recuerdan la elegancia de una Grace de Mónaco, por evocar algo un tanto frívolo para comenzar. Aunque, no creáis, vivir con ligereza y alegría es difícilísimo.

Respirar de cerca la historia de los tratamientos que llevan incorporada la caída del pelo te conduce a observar otras realidades que nos pasaban desapercibidas o que mirábamos de refilón. Los pronósticos médicos auguran que siete de cada diez mujeres padecerán cáncer de mama. Pero, como la mayoría de los grandes problemas, hasta que no lo palpamos en carne propia o a escasos centímetros de nuestra piel  aparcamos el tema a una distancia más cómoda. Una mañana cualquiera esa realidad más que posible  se nos vuelva muy cercana y tratamos de tú a tú el tema de la peluca, el cansancio, las náuseas, los bajones anímicos, la superación de una circunstancia adversa... 

Por otro lado, cuando la situación que padecen millones de mujeres en el mundo se nos hace amiga, también entendemos que es posible desdramatizar y sacar la parte jocosa hasta del mismísimo infierno. En este octubre que ya denominan el mes del rosa,  especialmente me acuerdo de una de esas personas, casi hermana, que atraviesa la experiencia de vivir el "protocolo" del cáncer de mama. Con ella, que tiene un gran estilazo para vestidos, complementos y demás artes de la decoración, bromeamos diciéndole que con tal de que la comparemos con Angelina Jolie ya no sabe qué hacer. Lo cierto es que luce su nuevo look como una estrella de cine y encara la enfermedad con optimismo. "No queda otra", se justifica ella, quitándole importancia a su coraje. Aunque presiento que los malos momentos se quedarán siempre en su intimidad. Quienes compartimos una parcela de su mundo, mientras tocamos madera e intentamos calzar sus zapatos, la acompañamos en la travesía; convencidas de que la unión hace la fuerza, y que todo esto pasará...


lunes, 5 de octubre de 2015

Ellos, que también planchan

Fantaseaba, como suele ser habitual en mí, sobre la posibilidad de ser columnista o articulista -no soy exigente- en una de esas revistas de fin de semana que acompañan a los grandes periódicos de tirada regional o nacional. Ya sabéis, los magazines que solemos leer las mañanas de los domingos acompañando al segundo café, hacia la hora del vermouht con cuidado de que no nos salpique el caldo de las aceitunas; o ya por las tardes, cuando la alegría dominguera comienza a tornarse en melancolía por ese no se qué tristón que suelen tener los atardeceres de los días festivos. Sin tratar de llegarle a la suela de los zapatos a Almudena Grandes, Manuel Vicent, Pilar Eyre, Ángeles Caso, Juan José MIllás, Rosa Montero, Javier Marías, Elvira Lindo, Boris Izaguirre, etc...tampoco creo que una no sirva  para narrar la vida con cierto estilo. Al fin y al cabo, todos ellos nos cuentan cosas de lo más cotidiano.

Cómo así no podría escribiros que la luz del mediodía me impide ver bien la pantalla del ordenador, al igual que le ocurre a Daniel Córdoba-Mendiola, sentada desde el restaurante Le Pain Quotidien de Londres; claro que lo de comer en una terraza delante del Institut Francais londinense ya será para el próximo verano o para dentro de unos cuantos más, sino para una futura reencarnación. Más real aún -posible por la coincidencia de sentimientos y paisajes- sería emular a Ángeles Caso titulando a una de sus columnas "Frustración", mientras narra lo bello de un atardecer: imperfecto: "...Vi juguetear las golondrinas y escuché en medio del silencio el canto del algún pájaro refugiado ya en los árboles... La vida debería ser siempre así, pensë". . 

Enfín, que imaginaba cual sería mi artículo para el próximo fin de semana mientras observaba cómo un vecino de patio -un señor en esa edad que puedes calcular entre los cincuenta y pico y los setenta según te haya tratado la vida, tu genética y tu amor propio- planchaba con esmero un lote de ropa. Juro que no fue un acto de cotilleo -aunque todos llevemos un cuentista dentro más o menos maligno- simplemente o cerraba los ojos para tender la ropa de color que aumenta considerablemente después del fin de semana o era inevitable quedarme con esa estampa evolutiva de la igualdad de género. Cuando volví a la ventana de la misma habitación a pasar la bayeta húmeda por el  pollete -las palomas no dan tregua- volví a encontrarme con el susodicho pasando la fregona por el suelo de la cocina que desde mi punto de vista ya se veía impoluto, para posteriormente baldear el trozo de patio que alcanzó con el agua restante y que llegó a mi pituitaria con un inconfundible aroma a pino y limón.

Quiero decir con todo esto, a propósito también del aniversario del voto femenino en nuestro país que estos días se conmemora y que nos lleva a reflexionar sobre el avance de las libertades femeninas,  que sí hemos cambiado. No es que haya que poner ninguna medalla al varón planchante, pero hay imágenes más esclarecedoras que muchas declaraciones de intenciones. El caso es que las camisas le estaban quedando perfectas -para observar esto reconozco que estiré el cuello algo más de lo necesario- y el vestido de lino de su señora -tal vez ya para retirar en el armario para la próxima temporada- colgaba de una percha como recién sacado de la tintorería.

Como, desde aquí no nos escucha nadie, os contaré que mi mejor amiga, de recién comenzada la vida en pareja, apenas sabía cocinar y hubo de tener de maestro a su marido. El único plato en el que ella le superaba era en la elaboración de las croquetas, por lo que se negó a enseñárselo a su santo, sabe Dios por qué extraños razonamientos del alma femenina. Que conste que eso fue hace mucho tiempo, y ahora ella cocina cualquier cosa y él ya la aventaja con la bechamel...

viernes, 2 de octubre de 2015

Colores de Octubre

Dice Pepa Bueno que empezó Octubre con vientos del Sur y aires del Norte. En nuestro país el debate sobre el independentismo catalán parece ser el huracán más poderoso. El tema de los refugiados continúa siendo la asignatura pendiente de toda Europa. El AVE que no llega ni se le espera de momento en Asturias y el uso de los fondos mineros suponen otro motivo de controversia política en nuestra región. En el capítulo de corrupciones, el caso Rato; otra presunta demostración deque la avaricia rompe el saco. En los tribunales nuevamente la crónica de Asunta Basterra, donde desubican las frías declaraciones del padre de la desafortunada víctima y la pasmosa pasividad de la figura materna,con el Orfidal como elemento sospechoso de un crimen aún por dilucidar. En las cosas del corazón, la saga de las Campos copa casi todas la portadas de la prensa rosa:; acompañarán a la hija de la Jurado en la celebración de su nueva boda. Los hay que no escarmientan. Enfín, mejor que el amor siga siendo testarudo a pesar de los pesares. En temas de humor -el más inteligente de los sentidos- un Goya de honor para Mariano Ozores. Nos llegaron también por estas Redes noticias de una tragedia más cercana, a la que pusimos nombres y apellidos, y que nos ha entristecido aún más esta semana. La muerte digna vuelve a ser objeto de debate y cuesta creer que alguien no esté de acuerdo con el derecho de dejar este mundo con el menor dolor posible y la máxima dignidad.Por lo demás, pienso más que nunca en el dicho que uno no deja de ser un niño mientras tenga un padre a quien acudir. Será por eso que tengo la sensación de que algo ha cambiado para siempre en mí.

Apenas dos tardes me ha llevado leer el libro de Pilar Eyre, Mi color favorito es verte. He de reconocer que con el morbo añadido de que la periodista asegura que es su historia real. Sin embargo, supongo que algo de ficción habrá intercalado en la narración de su aventura, por aquello de que lo que se recuerda es más de lo que se vive; amén de que un poco de imaginación siempre adorna los hechos y hace más atractiva una vivencia. Pero entretiene la novela de una señora rondando los sesenta que vive una intrigante historia de amor con un hombre mucho más joven envuelto en el misterio. Es oxigenador también  leer con qué naturalidad la escritora asume fumarse un porro de cuando en cuando, en esa edad ya en que uno no se pierde tan fácilmente. Asimismo.Pilar  nos deja constancia de que confesar determinadas intimidades deja patente  que el pudor es relativo según se tengan veinte, cuarenta o sesenta, haciéndola más cercana a pesar de sus logros periodísticos y literarios. Anima que nos recuerden que uno puede vivir plenamente en cualquier etapa de su vida si las circunstancias son propicias. No quiero destrozar el final, pero os podéis figurar cómo terminan estos cuentos de amor imposibles.

Por otra parte, empieza el tiempo de darse de bruces con la realidad y sentir el dolor de pensar que ya nunca más veremos a esa persona tan importante en nuestra insignificante vida; porque apenas hormiguitas somos vistos desde el cómputo del universo. Aunque bajo la lupa de nuestra individualidad cada objeto personal suyo produce una nostalgia casi física en mi corazón. Tengo miedo a que se me borre su olor, su risa, su voz... e intento atraparlos cada día. Los psicólogos le llaman duelo, y dicen que esa pena primera va pasando. Pero hasta me produce angustia la posibilidad de que el tiempo consiga que el recuerdo no haga daño...

Buen fin de semana, el mes de los colores cálidos ha vuelto ajeno a las nuevas ausencias y las noches se hacen más largas sin importarles que eso incrementa muchas penas..Octubre, sin embargo, siempre supondrá  la llegada de nuevas vidas a mi casa, y el olor a mandarina me recuerda que en todo momento hay algo por lo que seguir rodando.

lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Qué es un refugiado, mami?




“Los abuelos, tu sobrina, Lola y Ernesto, tu vestido favorito, el agua fresca, la vecina del quinto, tu desayuno calientito, las fiestas de tu calle, Pepita, el sol y tus amigos… todo, absolutamente todo desaparece si te conviertes en refugiado” 
(Campaña 2003/04 en radio y televisión del comité español del ACNUR)


Por circunstancias de la conciliación familiar me vi en la necesidad de llevar a mi hijo pequeño a una reunión en la que se trataba el estado de los proyectos y protocolos para con los millones de refugiados que esperan a las puertas de Europa. "¿Qué es un refugiado, mami?". Son esos seres humanos que huyen de sus países para alejarse de guerras, hambres, persecuciones políticas y demás miserias. Nada como la sencillez de una respuesta, sobretodo si va dirigida a los niños, capaces cuanto menos edad de ver la simpleza de las cosas con la claridad de quien no se anda por las ramas: "En nuestro país hubo un tiempo en que también se fueron muchas personas en las mismas condiciones. Tú los has visto es esas películas que a veces miramos juntos, y  que tanta rabia e impotencia nos despiertan..Siempre preguntas ante tanta desolación que si no había ningún héroe para defenderles, y yo trato de hacerte comprender que los héroes solo existen en la ficción; si acaso se convierte en algo poderoso y real la voluntad de muchas personas por hacer un mundo mejor y la enseñanza de experiencias pasadas". O allgo parecido creo que te conté

Esa espina siempre inoportuna del refugiado remueve ahora planes e itinerarios  que Europa en general y España en particular no sabe bien cómo programar sin que el dolor no sea muy grande. Vamos,que pobrecitos niños con ojos hambrientos, mamás con miradas desesperadas,  jóvenes sin futuro, hombres y mujeres impotentes ante todo y viejos con algo más que sus años a cuestas. Pero el problema de su reubicación le está viniendo grande a este primer mundo que, avisado desde hace varios años de estas oleadas de seres humanos en busca de protección, no acababa de creérselo y pecó por falta de previsión. Y luego, esa foto impactante de un niño muerto en una playa, que ha removido más conciencias que todo un archivo de datos; no sé si por aquello de que una imagen vale más que mil palabras o porque necesitamos de la evidencia más dura para entender. Pero, acostumbrados como estamos a la inmediatez de la imagen de tragedias lejanas,el olvido no tarda en llegar, volviendo a la vieja retahíla de que bastante tenemos para nosotros...

Ahora apura el tiempo para que las cosas sigan su curso sin alterar la paz, la economía y la convivencia de los europeos,unos más reacios que otros a compartir su territorio con extranjeros que no conocerán su lengua, sus tradiciones ni sus dioses.Hay que hilar fino para que los repartos se desarrollen con profesionalidad,y dejar en manos de los expertos en estas situaciones los pasos a seguir. Porque son admirables los gestos de quienes voluntaria y personalmente les ofrecerían un cuarto en su casa o uno de sus pisos vacíos, pero la experiencia dice que ese no es el camino. Aunque suene poco romántico, no debemos olvidar que la visita y la pesca a los tres días apesta, y lo que hoy es un acto de solidaridad altruista mañana se puede convertir en un callejón sin salida. Mejor prever las ubicaciones con un buen análisis de presente, pasado y futuro, las correspondientes circunstancias socioculturales y personales de los que buscan asilo y después bienvenidas sean todas las facilidades para mejorar su situación, digna de compasión y merecedora de una oportunidad en cualquier caso. Así se evitará, en la medida de lo posible, cualquier tentación hacia la xenofobia,la incomprensión y el hastío. Nada que pueda parecer una limosna, sino un acto de justicia.

En el capítulo de datos, voy recopilando algunos que desconocía (yo solo sé que no sé casi nada): ¿Sabíais vosotros que los niños africanos albinos son perseguidos en sus países porque se les atribuyen ciertos elementos mágicos supersticiosos por su condición diferente, con lo que deben eliminarse para que la mala suerte no afecte a la Comunidad?.¿Que los sirios cristianos son especialmente acosados en su tierra o que una de cada cuatro mujeres es sometida a violaciones, casamientos forzosos o secuestros en algunas naciones en guerra?  Por otro lado es importante recordar, a modo de comparación, que una manta térmica o una botella de agua envasada es todo un lujo para un refugiado... Y de paso, recordar una canción http://youtu.be/D5wedbFQq5k

Por lo demás, una reflexión sobre la importancia de tener un refugio -bonita palabra, por cierto- a donde dirigirse en caso de un naufragio de cualquier modalidad..Al fin y al cabo todos en algunos momentos somos, hemos sido o seremos refugiados de algo. Quién no ha buscado en un abrazo, una palabra de aliento, una sonrisa franca o una mirada segura el cobijo para sus angustias. Esa búsqueda de la que no está libre ningún individuo y que nos bastaría para comprender a quienes además de esas guaridas personales tienen en juego su vida, la de sus hijos y la de su pueblo. Nada como este texto para entender la importancia de hacerles la vida menos difícil : En la mayoría de los casos, es suficiente con un simple buen gesto.“Cuando te encuentres con un refugiado, imagínate cómo se debe sentir. Y en vez de darle la espalda, ofrécele una sonrisa. Tal vez no parezca gran cosa. Pero para un refugiado puede serlo todo”
(Carteles de La Agencia de la ONU para los Refugiados)


Fotografía 1: Refugiados españoles de la Posguerra despidiéndose de sus familias;muchos de ellos para siempre.
Fotografía 2:  En una jornada sobre la atención a las personas refugiadas, organizada por el Principado de Asturias,la Federación Asturiana de Concejos, la Coordinadora de ONG del Principado de Asturias y la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

El poder de la solidaridad

  • "Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo". Eduardo Galeano. 


"Caminábamos juntos para sentir que compartíamos el aire, el ruido del río, el olor de la tierra, la sombra de las montañas. Sembrábamos de palabras cada recodo del camino y teñíamos de sueños cada minuto que avanzábamos. Porque la solidaridad de otros pasos cercanos y de otras manos extendidas es la mayor muestra de ternura y la fuerza más poderosa... " B. R.

Hoy una caminata corta para invitaros a todos y a todas a participar en la Carrera Solidaria de la Mujer que se celebrará en Sobrescobio el próximo 18 de Octubre.  Andarines y corredores compartiendo nueva senda por una causa que de un modo u otro nos atañe a todos. Además de los beneficios materiales, sentir que estamos arropados en cuerpo y alma por nuestros semejantes cuando luchamos por un problema que tambalea nuestras vidas nos da impulso para enfrentarlo, Hoy por ti y mañana por mí o uno para todos y todos para uno, que dirían los famosos mosqueteros. 

El trayecto Soto de Agues-Rioseco será el próximo escenario de esa solidaridad femenina que, a buen seguro, contará también con la participación de nuestros chicos porque hace mucho que el rosa ya no es excluyente.  

Allí nos veremos esa mañana de Octubre, cuando el manto del Parque de Redes ya estrenará sus nuevos colores de otoño. Un pretexto más para reencontrarnos en Sobrescobio y compartir pasos y palabras. Esperemos que el tiempo también sea solidario; de lo contrario danzaremos bajo la lluvia... Siempre nos quedará un Plan B.









jueves, 17 de septiembre de 2015

¡Ahora vuela...!

A mi querido padre, que ha jugado su última partida con el coraje y la dignidad que puso en todas las cosas de su vida.

Se aproxima el Día del padre y más que nunca comprendo la famosa frase de que "un@ no deja de ser niño mientras tenga un padre al que acudir".  Seis meses después de esto que había escrito como la única oración en la que creo; la del recuerdo, el amor y la bondad, actualizo mi entrada. Poco que añadir a mis palabras, salvo que este año la primavera ya no será la misma porque nos falta él para disfrutar de esos rayos que calientan más las mañanas y hacen más alegres los atardeceres. Nos falta para preguntar si habrá muchas truchas en el río, ahora que se aproxima la pesca -una de sus aficiones favoritas mientras que la salud se lo permitió- y para comer un buen plato de arroz con pollo el día de San José, su manjar favorito.Precisamente hoy tenemos ese menú en nuestra mesa. Pero, aunque ya nada pueda ser igual, los cerezos están a punto de florecer, y el tuyo también.

En los últimos años años, cuando ya tu enfermedad te impedía moverte con normalidad, me decías muchas veces que soñabas con que caminabas ligero por tus prados más empinados y que casi podías correr por los montes que te vieron nacer. "Para eso están los sueños; para vivir imposibles", te respondía yo.

Nunca pensé que pudiera enfrentar con tanta paz verte marchar para siempre. Me reconfortaba acariciar cada día de este tiempo de descuento la cicatriz de tu frente morena, tus manos huesudas, y siempre con dolor en los últimos años. ¡Ay esas manos que empuñaron el pico en la mina, la guadaña en el campo, los enseres de carpintería e incluso la paleta de albañil! Dedos largos y hábiles que tantas truchas han pescado por el Río Alba, y rápido aprendieron el arte de jugar a los bolos, en los que fuiste un campeón con la zurda. Me entristecía mucho oírte decir: "ya nun valgo pa ná", cuando te pedían que les hicieses una demostración en el juego asturiano por excelencia.

Salió el arcoiris nada más irte ese miércoles ya inolvidable de Septiembre, como si quisieras decirnos que la vida tiene un color cada día.  A buen seguro que sacarías el genio si nos vieses lamentarnos más de la cuenta. Y sé, autónomo como siempre fuiste, que sólo nos pedirías que cuidásemos de la persona que más te echará de menos y que tanto te cuidó a ti,mi madre.  La misma que, poco dada a hacer confidencias y sufrida como pocas, nos cuenta ahora que tu le comentabas que lo que más sentías de morirte era por tus dos nietos.  

Yo, poco confiada en lo que habrá más allá, nunca necesité tanto creer como ahora en cómo los recuerdos son lo único que nadie puede arrebatarnos. Asimismo, estoy segura de que habremos de sentirte en cada suplo de viento en otoño, en la nieve que tanto te gustaba contemplar desde tu chimenea, en los primeros brotes de la primavera y en las cálidas tardes de los verano; cuando te sentabas a comer un helado a la sombra de vuestra casina verde, ignorando las amenazas de la gota y el colesterol, sacando a menudo esa retranca que siempre te caracterizó y que tanto nos ayudaba a desdramatizar muchos momentos

Si algo bueno han tenido estos días de despedida ha sido la constancia de que hay personas que nos aprecian de verdad, y haber conocido a otras que ya forman parte de las que se quedarán para siempre en nuestras vidas. A todas ellas quiero agradecerles desde aquí haber estado presentes de múltiples maneras.

Nos has dejado bien dicho que el día que llegase tu hora no querías ningún tipo de duelo ni de ceremonia. Y así estamos respetando sus deseos, ¡cómo para llevarte la contraria!. Lo que no implica que sean bienvenidas todas las muestras de afecto que recibimos.

Vuela ahora a donde te apetezca, querido padre, libre de dolores y de penas. Sigue jugando esas partidas de tute que te hacían olvidar tus males algún que otro domingo y permítete ya sin sentirte culpable el lujo de un chupito de whisky, con el que tus amigos de tertulia -que ya te extrañan desde hace días- brindarán y te recordarán. "Nada que lamentar, ya taba el camín andau", seguro que les dirías. Nosotros te prometemos no olvidarte y nos esforzaremos por ser dignos de pertenecer al tronco de ese roble protector que siempre has sido.




¡Ahora vuela...!

A mi querido padre, que ha jugado su última partida con el coraje y la dignidad que puso en todas las cosas de su vida.

Se aproxima el Día del padre y más que nunca comprendo la famosa frase de que "un@ no deja de ser niño mientras tenga un padre al que acudir".  Seis meses después de esto que había escrito como la única oración en la que creo; la del recuerdo, el amor y la bondad, actualizo mi entrada. Poco que añadir a mis palabras, salvo que este año la primavera ya no será la misma porque nos falta él para disfrutar de esos rayos que calientan más las mañanas y hacen más alegres los atardeceres. Nos falta para preguntar si habrá muchas truchas en el río, ahora que se aproxima la pesca -una de sus aficiones favoritas mientras que la salud se lo permitió- y para comer un buen plato de arroz con pollo el día de San José, su manjar favorito.Precisamente hoy tenemos ese menú en nuestra mesa. Pero, aunque ya nada pueda ser igual, los cerezos están a punto de florecer, y el tuyo también.

En los últimos años años, cuando ya tu enfermedad te impedía moverte con normalidad, me decías muchas veces que soñabas con que caminabas ligero por tus prados más empinados y que casi podías correr por los montes que te vieron nacer. "Para eso están los sueños; para vivir imposibles", te respondía yo.

Nunca pensé que pudiera enfrentar con tanta paz verte marchar para siempre. Me reconfortaba acariciar cada día de este tiempo de descuento la cicatriz de tu frente morena, tus manos huesudas, y siempre con dolor en los últimos años. ¡Ay esas manos que empuñaron el pico en la mina, la guadaña en el campo, los enseres de carpintería e incluso la paleta de albañil! Dedos largos y hábiles que tantas truchas han pescado por el Río Alba, y rápido aprendieron el arte de jugar a los bolos, en los que fuiste un campeón con la zurda. Me entristecía mucho oírte decir: "ya nun valgo pa ná", cuando te pedían que les hicieses una demostración en el juego asturiano por excelencia.

Salió el arcoiris nada más irte ese miércoles ya inolvidable de Septiembre, como si quisieras decirnos que la vida tiene un color cada día.  A buen seguro que sacarías el genio si nos vieses lamentarnos más de la cuenta. Y sé, autónomo como siempre fuiste, que sólo nos pedirías que cuidásemos de la persona que más te echará de menos y que tanto te cuidó a ti,mi madre.  La misma que, poco dada a hacer confidencias y sufrida como pocas, nos cuenta ahora que tu le comentabas que lo que más sentías de morirte era por tus dos nietos.  

Yo, poco confiada en lo que habrá más allá, nunca necesité tanto creer como ahora en cómo los recuerdos son lo único que nadie puede arrebatarnos. Asimismo, estoy segura de que habremos de sentirte en cada suplo de viento en otoño, en la nieve que tanto te gustaba contemplar desde tu chimenea, en los primeros brotes de la primavera y en las cálidas tardes de los verano; cuando te sentabas a comer un helado a la sombra de vuestra casina verde, ignorando las amenazas de la gota y el colesterol, sacando a menudo esa retranca que siempre te caracterizó y que tanto nos ayudaba a desdramatizar muchos momentos

Si algo bueno han tenido estos días de despedida ha sido la constancia de que hay personas que nos aprecian de verdad, y haber conocido a otras que ya forman parte de las que se quedarán para siempre en nuestras vidas. A todas ellas quiero agradecerles desde aquí haber estado presentes de múltiples maneras.

Nos has dejado bien dicho que el día que llegase tu hora no querías ningún tipo de duelo ni de ceremonia. Y así estamos respetando sus deseos, ¡cómo para llevarte la contraria!. Lo que no implica que sean bienvenidas todas las muestras de afecto que recibimos.

Vuela ahora a donde te apetezca, querido padre, libre de dolores y de penas. Sigue jugando esas partidas de tute que te hacían olvidar tus males algún que otro domingo y permítete ya sin sentirte culpable el lujo de un chupito de whisky, con el que tus amigos de tertulia -que ya te extrañan desde hace días- brindarán y te recordarán. "Nada que lamentar, ya taba el camín andau", seguro que les dirías. Nosotros te prometemos no olvidarte y nos esforzaremos por ser dignos de pertenecer al tronco de ese roble protector que siempre has sido.