Esas pequeñas cosas...

lunes, 19 de enero de 2015

La Cenicienta bilingüe

Había una vez un colegio en un barrio obrero de una ciudad. Llegó un Gobierno con buenos propósitos en Educación Pública y decidió elegir ese Centro para un proyecto de bilingüismo. Al cabo de unos pocos años, el alumnado de esa escuela, ubicada en el extrarradio de una vetusta  capital norteña, no tenía cotejo en el nivel de su segundo idioma. Así lo fueron demostrando los títulos y los premios recibidos dentro y fuera del país. Las plazas para llevar a los niños a ese cole empezaron a disputarse. El British era uno más de la familia y su vigencia parecía segura.  Se exponía como un ejemplo de superación por excelencia; modelo para otros muchos centros y envidia de algunos que llegaron a considerar de que los niños con menos recursos no eran merecedores de tal privilegio. La Cenicienta se hizo bilingüe.

Llegaron los años de crisis y, con el pretexto de los recortes, los primeros afectados fueron los derechos sociales . A quién le importaba que unos niños tuvieran el aliciente de una educación de calidad, con la garantía de un idioma que aprendían desde sus tres años y que era su mejor carta de presentación. Nadie decía nada claro, pero comenzaron a disminuir los horarios en las asignaturas biligües y se apreciaba una mengua en el nivel de su desenvoltura en el idioma de Shakespeare. 

La Dirección le pasa la pelota a la Consejería y la Consejería al Gobierno Central. Los rumores sobre que acabará siendo un colegio más,sin el distintivo de su nivel de inglés, va en aumento. El acceso a las autoridades responsables para los padres es difícil. Par llegar a alguien que de una explicación clara se necesitan sortear trámites que se alargan y el tiempo corre en contra del proyecto.

A los dirigentes se les sigue llenando la boca con la educación y la lógica importancia de que la Escuela es el semillero de la igualdad y la libertad, pero parece que los elegidos para luchar por esos derechos se lavan las manos. Obras son amores. Seguramente su hijos podrán pagarse un colegio privado lo que, dicho de paso, no es garantía de la mejor enseñanza, pero luce mucho.

Al final,las movilizaciones son el único idioma que entienden nuestros políticos. El peligro en la pérdida de votos seguramente hará más por la persistencia de una educación bilingüe en un colegio público y humilde que todas las cartas que puedan enviarse al responsable de Educación de turno. Dicen que las acciones a pie de calle de padres y madres son algunas de las luchas más temidas.

A la carroza de cenicienta parece llegarle la hora de convertirse en calabaza. Total, según están las cosas, nuestros jóvenes tendrán la oportunidad de aprender el idioma cuando hayan de emigrar para encontrar empleo, con un poco de suerte, en el aeropuerto o en un bar de cualquier país de habla inglesa...


Posdata año y medio después: Leo en los medios de comunicación que dos alumnos de la rama de Bilingüe del Instituto Pérez de Aya de Ventanielles han quedado entre los primeros en un concurso de inglés. Congratulations para ellos y para quienes les han enseñado tan bien. Es lo que tiene creer en la Educación Pública de Calidad, patrimonio de quienes creen en la igualdad de derechos y oportunidades. Buen verano.