Esas pequeñas cosas...

viernes, 20 de abril de 2012

Mucho más que un premio...

"Demos gracias a los hombres y a las mujeres que nos hacen felices  Ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestros espíritus". Will Rogers (actor estadounidense).

¿De qué modo mostrarse emocionada por un momento de pequeña gloria sin parecer cursi, infantil o empalagosa?. Siendo de las que celebro hasta cuando toca "lo jugao" en esa Primitiva que mi compañero de fatigas lleva sellando con los mismos números todos los jueves y sábados desde dieciséis años atrás, cómo no sentir gratitud hacia aquellas personas que me han ayudado a ganar este concurso de relatos.

De cuantos coqueteos he tenido con el mundo de los certámenes literarios con "A veces mirando nubes..." es la única ocasión en que he quedado en primer lugar. Como en casi todo, los puestos destacados se me resisten. Tan sólo segundos ó terceros premios en algún concurso infantil, y a las puertas de la selección en algunos más. Así que hoy siento entre mis manos al Planeta de mi vida. "El que no se conforma es porque no quiere", siempre habrá quien diga, convencidos asimismo otros de que algunos contrincantes lo habrán hecho mejor que yo. Tal vez, de haber sido consciente de la repercusión, me hubiese esforzado con otro tipo de relato menos personal. Pero los hilos del destino me han llevado hasta esta tarde contando el humilde bagaje de algunas de mis vivencias.

"El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos", dice la famosa frase de la película Casablanca. Nuestro mundo actual ofrece un panorama poco alentador y yo no puedo evitar estar hoy contenta, pudiera decir emulando la mítica cita.  Algun@s de mis seguidores sois conocidos, a otros me permito llamaros amig@s, sin olvidar a los que forman casi parte de mi familia. También me gustaría que llegara de algún modo un trocito de esas gracias a quienes, bien por recomendaciones de terceros o porque les ha llegado mi historia por cualquier otro cauce,  me han votado y se han molestado en plasmar sus opiniones. Nunca serán suficientes porque, como acertadamente dejó escrito Jean La Bruyere "sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud...". Y, hasta las críticas, que supongo también habrá unas cuantas, espero saber aceptarlas con elegancia.

Me vais a permitir que mi último párrafo de hoy sea para dos personas especiales alejadas de este universo de Internet. Mis padres. En su mundo sencillo, contemplando esas montañas -de las que  mi amiga Isolina  me reprocha no poder separarme-, no hay cabida para el wi-fi, pero sí para aguantar juntos compartiendo sus recuerdos y disfrutando aún con sus gentes de ese trozo de paraíso que les vio nacer  hace más de ochenta años.

Una amiga siempre me dice que, a la mayoría de las personas, no debemos hacerles saber las cosas buenas que nos pasan. Os podéis figurar por qué. Yo le digo que, para tranquilidad de los que no se alegran de lo bueno, nunca se tiene todo lo que se desea, y hasta es posible que, a veces, cuando nos es concedido, tampoco era eso lo que andábamos buscando. "Si quieres ver a Dios reir, cuéntale tus planes", dicen los creyentes...

Pero, hoy la entrada no podía ser otra porque "la gratitud en silencio no sirve de nada".   (G. B. Stern).


Fotografía : Servidora ante una esas casas con alma (El Infiestu), al final del recorrido de la Senda Verde, en Soto de Agues (Asturias).

 Autora de la foto: Lucía Gutiérrez García