Esas pequeñas cosas...

sábado, 23 de abril de 2016

Querida estrella fugaz

Hace unas semanas que no me visita la inspiración, a diferencia de otras temporadas que tengo que ir apuntando continuamente, y para que no se me olviden, cosas que se me van ocurriendo, en una libretita con marca publicitaria -sepeccialK-  que me han regalado. Se me resiste últimamente la página en blanco. Pero hace días que tenía empezada una entrada sobre aquellos que deseamos realmente. Hoy lo tengo más claro. Tal vez haya tenido mucho que ver en despejarme las ideas un curso de oratoria al que  he asistido a un curso de oratoria; ya sabéis, esa asignatura pendiente que una mayoría de nosotros tenemos. La falta de recursos, el sentido del ridículo, la creencia de que solo algunas personas está dotadas para hablarles a un grupo de seres humanos nos paraliza cuando nos surge la posibilidad de dar cualquier tipo de charla.

La oratoria no es una faceta reservada a determinados trabajos y profesiones. En cualquier momento de nuestra vida nos puede surgir la ocasión de enfrentarnos al gran público y el pánico puede impedirnos hacerlo medianamente bien. Todo se puede lograr. Hasta ser un buen orador. He aprendido tantas cosas en el curso impartido por mi amiga Mónica Pérez de las Heras -términos conceptuales aparte como PNL, Vak,calibración, raport... que también son importantes aunque suenen algo más fríos- que siento la necesidad de compartirlo con los lectores de mi blog; al menos la parte más entrañable.

Sencillez, humildad y corazón. Estas son las tres claves para hablar en público y que el discurso resulte seductor. Si conocemos bien el tema a tratar, no habrá ningún problema. Que la preocupación por que el sistema nervioso pueda delatarte no sea un obstáculo,ya que solo el uno por cierto de nuestro nerviosismo será detectado por el espectador. Por lo demás, hay trucos:: posición de neutralidad, mirada, silencios... que nos ayudarán enormemente en el intento.

¿Qué es lo peor que puede pasarte hablando en público?: morirte, y eso no es lo más habitual. Los demás contratiempos pueden ser suficientemente superados con la sencillez de unos recursos que la mayoría de las veces están relacionados con el sentido común.

Visuales, auditivos, kinestésicos, Cuánta información podemos obtener con tan solo observar al ser o seres humanos que tenemos en frente y el provecho que le podemos sacar al conocimiento de esos elementos de la personalidad. Me temo que, al menos estos primeros días en que tengo frescos los conceptos, voy a mirar a las personas que caigan en mi campo de los sentidos desde  otro puntos de vista. No os preocupéis los que podáis sentiros aludidos, también me quedó muy claro que "el mapa es el territorio", y que a nadie debemos juzgar estrictamente porque todos tenemos una mapa y un territorio que justifica la mayoría de nuestros comportamientos y actuaciones. que  De este cursos de oratoria en el que tanto he aprendido, una vez más me reafirmo en  cuánto desconocemos, y apelo a fomentar nuestra capacidad de entusiasmarnos y descubrir cosas nuevas independientemente de la edad o de la etapa vital que estemos atravesando.

Ya metida en terrenos más espirituales, quiero terminar hoy este pequeño repaso de mi paso por el mundo de la oratoria con una conclusión en la que también me he vuelto a reafirmar:  las cosas que realmente nos importan apenas cuestan dinero.Me explico, :la profesora  nos mandó llevar un objeto al que le tuviéramos especial cariño para una práctica en grupo. Ninguno de los asistentes al curso llevó nada de gran valor material. Todas las cosas tenían que ver con recuerdos, con momentos,con afectos: un camafeo, un anillo,una fotografía, un carnet de un abuelo, una llave, etc... Yo he llevado un pequeño elefante de trapo que representa para mí la bondad,la amistad y la superación. Algún día os contaré más sobre "Carlitos". Nada como los sentimientos comunes para unir a las personas y hacerlas empatizar. Asimismo nos quedó claro que el sentido del humor también es un gran aliado para mantener la atención del público dinámica. Sonrisas y lágrimas  para poner broche de oro a un seminario que se nos hizo corto.

Nadie como Obama, hoy por hoy la persona más poderosa del mundo, y considerado como uno de los oradores por excelencia de nuestro tiempo, para demostrarnos que esas cualidades citadas anteriormente -el sentido del humor, la sencillez, la humildad- son los mejores aliados para llegar a cualquier corazón y seducir a cualquier público.

No dudéis de que todos somos capaces de cualquier cosa. Lo dice Nick Vujicic, el joven que recorre el mundo dando conferencias sobre la superación personal y demás: "Si yo soy capaz de casi todo sin brazos ni piernas... ¿qué no podéis hacer vosotros". No le pidamos tantos deseos a las estrellas fugaces, sino a nuestra capacidad de superarnos cada día. Buen Día del libro; otro sencillo objeto que puede llenar nuestra vida de emociones y aprendizajes...