Esas pequeñas cosas...

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Vértigo

Mientras el mundo espera la media noche pienso que hay comienzos de año que producen vértigo. Este es uno de ellos. Doce meses preparándote para la nueva década que se te avecina y sigue paralizándote la idea de que medio siglo empezará a hacer mella en tu piel, tus articulaciones, tus hormonas (convertidas en estrógenos hostiles según me cuentan quienes se me adelantan en la experiencia) y tus ilusiones. Después palpas que nada ni nadie es eterno y se te encoge aún más el corazón al pensar que te vas quedando vacío de afectos y compañías; cuando no desapareces de la memoria de otros muchos por causas ajenas a su voluntad. Quienes te borran a propósito supongo que será para bien de las dos partes. Sé que mañana solo será un día más, pero me da la impresión que muchas cosas comenzarán a cambiar. Me he levantado negativa; cosa rara para mí, que suelo tener las mejores energías a estas horas del día... Y no tengo ni un propósito. Total, para no cumplirlo. Mejor que fluyan las circunstancias...

Luego escucho las noticias y pienso que no tengo derecho a quejarme por comeduras de tarro tan personales como cambiantes. Lo malo es que las informaciones tampoco animan. La vida sigue igual. Definitivamente el ser humano no es bueno y las injusticias seguirán siendo tan antiguas como el mundo y tan actuales como el día; claro que si lo fuera no necesitaríamos gobierno. Y los que tengan la bondad como prioridad en su vida, mucho ánimo. Como dice sabiamente una famosa frase que leí por las Redes, pretender que el mundo sea bueno contigo porque tú lo eres es como pensar que un león no te va comer porque seas vegetariano,o algo parecido...

Las malas prácticas no desaparecen; únicamente cambian según los tiempos. Escucho como noticia de portada en la información regional que fueron condenadas a cuatro meses de trabajos sociales las  menores causantes del acoso escolar a una niña gijonesa que acabó suicidándose. Los emigrantes siguen saltando la valla porque el hambre no conoce fronteras. La macroeconomía sigue hablando un lenguaje que se nos antoja de otro planeta y el pez grande sigue comiéndose al pequeño en cualquiera de las esferas.

Algunos políticos nos quieren vender que la crisis ya es historia y que todo va bien. No vale; nos huele a elecciones. De un y otro lado siento ese matiz de buenas intenciones que sólo pretenden acomodarse en el poder. Mientras un voto valga más que una verdad difícilmente habrá cambios auténticos. Entiendo, por otro lado, que es difícil ponerse en los zapatos de un miserable, aquellos que tienen una tarjeta opaca a su disposición.

Pero miras el primer rayo de sol que entra por la ventana y piensas que siempre  quedará la música, el paisaje, las palabras y algunos gestos que te reconcilian con la vida.Y apenas terminadas estas divagaciones se levanta tu hijo pequeño y te pregunta con toda naruralidad:"¿Quedaron fabes de ayer?.Me apetecn para desayunar". La mejor sonrisa vuelve a mi cara. Enfín, que hay finales de año que solo la música puede salvar; como también seguirán salvándonos las buenas compañías: "con tu puedo y con mi quiero, vamos juntos, compañero". 








viernes, 19 de diciembre de 2014

Confieso

Las redes sociales parecen estar supliendo, en muchos casos, a la antigua función del confesionario comunitario, puesto en marcha no hace tanto por la iglesia más progresista. Lo de la confesión auricular tras las rejas de un locutorio, para contarle a otro ser humano, que ni siquiera era tu amigo, cosas que tal vez no le relatases ni a tu más fiel confidente, empieza a ser historia.

En lo referente al tercer Sacramento, la primera asociación de ideas  que se me viene a la mente es el rechazo que me producía la cercanía del aliento del confesor, perpetrado tras aquel confesionario de madera, que tenía un cierto tufillo a humedad y a decadencia. Recuerdo que nos aprendíamos de memoria los "pecados" a declinar cuando aquellas ceremonias eran obligatorias en determinadas fechas:.Eran cuatro o cinco ingenuas faltas que ya quisieran para sí muchos de los que nos indicaban la enmienda y nos daban la absolución con tres avemarías y dos padrenuestros. Después, aquel arrepentimiento rutinario, cuya letra imponía: "Yo pecador me confieso a Dios Todopoderoso..." .Las faltas "gordas", una vez que tuvimos uso de razón, se las contábamos vía directa a ese Dios, de cuya existencia much@s comenzábamos a dudar, aún cuando de algún modo lo hayamos reconvertido en otras entidades que también hacen de jueces.

Como es tiempo de propósitos y el espíritu navideño parece potenciar los sentimientos  -no digo que necesariamente tengan que ser buenos - hoy toca en mi blog confesión general. Lo inconfesable, como antaño, me lo reservo para mi Dios privado, lo que no significa que sea delito de omisión: Ahí van una lista de frivolidades para desdramatizar, que no todo van a ser nostalgias y filosofías:

Confieso que tengo un ordenador en la cocina tan imprescindible como el más irremplazable electrodoméstico, y por cuya causa se me ha quemado algún potaje.
Confieso que todas las mañanas envidio sanamente el talento, la voz y el buen criterio de algunas periodistas radiofónicas.
Confieso que, en ocasiones, me perfumo en el probador de la colonia más cara de la gran superficie comercial.
Confieso que siempre dejo el último bocado en el plato para no sentirme culpable por glotonería.
Confieso que cuando me doy atracones injustificados me disculpo argumentando que "total, tarde o temprano, nos vamos a morir".
Confieso que me cuesta siempre encontrar la parte a cortar que no duela.
Confieso que yo también  libro la guerra del quiero y no puedo, y del puedo y no quiero..
Confieso que pertenezco al grupo de los que le dan una lambiotada a la tapa del yogour antes de echarla al reciclaje de plásticos.
Confieso que no siempre reciclo.
Confieso que, emulando a la Santonja, de mes en mes, me regalo un "chupitín" del vino que vaya a echar al guiso.
Confieso que no plancho a diario y formo árboles de navidad con el cubo de la ropa, aunque no sea temporada de Adviento.
Confieso que he descubierto, a estas alturas de la película,  que existen vasos menstruales.
Confieso que comienzo a comprender a quienes no enseñan su DNI,  por aquello de que su edad no va pareja a sus ilusiones.
Confieso que tengo instantes en los que aún creo en la magia, aunque los Reyes Magos lleguen en trineo y Papá Nöel en camello.
Confieso que colecciono frases de muros ajenos que dicen cosas tan obvias como bonitas: "Quédate con quien te acaricie el alma que la piel te la puede acariciar cualquiera".
Confieso que presumo de mis amigos; con ellos pasa como con los libros, tal vez no sean los mejores pero son los que más nos gustan.
Confieso que escucho boleros y canto bajito cuando nadie me escucha.
Confieso que sólo pretendía hacer un poema. No me juzguen..
Confieso...

En mi  otro blog un resumen de baratijas y palabras http://baratijasparaelalma.blogspot.com.es/






martes, 16 de diciembre de 2014

El mio pueblu

Allumbrome mio má aquel utru mes de enero del 65 -el tiempu pasa como una rescamplía-, allí onde en inviernu nun nieva, trapia. Fue en esi sitiu en el que pués calzar unes xostres pa ir a por el pan y ningún vecín te mira torcío. Solo allí tien un tiernu sintíu de inmortalidá que alguien te deje ordenao que cuando morria lu amburen y después lu tiren a un regatu, o que esparcien les sos cenices al pie de una cerezal. Ye el mismu rinconín al que siempre vuelven les alandrines pe la primavera, y en veranu tovía se usa algún angazu mientres  te piquen los rucios.  Por el tiempu de les castañes, agárrense les morgaces pa nun pinchase en los díos con los oricios. Toa esta empezaura pa contabos que  un pueblu ye la so xente , les sos costumbres y el so paisaje. Pero lo que más uníos faz sintir a los habitantes d´un llugar ye el so lenguaje.

En la mio aldea asturiana de Soto de Agues,  tovía se conserven pallabres que sólo en esi universu tienen alma; sin olvidar  delles que son compartíes por los otros pueblos que conformen Sobrecobiu o por el resto de los municipios de Asturies. Pero "qué queriu", entre otres expresiones, ye patrimoniu exclusivu del pueblu que una mayoría de vosotros ya conocéis -a pesar de que dalgunos nun lu habéis pisao na más que en semeyes- a fuerza de tantu charlar de él.

Pa facer un homenaje a tantos paisanos y paisanes que son y fueron los transmisores de esi microidioma, hoy intentaré sacar una semeya del alma de esi pueblín a través de sus palabres menos conocíes. De antemano pido disculpes pa que nun me arremeyéis los güeyos si me equivoco, olvido  o escribibo mal  algunes d´ elles. Por fortuna, aún tengo diccionarios vivientes que me echarán una mano porque con toa seguriá me saldrá algún escarabayu.


Rodeau de penes -montañas o peñas- (esta la traduzco para que las dudas no os lleven por otros derroteros) que se espurrren hacia el cielo y limiten con los conceyos de Aller, Casu y Llaviana, per baxo la carretera empata con  Villamorei,.y encarbando algo más p´arriba con el pueblín de Llaíñes, esa otra tierrina que el otru día tuvimos el gustu de ver en la televisión autonómica. Con díes estolinaos, de orpín o trapiando, el paisaje a toes les hores ye dignu de contemplar. Hasta  hay magia de veres en algún de sus regatos: cuenten que en el Xerru El Agua, hay una señoritina de pelu llacio que sal a peinase la noche de San Juan y que el hombre que i clave los güeyos quea enamorau d´ella pa to la vida.

Los nenos y les nenes ya nun van allí a la escuela, pero xunto al texu centenariu siguen los sos cimientos en forma de biblioteca.  En esi llugar donde escribimos les primeres pallabres y les maestres nos "aprendieron"  a sumar, guárdense dangunos llibros y otros testimonios de xentes importantes que dieron a la aldea un puntu más de excellencia. Cuando nevaba munchu y les madreñines pequeñes entiestaben, los nuestros padres llevábennos a xacostín para que nun se nos olvidaren les lletres aprendíes. Al salir, golifábamos el platu de arroz colorao que nuestra madre nos solía preparar. Lo de la borona, les sopes de vaqueru y les castañes esmondiaes ya nos queda más lejano, pero siguen sabiendo que escoñen, ahora que empieza a recuperase lo tradicional.. Aprovechábamos la salía pa pintar algún santu en la nieve. Si había suerte, dejábennos asomar el focic pe la tardi y escalipotrar por algún camín. A da qué hora nos caíen unes inofensives moclaes por no llegar aína a enderezar. Apenes éramos como tarabuxos. Sólo por los nuestros banquinos sigue teniendo encantu estar "sordu como un tapín", ser "más neciu qu´el rau d´un guchu" o "más torcíu que los cuernos d´ un castrón". Na más que en ellos nos saca la sonrisa que dangún de nuestros mayores nos llame "mazurgos" o nos insinúen que estamos de "coyón virau".


El Ríu Alba parte en dos al pueblu que a dangunos asemeyayos al más guapu de los que hay en Suiza; aunque les comparaciones son odioses y los más entusiastas me dirán que nuestru paraísu , del que se diz que fue un de los primeros llugares de Asturies en tener les fuentes en casa, nun tien coteju. Los que tan enganchaos tamos a les nuestres raíces nun encontramos per denlluri un llugar tan atopaízu. Ahora somos más famosos porque alguien decidió llamar "La Ruta del Alba" al camín D´Agüeria de toa la vida. Lo más agradecío de  que vaya tanta xente a conocemos - la última moda ye vestise de "runner" los domingos y recorrer sendes verdes- ye que i dan alegría al llugar y se pue sacar provechu al turismo; en esti momento en que  le la vida del campu ya nun da pa comer a toos. El nivel de vida está ahora a la altura, si no más, de cualquier ciudá y ya no se vive con la economía del minifundiu, ni se precisa aferruñar el agua pa que nun esté tan frío. En voz baxa, pa nun romper el encantu, cuéntobos que de tardi en tardi parecen retumbar los ecos de les espindargues que tiñeron de colorao munchos sentimientos, y dexaren atristallau el vivir de munches families.

En el monte hay falles , robles, espineres, carrascos,  texos... Si hay suerte puen contemplase robecos, corzos, raposos, esquilos y algún llobu que en la actualidá se descara hasta casi les mismísimes anteojanes. Los anocheceres y les madrugaes de Septiembre los venaos berren como reclamu de les fembres, y ca temporá repítese la eterna llucha po la supervivencia del más fuerte. Pol cielo vuelen los estorninos, los raitanes y alguna ceriquina que enreen con les llanciertes y los esculencios en les tardes más cálides. De ratiquín en ratiquín   pue vese algún cuercuspín y pe les noches canten el coruxu y la tobeca. Cuando apaez el sol per Pascua arriba, échenos fuera del pulgueru cientos de cantares de los paxarinos autóctonos.

El llavaeru y el chigre  eran el Facebook de los nuestros antepasaos. Por allí desfilaben tagedies, amores, miseries, disputes, bromes y especialmente la dignidá de unes xentes que, en su mayoría, tovía conserven un espíritu acogedor y solidariu que fue inculcándose de generación en generación. Después de lavá la ropa sucia  (la real y la figurada), se asoleyaba en cualquier barganal. Pa qué negar que en eses refriegues siempre acababa daquien enfocicau. A continuación se echaben unes pingarates en el café o se echaba p´al gorgoberu un vasín de vino blanco calentao  que medio amburaba el gorgoberu.  Era el ansiolítico de  fríos y tristeces. De esi modo era más fácil nun anoxase con la vida y siguir con el carrastiellu derechu.

Hasta tenemos un Institutu Meteorológicu: Si el agua vien pel Cantu, ye señal de mal tiempo, pero si está el borrín enfilerau en la Pena de Piqueru el sol está asegurau. También se diz que "bermeyón pe la tardi, pe la mañana non". Y si acasu está Llorenzo madrugaor y hay un cura caleyeru, asegúrase que "ni el sol calentará, ni el cura será buenu".

Tamos en época de llunes fríes y les chimenees son el lenguaje mudu del calor que se respira es el interior de les casines que forman una cogedor ataxín vistes desde lo alto. Si das un paseu por les sos caleyes pues sentir los vieyos tiempos en que les parees eren de cebatos y los ventaninos diminutos pa espantar el fríu. De esi modo, ensuchen los hueso que los años van atacando y se hacen más llevaeres les noches llargues y los dís de cabana. Nun cambiarmos por el mellor hotel de lujo la compañía de un buen caleru  al pie de persones que nos facen la vida más llevaera. Aunque los vecinos ya nun se xunten como antes pa contar histories y compartir faenes (esbillar pa sacar del cuelmu, pulgar castañes, esmaizar, forgar , facer chapinos, frañir abñlanes y nueces... ), tovía se conserva la lleña y les forgaces en los lleñeros pa facer más cálidos los dís de inviernu. Y hay quien sigue cuntando cuentos antiguos que nos lleven a imaginar el espíritu de los que fue el llugar munchos años atrás. Sólo de esa forma conocemos persones tan sorprendentes como los personajes de una novela y situaciones que daríen pa histories interminables.

Mio madre, que ye muy refranera, diz que "nun hay mayor desgracia que nacer en mala tierra", pero nosotros tuvimos la suerte de nacer y vivir en un llugar de cuentu y, aunque nun sea méritu propiu, imprime un orgullu vital difícil de pasar desapercibíu.

Empapiello cuando pienso en les persones que nos van dejando y quiero atrapar esos recuerdos de les que tenemos aquí pa que nun se pierda esi tesuru que faz del pueblín esi llugar a donde toos y toes queremos  volver. Tengo recopilaes cientos de pallabres que ni el sabiundu de "Google" podría traducir. Ye tiempu de guardar en una memoria segura la esencia de lo que somos. Y sin embargo, estes formes de escribir, tan antigües como algunos de nuestros hórrios, sólo puen hacese llegar a tanta xente a través de les más modernes tecnoloxíes. ¡Hay que jodese con estos inventos!,que diz dalgún de nuestros veteranos.


Aprovecho pa felicitar lesfiestes a toes les persones que leen esti blog, que empecé a escribir con la pretensión, entre otres coses, de dejar constanciade les histories y les vivencies que voy recopilando y conformen parte de lo que soy. Desándobos lo mellor, seguiré esperándobos per aquí con otres pequeñes coses. Cuidaibos munchu. ¡Medraínes!












domingo, 14 de diciembre de 2014

Estado de la ilusión

Estimados amigos: Se me ocurre hoy escribiros una carta; justo cuando el efecto dominante de las nuevas tecnologías amenaza con la desaparición de la caligrafía y la correspondencia tradicional.  Es la nueva revolución de la información, y como todas las revoluciones, conlleva un plus de nostalgia y desconfianza. Pero el cambio de soporte en la comunicación no supone ninguna amenaza. Todo lo contrario: cómo si no fuera  por este nuevo invento podría llegaros mi carta a tan distintos lugares, al mismo tiempo y a tantos destinatarios. El verdadero peligro es la ausencia de cualquier tipo de relación. Tal vez los grafólogos lo tengan más difícil para analizar nuestra personalidad, pero en cada toque de teclado el buen observador también puede intuir muchas cosas.

El aire está húmedo y frío hoy por aquí. Esta circunstancia unida a otras cuantas hace que la melancolía se apodere de algunos domingos.Apenas hace nada que la Navidad llegaba a mi blog en forma de otra entrada previsible que decía algo así como "Comienza la cuenta atrás para el debe y el haber de nuestros propósitos cumplidos e incumplidos, el repertorio de los consabidos dichos y refranes (año nuevo vida nueva,  que haya salud, Nochebuena de amor...) y la casi obligada sensación de paz y felicidad, sin olvidar esos repentinos deseos de hacer un mundo mejor a los que normalmente sólo les importa su ombligo.".  Y de nuevo las luces de colores, los arbolitos de mil formas, las felicitaciones vía redes sociales y los consabidos manjares navideños han traído a este nuevo "advientu" los aires distintos que cambian durante unas semanas el decorado y los estados de ánimo de pueblos y ciudades.También el tiempo es el consabido, aún cuando en las cálidas tardes de agosto se nos antoje imposible que a las siete de hoy la noche ya habrá llegado.


Os escribo para contaros que, posiblemente por cambios que se me avecinan -nada personal, no vayáis a pensar raro- me vuelvo a  replantear muchas cosas. El caso es que últimamente mi percepción de los asuntos importantes se está haciendo más nítida. Sin embargo ¿qué habremos aprendido  que no supiéramos el día que los taitantos llamen a nuestra puerta?. Más que una lección, el paso del tiempo es una confirmación de aquello que siempre tuvimos presente.¿Acaso desde bien temprano no sabíamos que la suerte es una mezcla de trabajo y oportunidad?. ¿No nos habían advertido de que los días hay que vivirlos plenamente, sin olvidar que a cada cosa su tiempo y un tiempo para cada cosa?. ¿No descubrimos más pronto que tarde que hay amigos de paso y amigos eternos?.¿Cuántas veces fuimos advertidos de que no debemos implorar el amor o la atención de quien no nos corresponde?.¿Y qué me decís de alejarse de aquellas personas tóxicas que nada bueno aportan a nuestra vida?.¿Recordáis el viejo refrán de que "después de burro muerto la cebada al rabo?, como advertencia de la necesidad de cuidarnos cuando aún estamos a tiempo?. ¿Acaso no constatamos apenas tuvimos entendimiento que nada es eterno?. Y tal vez la enseñanza más importante de ignorar a quienes nos detestan, por pura salud física y mental y el consiguiente efecto rebote, más eficaz, con diferencia, que el odio o la rabia. Tampoco nos cae de sorpresa que un día la piel se marchita ,los huesos se rebelan y las canas nos recuerdan que Peter Pan sólo es un bello cuento. Asimismo nos entristece que todas las noches tampoco sean de bodas para nuestro poeta Sabina. Probablemente se recuperará para hacer una canción que deshaga el nudo.

Paradójicamente -qué sería de la vida sin incoherencias- todavía quedan ilusiones. ¿Cual es el estado de las vuestras?. De una encuesta hecha pública la pasada semana se desprende que, aún cuando la ilusión de los españoles ha bajado respecto a años anteriores, aún conserva buena salud ese estado un tanto ficticio pero tan necesario para vivir.  Entre las ilusiones de nuestros compatriotas entrevistados están las de viajar, un aumento de sueldo, comprar un buen coche, hacer deporte, un buen trabajo para los hijos... Hablando de hijos, un colaborador de la Ser contaba que un día frío y lluvioso de éstos, su pequeño le confesaba que su mayor ilusión sería comerse un helado.Ojalá todas fueran tan fáciles de alcanzar. 

Enfín, queridos y queridas todos, hoy me apetecía escribir una carta y os la envío con la confianza de que en ella encontréis algo de vosotros mismos. Será porque una lección, de las pocas bien aprendidas, me enseñó que uno debe hacer lo que crea conveniente sin pensar en juicios ajenos.

Me despido con un hasta luego esperando que esteis muy bien  de esperanzas y que me respondáis por la vía o la forma en que os sintáis más ilusionados.

Atentamente. Una ilusa. 


lunes, 8 de diciembre de 2014

Insomnio

 "El sueño de la razón produce monstruos", según se desprende de un grabado de Francisco de Goya. Pero nada que suela distorsionar, exagerar o presentar más turbia la realidad que una noche de insomnio. Si las noticias locales y la información en general no acompañanan, entonces los monstruos se reproducen..No ayuda que la lluvia sea persistente a través de los días: entonces la combinación del gris oscuro del ambiente y la humedad que se cuela por cualquier rendija contribuyen a que nuestro universo se torne desesperanzador. El buen tiempo, aún cuando digan que el sol se lleva dentro, te invita a abrir ventanas físicas y mentales.

Yo suelo escribir por la mañana. Temprano. Ese primer café diario para empezar a caminar me lleva de la mano al ordenador, con el sonido de fondo de la radio y sus informaciones que parecen siempre nuevas a pesar de ser tan conocidas. Como ya he escrito tantas veces,la voz de Pepa Bueno es una especie de bálsamo para comenzar a trajinar.  Afuera empieza la vida despacio. Algún transeúnte madrugador. Pocos coches aún por la calle y la promesa de la lluvia, las nubes o el sol, según decida el tiempo. Uno nota que van pasando los años en la medida que se interesa tanto por las noticias meteorológicas. Los niños rara vez suelen preguntar qué tiempo hará. Supongo que será porque el calor de la vida les llega todavía en cantidades suficientes para no necesitar tanta luz externa. Como os decía, a esas horas tempranas casi siempre encuentro un atractivo especial  a los minutos que se avecinan. Energía en horas altas que alimenta esos propósitos que rara vez se cumplen al cien por cien. Pero siempre percibo cierta magia en el amanecer. Es como si las cosas buenas pasasen volando y dijeran: atrápanos. Todo está mejor de lo que piensas tras noches de almohada incierta .Se aclaran las dudas y cobran sentido muchos de los planteamientos que en la oscuridad parecían tan absurdos. Tal parece que los duendes hayan venido a resolver el desasosiego de la madeja enredada en que ves tu vida si el desvelo te lleva a pensar en exceso. La peor parte de tus matices asoma la cabecita en horas de insomnio y se aproximan los peores demonios.

Hoy - tal vez ya sea mañana, cosa rara para mí que me acuesto temprano y mucho antes cierro el ordenador- los duendes o los demonios me han invitado a comprobar qué saldría de mis dedos cuando la madrugada está lejos. Quizás una foto que me han enviado, unas palabras que he leído, el silencios extraño del terminar el día... me hayan privado de escribir otra historia diferente. .

Posiblermente los que seáis búhos estéis acostumbrados a esos ecos extraños de estas horas en que casi todo el mundo duerme, y esos pensamientos que aumentan los problemas con potente lupa sea para vosotros un efecto mañanero. Sea como fuere, buenas noches para todos. A  buen seguro que tendréis una buena historia en la que pensar. De lo contrario, siempre puedes imaginar una luna llena o un montón de constelaciones conspirando a tu favor. Aunque sea la nieve, que siempre alegra. Me cuentan que, en algunos lugares, el cielo está para ello.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Posiblemente el mejor anuncio de Navidad

“El único medio de vencer en una guerra es evitarla”. George Marshall, militar y político estadounidense.


Mucho se temen algunos que, de seguir así, comeremos polvorones en agosto.El pistoletazo de salida para la instalación de decorados navideños y demás ambientes que nos avisan  fechas de la felicidad obligada  cada año lse dispara primero..En un algún piso del barrio ya hace mes y medio que cetellean las luces intermitentes de un árbol mayor que el propio apartamento. Enfín, no está escrito en ningún lado cuándo debemos comenzar con esa ceremonia y cada cual es muy libre de iniciarla en el momento que le plazca. Faltaría más. Pero lo cierto es que nos cuesta hacer como la mosca que observa sin ser vista y no juzga jamás.Por eso corren ríos de palabras al respecto de  tanta prisa por las lucecitas. El asunto -a favor o en contra- de la ambientación festiva, de los regalos, las comidas fraternales y los dulces a degustar sin sentimiento de culpa compartirán portada durante un mes abundante con las noticias de Preferentes, nuevas tendencias políticas,  jueces con puesto en peligro, cargos dimitidos y demás. .

La puesta en escena del anuncio de la Lotería made in spain de este año fue quizás la señal  más inequívoca de que la noche de paz se acerca, además del consabido reclamo de la gran tienda de Dimas Gimeno y el del turrón que siempre vuelve a casa. A nadie ha dejado indiferente la mirada de "esto no puede estar pasándome a mi" del protagonista del décimo más celebrado. Los incrédulos dicen que ese caso de generosidad es tan utópico como ilusorio, los quisquillosos que la falsedad comienza en el precio del café y los bromistas que el perceptor del regalo no se fijó bien en el décimo: era para la lotería de Reyes. Sin embargo, a una mayoría le gusta palpar la emotividad que se desprende de los sentimientos nobles,.Un anuncio publicitario navideño es un camino como cualquier otro.

Los buenos deseos parecen amplificarse en estas fechas que, en su origen, eran para recordar el nacimiento de un Hombre diferente.Aquel  que decía que todas las personas deberían ser iguales, y que se defendía de las provocaciones con actitud pacífica, aún cuando,  según el libro que cuenta su vida, tenía los superpoderes de los que sólo  podría jactarse el hijo del mismísimo Dios. Algo así como el Águila Roja de nuestras noches de los jueves. Pero eso era en un principio, cuando no había superficies comerciales, ni consumismo brutal. 

Hago esta reflexión a propósito de un anuncio que me encontré hoy por las Redes, basado en un hecho real ocurrido en la Primera Guerra Mundial y clasificado como uno de los mejores spots publicitarios de Navidad, por su capacidad de conmover hasta al más curtido. La paz siempre es un buen camino, aunque solo sea para anunciar un chocolate...

martes, 2 de diciembre de 2014

Mensaje en una caja de latón


Aunque 25 años no es nada, en lo escrito en un trozo de papel doblado entre un montón de fotografías -algunas centenarias- el tiempo ya ha podido teñir de sepia el fondo de un mensaje que no tiene más importancia que la perspectiva que puede dar el paso de los años. Una caja de latón que antes sirvió de envase a cinco kilogramos de dulce de membrillo ha sido el refugio de aquellas, algunas de tantas, que garabateaba cuando la existencia de Internet  para hacerlo más público era un futurible con una repercusión difícil de imaginar:

"Cuando lean esta historia ya habrá pasado un cuarto de siglo Acabo de leer el último renglón de los Cuentos de Eva Luna. Así comenzaban:

- Cuéntame un cuento - te digo.
- ¿Cómo lo quieres?
- Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie".

Eva Luna comenzó el primero de sus mágicos e hipnóticos relatos, mientras Rolf Carlé descansaba a su lado tras haber hecho el amor.

Así fue como conocí a Belisa Crepusculario, cuyo oficio era vender palabras, que hechizó al Coronel con dos palabras redentoras que llevaba siempre consigo. El potentísimo poder secreto y callado de las palabras.

También me encontré con Elena Mejías, una niña perversa que pasaba desapercibida, en la que nada hacía sospechar la "criatura apasionada que en verdad era", que en su despertar sexual se enamoró siniestramente del amante de su madre. Los instintos más profundos no se pueden evadir).

 Me hubiese gustado ser la autora de alguno de esos cuentos y escribir muchos otros  a medio camino entre la imaginación de los grandes escritores y mi fantasías. No alcanzo a verme con la cincuentena a la puerta, y sin embargo entiendo que, si llega, habré vivido lo suficiente para aprender cosas que sólo los días pueden enseñarme...".

Tras leer las ingenuas frases en el el papel ya amarillento comenzó a sonar la melodía de Para Elisa. Flotando entre esas notas,  el retrato de un grupo de jóvenes tarareando a  Richard Clayderman, que sonreían por la proximidad de unas navidades con el matiz  diferente de la ilusión que hace estrenar una vestido de fiesta para despedir el año cuando  se tiene toda la juventud por delante. Lo de menos era que tuviéramos que regresar a casa apenas dieran las doce campanadas o que los tacones no fuesen de la altura más adecuada para evitarnos unas buenas ampollas el día después. Apenas significaba nada tampoco que la vida para muchos otros ya no tuviese tanto atractivo, porque nosotros y nosotras creíamos que la nuestra sería diferente.

La capacidad de creer en lo mágico de la realidad sigue intacta en ese arca de metal en la que conviven varias épocas: Allí siguen compartiendo moda los primeros pantalones de nuestras madres, las faldas largas de nuestras abuelas que les añadían décadas a su juventud, las camisas almidonadas de los bisabuelos con el pelo engominado y el bigote bien dibujado para la foto y los aires de progreso de las fotos de escuela de la efímera República. El color se apunta tímido en algunas "semeyas" que se confunden con las postales que se enviaban entre los amigos en épocas especiales; algunas pasadas de mano a mano porque la distancia del destinatario apenas era de diez metros.

También cartas. Ya nadie las escribe, al menos por la vía ordinaria del papel, el sello, el remitente y el destinatario.Su fecha y lugar arriba a la izquierda, aquellos encabezamientos, más o menos pomposos y las despedidas con un atentamente, con todo el cariño o el te quiero más sincero. Las de sentimientos deberíamos seguir enviándolas, aunque fuese a nuestros propios hogares. ¿Cual sería la cara que pondríamos si un martes cualquiera a nuestro buzón llegase una carta de amor o amistad en lugar del puntito chillón que esperamos encontrar en el avísame de cualquiera de nuestras redes sociales?. Se vive tan deprisa ahora que apenas sacamos la sustancia del mensaje. Las noticias se hacen viejas demasiado rápido y el olvido camina paralelo a la avalancha de información, aunque paradójicamente la capacidad de memoria de los espacios en los que en la actualidad almacenamos nuestros recuerdos sea inmensa

Como si de una bola de cristal se tratase, sigo rescatando de entre esas cuatro paredes de hojalata panoramas  de una  aldea donde los caminos eran de barro, convertidos en un paisaje de charco cuando llovía. Las casas se ven más bajitas y las montañas más altas. Y si miras con lupa es una esquina de la plaza nevada un niño desenvuelve el revoltijo de caramelos que los Magos le han dejado como el regalo más preciado. Más alejadas las manos curtidas de una mujer que sujeta con habilidad un enorme barreño de ropa sobre su cabeza. A poco que me esfuerce me llega el aroma a vino blanco que muchas mujeres se tomaban  calentado con azúcar para hacer más llevaderos los fríos de una época. Más cercano todavía ese otro olor a vino peleón y Anís del Mono que daban el ambiente singular a la taberna del pueblo; punto de encuentro que hacía las veces de centro comercial, donde convivían en armonía las sardinas salonas, el aceite a granel y el harina de maíz en pesados sacos. Por la calle principal, desfilan también las primeras minifaldas y aquel único coche de un indiano que regresó con artilugios nunca vistos.. Tras un ventanuco que adorna una de las casas de piedra de cimientos indestructibles, se adivinan los gritos desgarrados de una mujer condenada a un mal parto y los silbidos de un joven de la quintana llamando a sus cabras, ajeno al sufrimiento que tiene tan cercano.Tras el aserradero,  uno de tantos Juanes emplea sus brazos fibrosos, cubierta su cabeza con una boina muy gastada, en la preparación de una tabla tabla de castaño para el alero de su tejado. En un recoveco de la vereda de la montaña más cercana, se adivinan las siluetas que conformarían una de tantas historias de amores eterno, por prohibidos. No sé cuándo ni con qué pretexto,una hoja de acebo se ha colado entre esos tiempos superpuestos; señal de que la vida continúa.

Ni rastro aún de ordenadores, móviles, consolas ni bicis ultra ligeras en la memoria comprimida del mensaje de la caja de colores desdibujados. Únicamente, como nota de modernidad,  el más famoso poema de Rudyaed  Kipling -"Si"- escrito a máquina por un par de amigas para ese cumpleaños que se aproximaba tras la fiestas de invierno.

La cámara rápida que se pone en funcionamiento al abrir la lata ya algo oxidada nos cuenta el cuento que se ha hecho realidad tras cada rostro y cada mensaje. Lo que viene a demostrar que todos tenemos una buena historia si el narrador apuesta por observarla; una novela en la que hay lágrimas, secretos, éxitos y fracasos. Hijos que aún no habían sido paridos  y tantas vidas pararelas con las que algún día habíamos de cruzarnos, a la par que otras muchas que nos han rozado sin enterarnos; además de unas cuantas que apenas han dejado en nosotros las huellas de un nombre, una situación o un mero interés puntual. Nada diferente a cada ser humano; únicamente diferenciado por  el enfoque de sus circunstancias y la manera de afrontarlas.

Los próximos mensaje comprimidos ya habrán de ser rescatados de esa Nube en la que, de tanta información acumulada, nos perderemos sin remedio.Cierro por hoy la arqueta de lata , convencida de la cantidad de historias que caben en un espacio tan pequeño, rescatadas algunas tardes frías y lluviosas en que la melancolía se confunde con el deseo de rescatar instantes o viceversa.

 Paradojas de la humanidad, a pesar de que las nuevas tecnologías nos roben el tiempo a pasos agigantados, sin esta red de redes que revolucionó nuestro mundo informativo y afectivo, no hubiese sido posible que hoy saliesen  esos momentos en sepia a dar un paseo por la Aldea Global. Al fin y al cabo el continente es lo de menos porque las esencias de las cajitas con magia, independientemente de su formato, siempre quedan en el alma. 





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