Esas pequeñas cosas...

lunes, 22 de septiembre de 2014

¡Socorro: mi madre tiene un blog!


Mi madre tiene un blog. Creo que empezó con la idea hace ahora tres otoños, justo una tarde de domingo de esas que le dan morriña. Muchas veces la escucho comentar que le gusta el comienzo del otoño porque mi hermano y yo nacimos en Octubre;  y que algunas otras cosas buenas le llegaron también en este mes. A veces le pregunto si sirve de algo eso de escribir y escribir, y ella, creo que más para sí misma que para mis oídos, responde que no todas las cosas tienen porqué hacerse para que sean de utilidad palpable. Luego, me habla de sensaciones, de sentimientos, enfín, de una retahíla de palabras que asegura que hacen magia en el alma (sí, en ocasiones le gusta ponerse trascendental para impresionarnos). "Vamos a ver,  la colcha de password de la señora María, aquella que nos enseñó tan contenta cuando la remató, puede conseguirse más rápido y más barata en esa tienda que nos llegó del Norte. Es posible que no abrigue lo mismo y sea de lavado más delicado, pero cada cuadrito lleva el ADN de su autora y eso no es negociable" ,  me dice abriendo los ojos todo lo que puede como si de esa forma me convenciera mejor. Supongo que lo que en realidad quiere decirme Bertasuhe -como la llamo a veces- es que necesita un lugar donde ser ella misma y contar a los demás su versión del mundo porque "la vida nun ye fácil pa nadie y hay que tener un sitiu seguru donde reposar los sentimientos, les experiencies y los recuerdos" (Cuando más trascendental se pone, más habla en coyán). Yo sé que muchas tardes cuenta cosas nuestras porque sonríe mientras teclea. Nunca me he parado a leer sus "pequeñas cosas", pero estoy seguro de que jamás  desvelará nada que afecte para mal a nuestra intimidad.  En ocasiones, hago como si la comprendiese de verdad y la animo a que siga con sus divagaciones en forma de historias; algo parecido a cuando le hago fotos y me manda repetirlas para salir más delgada y con la piel más lisa. Por otro lado, estoy convencido de que en lo más profundo de sus expectativas piensa que un día se cumplirán otros de sus sueños.

 Se me ocurre que el mundo -ese cosmos al que le presuponemos una estructura indestructible del ABC en el orden de los comportamientos- se pone al revés.  Y los más jóvenes de la casa vivimos un poco expectantes ante la adicción que está causando el Facebook, el Twiter y el Wasapp; por citar alguno de estos nuevos inventos para el entretenimiento y  la comunicación que nuestros papis le han sabido sacar el gusto como nadie. Bueno, mi padre no, él es más bien de los desconectados, que para digital ya está mi madre.Cuando hablo con mis amigos también me cuentan que algunos de sus tutores legales están algo enganchados a las nuevas tecnologías. ¡La de bizcochos que se han quemado a golpe de mensajitos! Pero, ella que en ocasiones es más segura de lo que se cree, me  dice que "después de una edad algún vicio hay que tener porque si no la vida sería muy triste, pero solo después de una edad; eso que te quede claro". Asimismo, ya sabemos que nuestros progenitores no son perfectos, por lo que también pueden equivocarse en sus argumentos. Aunque ellos, erre que erre, con lo de que no hay que cuestionarles, por lo de la escala del respeto y esas leyes no escritas...

Como ya habréis podido suponer, todavía soy algo pequeño para escribir todas estas cosas, pero mi madre que, como todas sus colegas de la tierra, lee el pensamiento, sabe lo que pienso de esa manía suya de hilar palabras y hacer nuevos mundos con ellas. Está convencida de que yo también tendré un blog a poco tardar y que entonces comprenderé el motivo por el que no todas las recompensas se ven con los ojos; "las de verdad sólo son visibles al corazón", dice cuando se nos pone en modo oradora. De fiarnos de las estadísticas, ese pequeño rincón que se buscó en la Nube la única chica de nuestra casa,  recorre países a donde nunca  volará su autora y la hace comunicarse con miles de personas con las que de un modo u otro tiene ya un  hilo irrompible...  Muchas gracias por leer lo que escribe, Sé que eso la hace feliz y cuando una mamá está contenta ya sabéis que al resto de la casa le repercute para bien. Ella os sugiere que no os lo toméis todo al pie de la letra, que la vida hay que novelarla un poco para sacarle más su jugo... 

Llega la hora de la cena y, como siempre, la tendremos en su punto. La "bloguera" de nuestra casa nos obliga siempre a quitar la mesa cuando terminamos. Y dice siempre que hay que colaborar, porque "aquí no hay criaos". También repite muchas veces que "no hay trabajos de hombres ni de mujeres", sobretodo cada vez que escucha  alguna noticia de injusticias hacia sus congéneres. Entonces, nos utiliza a los tres chicos que tiene a mano como público para escuchar sus discursos. Siempre tiene  la radio encendida en la cocina y me dice que para ella Pepa Bueno es como para mí Auronplay, del que también ve algún vídeo conmigo solo porque opina que quiere estar al día con los gustos del los Milenium. Pero yo sé que también le hacen gracia nuestras cosas porque suelta alguna carcajada cuando las escucha. Como tiene la risa fácil, nos acabamos riendo todos, y son los momentos que más me gustan.