domingo, 11 de enero de 2026

El tamiz de la amistad

A medida que cumplimos años, nos hacemos más selectivos a la hora de enumerar los amigos, al igual que el resto de nuestras prioridades. A diferencia de la familia, la amistad es un pacto libre entre dos personas que puede retirarse en cualquier momento. La reciprocidad es uno de los ingredientes imprescindibles de la camaradería, puesto que la amistad no es simétrica al milímetro, pero sí equilibra. Si siempre das o siempre recibes, no funciona. Poder mostrar tu vulnerabilidad sin temor a que se use contra ti, sería otro de los pilares de la hermandad. Qué decir del tiempo y la constancia: la amistad se verifica en la duración; quien solo aparece en los buenos momentos no es un amigo. Por último, tendríamos que hablar de la libertad, porque un amigo no te encadena. Asimismo, su calidad se mide en la calma que produce. Tras ver a un verdadero amigo, sientes claridad, no confusión; impulso, no desgaste. Puedes discutir sin romper nada, porque el vínculo es más grande que el desacuerdo. Y, sobre todo, un amigo verdadero te hace mejor persona sin proponérselo. Cicerón, decía que un amigo es “otro yo”: alguien que desea tu bien sin interés propio. Borges veía al amigo como la patria íntima del individuo: “La amistad no necesita frecuencia; el amor sí”. Probablemente “Amigo”, de Roberto Carlos sea una de las canciones que mejor define la gratitud profunda hacia esos compañeros de vida que permanecen, incluso en la distancia o en la ausencia definitiva. De lo único que yo presumo es de tener buenos amigos, lo que se reafirma en esta mini tesis de la amistad. ¡Qué suerte la mía…!, como dice la canción. Recientemente, por eso de que “estes nueves tecnologíes, leénte hasta el pensamientu”, me apareció por las redes sociales un texto que decía: “Quédate con quien sepa herirte y nunca lo haga”, y también me lo apropié para mi reflexión sobre el tema, junto con un dicho de nuestro “Refraneru coyán”: “Nun ye tu amigu quien nun comió un sacu de sal contigo” Que tengáis un buen año y que no os falten los buenos amigos. Imagen: Cuadro de La Amistad, de Cristina Blanch.