Esas pequeñas cosas...

viernes, 27 de febrero de 2015

Venturas y desventuras de una candidata

En este rincón donde me siento lo más libre que uno se puede permitir ser -esa libertad que cada vez entiendes mejor que acaba donde empieza la del prójimo-, me nace hoy contaros una nueva aventura en la que me he metido. Aunque mi madre dice siempre que "aprendiz de mucho, maestro de nada", hay momentos en la vida de cada cual en que debes de tomar decisiones que cambian, en mayor o menor medida nuestra rutina, por no decir nuestro destino.De ese modo emprendes tareas que jamás te planteaste ni rozar. Si hasta el aleteo de una mariposa influye en los aconteceres del mundo, las decisiones que repercuten en una colectividad supongo que merecen ser meditadas, aconsejadas y muy sopesadas. En el cojín de la noche; allí en esa almohada donde reclinamos nuestros sueños, nuestros íntimos sentimientos, nuestras angustias,nuestras alegrías y, en definitiva, todo cuanto va aconteciendo en nuestro día, he dado vueltas al tema hasta no poder más. Al llegar la mañana,por aquello de que cada día es un nuevo comienzo, se va ordenando y clarificando lo que la noche te embarulla.

La posibilidad de incluirme como candidata en una de las listas municipales del municipio donde nací se me presentó una mañana de nieve y frío, cuando recorría el camino que habitualmente pateo los días que vuelvo a mi aldea. No sé si sería que las montañas me recordaron que a veces uno tiene que adentrarse en las entrañas de las circunstancias,o que tenía la confianza en mi misma en horas altas, pero el caso es que dejé abierta una puerta que ya no pude cerrar.

Busqué amigos, busqué consejos, busqué aprobaciones y sentencias; busqué incluso la regañina y el descontento. Finalmente, a mis cuarenta y diez, decidí que me hacía ilusión la posibilidad de poner mi grano de arena en el lugar del que tanto os hablo por estas páginas y que me podía ,por qué no decirlo,la curiosidad de ver desde dentro la cocina que tanto criticamos dese la impunidad de nuestra barrera. Así fue como  me lancé a este ruedo: con la inconsciencia de los veinte años, pero con la seguridad y el aprendizaje de unos cuantos más.

Si a tus taitantos te sientes libre para vestirte la ropa que te apetezca, pintarte el pelo de azul, poner la música que te llena sin miedo a la censura, escribir las palabras que te definen convencida de que nadie la escribirá jamás por ti...  ¿por qué no intentar una inmersión en el mundo de la política?. Malos tiempos para ese trabajo -cuándo fueron buenos me pregunto yo-. .Habrás de escuchar generalizaciones que hasta ahora no te afectaban, tal vez juicios injustos y críticas desde la ignorancia o el desconocimiento, amén de verdades sobre tus fallos y la imposibilidad de dar solución a determinadas cuestiones que a buen seguro surgirán. A mí, ávida consumidora de la actualidad, no me pilla de sorpresa los calificativos a unas instituciones desprestigiadas, no siempre sin razón.

Al borde de un ataque de nervios a ratos, mientras que otros muchos convivo con la idea de acariciar la posibilidad de proyectar ideas positivas que estén en mis manos, me sorprendo también a veces caminando despacio, sopesando pros y contras y cavilando problemas que tal vez nunca lleguen. De verme en el lugar para el que me han propuesto, estoy segura de que yo seré mi mayor crítica. Hoy toca agradecer las muestras de apoyo que me van llegando.Os puedo asegurar que algunas de ellas son de hombres y mujeres muy antagónicos a mi manera de pensar, lo que leda,si cabe, más valor al elogio.

Como  he comentado, pedí opinión a muchas de las personas que realmente conocen casi todas las caras de mi poliedro. Hubo quien no me lo puso nada fácil y cuya sensata reflexión me llevó a mantener los ojos abiertos muchas noches. Ya véis que no les hice mucho caso.Pero estoy segura que serán también mi gran apoyo en las buenas y en las malas. Sus recomendaciones las dejo para mi libro de los secretos. Como a lo hecho, pecho, hoy comparto con vosotros el mensaje que me envió una de mis buenas amigas: "Piensa primero si le debes algo a alguien, después si quienes opten a criticarte han pedido alguna vez tu opinión para las decisiones que han tomado en su vida y, por último, guíate por la tranquilidad de tu conciencia".

A buen seguro que os iré contando por aquí las venturas y desventuras de esta nueva andadura. Y, sea como sea su desenlace, siempre me quedará mi blog... Buenas tardes a todos y a todas; me despido mientras en la radio suena un poema de Machado: "Caminante no hay camino,se hace camino al andar..."