Esas pequeñas cosas...

miércoles, 14 de mayo de 2014

Días de lágrimas y rosas...

Olía a rosas y a hierba recién cortada. Llegaban los días más largos al mismo tiempo -nada particular- que comenzaba una vida en común. Había penas que parecían insalvables, pasos que se barruntaban imposibles, mucho amor y la necesidad de seguir adelante. ¡En el camino se nos han quedado tantas cosas que un día juramos conservar... ! Nadie nos enseña a amar y ni eso es fácil a veces por más que te lo propongas.Ya lo dice la canción: "una de cal y otra de arena". Y así van pasando los días... Y aunque ya hace mucho que aprendí a hacer aquellas croquetas en las que hube de aplicarme, las rosas siempre vuelven para hacernos sentir que vale la pena y, sobretodo cuando la vida aprieta, ahí siguen esas manos curtidas como la única tabla de salvación... Cuando uno se detiene a hacer cómputos sólo una verdad: lo que realmente importa es invisible a los ojos. Algunas mañanas sigo tarareando esa nuestra canción que parece escrita para la banda sonora de una historia que, espero, dure mucho tiempo... A veces te hago trampa y comparto algo de nuestra vida en las redes... Aquel tiempo de cerezas que comenzaba bien vale esta inocente traición ...