Esas pequeñas cosas...

martes, 13 de diciembre de 2011

Abre la muralla...


"Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio". Albert Einstein


"..Estoy disgustadísima. En mi comunidad no nos dejan tener perro....". "Pues donde vive mi hija está prohibido que residan inmigrantes, personas de color y gente de baja posición... Bueno, el año pasado vivió allí unos meses una familia árabe, pero tenían mucho dinero...". Este es un fragmento de la conversación que escuché hace tiempo en el autobús urbano entre dos señoras. Me costó callarme ante tal derroche de prepotencia, ignorancia e inconstitucionalidad.

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Me hubiera gustado conocer el árbol genealógico de aquella "distinguida" dama. Seguramente, entre los seres humanos que lo pueblan no faltará más de un emigrante, a alguno de sus ancianos lo cuidará un "extranjero", y es posible que no todos sus parientes vivan en exclusivas colonias. Creo que no me equivoco si imagino que alardeará de dar un donativo estas Navidades para la construcción de una escuela en Centroamérica, mientras está en contra de que al colegio de sus nietos vayan niños "pobres" .

No voy a hacer aquí un alegato contra  la xenofobia. Pero, analizado el diálogo captado aquel día en el transporte público, sobran las palabras. No seamos hipócritas, no hay desprecio contra negros, sudacas, homasexuales... "Hay racismo contra los negros pobres, sudacas pobres y gentes de tendencias sexuales minoritarias que son pobres. A los que tienen dinero ó buena posición social, independientemente de sus diferencias raciales o sociales, pocos les hacen ascos". Algo así afirmaba el ex-futbolista Valdano en una entrevista radiofónica. 

Todos, en un momento dado,  por cualquier "gen" desigual,  podemos sufrir la injusticia de la discriminación. Si no fuera posible  por convicción, sí por egoísmo cualquiera debería  pensar en que el desprecio hacia el diferente no es bueno para nadie. Un buen día, a un loco con madera de líder se le ocurre que no deben ser aceptadas las personas de cabello castaño  ó aquellas que no sepan, como mínimo tres idiomas, y todo el odio de la Comunidad caerá sobre ellas sin piedad. Además, no deberíamos discriminar a otros seres humanos de procedencia lejana a la nuestra, aunque sólo sea por si acaso. Un conocido, hace unos años, apagaba la tele cada vez que aparecían negros en la pantalla. Hace unos meses lo vi paseando a un precioso niño mulato. Era su nieto, al que adora, y por el que daría su vida.

No es justo generalizar y poner etiquetas. El  único criterio que deberíamos utilizar para valorar a los semejantes es el de la bondad o la maldad, y ambas calificaciones podemos encontrarlas en personas de cualquier parte del mundo y cualquier nivel económico, raza, ideología o religión;  incluso de muy diversos coeficientes intelectuales, los famosos "tóxicos", tan de moda ahora. La mayoría de las personas que conozco somos un poco emigrantes: del campo a la ciudad, de una gran población a otra, de región a región, o de barrio a barrio.. .¿Quién marca el límite en el kilometraje del desplazamiento?.

Quizás nunca hubiera llegado a escribir estas palabras si no se me hubiese encogido el corazón al encontrarme con una foto publicada en el The New York Times, ganadora de un Pulitzer. He leído ahora que la imagen es un montaje. Quedémonos con lo que representa. ¡Qué afortunados somos -y así trato de explicárselo a mis hijos- de haber nacido lejos de la miseria y la pobreza extrema!. ¿Qué derecho tenemos a impedirles a esas personas que no han tenido la misma fortuna el acceso a una vida mejor?. 


"... No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo. 
Mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero, por que tu pan y tu fuego. 
Calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo.
No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo           
Tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego.         
Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño...."
(Rafael Amor)

                                                                               Foto: Kevin Carter ( Sudán 1993)