Esas pequeñas cosas...

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Historia de un camión



Había una vez un camión que recorría los parajes del Alto Nalón, allá por la década de los 60. El transporte más emblemático de Caso hacía las veces de trineo en invierno, de AVE en verano, de descapotable en primavera, de avión en otoño,  y de burrito sabanero en Navidad. Así podría empezar uno de esos cuentos que a todos los niños solían mandarnos escribir en la escuela por "Advientu". También de aquella acostumbraba a ser el regalo estrella un libro bonito. En el caso de las chicas la temática iba de hadas,brujas y princesas, qué se le va a hacer, lo de las hijas de reyes, las inocentes doncellas, los magos, las hadas madrinas y demás hacía juego con una época de ideales menos reivindicativos de la igualdad y la libertad femeninas. Claro que eso era antes, porque ahora entre la mayoría de los niños de ambos sexos y de los jóvenes triunfa lo audiovisual y las "inocentes mujercitas" ya hace rato que nos enteramos de que "Cenicienta no pedía un príncipe, solo quería una noche libre y un vestido".  Muchos niños de entonces recordarán haber jugados con dos latas vacías de bonito, atadas con un alambre, "dos figos con pates", a modo de animales y unos palos que hacían las veces de viajero. "Hoy pido ser Toribín", era la frase más pronunciada cuando empezaba el juego por los caminos de las aldeas casinas. Son las tendencias actuales las consecuencias de la nueva era digital; una época además en la que muchas chicas conducen toda clase de vehículos y en la que ya no nos resulta imposible imaginar a una reina maga manejando un gran camión.  


Precisamente por estas cosas y otras más, también les es difícil imaginarse a nuestros herederos la historia de un híbrido de camión y autobús, "el mixtu de Toribio" que lo mismo servía para llevar mercancías, personas o animales desde el Alto Nalón hasta muchos kilómetros río abajo. Se llamaba Transportes Poli -en realidad hubo dos vehículos con ese nombre, pero con el mismo espíritu y dueño-  y su base estaba en el pueblo casín de Caleao. Seguramente todavía quede mucha gente que lo recuerde; especialmente comerciantes de Pola de Laviana, acostumbrados a escuchar la famosa frase de "mándamoslo por Toribín". Su conductor era Toribio Poli,  fallecido a finales de 2012, quien seguramente se llevaría con él cientos de anécdotas que hoy me encantaría conocer. De Caso a la parte baja del Valle, pasando por Sobrescobio y Laviana, este medio de transporte que hoy ya se antoja lejano comparado con las nuevas comunicaciones era la "autopista del mar" en la que se transportaban viajeros, vacas, mantecas, medicamentos, verdura, avellanas, cerdos, leche, libros, y toda clase de muebles y enseres. "Cuántas ilusiones lleva a la ciudad ese tren tan viejo que no puede andar", como dice la canción. La de Toribio Poli era una  familia de pequeños empresarios, siempre dispuestos a facilitarle la vida a sus paisanos, que dio mucha vida al municipio. Su hermano Santiago tenía también un taxi en el mismo pueblo, cuyas andanzas darían para otra historia.

Pero la Navidad era la época en la que más brillaban los neumáticos de aquel camión. Transportó durante las décadas de Cuéntame los regalos de Reyes de muchos niños y niñas de Caso y Sobrescobio, y en alguna ocasión el propio conductor hizo el papel de uno de Sus Majestades de Oriente. Eran unos juguetes que nada tenían que ver con los actuales -lápices de colores, cuentos, muñecas y muñecos pocos sofisticados, juegos de platos y de tacitas, cocinas de cartón piedra, alguna -pocas- bicicletas, peonzas, trenes de hojalata, maletines escolares, pizarras y pizarrinos. Algún televisor ya adentrados los setenta, ropa para los días de fiesta, zapatillas, madreñas y tal vez algún que otro par de zapatos de charol. Cómo no, algún pequeño se pediría un autocar-camión como el de su vecino Toribio para llevar un día a sus paisanos y paisanos a aquellos lugares de lenguas y costumbres diferentes, de los que le hablaba su abuelo en las noches de inviernos nevados.


A buen seguro que Transportes Poli habrá llevado a muchos vecinos y vecinas de esas montañas alejadas del mar a conocer ese horizonte infinito, tan distinto de la silueta de sus montañas. Tal vez en él hayan comenzado historias de amor que llevarían a la existencia de las vidas que ahora viajan a países lejanos en el mismo tiempo y con la misma sensación de distancia que sus antepasados bajaban a las capitales cercanas. Me consta, asimismo, que de esos viajes a lugares con más medios para estudiar, han salido grandes profesionales con los que nos topamos o nos hemos topado, que no en vano reza el dicho: "el casín más tontu abogau". Y casi con toda certeza que habrá transportado el célebre casín algún pellizco del premio de la Lotería que mañana puede traer  la suerte a alguno de vosotros aunque, como acostumbro a decir, seguramente ya la tenéis.

Aprovecho para desearos a tod@s una Feliz Navidad porque, a  pesar del abismo entre las comunicaciones de antes y las de ahora, la ilusión sigue teniendo la misma esencia, y esta época en que inauguramos el solsticio de invierno no deja de ser un pretexto más para renovarla.





martes, 6 de diciembre de 2016

Feminismo de andar por casa


"Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social" (Artículo 14, de la Constitución española de 1978).

Vaya por delante, antes de ir al grano de este artículo, que me considero una fervientemente defensora del reconocimiento de los derechos femeninos, que antes que cualquier postura política o ideológica tomo parte por los derechos de mis congéneres y que como frases de cabecera tengo las de algunas heroínas de las las luchas femeninas. Dicho esto hoy voy a contaros mi versión personal e intrasferible como madre de dos hijos varones y cómplice, por rebote, de todo un universos de chicos en un amplio abanico de edades, entre los que figuran los amigos de mis chicos y los papás de los mismos, incluyendo al de los míos. Con estas fuentes me considero en posición de datos suficientes como para hacer de abogada del diablo y transmitir las reflexiones que observo y me llegan desde el semillero de hombrecitos que pululan por mis casa, por mi mesa, por el patio del colegio, por las zonas de juego comunes y hasta por mis redes sociales. Son hijos, en su mayoría, de hombres y mujeres educados bajo la bandera de la igualdad-libertad-fraternidad, que la ondean a diario y que son conscientes de la necesidad de insistir en esa idea de respeto entre ambas orillas.

La idea de escribir desde la visión  en tiempo directo de los niños de ahora  me ronda por la cabeza desde que mi heredero más pequeño me espetó un día de estos, a la vuelta del cole, y después de una de las charlas en valores que ahora les dan con frecuencia,  que al parecer en esa ocasión versó sobre la igualdad de sexos. -"Mamá ¿tú que opinas del hembrismo?",  me dice mi casi preadolescente. "Querrás decir feminismo", le respondí. -"No, me refiero a la parte opuesta al machismo, esa venganza de las chicas hacia los varones que durante siglos las quisieron dominar,  (fenómeno de discriminación y subvaloración de los hombres por parte de las mujeres,dice su definición exacta) . Ahora tenemos que andar con pies de plomo", me dijo con unos ojos como platos. Aunque a él no lo pilla de sorpresa, acostumbrado como está a mis discursos feministas y a un ambiente familiar en el que me muchas veces me subo al podio de la mesa del salón a echarles mitines sobre las valía femeninas en cualquier campo,empezando por el de las tareas domésticas. Pero despierta en mí una especie de ternura comprobar, en esa edad en que las chicas despuntan primero en casi todas las facetas, cómo recogen ellos el testigo de unos tiempos en los que el enemigo no es el sexo opuesto, pero que se sienten algo despistados entre el juego de las hormonas y el de las ideas, en unos años en los que ellos apenas todavía juegan al fútbol y a los video-juegos y ellas les dan ya cien vueltas en miles de historias. Vamos, "que las niñas pueden con todo mientras que los chicos es más fácil que la adolescencia les haga perderse en una maraña de sensaciones y situaciones nuevas, al mismo tiempo que parecen algo perdidos en el baile de los conceptos", como me comentaba hace unos años uno de los profesores de mi hijo mayor.

Me suelen provocar benovolencia esas posturas entre la indefensión y la defensiva de los jóvenes varones que se criaron en un ambiente de igualdad en los hogares y ahora les toca discernir entre el respeto a unas leyes justas que protegen a la mujer, necesarias para compensar a quien tuvo durante mucho tiempo en la parte desfavorable de la balanza y una actualidad fundamentalmente social y laboral que es dura para ambos sexos. Por eso, el entrenamiento para el respeto y la igualdad en la casa y en el colegio les servirá de ensayo para entender la vida, que no es fácil para nadie."Poneros al día en todas las tareas, que ahora ya no hay parcelas femeninas", suelo decirles a mis oyentes que, dicho sea de paso,no sé si me escucharán mucho..

Por otro lado, aunque, concretamente en el Principado de Asturias,unas 750 mujeres están bajo protección policial y 40 hayan sido asesinadas por violencia machista en lo que va de años en nuestro país, algo se ha ido moviendo a través de esos siglos de los que me habla mi hijo. Al menos, se visualiza el problema, se promulgan leyes protectoras y se toman posturas de apoyo que, a vista de los hechos, son insuficientes. Por lo demás, sigo explicando a quien quiera escuchar, incluyendo a mi pequeño que reclama también derechos e igualdad para él y sus compañeros varones (eso de ponernos vídeos en los que no se puede tratar mal a una chica está mal enfocado, debería ser que no se puede tratar mal a nadie,hablaban una vez entre ellos), que la ley del péndulo es la más efectiva para llegar al equilibrio,como ocurre en cualquier tipo de exclusión. A quienes les cuesta entender la teoría de la discriminación positiva que visualicen ese ejemplo gráfico que un día escuché en boca de una mujer que llegó a uno de los cargos más altos en el ejército: "Hace un tiempo el péndulo estaba excesivamente de parte de los varones, ahora es posible que se fuerce el péndulo hacia el otro extremo, pero es lo más necesario para que en el futuro esté en el medio; donde encontrará el verdadero equilibrio"

Os dejo, mis chicos vienen del kiosko y acaban de "remover" mi ancestral gen de la maternidad con un puñado de regaliz rojo... Tregua temporal del discurso. Una suerte tener a tu alrededor a hombres que, por encima de todo te respetan; no todas las mujeres pueden decirlo, ni tienen a su alcance leyes que las protejan. Por eso no debemos bajar la guardia por pequeño que nos parezca nuestro universo de poderes.