Esas pequeñas cosas...

jueves, 16 de enero de 2014

Renglones para un hasta luego




Url:
http://elblogdebertasuhe.blogspot.com.es/
Autor:
berta
Categorias
Personal
Fecha de creación:
17 de octubre de 2011
Ciudad, país:
Oviedo, España
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Estoy buscando la mejor manera de cerrar un círculo, el de mi blog,  que comenzó a trazarse hace dos años abundantes. Y no se me ocurre mejor momento que este mes de Enero en que comienza el tiempo de Acuario, el de mi nacimiento y el de todos aquellos que, según dicen las estrellas, somos comunicadores, fantasiosos y espirituales; al tiempo que vivimos en el mundo abstracto de las ideas y de los pensamientos, que para nosotros llegan a ser reales; una justificación como otra cualquiera para disculpar que estamos en las nubes...

A veces, tienes la sensación de que un camino ya te lleva a ninguna parte, a pesar de que nunca has estado sólo en él. Nada dura eternamente y las venturas y desventuras de estos taitantos que os he ido desnudando, con mayor o menor detalle  y mejor o peor ventura; incluso con algunos recuerdos que el tiempo ha convertido en historias a las que añadir matices de colores más intensos, alguna vez habían de tener un punto y final.

Por aquí han desfilado soledades, ilusiones, secretos, piropos, colores, pecados, agradecimientos, proyectos, carnavales, magias, sueños, despistes, manías, leyendas,  murallas, partos, libros, amigos, paternidades, nombres, otoños, reencuentros, postres, seducciones, primaveras, casas con alma, abismos, fobias y filias,  algún cuento, muchas nostalgias y numerosas tardes de domingo. Asimismo que cartas, alguna de amor, rutinas, y suposiciones. Hasta algún esbozo de erotismo, porque os recuerdo chicos la famosa frase de Asthur Miller: "Si dos mujeres cuchichean y paran bruscamente cuando te acercas es sin duda que hablan de sexo. ¡Y, si una de ellas es tu mujer, seguro que hablan de ti". De cuando en cuando alguna información relacionada con la más cruda actualidad, pues a pesar de que no era esa la línea de este cuadernillo, hay cuestiones de derechos fundamentales que son sagrados para mí, aún a riesgo de perder lectores. Ah!, se me olvidaba ese pregón en las fiestas del lugar a donde siempre vuelvo (lo tenéis cerquita, justo ahí, encima del título). Haber escrito un libro bien lo valió.

 El contenido de cuanto escribí no fue ni más ni menos que esas vivencias cotidianas de las que, en el día a día, solo vemos la punta del iceberg porque gran parte de las auténticas verdades se componen de silencios. La mayoría de vosotros habéis estado presentes en alguno de mis renglones. Seguramente hubo palabras que parecían robadas de vuestras vidas, como otras que estaban muy alejadas de los mundos que habitáis. Y  también aquí os quedó escrito algún que otro mensaje subliminal. Al fin y al cabo, de eso vivimos quienes gustamos de contar historias, de que los lectores se sientan atrapados por la melodía de unas frases que les hacen vivir o revivir lo que en sus sentimientos de alguna manera fue, es o será.

El número de visitas y vuestros mensajes me animaba a seguir con mis relatos de nunca acabar. Cuántas veces me he preguntado qué coincidencia del destino llevaría a abrir "esas pequeñas cosas"a personas desconocidas, en lugares alejados, algunos de los cuáles hube de localizar en el mapa por aquello de que determinados puntos de la geografía se me escapan ya de las manos, fundamentalmente desde que las fronteras son otras muy diferentes a las de mis tiempos de EGB.

A otros seguidores y seguidoras os conozco desde siempre, a muchos os tengo de amigos, vecinos y conocidos en mi vida real y en la virtual; junto con los que he ido encontrando a través de las Redes, desde donde también llegan las empatías y las antipatías. Incluso a algún adversario se la habrá escapado la curiosidad de leer mis "cuéntame". Desde luego que no podemos ser monedita de oro que caiga bien en todos los bolsillos. Sé que algunos, a través de esta aventura que decidí comenzar una mañana de otoño, de esas en las que te sientes perdida y de poca valía, me habéis redescubierto, y fue un honor para mí escucharos decir que os he sorprendido, para mejor, espero... Yo también he aprendido a valorar a personas que apenas eran meras conocidas.

Os cuento que por mis cajones de Soto de Agues y Oviedo guardo, en mi desorden ordenado, cientos de historias escritas desde que apenas aprendí que las oraciones se componen en su esencia de sujeto, verbo y predicado. María me recordaba hace unos días que unas Navidades me premiaron un cuento que había escrito en el internado donde ambas estuvimos. Incluso se acordaba del título y, sobretodo, de mis manos, cuando supimos una de la otras casi cuarenta años después. Es curioso cómo y qué recuerda de ti cada quien. También Sol, una de esas amigas que sabes que están ahí a pesar de haber perdido su rastro durante 15 años y que ahora se ha ido a vivir allí a donde las mujeres aún no pueden salir de casa sin un acompañante masculino, me encontró a través de una de mis entradas en la que hablaba de cuentos antiguos: "No podía haber otra Berta de Soto y con una madre llamada Bárbara", me escribió.

Internet ha sido una forma de hacer públicas esas historias. Lo ideal sería que un medio de comunicación bien equipado me sirviera de plataforma, pero tal como está las cosas habremos de conformarnos con menos. Imposible olvidar el concurso de relatos que gané gracias a vuestros votos -os confieso que ahí sigo, a veces, mirando nubes- y de qué manera no recordar la buena acogida de nuestro libro "Madres In-Perfectas". No dudo de que sin no hubiese sido por las Redes sociales su eco hubiese sido menor.

Enfín, lo dicho al inicio, estoy buscando la mejor manera de poner punto y final a este blog, y me cuesta dejar de teclear. Tomarlo como una novela que llega a su fin. Su epílogo y su verdadero sentido queda ahí para que lo pongan cuantos sigan visitándolo. Inspirándome en una canción de Alejandro Sanz , ese que tanto les gusta a algunas de mis amigas y a mí, casi todas en ese abanico de edad en el que ya los estrógenos nos amenazan con replegarse: "Sé que volveremos a encontrarnos en otros renglones, otras palabras y otros guiños..." . Ha sido un placer.

PD: Pero toda novela tiene su epílogo, y ésta no había de ser menos:  El punto final ha retornado en continúo porque el concurso que ha llegado como sugerencia a mi correo así lo requiere. La puertas de Mandala se abren a su antojo... Seguirá siendo un placer...

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sábado, 11 de enero de 2014

Las palabras que somos

"La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha" Miguel Eyquen de Montaigne

Acostumbramos a decir que las palabras se las lleva el viento pero, antes de ser arrastradas, sanan, hieren, matan, conquistan, te hacen crecer, soñar o reír. Leía por la Red que los vocablos se viven, se aman y se sufren, además de ser buscados, en ocasiones, para que hablen de nuestros silencios. Aún sin decirlas todas, estamos hechos de palabras. Por eso hay que cuidar mucho el cómo, el qué, el dónde y el cuándo antes de pronunciarlas. "Te arrepentirás de haber hablado, nunca de haber callado" decía mi abuelo, como también escuché siempre que la palabra de un ser humano era sagrada, antes que cualquier otra modalidad de pacto. A medida que transcurre la vida vamos comprendiendo que todo dicho tiene su contrario.


Con las palabras construimos y destruimos, al mismo tiempo que marcamos destinos. Tal vez ya estén escritas mucho antes de que nosotros fuéramos esbozos de vida, pero debemos plasmarlas para que construyan nuestros mundos. Hay palabras que acarician, otras amenazan y te hacen pequeño, asimismo de las que enseñan y guían, entremezcladas con las las que suenan a música y a poseía. Otras te llevan a desear que te trague la tierra, más aquellas que en algún momento casi todos nos habremos o nos hubimos de comer. Ninguna es banal. Todas llegan a su lugar justo.

Una palabra cambia nuestro rumbo más de lo que imaginamos. Tal vez quien la pronunció nunca supo cómo el conjunto de unos términos influyó en el devenir de nuestra historia. Se sorprenderían de las decisiones que han propiciado un conjunto de letras salidas de sus labios. Recordamos palabras de mucho tiempo atrás tan nítidas como si las oyésemos el día de hoy. Ahora mismo recuerdo tres que una tarde, de esas tantas grises que se tienen, me apuntó una persona muy querida: sé tu misma... También las propias recorren destinos ajenos y dibujan historias más allá de nuestro entender.

Los creyentes aseguran que "el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros", y repiten en sus misas las palabras bíblicas: "mi palabra os dejo mi palabra os doy",  "una palabra tuya bastará para sanarme" o "por sus palabras le conoceréis" (una educación infantil católica obligatoria no se olvida de un día para otro). Y... ¿quién ha olvidado las primeras palabras de sus hijos o las últimas de sus seres más queridos?. Qué decir de poetas y escritores de todos los tiempos, que han construido universos con palabras que cada lector ha hecho a su imagen y semejanza, imaginando paisajes infinitos tan sólo con letras hiladas, que a cada cual se le antojan únicas. Cada combinación de letras tiene connotaciones diferentes para cada ser humano. No es lo mismo el hola de un amigo, el del portero, el de tu hijo o el de un amor. Por poner el ejemplo de una de las más  utilizadas. Sin olvidar las sinceras por excelencia, aquellas que sólo nos decimos a nosotros mismos.

Mi amiga Lola dice que cuando las palabras de alguien la aburren, no le interesan o no le convienen pone el automático y piensa en las propias. "Desconecto", que dicen otros; una forma de conseguir que muchos sonidos salidos de boca ajena nos resbalen, aunque algunos es posible que merezcan más atención de la que muchas veces les prestamos, a la par que en otras ocasiones deberíamos saber darles la importancia justa para que no sean un recuerdo envenenado. "Díxolo Blas, puntu reondu", expresión asturiana que engloba toda la ironía hacia las prepotentes palabras de algunos... En el cómputo de las recordadas, casi siempre se convierte en inolvidables aquellas que nos han humillado o puesto en ridículo, más que las que nos hirieron de otro modo. Como la mayor decepción será siempre la de la palabra fallada de quien le habíamos dado toda nuestra confianza. Tampoco deben llevarnos a engaño ciertas verborreas. Eso lo tenía bien claro Confucio, al escribir que "un hombre de virtuosas palabras, no es siempre virtuoso"

Todos tenemos nuestra favoritas, aquellas que nos llevan a imaginar momentos, caras, o situaciones que nos agradan. Luego están los términos de moda, que cambian según la actualidad, las generaciones o la influencia de las culturas que nos rozan. A fuerza de oírlos y del acceso y la inmediatez de las nuevas comunicaciones, hay términos económicos y jurídicos que se hacen tan familiares como el cotidiano día a día: imputad@s, preferentes, recortes... paralelos a otras acepciones que, desgraciadamente, vuelven a ponerse de moda: sumisa podría ser una de ellas.

Porque estamos hechos de palabras hay al menos una que nos define de manera esencial a cada ser humano. Nos podemos pasar toda una vida buscándola. El día que damos con ella o que verdaderamente alguien nos la acierta hemos dado un gran paso. Y ya que parecemos estar siempre en el punto de partida de las incomprensiones personales y sociales, un recuerdo a lo que dejó escrito Blas de Otero: "Pido la paz y la palabra".

Aún cuando tal vez sean un viaje a ninguna parte, son una manera como otra cualquiera de vivir para quienes las usamos como la mejor forma de entender lo propio y lo ajeno; una tabla de salvación para construir y expresar nuestro mundo, que de otra forma se nos hace más cuesta arriba. Si habéis llegado hasta aquí, es que mis palabras no han sido escritas en vano. Gracias... ¡qué bonita palabra!




lunes, 6 de enero de 2014

La vida era eso

Tras seis días sin conexión a Internet y poco contacto con otros medios de comunicación, conecto el ordenador con la sensación de que me he perdido un mundo entero  por mis Redes Sociales, pero uno se pone al día en cuanto abre la pantalla. Es bueno desconectar de cuando en cuando porque la vida afuera no puede depender de esta locura virtual que nos atrapa más de lo necesario, pero que también nos acerca a sensaciones y emociones desconocidas, y nos quita muchas soledades. 

Hablando de las Redes sociales, un amigo me comentaba una de estas mañanas de reencuentros que el uso de Internet en el móvil, fundamentalmente de la última Red de moda -el wassapp- está llevando al cese de la comunicación en directo. Basta con observar a nuestro alrededor y ver cómo en un grupo de gente reunida utilizan más el dedo índice que los labios. "¿Dónde quiere que le ponga el teléfono a la izquierda o a la derecha del tenedor", preguntaba en el chiste un camarero a su cliente. Envían y reciben mensajes constantes a otros conocidos, con los que apenas hablarán cuando los tengan a un metro de distancia. Nada que no se resuelva con un poco de buen criterio y educación. Porque primero están las personas y después las máquinas, y eso no es conveniente olvidarlo. Es el riesgo de esta vorágine de las nuevas tecnologías, de las que nadie duda que tienen también muchísimas ventajas. 

La rutina que comienza, y que de algún modo empezábamos a echar de menos me ha llevado a encender la radio temprano, mientras tomo ese primer café, del que ya dependo tanto como de la comunicación digital. Día de las tres D: descuentos, devoluciones y dietas. Bueno, la última quizás la dejemos para mañana... En cuanto al resto de la actualidad, empiezo a oír con demasiada frecuencia la palabra "sumisa" en las noticias de la mañana. Supongo que habrá pocas mujeres que la acepten como imposición porque nada tiene que ver con su valía y dignidad, lo que me lleva a recordar ese grito de guerra que circula vía digital: "Ni sumisas ni devotas. Libres, lindas y locas". En cabecera sigue la polémica ley que no lleva más que a la confrontación y a la evidencia de las incoherencias por quienes ahora la defienden, y que incluso había rechazado años atrás. Lo que viene a ser "la inculcación de la fe del converso", como bien dice Pepa Bueno. Premio Nadal para "La vida era eso" (novela sobre una mujer que supera sus tristezas a través de las Redes). El juez Castro no se ha olvidado de la Infanta Cristina. y suben sin remedio bienes de primera necesidad...  El lío de las eléctricas sigue a la gresca, pero de pagar nadie libra al pueblo llano. En cuanto al tiempo metereológico prosiguen los vientos de agua; nada fuera de lo corriente en invierno. Por lo demás, la cuesta de Enero no lo será tanto, porque entrenamos todo el año...

La noticia local que nos reconcilia con lo mejor del ser humano fue la solidaridad que un pequeño municipio entre montañas, Sobrescobio, está mostrando ante un niño -Kike- con graves problemas de salud. Un mercadillo solidario y otras muchas muestras de colaboración que no cesan lo han hecho sonreír a él y a sus padres. Además de la ilusión, que no entiende de épocas, que mostraron los más pequeños ante la magia de una noche especial, con ese desfile personalizado que les reservaron un año más para ellos los reyes centenarios; broche de oro para otras Navidades que ya han pasado.

Y, queridas amigas, me refiero directamente a vosotras porque a ellos les preocupa más lo de ser "grandes" en las distintas versiones del término (sin ninguna acritud hacia mis lectores varones), no os obsesionéis en exceso por los kilos,  que lo que importa es "estar bien hecho" por fuera, y fundamentalmente por dentro. Aprovechad los buenos instantes que, a fin de cuentas, vivir sólo es eso... Bienvenidos todos y  todas al nuevo año de mi blog.