Esas pequeñas cosas...

lunes, 6 de enero de 2014

La vida era eso

Tras seis días sin conexión a Internet y poco contacto con otros medios de comunicación, conecto el ordenador con la sensación de que me he perdido un mundo entero  por mis Redes Sociales, pero uno se pone al día en cuanto abre la pantalla. Es bueno desconectar de cuando en cuando porque la vida afuera no puede depender de esta locura virtual que nos atrapa más de lo necesario, pero que también nos acerca a sensaciones y emociones desconocidas, y nos quita muchas soledades. 

Hablando de las Redes sociales, un amigo me comentaba una de estas mañanas de reencuentros que el uso de Internet en el móvil, fundamentalmente de la última Red de moda -el wassapp- está llevando al cese de la comunicación en directo. Basta con observar a nuestro alrededor y ver cómo en un grupo de gente reunida utilizan más el dedo índice que los labios. "¿Dónde quiere que le ponga el teléfono a la izquierda o a la derecha del tenedor", preguntaba en el chiste un camarero a su cliente. Envían y reciben mensajes constantes a otros conocidos, con los que apenas hablarán cuando los tengan a un metro de distancia. Nada que no se resuelva con un poco de buen criterio y educación. Porque primero están las personas y después las máquinas, y eso no es conveniente olvidarlo. Es el riesgo de esta vorágine de las nuevas tecnologías, de las que nadie duda que tienen también muchísimas ventajas. 

La rutina que comienza, y que de algún modo empezábamos a echar de menos me ha llevado a encender la radio temprano, mientras tomo ese primer café, del que ya dependo tanto como de la comunicación digital. Día de las tres D: descuentos, devoluciones y dietas. Bueno, la última quizás la dejemos para mañana... En cuanto al resto de la actualidad, empiezo a oír con demasiada frecuencia la palabra "sumisa" en las noticias de la mañana. Supongo que habrá pocas mujeres que la acepten como imposición porque nada tiene que ver con su valía y dignidad, lo que me lleva a recordar ese grito de guerra que circula vía digital: "Ni sumisas ni devotas. Libres, lindas y locas". En cabecera sigue la polémica ley que no lleva más que a la confrontación y a la evidencia de las incoherencias por quienes ahora la defienden, y que incluso había rechazado años atrás. Lo que viene a ser "la inculcación de la fe del converso", como bien dice Pepa Bueno. Premio Nadal para "La vida era eso" (novela sobre una mujer que supera sus tristezas a través de las Redes). El juez Castro no se ha olvidado de la Infanta Cristina. y suben sin remedio bienes de primera necesidad...  El lío de las eléctricas sigue a la gresca, pero de pagar nadie libra al pueblo llano. En cuanto al tiempo metereológico prosiguen los vientos de agua; nada fuera de lo corriente en invierno. Por lo demás, la cuesta de Enero no lo será tanto, porque entrenamos todo el año...

La noticia local que nos reconcilia con lo mejor del ser humano fue la solidaridad que un pequeño municipio entre montañas, Sobrescobio, está mostrando ante un niño -Kike- con graves problemas de salud. Un mercadillo solidario y otras muchas muestras de colaboración que no cesan lo han hecho sonreír a él y a sus padres. Además de la ilusión, que no entiende de épocas, que mostraron los más pequeños ante la magia de una noche especial, con ese desfile personalizado que les reservaron un año más para ellos los reyes centenarios; broche de oro para otras Navidades que ya han pasado.

Y, queridas amigas, me refiero directamente a vosotras porque a ellos les preocupa más lo de ser "grandes" en las distintas versiones del término (sin ninguna acritud hacia mis lectores varones), no os obsesionéis en exceso por los kilos,  que lo que importa es "estar bien hecho" por fuera, y fundamentalmente por dentro. Aprovechad los buenos instantes que, a fin de cuentas, vivir sólo es eso... Bienvenidos todos y  todas al nuevo año de mi blog.




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