Esas pequeñas cosas...

miércoles, 16 de diciembre de 2015

A un niño que ya no cree en los Magos

"El vieyu ye Melchor, el prietu Baltasar  y el del camellu coxu que va en medio ye Gaspar..." (Villancico de Asturias)

Querido Antón: Aunque sé que ya no crees en los Reyes magos -de hecho estoy seguro de que hace unos años que estiras la inocencia, unas veces por interés y otras porque cuesta renunciar a que existe lo mágico- te envío una nueva carta por aquello que tu mamá trata de argumentarte, no siempre con el mismo poder de convicción: "existe aquello en lo que uno verdaderamente cree". Así que hazte a la idea -y seguro que no te costará mucho- de que un año más preparamos nuestro viaje para cumplir con el pedido que nos estáis enviando los más pequeños de ese Paraíso Natural, como también llaman al lugar donde vivís. Esperamos llegar la noche prometida, a pesar de que habremos de cruzar tierras movedizas desde nuestra Persia- ya sabéis Irán, Irak, Egipo...- donde hay niños que empuñan de verdad esas pistolas de juguete que tanto os gustan a los chicos, aún cuando la mayoría de vuestros papás os educan en el pacifismo más absoluto. Asimismo podría contarte que por algún punto de nuestras geografías cercanas a las mamás no les está permitido coger su coche solas ni para desplazarse a enviar la carta al correo ordinario. No hace tanto, aunque tú no habías nacido, que en vuestro país ocurrían cosas similares.


No habéis cambiado en algunas cosas, si he de fijarme en los catálogos que recibo vía superficies comerciales y grandes jugueterías. Aún cuando mi vista es ya milenaria, apenas sin mojar un dedo para pasar página -una mala costumbre que en ocasiones transgredo- los colores me llevan veloces a los apartados correspondientes: aspiradoras, cocinillas, sillas para bebés, bicicletas Hola Gatita y demás en llamativo rosa. Más adelante toda una saga de juguetes masculinos: camión del hombre araña. mega láser, auto strike, huevos metedor, megazord samurai, en azul marino, celeste o rojos intensos; de nombres imposible que hay que anotar irremediablemente . Así, año tras año, y caiga quien caiga en el Gobierno de turno o en las altas instituciones mundiales.Ya no digo nada de las distinciones de gustos si nos metemos en el terreno de los videojuegos, de hazañas bélicas en su mayoría; universo masculino por excelencia. Hasta en el apartado de lo educativo y lo práctico se acentúan las diferencias con las carátulas de destroyers y Violetas. Por supuesto, con las excepciones que confirman toda regla.


En lo que habéis avanzado para bien es en aceptar sin prejuicios otras razas -en vuestros mundos de fantasías infantiles ya hay muñecas y muñecos de todos los colores; hasta de otros planetas y dimensiones- lo que me lleva a reafirmarme en que tus amiguitas ya no quieren ser las dulces y sumisas princesas ni vosotros el príncipe al uso. Y hasta es de cierta lógica -el ser humano es más influenciable de lo que parece- que estos últimos años Nelson Mandela y Obama hayan tenido mucho que ver en las preferencias raciales Y ya no digo nada lo que han hecho en favor de nuestra piel algunos deportistas,cantantes y actores famosísimos. A pesar de vuestra corta edad, ya habéis tenido tiempo a comprender que lo de menos es el lugar de procedencia o el color de la piel. De lo contrario, ¿cómo ibas a encargarle tus mayores deseos a un grupo de Reyes, entre los que destaca el negro -tu preferido, lo sé- ni dirigir la dirección de la carta a un país con una cultura tan diferente?. En eso lo niños sois bastante más listos que los adultos. Lástima que esa clarividencia para lo esencial se vaya perdiendo con el tiempo.

Por otra parte, y tal como está la actualidad, los más ingeniosos sacan chistes hasta del mismísimo infierno y se pregunta cómo van a dejar en la negra noche a tres magos en camello, procedentes de Oriente y con cientos de paquetes sospechosos. ¡Los cojones!, concluye el chiste, y disculpa por el taco; aunque yo sé que no te pillará de sorpresa ni te será de malas influencias si nos atenemos a lo espabilados que nos estáis saliendo ahora los niños y niñas. Y,desde mi modestia opinión, cosas y casos peores habéis tenido ya tiempo de ver y aprender,  que no se le pueden poner puertas al campo y,de igual modo que tenéis más acceso a muchas cosas buenas, no podemos impedir que lo malo también se os cuele por cualquier rendija.

Pero,a fin de cuentas, crédulos o incrédulos, todo el mundo espera por ese regalito especial. Algunos obsequios apenas serán desenvueltos porque lo mejor de un regalo, fundamentalmente para quienes tenéis muchas cosas, suele ser su antesala: la espera, el enigma y el envoltorio. Ganancia para los herederos de esos vuestros objetos que se reciclan para los niños que tienen menos y se conforman con lo de segunda mano. Ya ves, hasta los Reyes Magos nos hacemos irremediablemente clasistas si queremos agradar a todos: Juguetes de primera para los más pudientes y juguetes estrenados para quienes deben priorizar en otras cosas de más necesidad. También hay papás que nos están comunicando que se quedarán sin su regalo con tal de que a vosotros no os falle el vuestro. Esto me lleva a recordar a unos niños de la Postguerra de vuestro país que se asombraban de que sus padres nunca tuviesen hambre y les cediesen a ellos su torta de maíz en la cena...

Ya pueden las luchas feministas clamar igualdad con potencia que a la mayoría de los chicos, desde que balbucean las primeras palabras, las escopetas del lejano oeste,  los coches y los monstruos les seducen sin remedio. Mientras que un muñeco-bebé o una muñeca con sus correspondientes tacones, sujetador wonderbrá, piernas interminables, cintura de avispa y melena rubio platino es raro que se ausente de alguna lista femenina, allá por los ocho años.

Llego a la conclusión de que hay algo genético en los gustos por sexos, máxime cuando nuestro duende escucha a lo largo del año a través de las paredes de vuestras confortables casas -no malgastéis, no obstante, mucha luz ni mucho agua, que la naturaleza se desangra y los sueldos de vuestros progenitores tampoco aumentan en la medida que las tarifas de estos lujos cotidianos- expresiones de vuestra boca de niños recién estrenado el uso de razón: "los hombres no lloran, riegan". Aprovecho para decirte, mi querido Antón, que los hombre también lloran, y mucho; aunque sea tan en silencio que no se oyen ni ellos mismos. La rabia y la impotencia por injusticias más o menos cercanas y otros asuntos imposibles de solucionar, les sacan en ocasiones lágrimas más negras que el carbón de esos mineros de tu tierra que saben mucho de luchas.De hombre a a hombre -aunque sea mago a veces me quito el traje- también te diré que las chicas tal vez lloren más veces y con menos disimulo, pero el dolor es al mismo para todos y todas, que dirían esas mujeres de ahora que se pelean por las palabras, probablemente porque la batalla por sus objetivos comienza en las cosas más pequeñas.

Hablando de injusticias, no tengas en cuenta si no te llevamos ese juego que te pides para mayores de 18 -sabemos que has borrado lo de dieciocho, pero como ya te comenté apenas empecé con la presbicia- aunque a tu vecino del pueblo con dos años menos se le aparezca el juego de matar zombies a cañonazos en su zapatilla. Son tratos de opinión ente nosotros y los papás, y hemos de ceder para que algunos sigan poniéndonos hierba para nuestros camellos, muy a nuestro pesar. Cosas de adultos son también los problemas de aduanas para cruzar ciertos animales "exóticos" que incluís en vuestras listas. Eso lo entenderás cuando te escriba dentro de unos cuantos años más. Permíteme  una última confidencia ahora que sólo tú me lees: más desilusión se llevó tu mamá, que ya tiene una edad para permitirse -algún ratito- ser superficial sin que sea pecado, al enterarse estos días por esas redes sociales que últimamente tanto frecuenta de que George Clonney -el que invita a un café con la mirada más irresistible-  es Gay. Ya sólo le quedan Richard Gere -aquel que compraba a una chica  todo cuanto deseaba en las tiendas de lujo-, Antonio Banderas, que vende miles colonias con tan sólo quitarse la corbata o Brat Pitt, un rey que viene a confirmar a los humanos que todavía hay mucha vida a los cincuenta.


Como estarás pensando que me estoy "enrollando" mucho, como decís por ahí, o "no me rayes" (los adolescentes más rebeldes) sólo un regalo anticipado en forma de consejo: que disfrutes de tu niñez, en la que si se tiene el cariño y el aliento de quienes os rodean, lo de menos es el juguete; ya sabes cuanto os divertís en esa preciosa aldea rodeada de montañas donde vas con frecuencia, con tan sólo jugar al pilla pilla, escuchar las casi mágicas historias de las personas más mayores sobre cómo se alegraban cuando les llevábamos una bolsita con avellanas tostadas o una caja de lápices de colores o hacer castillos en la  arena de aquella obra abandonada,  a costa de llegar a casa rebozados cual croquetas; una sana  libertad que sólo tienen los niños que disfrutan de lugares así.Y hazle caso a tu mamá: "Hay que tener ilusiones porque siempre existe aquello en lo que uno cree", aunque no sé yo si mientras mami y papi alargan esa ingenuidad, vosotros os hacéis lo locos bajitos para que el "carro" de Oriente se llene un poco más. Asimismo es muy posible que os aferréis al "por si acaso", como también hacen vuestros tutores cuando no saben en qué creer...

Y este año, ya ves,  creerás muy especialmente en esa estrella que brillará más clara que nunca sobre vuestra casa. O eso es lo te dice tu madre, que todos sabemos lo que le gusta imaginarse cuentos que acaben bien...

Con todo mi afecto, el "prietu"que siempre te habla al oído la noche de Reyes: Baltasar.

PD: El receptor de la carta dice que casi está por volver a creer...