Esas pequeñas cosas...

martes, 18 de octubre de 2011

Decir amigo

"Con los amigos pasa como con los libros, no siempre son los mejores los que más te gustan..."

 Dicen que los amigos se cuentan con los dedos de las manos y suelen sobrar dedos. Más de una vez me he sorprendido haciendo la prueba y , por la parte que me toca, doy crédito a la célebre frase. También se comenta que los amigos son como los zapatos; siempre sueles caminar con los que más cómodo te sientes. Dicho esto, confieso que soy una ingenua sin remedio. Yo creo en la amistad y  suelo confiar, por lo que tardo en caerme del guindo de las decepciones, que haberlas haylas.

"La amistad es la confianza y el afecto desinteresado entre las personas", dice la primera acepción del término de la RAE. También el diccionario de sinónimos de la Academia nos hace una buena descripción de lo que ese concepto significa: compañerismo, confraternidad, hermandad, camaradería, lealtad, simpatía, cariño, apego, aprecio, amor, devoción, inclinación, parcialidad. Pero divagar sobre la amistad es complicado. Muchas veces confundimos determinados aprecios con lo que realmente significa decir "amigo". 

Hay conocidos, referentes, vecinos, familiares, alguien para pasar un ratito, personas con las que nos gusta conversar, seres humanos con nuestros mismos puntos de vista,  individuos con los que nos gusta irnos de fiesta, incluso semejantes con los que nos encanta tomar café cada día. Ninguna de las anteriores opciones excluye a la otra. Es también posible que, en muchos de los casos, se reúnan casi todas ellas. Pero los amigos verdaderos son algo más. Incluso puede ser que ni tan siquiera tengan nuestra mismas opiniones

Tiene que confluir una serie de condiciones para que alguien adquiera ese calificativo sagrado. En el perfil del buen amigo aparecen términos como el afecto desinteresado, la falta de envidia, la renuncia, la sinceridad, la discreción,, la nulidad de los celos, el conocimiento profundo y, cómo no, la complicidad. Todo esto regado con el paso del tiempo, una de las pruebas de fuego de la hermandad -ahora entiendo mejor lo de que para ser tu amigo tiene que haber comido un saco de sal contigo-, es posible que nos aproxime a la esencia. de ese sentimiento que , según el gran Saramago, nos saca de la soledad. Por algo la decepción causada por un amigo es un amargo trago, pero también el perdón es algo fácil cuando se trata de un amigo. 

Uno puede estar sin ver a un amigo durante un largo periodo y, en el reencuentro, se esfuma el tiempo transcurrido. Decíamos ayer, prosigue la conversación, como si unos cuantos inviernos sin vernos no hubieran traído alguna cana más a nuestro cabello y nuestra mirada no estuviera poblada de delatores surcos. .

Los amigos se acercan y se alejan en el tiempo y en el espacio. Todos necesitamos buscar nuevos caminos, alejarnos de lo cotidiano y emprender nuevas rutas. Nunca, no obstante, nos separamos del alma de quien realmente apreciamos. En nuestro corazón hay un minifundio independiente para cada amigo. Esos seres que nos enriquecen con sus energías positivas aportan a nuestro mundo algo único e irrepetible, defectos mutuos incluidos, de los que tomamos nota tal vez para imitarlos algunas ocasiones, porque el sentido del humor que compartimos nos apunta que lo perfecto es un aburrimiento  Aún así, estoy segura de que si un día se juntaran mis verdaderos amigos también se sentirían almas gemelas. Será por aquello de que los amigos de mis amigos, mis amigos son.

No  hay que empeñarse en que nos acepte quien no desea nuestra amistad. "No hay monedina de oro que caiga bien en toes les faltriqueres", que dicen en mi pueblo. Ni perder un solo minuto con los que, con el pretexto de su apego, nos hacen infelices. Algunas de las ventajas que tiene la suma de los días es que nos hace selectivos con quienes deseamos que formen parte de nuestros íntimos acompañantes por la senda de la vida. Pero también el transcurrir de los años nos enseña a valorar lo que supone un verdadero amigo , y a cuidar esa hermandad como el mejor de los tesoros. Mucho hay de cierto en el viejo refrán: "No es tu amigo quien no ha comido un saco de sal contigo".

Con el desarrollo de las Redes Sociales han aparecido un nuevo tipo de relaciones, que en alguno de los casos, también pueden derivar en amistad. Porque, del mismo modo que el amor, los senderos del encuentro con almas gemelas son impredecibles. E igualmente habrán´de guardar esos nexos unos exigentes requisitos para que alguno de los mensajes lleguen recíprocamente al alma. En estas mismas ondas leí también aquello tan cierto de que "no todos los enamorados son novios, también pueden ser amigos", lo que se traduciría en la famosa cita de que "la amistad es el amor sin sexo".

De las pocas cosas que presumo es de tener buenos amigos. No de su  posición social,  ni de su poder aquisitivo, ni siquiera de sus conocimientos culturales, que en ese balance los tengo para todos los gustos y bolsillos Me jacto de esos incondicionales porque me perduran en el tiempo y porque palpo su afecto aún en la distancia y en la discrepancia; seres humanos a los que si les contara el más sagrado de mis secretos, aquel que tal vez nunca llegue a rebelarles, lo guardarían bajo cien candados. A todos ellos los recuerdo hoy en esta aventura que supone mi blog.