Esas pequeñas cosas...

martes, 26 de junio de 2012

¿Nunca es triste la verdad?


 "Sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento" Anatole France



"Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio...", nos canta Serrat. Pero el concepto de certeza es tan amplio como complicada su esencia. La definición de verdad que más se aproxima a su significado es la que hace referencia al juicio que no se puede negar racionalmente. Si hace sol, hace sol.

El resto de las autenticidades suelen ser relativas y paradójicas.

Las verdades más elementales es posible que quepan bajo el ala de un colibrí, como apuntaba José Martí. La otra mayoría de las aseveraciones siempre tenderán al relativismo..De ahí la importancia de intentar buscar y comprender la veracidad de los hechos, aún cuando en ocasiones comprometan nuestra ideología. Al igual que Albert Camus, opino que siempre es más convincente quien busca la verdad que aquel que asegura haberla encontrado.Sin olvidar tampoco que "el que algo sea cierto no significa que sea convincente", en palabras de Truman Capote. En otras ocasiones, la verdad es demasiado sencilla para encontrar crédito. Hay, además,  un tipo de sujetos que están convencidos de que siempre dicen la verdad sólo quienes están de acuerdo con ellos.

En el terreno de las verdades del tú a tú,  todos somos más sinceros a solas. En cuanto aparece una segunda persona, suele hacer acto de presencia una pequeña o gran dosis de engaño. Normalmente "las verdades que más nos importan vienen siempre a medio decir", escribía Baltasar Gracián; porque lo más seguro es que el escritor pensara que  la sinceridad se calla donde comienza la dignidad.  Por eso Quevedo aconsejaba no mostrar la verdad desnuda, sino en camisa.

A propósito de esas realidades personales, en muchas ocasiones, vale más una mentira piadosa que una verdad mal intencionada,o una evidencia que podría dañar el ánimo más que una mentirijilla que incluso activaría el mecanismo de la autoestima (tal vez si no somos del todo sinceros con alguien que lleva una sufrida dieta,con deslucido éxito, y le decimos erróneamente que se le ve rejuvenecido, podríamos estar  incentivando su ego y aprete el acelerador del cuidado personal; por poner un ejemplo sencillo). Sólo nos engañan, no obstante, si nosotros queremos. Como bien dijo Chico Marx,en Sopa de Gansos: "¿A quien va usted a creer a mí o a sus propios ojos?".

Muchos pensamos que ser sinceros no es decir todo lo que se piensa, sino no decir lo contrario de lo que se piensa. Es indispensable tener una idea clara y fundamental de la honestidad. Tampoco es útil espetar todas las certezas; algunas de ellas jamás deben ser dichas.Quien se crea el representante de la exactitud en la tierra, no estará en lo cierto. Examinemos bien nuestras palabras y encontraremos que, aún no teniendo ningún motivo para ser falsos, es muy difícil decir la verdad exacta. Así lo pensaba George Eliot, en la misma opinión de Freud quien ratificó aquello de que "la verdad al ciento por ciento es tan rara como el alcohol al ciento por ciento".

Verdades y mentiras se juntan en un fina línea muy fácil de confundir. Santo Tomás de Aquino hizo una sabia división del tipo de embustes: las mentira útiles, las humorísticas y las maliciosas; siendo la calumnia la más grave de entre las de la tercera clasificación. Asimismo San Agustín habló de las mentiras en la enseñanza religiosa, las mentiras que hacen daño y no ayudan a nadie ,las que hacen daño y sí ayudan ,las que surgen por el mero placer de mentir,  y las dichas para complacer a los demás. Según el teólogo argelino, las mentirijillas no son pecado. Un consuelo.

Si no queda más remedio nada impide decir la verdad con humor. Sólo hace falta echarle un poco de ingenio. Y en estas tesituras también tienen su influencia los orígenes. Cuentan que, para llegar a la verdad, un alemán suma, el francés resta y el inglés cambia de tema....

"Siempre será el tiempo el mayor amigo de la verdad, el prejuicio su más encarnizado enemigo y su constante compañera la humildad". Hermosas palabras de Charles Colton.






miércoles, 13 de junio de 2012

Mineros: ¿Héroes o leyenda?

"Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto" Lichtemberg   

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Actualizo esta entrada porque ayer el grisú ha vuelto a dar un trágico giro a la percepción de sus privilegios... Parecíamos haber olvidado que la mina sigue siendo negra, a pesar de prejubilaciones y demás pretextos...

Se recrudece el conflicto minero y parece ser que va para largo. Según se apunta desde la lne digital de las Cuencas " trabajadores de Asturias, Castilla y León y Aragón se reunirán en la capital de España el 11 de julio, tras 20 días de caminata, para terminar la protesta con otra «gran manifestación»  Los recientes acontecimientos -huelgas, barricadas, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad , marchas, encierros y demás formas de protesta- en el tema de la minería han reabierto el debate entre los afines y los detractores de estos métodos de reivindicación en particular y del mundo del minero en general.

Como es natural, en los círculos que frecuento -tanto reales como virtuales- también hablamos ahora a diario del presente y el pasado de la minería; así como de los hechos que han llevado a través de las historia a convertir a los mineros en uno de los sectores con más fama de revolucionario en materia social y laboral.

Héroes para unos, leyenda para otros cuantos; simples trabajadores solidarios en busca de mejoras en su sector para varios y molestos activistas (se les ha llegado a tildar de "terroristas") para el resto, a nadie dejan indiferentes las protestas mineras. Se dejan y se hacen ver en las últimas semanas por las principales vías de comunicación del Norte. Han ido al centro neurálgicodel Principado y a la capital de España. Sus ruidosas acciones han hecho que muchos ciudadanos hayan llegado tarde al trabajo,o a sus casas tras la jornada laboral; incluso han causado desperfectos de mobiliario y se han registrado heridos de ambos bandos Han dado tarea a los agentes del orden y, por ello entre otros asuntos,,están ocupando páginas en los medios de comunicación y en las redes sociales. Asimismo se han convertido en el punto de mira de conversaciones entre personas de a pie que confiesan detestar sus acciones reivindicativas en la misma medida que otras las apoyan. , considerando éstas últimas que las molestias son mínimas comparado con el objetivo, y los sufrimientos de sus luchas a través de los tiempos.

Son también estos últimos quienes opinan que "los beneficios obtenidos con sus protestas afectan a muchos más sectores que el de la propia minería. Y nunca nadie, sea del sector de opinión o de partido político que sea, ha rechazo una beca para la educación de sus hijos, una ayudad para su negocio,un parque para que jueguen sus nietos,o una carretera para acceder mejor a sus destinos habituales". Ante las acusaciones del aburguesamiento de mineros por los "holgados" planes de prejubilación, la defensa no se hace esperar: "No ha habido otra alternativa. En todo caso, hay prejubilaciones bastante más elevadas y sueldos menos sudados. No hace falta más que echar un vistazo a las hemerotecas presentes y pasadas, afirman también quienes piensan que "los avances para sacar adelante el sector minero o las compensaciones económicas por el cirre de minas han beneficiado  a mucha más gente que la puramente minera".

Estas opiniones me han llevado a recordar un artículo de Ceferino Menéndez en la Nueva España Digital , con una crónica cargada de ironía: "No han dejado de oírse, durante estos pasados días de movilizaciones de los mineros, comentarios tildando las acciones realizadas en el curso de las mismas de anacrónicas, supuestamente impropias de los tiempos que corren. Para quienes así opinan, los encierros, los cortes de carreteras o las barricadas de neumáticos ardientes están fuera de lugar en el siglo XXI. Y, bien mirado, quizá no les falte razón. Y es que, a la vista de los últimos acontecimientos, tal pareciera que lo propio de nuestro tiempo, lo contemporáneo, sean los ERE fraudulentos, los trajes a la remanguillé, los discretos honorarios de más de cien millones de euros del arquitecto Calatrava por sus proyectos en la Comunidad Valenciana, que se saque a Bolsa a una entidad financiera en grave sospecha a posteriori de quiebra, que un sindicato aplique a sus empleados la reforma laboral contra la que se manifiesta en la calle, que los seguidores de un equipo de fútbol silben al himno de la nación cuya máxima magistratura da nombre a la Copa que el capitán del citado equipo besa en la victoria ante el entusiasmo de esos mismos seguidores, que algunos partidos y sindicatos pidan sin el más mínimo rubor cuentas por la gestión de entidades financieras en las que estaban representados por consejeros tan opíparamente pagados como, en el mejor de los casos, silentes, por no decir mudos, o que el presidente del Tribunal Supremo se niegue a rendir cuentas de sus fines de semana de cuatro días para dos personas en hoteles y restaurantes de lujo en Marbella a costa del contribuyente..."


Me esfuerzo en ser objetiva en este tema pero, dados mir orígenes de gente y ambiente minero, hay una genética de luchas pasadas, injusticias y condiciones de vida que es difícil de separar del sentir profundo. Soy de los que aún se les eriza la piel con fragmentos de canciones como "cuando sepas que toi presu de la llibertad de la vida, igual que si trabayase, compañeru dame tira..", la carta de un minero al sindicalista Manuel Llaneza, uno de los ideólogos asturianos más honestos de todos lo tiempos "...tú sabes que al minero si no le pinchan nunca es guerrero.Tú sabes que gritamos porque estamos cansados de ser pequeños..."; y otras tantas de nuestro paisano Vítor manuel, "en la planta 14 del pozo minero, de la tarde amarilla tres hombres no volvieron........."; junto con la más conocida del marido de Ana Belén , el abuelo que fue picador allá en la mina  y ahora se sienta a esperar el tibio sol con la mirada clavada en esa amiga más fiel que nunca le engaña. Confieso que me cuesta ponerme en el lugar de quienes tildan de alborotadores a estos hombres y mujeres, cuando no de cosas más graves. Aunque es justo reconocer que hay unos límites que no deberían traspasarse, porque de ese modo empieza a perderse la razón de de las luchas por las injusticias.

No perdamos el horizonte Al fin y al cabo,una mayoría estamos en el saco de quienes no tienen una situación económica desbordante o unos niveles de vida  aristocráticos , aunque las ideas nos separen. Hoy por ti mañana, por mí. Lo ideal sería no politizar las opiniones Ni acopiarse de frases hechas en los medios de comunicación. Pensemos por nosotros mismos y tomemos la parte positiva de la solidaridad y la luchas por unas mejoras laborales más dignas. Las últimas noticias políticas y económicas nos dan a entender que se puede retroceder en las mismas.

Hay, no obstante, las incoherentes versiones de quienes pensando hace cuatro días que el pueblo estaba acomodaddo en el conformismo, ahora encuentran molestas las incómodas acciones de la minería El posible que, a costa del mito del minero, se hayan fabricado también injusticias y se hayan aprovechado quienes,en su nombre, alcanzaron cuotas de riqueza y de poder por vías picarescas, Pero que el árbol no nos impida ver el bosque. Las mejoras conseguidas para superar la miseria y las desigualdades sociales gracias a luchas y situaciones poco envidiables, en ocasiones sangrientas, de esos trabajadores nos deben hacer pararnos a reflxionar al menos sobre la posibilidade de que no todo es tan negativo para el resto de la sociedad. No nos dejemos seducir por las divisiones que empiezan a hacer mella en los ciudadanos. Por muchas que sean las molestias de las revueltas para hacerse oir, y muy elevados los sueldos de las prejubilaciones, el agravio no es comparable a otras injusticas sociales. Lo ideal es que esos sueldos fueran iguales para todos los trabajadores, reduciendo las cantidades millonarias de otras labores, cuyos miembros no necesitan recurrir a las barricadas, a los encierros, ni a las huelgas de hambre..

Tal vez la leyenda supere ya a los objetivos, pero hay un poso de solidaridad y compañerismo en la mayoría de los integrantes de este gremio que despierta, por encima de todo, la admiración de otros. Creo que , en la hora de la verdad, cuando el obrero se enfrenta al pico, las vagonetas y la dinamita, no hay leyenda que supere la dureza de su trabajo que, afortunadamente, ya no tiene la inclemencia añadida de la ausencia de aire en los pulmones en su vejez. Cierro hoy con unas palabras recurrentes de los mineros que bajan o bajaron al pozo en su dura realidad del día a día: "la mina es muy negra una vez que la jaula te aleja de la luz del sol". De ahí una estrofa de esta canción asturiana, que contribuye a desdramatizar  en la medida de lo posible: "Cuando voy pozu abajo me acuerdo del Dios divino, y cuando voy pozu arriba de les muyeres y el vino".



viernes, 8 de junio de 2012

Sentido del humor: el más necesario de todos los sentidos


"No hay ninguna cosa seria que no pueda  decirse con una sonrisa" (Alejandro Casona)


La sonrisa es el idioma general de los hombres inteligentes, también dejó escrito el dramaturgo español Ruiz Iriarte. Y algo tendrá de cierto que la hilaridad desencadena reacciones positivas y acorta distancias entre las personas emocionalmente listas, porque hace falta una especial aptitud para desdramatizar. Sólo posible ese privilegio para quienes tienen las neuronas bien saneadas. 

De entre las técnicas destinadas a relajar el espíritu, la risoterapia figura como una de las más eficaces. Es ésta una estrategia  psicoterapéutica encaminada a producir beneficios mentales y emocionales por medio de la risa. No puede considerarse una terapia, ya que no cura por sí misma enfermedades, pero en ciertos casos logra sinergias positivas con las curas practicadas. Es importante que las sesiones de risoterapia se practiquen en grupo, aprovechando el contagio de la risa de persona a persona, ya que reír entre unos cuantos no es lo mismo que hacerlo solos. El efecto grupal estimula a los que normalmente no reirían.. Es fundanental aprender a reírse de uno mismo, de las capacidades limitadas del ser humano y de la vida.

Si la sonrisa es la distancia más corta entre dos personas, en opinión de Víctor Borge, asimismo puede considerarse la manera más acertada de hacer confluir opiniones, buscar puntos comunes y abrir ventanas a otrosuniversos, que desde el gesto mustio o la palabra agria nunca podrían acercarnos. La sonrisa, si no la carcajada sana -que nada tienen que ver con la burla- pone distancia entre nosotros y algún suceso,  facilita su lidia, e incluso ayuda a pasar página. Por ello quien ríe poco es más sospechoso de cualquier cosa que el que se toma todo con el ingrediente añadido del humor. Tampoco juzguemos de frívolos a quienes se ríen en abundancia  porque para ellos, en determinados momentos,puede ser un modo de llorar con bondad, transcribiendo a Gabriela Mistral

A través de la historia se ha considerado que el movimiento de esos quince músculos faciales tiene más poder que la punta de una espada .En China los taoistas enseñaban que una simple sonrisa aseguraba la salud, la felicidad y la longevidad. Pensaban ya por aquel entonces los orientales que el bienestar de una persona era proporcional a las veces que se reía durante el día. En la Edad Media uno de los momentos más importantes era la actuación de los bufones durante las comidas con el fin de producir hilaridad en los comensales, con lo que se lograba una mejor digestión. Richard Mulcaster (1530-1611) recomendaba la risa moderada como ejercicio.».El médico inglés William Battie, realizaba tratamientos a los enfermos mentales complementándolos con la utilización del sentido del humor. Sin faltar a la mención del gran Freud; el padre del sicoanálisis atribuía a las carcajadas el poder de liberar nuestro organismo de energía negativa.

Conozco muchas personas que son de la opinión de que no debemos implicar al prójimo en exceso en nuestras desdichas, y que al mostrarlas las hacemos más grandes. Son las que sacan un poquito de humor hasta de las adversidades más serias. Incluso el filósofo Descartes aseguraba que "con frecuencia es preferible una falsa alegría a una tristeza real". Tal vez de esa afirmación provenga un poema de Bécquer que me han hecho llegar: "Alguna vez la encuentro por el mundo, y pasa junto a mí; y pasa sonriéndose. Y yo digo: ¿Cómo puede reír?.Luego asoma a mis labios otra sonrisa, máscara de dolor, y entonces pienso: -Acaso ella se ríe como me río yo..." .

Especialmente para los más coquetos, dicen que el maquillaje que embellece sobremanera es una sonrisa sincera. Pensando en  los románticos sin remedio está escrito que "el amor es la capacidad de reir juntos". Dirigida a los más transcendentales se puede aplicar la reflexión siguiente: " conviene reir sin esperar a ser dichoso, no vaya a ser que la muerte nos sorprenda sin haber reido" (La Bruyère),o aquella de que "la sonrisa es una verdadera fuerza vital ,la única capaz de mover lo inconmovible". Y si acaso, podemos echar mano de esas dentaduras que ahora lucen en su mayoría impecables para desconcertar al enemigo, por eso sería imperdonable olvidar en esta entrada la ya mítica frase  de la tonadillera más polémica, viuda de torero y ex-amante de un alcalde marbellí, a la vez que presunto corrupto: "dientes, dientes, que es lo que les jode"

 Para los seguidores de cualquier medio de comunicación, el mejor editorial es una viñeta cargada de sustanciales mensajes humorísticos. Como también se afirma que nunca le faltará un motivo de diversión al ser humano que se ríe de sí mismo. Por su parte, Charles Chaplin  nos dejó el mejor de los broches para cerrar esta entrada: "Un día sin risa, es un día perdido".


























martes, 5 de junio de 2012

Cuando los estrógenos se repliegan: esa segunda adolescencia.


"La edad madura es aquella en la que todavía se es joven pero con mucho más esfuerzo" (J.L. Barrault)

Ante las inevitables transformaciones que acarrea la madurez se nos presentan dos opciones: deprimirnos o aprovechar esas nuevas energías desconocidas para encarar etapas distintas. La ginecóloga Beatriz Literat afirma que " en el umbral de la menopausia tenemos la oportunidad de volver a vivir una segunda adolescencia, parecida, y a la vez diferente de la que hemos vivido". Es tiempo de compartir, desear y vivir.

Me di de bruces con los efectos colaterales de los taitantos la mañana que me disponía a coger en el supermercado una cajita de ensalada en conserva, y no pude ver sus ingredientes. Para evitar la molestia de que alguien me leyera si llevaba o no cebolla, introduje las dos en la cesta de la compra -mediterránea y milanesa-. Desde entonces incluyo, entre los múltiples objetos de mi bolso, gafas para deletrear -nada nuevo eso de la presbicia una vez pasados los cuarenta- siempre que me acuerde de guardarlas. Esos despistes que van en aumento ya empiezan a preocuparme también por mucho que el médico diga que suelen ser gajes de quien tiene muchas cosas en qué pensar, o mucha vida interior como me dice, a modo de consuelo, una amiga. 

He hablado con varias personas sobre los cambios más importantes que han experimentado en su vida una vez desembarcadas en esas etapas en las que no podemos zafarnos de unas variaciones físicas o síquicas , si no ambas a la vez, a las que enfrentarse desde muchos puntos de vista. Dos veces veinte años abundantes te hace replantearte tu vida. Es el ahora o nunca. El sentimiento de que el sol pasa por delante de tu puerta por última vez te lleva algunas veces a volverte esa o ese adolescente que un día soñaba con imposibles historias de película. Escenas que, a fuerza de mobiola, unas veces se aproximan a nuestro ideal de paraíso y otras nos decepcionan hasta la desilusión más profunda. Con todo un bagaje de experiencia de todo tipo, las de pareja son quizás las que más nos vayan marcando. Pequeñas decepciones que minan la convivencia y que nos hacen cómplices conocedoras de quienes elegimos para compartirlo todo. "Los defectos de mi marido nadie los sabe si yo no los digo",o a la inversa, son ya lemas de sabiduría para la etapa de palpitaciones extrañas que encaramos las de taitantos... La reflexión de mi amiga Maite es muy otra: "casar yo me casaría si la vida del casado fuera como el primer días". Soltera,por supuesto.

Son los temas de café mañanero  que solemos tener; puntos comunes sobre esos compañeros de fatigas  e incondicionales apoyos en momentos verdaderamente delicados, a los que "por lo bajini" confesamos querer unas veces más que otras. Cosas de mujeres seguras de que el sentido del humor y la fina ironía es la tabla de salvación para muchos inevitables desasosiegos que la realidad va imponiendo. "Lloran de rabia, envejecen haciéndose más sabias, saben coger el toro por los cuernos,pero también correr para no caer en el infierno... Que transforman lo eterno en cotidiano... Y como todos quieren que las quieran más...", canta como nadie Ana Belén.

A los desgastes de la convivencia se unen los rechazos para la mayoría de los trabajos, con lo que la sensación de que se te escapa de las manos la juventud va en aumento. Desde luego que no es necesario llegar a los extremos de una de las protagonistas de la película de protesta social cuyo nombre no recuerdo ahora, en la que la madura mujer metió bajo el brazo un paquete de compresas para que en la selección de personal para un trabajo "comprendiesen"  que aún era joven, a pesar del DNI. Sin embargo por la coquetería en unas ocasiones , en otras por el desfase entre cuerpo y mente, junto con una tercera posibilidad en la que se juntan ambos argumentos, el cuerpo y el alma femeninas mutan en auténticas explosiones de acaloramientos, sentimientos a flor de piel, insomnios injustificados y anhelos de los más variopintos que pasan a ser auténticas obsesiones.   

En algunas mujeres los "adornos" exteriores para semejarse a esa hija en la pubertad  pueden llegar a ser extremadamente patentes. De ahí la repentina necesidad por adelgazar, lucir vistosos modelitos, teñirse el cabello o ponerse tetas, entre otros artilugios de coqueta rebeldía. "..Te diré que tengo 47 años y que en mi caso no he sentido todavía la tentación  que sí he visto en alguna amiga, de volver a las minifaldas o al gimnasio "in extremis", ja,ja. Pero sí que es verdad que estoy pasando por una etapa complicada donde me planteo a menudo las opciones que tomé o dejé a lo largo de mi vida. Algunas veces me enfado conmigo misma por lo que pude hacer y no hice. Y en el fondo me da rabia porque estoy traicionando mi filosofía de vida. Yo siempre he sido de pensar: estoy aquí, estoy viva, pues no me equivoqué, porque en realidad siempre creemos que lo que no hicimos hubiera sido lo correcto, lo bueno o lo que nos hubiera dado una vida llena de éxitos y eso no tiene por qué ser así. Quien sabe, tal vez hubiese tenido un accidente mortal yendo de camino a ese trabajo maravilloso que perdí o se hubiera hundido mi velero, ese que me hubiera comprado con el billete de lotería que no tocó...", escribió Mamen para mi blog.

Por su parte, Suny comenta que se casó muy jovencita y, tal vez esa circunstancial la haya conducido a disfrutar de una juventud más plena con el medio siglo. " Ahora, con la madurez de los cincuenta, me apetecen hacer muchas cosas que no hice en la edad de la juventud. Quiero pintar, bailar, salir de excursión, reunirme con amigas y cenar, alguna vez, para intercambiar conversaciones de "mujeres maduras". Todo esto me hace sentirme bien y joven. Cuando veo fotos de mis hijos, me doy cuenta de la realidad", 
explica esta polifacética mujer que lo mismo pinta que cultiva una camelia.

En el caso de algunos varones, esa segunda juventud se refleja en una necesidad imperiosa por demostrar que aún son buenos "machitos"; y también emprenden nuevas visitas al gimnasio, disimulan las entradas de su frente o intentan competir en músculos con sus cachorros. Otro grupo de ellos abandona el nido familiar y rompe con toda su vida anterior, en busca de esa otra juventud que a la que se niegan a renunciar. En la en la mayoría de los caso, acaben por comprender que el paraíso es preciso buscarlo dentro de uno mismo. Al final, por mucho que huyan se encontrarán con más de lo mismo. Es lo que ahora llaman el síndrome del viejazo. Esta búsqueda de estimulación hace que durante un tiempo se sientan a gusto con un estilo de vida lejos del compromiso y asociado a la libertad ya consumida por las responsabilidades y exigencias de la vida madura, pero a largo plazo, será uno de los mayores errores cometidos porque se pone en juego la verdadera estructura emocional y social que tanto sacrificio ha costado conseguir y todo por un momento pasajero de confusión”, explica la socióloga y catedrática norteamericana Barbara Weiss Hewitt

Las mujeres, más sutiles para casi todo, suelen vivir el espejismo de esas ilusiones de una manera menos exteriorizada. Para los sentimientos solemos ser más intensas, pero asimismo más reflexivas. Si alguna tentación de hacer locuras llama a nuestra puerta siempre sopesaremos más las consecuencias de las decisiones que pueden acarrear los impulsos hormonales. . Una larga herencia genética nos ha aprendido a vivir sin que los sueños nos dominen. "Ya no tiene veinte años, aunque a veces lo parezca. Sus ojeras maquilladas son azules como el alba.. Ayúdala. Pon sus pies sobre la tierra, sin que apenas se de cuenta, pero no quiebres sus alas, hoy teñidas de esperanzas", recuerdo que cantaba Mari Trini por aquellos años en los que yo pensaba que nunca tendría que tapar esas señales delatoras.

Como siempre, el sentido del humor vendrá a salvarnos de los augurios más dramáticos. Tomarse las cosas  con esa inteligencia emocional que debería aportarnos el paso del tiempo nos llevará a desdramatizar situaciones. Una de mis amigas,a la que le dijeron un día: "¡vaya pedazo de culo que tienes!", se dio media vuelta con su mejor cara y les espetó contundente: "¡De algo hay que fardar!". "A los quince me hubiera pillado una perreta por llamarme gorda, pero a estas alturas, me lo tomo con humor e icluso tenía una respuesta más fuerte que me reservé para no pecar de  ordinaria", nos argumentaba. El pudor es una virtud relativa, según se tengan veinte,treinta o cuarenta y cinco años. Eso sí, la subsodicha siempre se quita un año -sólo uno-. Ya es cuestión de principios.

Tomemos la opción de recibir con naturalidad las etapas que nos va deparando nuestro futuro. Nada tan positivo como aceptarse y vivir cada momento como único que es. Ni pasados ni futuros. Aquí os dejo un fragmento del cortometraje titulado "Las Esperas": "Atesora momentos de tu vida... Trabaja como si no necesitaras el dinero, ama como si nunca te hubieran herido, y baila como si nadie te estuviese viendo...". 


Imagen: Pintura "Las mujeres azules", de Marc Jesús