Esas pequeñas cosas...

viernes, 14 de septiembre de 2018

El doble filo de las Referencias Académicas

Hace tiempo que leí, no recuerdo dónde, que un profesor de Universidad les decía a sus alumnos: "Yo no soy de mucho suspender, porque ya se encargará la vida de hacerlo". Otro maestro, ese sí lo recuerdo, ya que me dio clase en  mi adolescencia, solía repetirnos: "Si ustedes copian, al menos copien bien, que hasta para eso hay que esforzarse y ser listo". Por lo demás, en mi pueblo hay un dicho que se repite a través de las generaciones:"valeivos zanques que que en esti mundu too son trampes".

No es mi pretensión, como tampoco la es el estilo de mi blog, juzgar a nadie. Me esfuerzo,cada día más, en no hacer juicios por aquello de que es mejor intentar comprender que dictar sentencia. Pero, como la actualidad no es ajena a mis escritos, por mucho que la mayoría de las veces eche con ellos la vista al pasado, a las anécdotas más tiernas, a las vivencias más ingeniosas, a los sentimientos más amables, a mi propio día a día, trato de quedarme con el detalle pequeño, con la necesidad de preguntar cómo, y por qué de lo que más pasa desapercibido, pero quizás lo más esclarecedor para apartar el oro de la paja.

En plena vorágine de comprobación de másteres y demás títulos académicos, llega un momento que se forma tanto ruido que el gran público se pierde en el juicio de qué es verdad y a qué se le saca tajada desleal, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. Qué son chanchullos y ventajismos, qué opiniones subjetivas y qué es la parte correcta y legal del proceso de ejecución de un trabajo.

Por eso, a la hora de opinar, deberíamos de conocer a fondo esas palabras que, a fuerza de ser repetidas, se convierten,de un día para otro, en normales entre las opiniones de público y expertos, o no, de los diversos campos de las sociedad, fundamentalmente oídas a través de los Medios de Comunicación, pero que pocos se detienen a analizar. Simplemente resuenan como un eco obligado.

Como para resolver un problema no hay nada como dividirlo y no generalizarlo al libre albedrío, hoy quiero hablaros de "referenciar", uno de los términos más repetidos en los últimos días por las redes sociales y demás canales de información oficial u oficiosa.

Argumento desde el punto de vista de una nacida no digital, a quienes nos asusta todo lo que tiene que ver con un nuevo programa de Internet,aunque a la larga acabemos aplicándolo por fuerza mayor. Vamos, que servidora casi tuvo que hacer una tesis para aprender a referenciar. Menuda tontería, una vez que aprendes, pero inevitable el pánico a los nuevos estilos informáticos a la par que académicos. Por otro lado, el arma de doble filo que es Internet, facilita las cosas al mismo tiempo que nos lleva a la tentación de lo fácil, de lo rápido...

Sin embargo, no nos deben asustar los conceptos, porque referenciar  no es otra cosa que citar el nombre,el autor, la fecha, el lugar... de un autor al que aludimos en una tarea académica. Vamos, los mismo de todos los trabajos de siempre, pero más rimbombante. Si seguimos la norma APA sería: Apellido autor, Iniciales nombre autor, (Año), Título en cursiva, Ciudad y país, Editorial.  ¿A que nos es para tanto?. Vas al apartado correspondiente de tu word y la presentación se te da de forma automática. Una vez que aprendí a referenciar, me convencí una vez más, que importa más la apariencia que la esencia. Por muy brillante que sea una tarea de investigación, si no está referenciada a conciencia, no vale para nota.

Pero la facilidades que nos aporta Internet son un arma de doble filo, porque caemos en la tentación de lo fácil,del corta y pega, de no estar en el lugar de los hechos, de no tener entre las manos el libro correspondiente, del plagio, de la falta de originalidad, de la ausencia de conclusiones personales, de los descubrimientos propios; en definitiva del esfuerzo. Además, la incoherencia también llama a las puertas a la hora de realizar un trabajo bien referenciado porque podemos fácilmente incurrir en el exceso o en el defecto.Y, a menudo, es difícil diferenciar entre lo copiado y lo referenciado. Como también es difícil pasar por todos los filtros de la opinión en cuanto a la calidad y no salir tocado. Por otro lado, estoy convencida de que la mayoría de vosotros habéis hecho cosas bastante más difíciles que referenciar, estéis o no en posesión de doctorados y demás titulaciones, que lo de aprender de la Universidad de la vida no es un mero slogam.

Hacedme caso, lo de referenciar es lo de menos, lo que importa es el esfuerzo personal, la honradez, el conocimiento. No nos quedemos en el tú más, en si tu padre te ayudó a hacer el poliedro en quinto de primaria o si has  copiado en Selectividad. Pocos pasaríamos la prueba de de la originalidad absoluta en cada una de los  historiales desde que un día nuestra madre nos repasara la caligrafía que se nos iba para abajo en nuestros primeros renglones de "Mi mamá me mima". Pero que no nos mime en exceso porque es conveniente cargar con el peso de los propios borrones, porque tal vez un día tengamos que rendir cuentas de eso.