martes, 19 de marzo de 2013

Los padres que amamos...

"Alas para volar, raíces para volver y motivos para quedarse" (Dalai Lama)



Los vivo intramuros, me los cruzo por la acera conduciendo las sillitas, los trato en el parque, los escucho en el colegio, los observo en los centros comerciales, en la sala de pediatría, en las reuniones de Instituto, en los tiempos muertos de las actividades extraescolares, los sigo por las Redes... A pesar de que hay mucho camino por recorrer, existe una nueva y palpable conciencia en la paternidad actual. El concepto de padre ha dejado de ser algo preestablecido y se vive ahora por encima de conceptos trasnochados. La masculinidad actual tiene una idea más liberada del rol femenino. Por ello, los destinos de padres e hijos se forja desde puntos de vista más cercanos y con vivencias más naturales.


Un hombre no deja de serlo por más que haga suyas tareas educacionales y experiencias que, hasta hace cuatro días, salvo raras excepciones, eran propias del género femenino. Actitudes más igualitarias en la crianza y educación de la prole no impiden, sino que ayuda, a dejar a nuestros hijos la mejor y más costosa de las herencias: la de una mente equilibrada y fortalecida; junto un carácter firme, a la vez que benévolo. Me gustó mucho una frase publicitaria que dice "Build a worl where your children are stronger than you ever were" (Construir un mundo donde los niños son más fuertes de lo que nunca fuiste). Ser fuerte sin perder la ternura, que matizó con anterioridad Ernesto Ché Guevara. 

Es en esas edades más tiernas cuando la paternidad se disfruta de una manera especial. Lo niños aún ven a su padre como un ser perfecto. Se cobijan en su cuerpo buscando recovecos donde refugiarse. No exigen nada. Aún no han empezado a irse. Más adelante llegará la etapa de cuestionar la figura del progenitor, para tiempo después reconocer que aquel a quien juzgaron daba mejores consejos de lo que pensaban  Ley de vida. Sin olvidar que "Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve a uno pianista..."

Hoy sólo un pequeño esbozo de los nuevos senderos por los que transitan los padres de la sangre de nuestra sangre. Los nuestros, hijos de una herencia con un esquema masculino totalmente diferente al actual, más lejano de la ternura y las entrañas de la trastienda de la vida en el hogar, han hecho lo que han podido. Si  embargo, un cordón invisible ha conseguido que, cultura y educación aparte, nuestros sentimientos hacia ellos sean de  admiración y cariño, en la mayoría de los casos. Porque lo importante no es quien haya sido nuestro padre, sino quien ha sido para nosotros. Por lo demás, siempre seremos niños mientras tengamos un padre a quien acudir. Por eso la importancia de ese abrazo, esa conversación o esa compañía mientras estemos a tiempo.

El mío, que nos dejó para siempre una mañana de Septiembre, en la que salió un arcoiris que parecía decir en su nombre que la vida seguía de muchos colores y con recuerdos inmortales, siempre me aconsejó la importancia de estudiar mucho, para enfrentarse al mundo con buenas armas. Sin haber sido conocedor de la  declaración de Obama, la hubiese suscrito sin cambiar una coma: "Les contaré a mis hijas que hubo un tiempo en el que nadie preguntaba a una niña qué quería ser de mayor porque todo el mundo sabía la respuesta. Pero entonces las mujeres se levantaron y cambiaron la respuesta".

Y, para enlazar con la actualidad más avergonzante, desde los medios de comunicación nos llegan ecos de esos otros padres que sufren por ver a sus niños y niñas con las carencias más básicas sin cubrir. Son los que huyen de la guerra, de las persecuciones políticas y de la miseria. Desafían por ello la alambrada más amenazante, las aguas más turbulentas y las fronteras más intransigentes. ¿Qué no harían nuestros padres y los de nuestros hijos en su situación?. 









viernes, 22 de febrero de 2013

Que treinta años no es nada...

"Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, ni el más claro proceder ni el más ancho pensamiento. Todo lo cambia el momento, colmado, condescendiente, nos aleja dulcemente de rencores y violencias; sólo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes... "  (Volver a los diecisiete, de Violeta Parra)

Tenía un Email diferente aquel atardecer del pasado Enero: Promoción Dominicos La Felguera 82/83 y allegados... te invita a su página. En vísperas de cumplirse treinta años desde que much@s nos viéramos por última vez tras aquel Junio en el examen de Selectividad y una adolescencia compartida principalmente en las aulas,  fue como si el tiempo no hubiera pasado. El grupo comenzó a crecer tan pronto como se corrió la voz digital y, escondidos entre los caracteres de nuestros respectivos ordenadores, fuimos enseñándonos las patitas de gallo, y demás huellas del paso de unos años para los que cada cual ya tiene una historia diferente.

Curioso cómo empezamos a atrapar instantes pequeñitos de nuestras vivencias comunes. De qué manera una ráfaga de tiempo vuelve a convertirnos en aquello que fuimos un día, a pesar de la canción de Presuntos  Implicados que tanto nos gustaba "Ah! Cómo hemos cambiado... ". Extraordinario también cómo el tiempo difumina los malos recuerdos y magnifica los buenos. Los profesores con los que más sufrimos ya no regresan tan temibles, ni los apodos que no perdonaban defectos eran tan crueles, e incluso la perspectiva actual nos lleva a recordarnos hasta guapos y simpáticos a tod@s. Así parece que se ha tornado el sentimiento después de tres veces quince años.


Hemos vuelto a dormir en Niza, pasearnos por la capilla Sixtina con aquellas cestitas de mimbre que por entonces era el bolso de moda para las chicas o pedir nuestros particulares deseos en La Fontana di Trevi. Enderezamos como si fuera hoy la Torre de Pisa, compramos algo inútil en el mercado de Florencia, recordamos nuestras clases de arte con los Médici y nos reencontramos en Venecia bajo el Puente de los Suspiros. Salimos de nuevo a atracarnos de "morenitos" en el recreo e hicimos alguna "peya" cuando el sol de primavera nos reclamaba en el Parque Nuevo.Repetimos las declinaciones latinas como si el profesor palentino nos escuchara "como oso por maizal", asimismo que a algun@s nos dio un nuevo vuelco el estómago recordando sufrimientos con derivadas y logaritmos; mientras que a los de los números volvieron a atragantárseles las subordinadas una mañana más.. Emprendimos nuevas batallas campales con bolas de nieve y probamos el primer baño de Junio en las excursiones hacia ese mar que nos parecía tan alejado de nuestra Cuenca Minera. Todo esto y mucho más cada vez que un recién llegado al grupo aprieta el enlace de este nuevo colegio virtual, al mismo tiempo que se presiente la brisa de ingenuos amores; algunos imposibles, otros con fecha de caducidad y sólo unos pocos eternos. 



Únicamente la información sobre las tragedias personales, nos baja de la nube de ese paraíso que revivimos. Quien más y quien menos habrá tenido sus infiernos, pero me consta que algunos han sido desgarradores.



Ya no hay vuelta atrás para dejar de respirar esa necesidad de saber los unos de los otros que ha surgido con la posibilidad de acercarnos. Tal parece que , además de la infancia, nuestra patria sigue siendo nuestra adolescencia. Cuando nos faltan dos años para el medio siglo -qué vértigo- la mayoría ya tenemos hijos que viven ahora lo que nosotros añoramos. Y asisten estupefactos al vuelco de sus padres hacia un pasado que seguramente ellos desconocen casi por completo. Les contaríamos que vivan el momento de sus pocos años si miedos y sin complejos porque, a fin de cuentas, casi nada es ese drama que nuestros años más tiernos quieren haceros ver, y lo que que a los dieciséis puede ser su gran talón de Aquiles, unos cuantos más allá será su mayor ventaja.


Aún cuando los de entonces no seamos los mismos, y más allá de que solamente podamos haber cumplido una mínima parte del famoso poema de Kipling, conservaremos la esencia de esa juventud que sigue haciéndonos únicos e irrepetibles.

A dos días para el impacto de la Gran Kedada del 29 J, en la que se fusionarán el  presente y pasado sin la protección de la pantalla de un ordenador, el vértigo es grande y la ilusión aún mayor. Porque el mejor momento debe ser siempre el ahora...hasta pronto compañer@s.








domingo, 17 de febrero de 2013

¿Sin lobos hay paraíso?


"Yera el inviernu avanzau y había tanta nevá qu'esti pueblu taba ya per to les partes bloquiau .En tós, los llobos baxaron en acechu d'el ganau; ya to güelu preparau y Colás cuatro mataron..." (Poesía de la tradición asturiana)

 Desde que el lobo ya no es el malo de los cuentos de hadas, el punto de vista sobre este depredador ha ido cambiando. También la proliferación de documentales con aspectos menos conocidos del fiero mamífero -de quienes Rodríguez de la Fuente fue su precursor- han colaborado bastante en que su fama de "asesino" se vaya derivando en opiniones más comprensivas

Sin embargo, para quienes viven del ganado y sufren los ataques , la cada vez más cercana presencia del cánido por dominios humanos significa una amenaza para su rebaño, al que además de necesitarlo para vivir, le tienen el cariño propio de quien le cuida, y le ve nacer y crecer.  Ni una buena indemnización -que no lo es en todos los casos- les compensa la rabia de encontrar a los animales devorados por estas fieras. Muchas de estas personas argumentan que "es muy fácil hablar desde la postura de quien no vive los siniestros en primera persona e intentan dar lecciones desde teorías aprendidas en los libros".


En los últimos tiempos se ha recrudecido la polémica por la presencia del lobo por montes y valles próximos a las zonas de montaña asturianas. Paralelamente a las demandas de los ganaderos porque se controle la expansión de estos familiares próximos del perro, los ecologistas luchan para que sean protegidos; una especie que aseguran "puede llegar a extinguirse al igual que el oso o el urogallo", además de sus argumentos hacia el respeto por la vida de cualquier animal.

La búsqueda de vías que aporten un equilibrio entre partidarios y detractores de la protección del cánido es ahora uno de los asuntos que está en las agendas de las administraciones públicas. De momento, las actuales no conforman a la cabaña ganadera. Llegar a una solución que agrade a todos pasaría por una política en la que el ganadero se sintieran más protegido y los conservacionistas sintiesen que el animal que un día Jack London elevó a la categoría de sagrado para muchos lectores, fuese tratado como un eslabón respetado en la cadena de la vida.

Los franceses, que siempre se caracterizaron pos su salidas filosóficas llegan a apuntar que si fuera posible "lo ideal sería educar al lobo para que no se comieses el ganado". Una utopía tan bella como aplicable a los humanos, si aceptamos que "el hombre es un lobo para el hombre", como afirmaba Thomas Hobbes. En el refranero asturiano hay otra filosofía respecto al delicado tema: "poner el llobu a cuidar  les oveyes"; extensible al ser humano cuando, al no pode con el enemigo, se alía con él. También otro dicho, que compara  al lobo con el hombre hastiado de todo dice que "el lobo harto de carne métese a fraile". No falta tampoco un chascarrillo para la fama de dominante del género femenino: "lo que al lobo hace a la loba le place". O aquel que da un consejo a los ingenuos: "loca es la oveja que al lobo se confiesa".

El cine y los cuentos modernos hicieron mucho porque las personas, esencialmente los niños, se aliasen a los animales humanizados. Desde que Bambi llamara angustiado: "¡mami, mami...!", Akela, del "Libro de la selva", fuese el sabio formador de Mogli o Comillo Blanco, el lobo gris, dejara en evidencia la crueldad de algunos hombres con los animales, etc... la historia de las relaciones con los irracionales salvajes ha dado un vuelco.

Los relatos que se narraban el las frías y ya lejanas lunas del invierno, atemorizaban a los niños con el temido lobo. Recordaban historias familiares pasadas de hombres y mujeres rodeados en la noche o en los amaneceres helados, por la amenazante mirada de una familia de ojos hambrientos y su aullido de ultratumba  que acechaba con sus fauces sangrientas en cualquier alto del camino.Y paralela a la fama demoníaca del animal, siempre transcurrió un halo de misterio y de inexplicable atracción. Muchos se apropian de esa personalidad fiera, protectora de su clan y decidida para compararla con valores envidiados en muchos hombres y mujeres. Que a alguien le llamen lobo o loba no es, ni mucho menos, el peor de los insultos.

Como el invierno es lo único que  nunca se lo comió el lobo, con la nieve y demás inclemencias de la estación las huellas de la bestia se descaran por terrenos más humanos, sembrando de enfrentamientos y teorías a los de una y otra orilla, que sin embargo no dejan de estar de acuerdo con la necesidad de que no desaparezcan las especies. De momento, poner a buen recaudo cada uno su rebaño, está siendo la mejor solución presente. Sin olvidar que la oveja de muchos el lobo la come.

Cualquiera de las posturas que se adopte, el perjuicio o el descontento siempre será para una de las partes. La mejor solución, como siempre, la menos mala.


Fotografías: Dos paisajes de Sobrescobio, tierra de lobos. Autoras: Suny Díaz y  Covadonga Fernández 






miércoles, 9 de enero de 2013

Había una vez una cabalgata...

Esta es la carta que leyó el príncipe Aliatar el día de la Cabalgata en una pequeña y preciosa aldea asturiana, donde aún se conoce y se llama a las gentes por su nombre  El valor del acontecimiento, uno más sin duda de los miles de ellos que se repiten esa noche de Enero, radica en las molestias que cada año se toman los organizadores del entrañable desfile para que niños y mayores del pueblo vivan esas horas con la misma alegría de siempre. Desde que se vislumbran las antorchas por donde limitan los montes, el ambiente se torna de otro sabor. Son esas cosas que ayudan a reencontrarse con el niñ@ que todos llevamos dentro. Aunque no haya lujosas carrozas, el paisaje rodeado de montañas, los animales que forman parte del vivir cotidiano  -colaboradores obedientes- y las propias Majestades con su corte se transforman en auténticos portadores de espíritus eternos. El aire de ilusión que se respira en ese anochecer del 5 de Enero por las calles de ese rinconcito del Alto Nalón es incomparable; hasta verdadero. Como acostumbro a decir a los niños que empiezan a cuestionarse la verdad de los Magos, existe aquello en lo que uno cree. Es preciso que la magia nos envuelva de cuando en cuando, aún cuando el sentimiento sea efímero porque, de lo contrario,la vida sería muy aburrida. Ahora toca comenzar una nueva etapa, pero no faltarán los momentos para otras magias...

Queridos niños y niñas, padres y madres, abuelos, abuelas… habitantes de Soto de Agues:
Pocas cosas en nuestro largo viaje nos hace más ilusión que detenernos por unas horas en este maravilloso lugar. Siempre que venimos aquí somos bien recibidos y antes de nada, Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente y yo mismo queremos agradeceros enormente la maravillosa acogida que, año tras año, nos hacéis cada cinco de enero.
Dada la cantidad de trabajo que tenemos esta noche, son muy pocos los sitios donde tenemos la posibilidad de pararnos unas horas para poder hablar con los niños y en poco sitios se mantiene esta bonita tradición de reunirnos en la Iglesia para que sepáis, de primera mano, cuál es el sentir de Sus Majestades y entregar, de paso, algunos regalos como anticipo de lo que es, sin duda, la noche más mágica del año.
Sabemos que hoy es la noche de los nervios, del no dormir, la noche más larga del mundo, la de los ruidos por toda la casa, la del estoy despierto pero no pienso moverme, la noche del “¿porqué no me habría portado mejor aquel día…?, la noche del “¿Será ya de día?. En definitiva, la noche más mágica del año.
Disfrutad todo lo que podáis hoy y mañana porque sin duda esta noche, es vuestra noche.
El año pasados muchos de vosotros os sorprendisteis cuando os dijimos que habíamos venido a hacer la ruta del Alba y que habíamos comido truchas. Pues que sepáis que hemos vuelto, que nos ha gustado tanto que, para nuestras vacaciones, hemos vuelto a este maravilloso lugar. Entenderéis que lo hayamos hecho de incógnito y que, al igual que paso el año pasado, ninguno de vosotros os dieseis cuenta de que estábamos al lado vuestro viendo lo que hacíais y cómo os portabais.
Estuvimos en el Carmen. Bailamos, comimos pulpo en la carpa, escuchamos el pregón de Mamel, comimos paella no sin ciertos problemas por no estar empadronados y, como no, visitamos el mercadillo que organizasteis los niños del pueblo.
Tenemos noticias de que el negocio no le fue nada mal a un tal Antonio. Empresario de éxito con empleados a su cargo que, sin dudarlo, puso meses antes a su abuelo en la plaza del pueblo a fabricar cientos de cucharas de madera ante el asombro generalizado del pueblo que pensó que al pobre Ernesto “se le estaba yendo un poco la cabeza”. Estamos seguros de que Antonio ya le habrá dado a su abuelo la parte correspondiente de las ganancias por el trabajo realizado… ¿Verdad?
Del pobre gato mejor no decir nada…
Que sepáis que nos encantó la idea, que demostrasteis que sois unos vendedores excelentes y que desde aquí os animamos a que sigáis teniendo ideas así. Con espíritu emprendedor nunca habrá nada que se os ponga por delante.
Os dijimos que no hablaríamos de crisis, que era vuestra noche y que sólo hablaríamos de cosas buenas… Pero este año las cosas han sido más difíciles aún y los Reyes Magos quieren deciros que vosotros también hay cosas que podéis hacer para que las cosas mejores
Este año queremos pediros dos cosas muy importantes:
La primera qué os portéis bien.
Que os portéis bien porque vuestros padres trabajan muy duro todo el día para que a vosotros no os falte de 
nada y os pedimos que les ayudéis a hacer el trabajo diario más llevadero. Qué recojáis vuestra ropa, que guardéis los juguetes, que os vayáis a la cama a la primera, en definitiva, que seáis obedientes para que, al llegar el final del día, ellos estén muy orgullosos de vosotros. No sabéis el esfuerzo que hacen todos los días para que seáis los niños más felices del mundo…
Y segundo que estudiéis. Que os esforcéis al máximo y que luchéis por tener el mejor futuro. Es en los tiempos difíciles cuándo la gente se lamenta se no haber sido más aplicada de pequeña. Sed lo que queráis y luchad por serlo y en lo que terminéis haciendo, sed los mejores. Sólo de esta manera podréis salir sin problema de cualquier adversidad que se os ponga por delante.
Así que ya sabéis: Pablo, Antonio, Conrad y Owen, Beatriz y Mateo, Alejandro y Adrián, Elia, Juan, Yaiza, Selena, Johanna, Diego…
Y todos aquellos que no he nombrado pero que sabéis que os vigilamos de cerca. Esta vez va en serio, portaos bien y estudiad mucho. Haréis muy felices a vuestros padres si, cada mañana, os acordáis de esto que hoy os contamos, y no olvidéis que los Reyes lo ven todo durante todo el año y que no vale, cómo sabemos que algunos hacéis, ser muy muy buenos sólo en Diciembre.
Los Reyes también me han dicho que están un poco preocupados, que temen que sólo penséis en los regalos y os olvidéis del verdadero significado de esta noche, por eso les he dicho que no se preocupasen, que yo os iba a pedir a todos que esta noche, antes de iros a dormir, os sentáseis unos minutos en la cama y rezáseis, aunque sólo sea un poco, al niño Jesús. Que le digáis que os habéis acordado de que hace poco que ha nacido y que os habéis alegrado mucho, que aunque os hacen mucha ilusión los regalos de esta noche no olvidáis el verdadero motivo de lo que hoy celebramos, y que os habéis acordado también de los que lo están pasando un poco mal. Dadle también las gracias por lo que tenéis, por vivir en un sitio tan bonito y por tener una familia que os quiere y os protege y que siempre, siempre, van a estar a vuestro lado. En definitiva, que no os olvidéis nunca de que tenéis mucha suerte por la vida que lleváis y que hay muchos a los que hoy les encantaría estar aquí sentados con vosotros viviendo esta ilusión.
Y ahora, antes de que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente comiencen con la habitual entrega de regalos vamos a cantar todos juntos un villancico. Debéis saber que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente estarán vigilando desde sus púlpitos que todos los niños canten y que no haya ninguno moviendo sólo la boca como viene siendo habitual…
S.M Melchor S.M Gaspar S.M Baltasar

sábado, 29 de diciembre de 2012

La dama, el joven y la nevada


Mucho de lo que cuento en primera persona como si se tratara de una autobiografía es pura mentira. Ahora, que esas mentiras puedan tener una cantidad de verdad dentro, es otra cosa. (Rosa Montero) Pero ésta es una historia real y muy cercana a mis vivencias . ¡Feliz Año Nuevo a tod@s

Caminaba a pasitos cortos por los caminos de su aldea, como hacía siempre desde ochenta y tantos años atrás. Aquella mañana la helada había caído amenazante para quienes el frío de la nieve frenaba las energías. Para ella, endurecida en días de vientos peores y en "carámbanos" más duros, el paseo hacia el gallinero era un aliciente para comenzar con ánimo la rutina de un amanecer de diciembre. Dar de comer a sus animales era una misión para anteponer a aquel café que saborearía más tarde.

Chaqueta tirada de compromiso por encima de su menuda espalda, poco más gruesa que la rebequita de una tarde de Agosto, piernas al aire, curtidas por interperies varias, zapatillas de fieltro dentro de sus "madreñes", que apenas alcanzaban la numeración treinta y cinco,  y el primer palo que encontró para apoyarse, no fuera que un resbalón le fastidiase la existencia.

Con su inseparable cesta y un manojo de verduras bajo su mano derecha, mientras se apoyaba enérgica con la otra -para añadir una dato más a su individualidad era zurda-, se topó con un joven que no pasaba de la veintena. El único transeúnte de aquellas primeras horas heladas por la plazoleta llevaba una especie de largo moño anudado como si tal cosa y unos vistosos "pendientes" en las cejas. Unos vaqueros tres tallas mayores que su esbelto cuerpo y un abrigado anorak de plumas que no dudó en quitarse en cuanto vio a la anciana. "Tenga señora, póngase esto que yo tengo otra cazadora en mi coche y hace mucho frío", le ofreció con gesto amable.

La mujer en cuestión le sonrió sorprendida, rechazando la dádiva y anteponiendo su agradecimiento. "Vivo ahí mismo, y tengo unos cuantos abrigos; pero esta acción tuya, diz munchu de ti. Nunca serás una mala persona", le contestó aquella mujer pequeñita, a quien seguramente había confundido el chico, ya  nacido digital, con una "sin techo" de las que compartía reivindicativo por sus redes sociales. Nada extraño a juzgar por los ropajes desabrigados de la lugareña.

El "chico moderno" le devolvió la risa y le pidió disculpas por el malentendido. "Debí de haberme fijado en que su indumentaria era propia de una persona de aldea, curtida por el frío", le comentó a la señora que también llevaba un moño, aunque algo más canoso, mientras la acompañaba  por unos huevos que le regalaría por el conmovedor gesto.

Caminó con  "la dama del hielo" hasta donde el gallo cantaba impaciente y le pidió permiso para hacerle una cuantas fotos con su Smarphne última generación , rodeada de las gallinas que tampoco temieron la nevada para salir a picotear. La fría ventisca que continuó soplando fue testigo mudo de la  atemporalidad de dos corazones sencillos; poniendo música imperecedera a una moraleja que trascenderá a los vaivenes de otras modas pasajeras.










lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Tenemos la cara que nos merecemos?



"La cara no es jamás opaca del todo; el alma se muestra a través de sus muros" Huxley


¿Quien tiene cara de h... p... lo es?, nos pregunta un amigo. Aunque a nadie deja indiferente la primera impresión de un rostro,  también es cierto que si los encuentros con el dueño de la fisonomía se alargan en el tiempo es posible que, para bien o para mal, nuestra percepción de esos rasgos sea otra.

Pero ese primer impacto que nos causa una faz suele ser un pasapore seguro para nuestras empatías. La sonora afirmación del inicio tendría, no obstante, sus matices. Normalmente asociamos un semblante que se cruza en nuestro camino con otro u otros conocidos anteriormente y, a partir de ahí, llega la asociación de ideas.

Teniendo en cuenta esos atajos cognitivos, es innegable que hay  miradas de tal frialdad que nos hacen alejarnos leguas de la ruta de un ser humano determinado. Al igual que hay otros ojos que nos invitan a la más cálida de las cercanías. Existen semblantes que nos seducen a contarles confiados es más inescrutable de nuestros secretos. No importa que la piel sea amarilla, chocolate o blanquita. Ni siquiera el tamaño de frente, orejas y nariz  Más allá de la forma y el color se escapan sentimientos de los más variopintos registros. El lenguaje de una mirada suele venir a juego con la generosidad de la sonrisa, el desdén de unos labios o el estilo con que se contrae el entrecejo. Relacionándolas o no con nuestras asociaciones mentales, el alma se escapa por cada poro.

Cada quien tiene su interiorización de belleza y de bondad. Esa percepción determina la seguridad en uno mismo; incluso en un mundo virtual. Curiosamente, según Sergio Parra, "las cárceles de todo el mundo tienen un porcentaje más elevado de feos que de bellos. Las personas solemos acusar con mayor severidad al feo, y justificamos normalmente al bello. Algunos expertos en jurisprudencia están tan convencidos de que la belleza física es un condicionamiento en las salas de justicia que propugnan que los acusados de cualquier delito no aparezcan personalmente en el juicio o, al menos, que tengan derecho a que otra persona de belleza normal les represente".

Los primeros días de Facultad había un chico que no dejaba de mirarla. Pasado el tiempo llegaron a ser amigos." -¿Por qué me mirabas tan fijamente?", le preguntó. -"Eres igual que Reina (la de la Dama y el Vagabundo)", le confirmó el chaval. Aunque pudiera darse un parecido, el esquema mental del estudiante procedía más bien de una impresión subjetiva. No obstante, cuando la protagonista de la anécota llegó a casa aquella tarde buscó fotos del famoso largometraje de Disney. "Pudiera parecérseme. A ver donde encuentro ahora a mi vagabundo", pensó...   
 En el espejo que al amanecer nos espera no siempre vemos reflejado el haz que desearíamos. Una maldita tara nueva aparece alguna mañana. Bajamos otro poquito la luz y nos encontramos con esa cara que sigue ajena al paso del tiempo y de las calamidades. Otras madrugadas, seguramente pensemos en aquello que dejó escrito Schweiter " ...con cuarenta años tenemos el rostro que nos ha dado la vida, con sesenta el que nos merecemos".
 "Nunca olvido una cara, pero con usted haré una excepción", decía Groucho Marx. Pues eso, hay getas de las que huiríamos como del mismo demonio; otras en cambio nos conducen al mejor de los paraísos.

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martes, 20 de noviembre de 2012

El abismo de la memoria



"Si hay una facultad de nuestra naturaleza que puede considerarse maravillosa, esa es la memoria"  (Jane Austen)


Experimentando la angustia que produce el olvido puntual de un sustantivo propio, una palabra común, esa fecha irrepetible... podemos aproximarnos al abismo que supone la definitiva desaparición de cuantos datos esenciales hay en nuestra memoria.

Tan sólo imaginar que tal vez un amanecer olvidemos que nuestro primer café nos espera , que no sepamos que los ojos que  nos miran con tristeza sean los de nuestros hijos, que al acostarnos nos encontremos con un extraño que viene compartiendo treinta años nuestra vida o  no sepamos el camino de una cucharada de sopa, se nos antoja como el más tormentoso de los infiernos.


Amelia intuyó que algo no funcionaba con normalidad en su mente cuando una mañana de domingo se le borraron por completo los ingredientes de los canelones; el plato que cada festivo suponía las delicias de sus invitados.. A la semana siguiente no supo si era el alba o el atardecer aquella luz anaranjada que llegaba hasta su ventana. Al cabo del mes acumuló tal cantidad de desvaríos que decidió acudir a su médico de cabecera. Cuando traspasaba la puerta del Consultorio una empleada de la limpieza le advirtió que aún llevaba puesto su pijama de estrellitas plateadas. Hoy vive ausente en el sendero que transita de su jardín al dormitorio. Ni una sola queja ya. Únicamente sus pisadas autómatas, y de cuando en cuando una lágrima. En ocasiones sonríe. Es cuanta compasión le permiten los renglones que ya borró su memoria. Tiene sesenta años y aún es bella a pesar de todo.


De entre las enfermedades mentales, el alzheimer es una de las más temidas. Esta dolencia neurológica progresiva e irreversible afecta al cerebro produciendo la muerte de las neuronas. Es la causa más frecuente de todas las demencias, y ocasiona un deterioro progresivo de las funciones cognitivas. Actualmente no existe tratamiento, pero se pueden paliar los síntomas y mejorar el cuidado y la calidad de vida del enfermo y de la familia.



Hasta de ese paraíso que supone nuestra memoria podemos ser expulsados. Ser conscientes de ello supone el método más efectivo para valorar la importancia del recuerdo. "Somos nuestra memoria. Somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos" dejó apuntado Borges.


Luego, a años luz de esas penosas enfermedades del olvido, están la buena y mala memoria de la que gozan o padecen muchas personas. Con ambas posibilidades se puede vivir inteligentemente porque de tenerla escasa, "siempre se puede hacer una de papel" asegura García Márquez. Más importante que la tenencia de buena rememoración es la de poseer buen criterio, y de la ausencia del mismo nadie se queja, escribía Rochefoauld. Hay además quien acusa a la memoria de ser como el mal amigo, que te traiciona cuando más lo necesitas.Una nota de humor en este tema nos la pone el gran Grouho Marx: "Nunca olvido una cara, pero con usted voy a hacer una excepción" Y sepan que olvidar lo malo también es tener buena memoria. Asimismo hay quien queriendo olvidar no lo consigue; "es tan largo el amor y tan corto el olvido", dcie el bello verso de Neruda. 

Hay otra memoria tan importante como la personal: la de los pueblos, esa conciencia colectiva que les lleva al progreso y a la continuidad histórica. No conduce, por otro lado, a ningún avance que el perdón de los hechos más dañinos  supongan  el olvido, el desprecio y la comodidad. Puesto que nuestra vida aumenta cuando podemos ponerla en la memoria de los demás, seamos la de los que, por un motivo u otro, la han perdido.

Y qué desesperación la de aquellos que han de cuidar y convivir con quien han compartido más de la mitad de su vida.Ancianos, en  su mayoría, en edad de ser cuidados enfrentándose al doble sufrimiento físico y sicológico que se desprende del día a día de quienes padecen ese terrible azote .Cada decisión reciente de quienes dependen las ayudas para hacerles más fácil -a enfermos y cuidadores- su situación se aleja de la solidaridad y la justicia colectiva.

Para finalizar, una recetita: "la felicidad consiste a veces en tener buena salud y mala memoria". Sólo mala para aquello que nos impida avanzar, añadiríamos. No me olviden. 


Imagen: el abismo, de Manuel L. Acosta