Esas pequeñas cosas...

miércoles, 9 de enero de 2013

Había una vez una cabalgata...

Esta es la carta que leyó el príncipe Aliatar el día de la Cabalgata en una pequeña y preciosa aldea asturiana, donde aún se conoce y se llama a las gentes por su nombre  El valor del acontecimiento, uno más sin duda de los miles de ellos que se repiten esa noche de Enero, radica en las molestias que cada año se toman los organizadores del entrañable desfile para que niños y mayores del pueblo vivan esas horas con la misma alegría de siempre. Desde que se vislumbran las antorchas por donde limitan los montes, el ambiente se torna de otro sabor. Son esas cosas que ayudan a reencontrarse con el niñ@ que todos llevamos dentro. Aunque no haya lujosas carrozas, el paisaje rodeado de montañas, los animales que forman parte del vivir cotidiano  -colaboradores obedientes- y las propias Majestades con su corte se transforman en auténticos portadores de espíritus eternos. El aire de ilusión que se respira en ese anochecer del 5 de Enero por las calles de ese rinconcito del Alto Nalón es incomparable; hasta verdadero. Como acostumbro a decir a los niños que empiezan a cuestionarse la verdad de los Magos, existe aquello en lo que uno cree. Es preciso que la magia nos envuelva de cuando en cuando, aún cuando el sentimiento sea efímero porque, de lo contrario,la vida sería muy aburrida. Ahora toca comenzar una nueva etapa, pero no faltarán los momentos para otras magias...

Queridos niños y niñas, padres y madres, abuelos, abuelas… habitantes de Soto de Agues:
Pocas cosas en nuestro largo viaje nos hace más ilusión que detenernos por unas horas en este maravilloso lugar. Siempre que venimos aquí somos bien recibidos y antes de nada, Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente y yo mismo queremos agradeceros enormente la maravillosa acogida que, año tras año, nos hacéis cada cinco de enero.
Dada la cantidad de trabajo que tenemos esta noche, son muy pocos los sitios donde tenemos la posibilidad de pararnos unas horas para poder hablar con los niños y en poco sitios se mantiene esta bonita tradición de reunirnos en la Iglesia para que sepáis, de primera mano, cuál es el sentir de Sus Majestades y entregar, de paso, algunos regalos como anticipo de lo que es, sin duda, la noche más mágica del año.
Sabemos que hoy es la noche de los nervios, del no dormir, la noche más larga del mundo, la de los ruidos por toda la casa, la del estoy despierto pero no pienso moverme, la noche del “¿porqué no me habría portado mejor aquel día…?, la noche del “¿Será ya de día?. En definitiva, la noche más mágica del año.
Disfrutad todo lo que podáis hoy y mañana porque sin duda esta noche, es vuestra noche.
El año pasados muchos de vosotros os sorprendisteis cuando os dijimos que habíamos venido a hacer la ruta del Alba y que habíamos comido truchas. Pues que sepáis que hemos vuelto, que nos ha gustado tanto que, para nuestras vacaciones, hemos vuelto a este maravilloso lugar. Entenderéis que lo hayamos hecho de incógnito y que, al igual que paso el año pasado, ninguno de vosotros os dieseis cuenta de que estábamos al lado vuestro viendo lo que hacíais y cómo os portabais.
Estuvimos en el Carmen. Bailamos, comimos pulpo en la carpa, escuchamos el pregón de Mamel, comimos paella no sin ciertos problemas por no estar empadronados y, como no, visitamos el mercadillo que organizasteis los niños del pueblo.
Tenemos noticias de que el negocio no le fue nada mal a un tal Antonio. Empresario de éxito con empleados a su cargo que, sin dudarlo, puso meses antes a su abuelo en la plaza del pueblo a fabricar cientos de cucharas de madera ante el asombro generalizado del pueblo que pensó que al pobre Ernesto “se le estaba yendo un poco la cabeza”. Estamos seguros de que Antonio ya le habrá dado a su abuelo la parte correspondiente de las ganancias por el trabajo realizado… ¿Verdad?
Del pobre gato mejor no decir nada…
Que sepáis que nos encantó la idea, que demostrasteis que sois unos vendedores excelentes y que desde aquí os animamos a que sigáis teniendo ideas así. Con espíritu emprendedor nunca habrá nada que se os ponga por delante.
Os dijimos que no hablaríamos de crisis, que era vuestra noche y que sólo hablaríamos de cosas buenas… Pero este año las cosas han sido más difíciles aún y los Reyes Magos quieren deciros que vosotros también hay cosas que podéis hacer para que las cosas mejores
Este año queremos pediros dos cosas muy importantes:
La primera qué os portéis bien.
Que os portéis bien porque vuestros padres trabajan muy duro todo el día para que a vosotros no os falte de 
nada y os pedimos que les ayudéis a hacer el trabajo diario más llevadero. Qué recojáis vuestra ropa, que guardéis los juguetes, que os vayáis a la cama a la primera, en definitiva, que seáis obedientes para que, al llegar el final del día, ellos estén muy orgullosos de vosotros. No sabéis el esfuerzo que hacen todos los días para que seáis los niños más felices del mundo…
Y segundo que estudiéis. Que os esforcéis al máximo y que luchéis por tener el mejor futuro. Es en los tiempos difíciles cuándo la gente se lamenta se no haber sido más aplicada de pequeña. Sed lo que queráis y luchad por serlo y en lo que terminéis haciendo, sed los mejores. Sólo de esta manera podréis salir sin problema de cualquier adversidad que se os ponga por delante.
Así que ya sabéis: Pablo, Antonio, Conrad y Owen, Beatriz y Mateo, Alejandro y Adrián, Elia, Juan, Yaiza, Selena, Johanna, Diego…
Y todos aquellos que no he nombrado pero que sabéis que os vigilamos de cerca. Esta vez va en serio, portaos bien y estudiad mucho. Haréis muy felices a vuestros padres si, cada mañana, os acordáis de esto que hoy os contamos, y no olvidéis que los Reyes lo ven todo durante todo el año y que no vale, cómo sabemos que algunos hacéis, ser muy muy buenos sólo en Diciembre.
Los Reyes también me han dicho que están un poco preocupados, que temen que sólo penséis en los regalos y os olvidéis del verdadero significado de esta noche, por eso les he dicho que no se preocupasen, que yo os iba a pedir a todos que esta noche, antes de iros a dormir, os sentáseis unos minutos en la cama y rezáseis, aunque sólo sea un poco, al niño Jesús. Que le digáis que os habéis acordado de que hace poco que ha nacido y que os habéis alegrado mucho, que aunque os hacen mucha ilusión los regalos de esta noche no olvidáis el verdadero motivo de lo que hoy celebramos, y que os habéis acordado también de los que lo están pasando un poco mal. Dadle también las gracias por lo que tenéis, por vivir en un sitio tan bonito y por tener una familia que os quiere y os protege y que siempre, siempre, van a estar a vuestro lado. En definitiva, que no os olvidéis nunca de que tenéis mucha suerte por la vida que lleváis y que hay muchos a los que hoy les encantaría estar aquí sentados con vosotros viviendo esta ilusión.
Y ahora, antes de que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente comiencen con la habitual entrega de regalos vamos a cantar todos juntos un villancico. Debéis saber que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente estarán vigilando desde sus púlpitos que todos los niños canten y que no haya ninguno moviendo sólo la boca como viene siendo habitual…
S.M Melchor S.M Gaspar S.M Baltasar

3 comentarios:

  1. Precioso lugar y precioso el sentimiento que me has transmitido. Al igual que tú, yo sigo creyendo en el poder de la magia de la noche de Reyes. Aquí en mi tierra los Reyes llegan en helicóptero desde hace muchos años (tenemos cerca la Base Naval de Rota) y ese momento en que los Reyes bajan del helicóptero en medio del campo de futbol y los niños empiezan a llamarlos por su nombre, a pedirle a gritos lo que quieren que les traiga, a emocionarse...te juro que en ese momento creo de corazón que pueden cumplirse las ilusiones. Ojalá sea cierto. Te deseo el mejor de los años, para ti y toda la buena gente de ese lugar tan bonito.

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  2. Eres realmente muy buena. Has conseguido que me sintiera presente, delante de los Reyes Magos, a la espera de una noche maravillosa. Gracias por tu relato. Espero que haya muchos más. Un abrazo.

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  3. Precioso . Aún añoro e intento recuperar ese sentimiento de cuando era enana y esperaba este día con intensa emoción. Ese día en el que lo único que importa es soñar.

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