martes, 27 de diciembre de 2011

Propósitos especiales...



No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero... Mario Benedetti

Comenzar una nueva dieta alimentaria, dejar de fumar, disminuir el consumo de bebidas alcohólicas, buscar un trabajo dignamente remunerado, encontrar un gran amor o intensificar la ilusión en el que se tiene, esmerarse más en la educación de los hijos,  mimar  la amistad, racionar las visitas a las Redes ,organizarse mejor en asuntos domésticos,  ahorrar lo suficiente para adquirir un determinado bien material costoso; sin olvidar la dedicación a ese hobbi siempre aplazado; asimismo de engendrar ese hijo  pospuesto  Este es un resumen  -no en el mismo orden ni los mismos proyectos para todos- de los propósitos diarios, semanales o para quinquenios de algunas de
las personas a cuyos deseos he tenido acceso, incluidos los míos. Sin olvidar la asignatura pendiente de valorar a quien realmente te valora y ser impermeable para quien te quiere peor.

Hablando de objetivos, cada día me levanto más temprano. No sé si con la esperanza de comenzar primero el día para cumplir aquellos planes que han quedado en el tintero la jornada anterior o simplemente porque a medida que pasa el tiempo se duerme menos. El caso es que me gusta la promesa de luz de esa semioscuridad del alba. Hay pocas cosas que me hagan sentir tan bien como observar la paz de la madrugada con un café bien calentito entre las manos y el sonido de mi emisora favorita de fondo.. El inicio de un nuevo día es como el principio de un año en miniatura: todo un abanico de posibilidades para emprender otra vez el vuelo. Sean cuales fueran los obstáculos, acrecentados en los pensamientos nocturnos, siempre se amanece con una pequeña o gran solución.

Hace tiempo que he dejado de lado los grandes propósitos. Me basta con cumplir los pequeñitos. Y hay días en que estos últimos también me superan. La realidad es tozuda  y acaba por convencerte de tus limitaciones. Los más avispados sacan provecho hasta de ellas. Los meros soñadores -entre los que me incluyo- se pasan año tras año intentando conquistar universos, cuando aún no han conseguido adueñarse de su pequeño mundo.


Y el mismísimo azar me ha llevado el pasado fin de semana a perderme en el desorden del desván de la casa donde nací. Entre una vieja maleta con la que mi abuelo materno regresó de Cuba - tras perder su fortuna por la mala cabeza de un amigo- , trapitos de mi primera niñez -aquellas enaguas infantiles que ya pertenecen a la prehistoria de la moda-, periódicos y revistas amarilleados por el paso de casi un siglo; junto  con un sinfín de objetos que sólo es posible encontrar cuando hay una persona que lo guarda todo -en este caso Bárbara, mi madre-, encontré un cuento que escribí a los nueve años. En aquellas hojas de una libreta con la que también se ha cebado la polilla releí las olvidadas andanzas de una niña que soñaba con ser escritora. Pensé mirando los ingenuos trazos infantiles que algunos deseos es posible que se hagan realidad, aunque el cómo y el cuándo nunca estén donde uno se imagina.

Si en el balance de un día cualquiera, el resultado es la conversación amigable tras una taza de café, el paseo por un camino  que invita a la vida , el abrazo sincero de un ser querido o el gesto de agradecimiento de alguien a quien hemos hecho sentir mejor con una mera sonrisa, entonces la travesía no fue en vano. A fin de cuentas el objetivo común de los seres humanos, independientemente de su cauces de consecución,es sentirse querido.  Son esas pequeñas cosas... 



Imagen: Matrioska, de Gabriela Münter




Esas pequeñas cosas

Esas pequeñas cosas 
"No es más grande aquel que nunca falla, si no quien nunca se da por vencido"

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿Es más rico quien más tiene?


"A menudo las cosas que deseamos y no conseguimos no son más que la forma que el destino tiene de proteger lo que tenemos y no podemos perder".  S.L. Naeole


Era tan pobre que no tenía más que dinero, 
besos de sobre de herencia de su padre naviero. 
Anfetaminas y alcohol, desayuno Miss Onassis, 
pobre Cristina, que al fin logró quedarse en el chasis...
Guardaespaldas armados la sacan del Rolls 
un amante alquilado le calienta la suite....
Nadie le advierte que al cielo no se va en Limusina 
que mala suerte que no acepte la muerte propina... 
Cris..., Cris..., Cristina 
suspira y fantasea con que la piropea un albañil...  

Estas son parte de algunas de las estrofas de la canción "Pobre Cristina" que Joaquín Sabina dedicó a la hija del magnate Aristóteles Onasis; uno de los hombres más ricos de todos los tiempos, quien a sus treinta años de edad ya había acumulado un millón de dólares. Su    heredera, Cristina,  habiendo recibido más de mil millones de dólares en los 70, se convirtió en la multimillonaria más infeliz del mundo "Tengo todo lo que el dinero puede comprar, pero carezco del amor de una familia", fue una de las frases más repetidas de esta sucesora de leyenda, que ya descansa para siempre en la mitológica Isla de Scorpios. La vida de la hija del naviero griego, que falleció a los 38 años tras cuatro fracasos matrimoniales, transtornos sicológicos y otros sinsabores propios de la vida de los humanos ricos o pobres, constituye un ejemplo de que la riqueza no va en proporción directa con la dicha. La heredera de la heredera, Athina, con una fortuna de tres millones de dólares, parece continuar con la saga de la tristeza de los niños ricos.
¿Hasta qué punto nos harían felices una tromba de millones. Ya no digo un pellizquito. Aunque es obvio que a nadie le amarga un dulce, y que un golpe de fortuna para asegurarnos la economía doméstica nos vendría muy bien a una inmensa mayoría. Incluso un buen bocado, si eso no desestabilizara nuestra existencia. Personalmente dudo si estaría preparada para una vida de lujos supremos, que nada tiene que ver con una vida de calidad.. Cuando al padre de una gran amiga mía le tocó una suma de dinero considerable en la quiniela, el afortunado llamó a su progenitora para darle la notica: "Mamá, me han tocado 50 millones (de las antiguas pesetas)". A lo que su  madre le contestó: "Te felicito, hijo, pero si eso te sirve para ponerte tonto, mejor no los hubieras ganado". En este caso la suerte cayó en quien supo administrarla bien.

Hay un capítulo de la serie "Los Simpsons" titulado "lucha de clases" que me quedó grabado de una forma especial. En ese espisodio Marge encuentra un auténtico vestido de Chanel, a un precio muy rebajado.Con tal atuendo es invitada al  club de campo local y aceptada entre las más distinguidas damas de Springfield. Accidentalmente la señora Simpson destruye su traje la noche del gran baile de gala, pasaporte con el que se convertiría en una integrante oficial del club, por lo que debe comprarse un nuevo vestido de miles de dólares.Al mismo tiempo que cambia su vida con la apariencia de sus ropas, comienza a exigir a su familia que se comporte de un modo diferente.Nada de lo que tiene alrededor le combina con sus nuevas relaciones sociales. Se da cuenta a tiempo de que se está volviendo muy snob y vuelve a su antigua sencilla vida; más humilde pero que le aporta otras satisfacciones en las que no cabe tanto fingimiento. Aún cuando es innegable que a  muchos se nos van los ojos tras las cosas materiales de calidad, lo mismo de cierto es que una vez conseguidas, siempre nos hace falta algo más. La ilusión parece estar siempre a la vuelta de la esquina. Alguien dijo que todo aquello que se puede conseguir con dinero es barato.

Todo un elenco de refranes para temas económicos. "No es más rico quien más tiene sino el que con menos se conforma", es quizás el más utilizado. Y para quienes aseguran  no tener nunca fortuna es bueno recordar  que la suerte se puede crear de acuerdo con la actitud, la voluntad, la acción y las ideas.A mi siempre me sirve de mucho una cita de Francisco Umbral: "El destino, el azar , los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni  en el correo del  Azar. El destino, en todas sus versiones, utiliza siempre heraldos humildes...". Que vuestro humilde heraldo os sea favorable...




viernes, 16 de diciembre de 2011

Tan sólo veinticinco...



"Si dos mujeres cuchichean y paran bruscamente cuando te acercas... es sin duda que hablan de sexo.¡Y si una de ellas es tu mujer, seguro que hablan de ti!"  Arthur Miller


Nacho Vidal acaba de lanzar un perfume unisex denominado 25 tuenty five. El frasco de la colonia es una réplica de los 25 centímetros del pene del actor .Un 5% de los beneficios de las ventas irán destinados a la lucha contra el SIDA.

Dado el éxito de comentarios que está teniendo en la red el asunto de la colonia que el galán de cine para adultos ha sacado al mercado, me imagino que no nos vendrá mal pasar un ratito comentando este tema, cuando menos, distraído. Estaremos de acuerdo con Wody Allen en que "el sexo es lo que más divertido que se puede hacer sin reír".

Nunca veinticinco centímetros de algo dieron para tanto. Aunque todavía no se conoce el aroma tan eróticamente embotellado, las respuestas en los foros no se han hecho esperar: el olor será muy "penetrante". Incluso se leyeron  sugerencias de posibles mejoras  para próximas ediciones. 

Me atrevería a apostar que será uno de los regalos estrella entre parejas desinhibidas. Aunque los más materialistas quizás opinen como Lynn Launer: "hay un gran número de dispositivos mecánicos pensados para aumentar la líbido pero, particularmente entre las mujeres, el más efectivo es el Mercedes-Benz 3805L". Desde luego que Isabel Allende no opina la mismo, por algo esccribió que: "para una mujer el mejor afrodisíaco son las palabras. El que busque el punto G más abajo de los oídos está perdiendo el tiempo".

Nunca olvidemos, sin embargo, que lo más importante en todo encuentro erótico es que hay un personaje invisible y siempre  activo: la imaginación...

Hoy sólo eran 25...  líneas.




martes, 13 de diciembre de 2011

Abre la muralla...


"Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio". Albert Einstein


"..Estoy disgustadísima. En mi comunidad no nos dejan tener perro....". "Pues donde vive mi hija está prohibido que residan inmigrantes, personas de color y gente de baja posición... Bueno, el año pasado vivió allí unos meses una familia árabe, pero tenían mucho dinero...". Este es un fragmento de la conversación que escuché hace tiempo en el autobús urbano entre dos señoras. Me costó callarme ante tal derroche de prepotencia, ignorancia e inconstitucionalidad.

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Me hubiera gustado conocer el árbol genealógico de aquella "distinguida" dama. Seguramente, entre los seres humanos que lo pueblan no faltará más de un emigrante, a alguno de sus ancianos lo cuidará un "extranjero", y es posible que no todos sus parientes vivan en exclusivas colonias. Creo que no me equivoco si imagino que alardeará de dar un donativo estas Navidades para la construcción de una escuela en Centroamérica, mientras está en contra de que al colegio de sus nietos vayan niños "pobres" .

No voy a hacer aquí un alegato contra  la xenofobia. Pero, analizado el diálogo captado aquel día en el transporte público, sobran las palabras. No seamos hipócritas, no hay desprecio contra negros, sudacas, homasexuales... "Hay racismo contra los negros pobres, sudacas pobres y gentes de tendencias sexuales minoritarias que son pobres. A los que tienen dinero ó buena posición social, independientemente de sus diferencias raciales o sociales, pocos les hacen ascos". Algo así afirmaba el ex-futbolista Valdano en una entrevista radiofónica. 

Todos, en un momento dado,  por cualquier "gen" desigual,  podemos sufrir la injusticia de la discriminación. Si no fuera posible  por convicción, sí por egoísmo cualquiera debería  pensar en que el desprecio hacia el diferente no es bueno para nadie. Un buen día, a un loco con madera de líder se le ocurre que no deben ser aceptadas las personas de cabello castaño  ó aquellas que no sepan, como mínimo tres idiomas, y todo el odio de la Comunidad caerá sobre ellas sin piedad. Además, no deberíamos discriminar a otros seres humanos de procedencia lejana a la nuestra, aunque sólo sea por si acaso. Un conocido, hace unos años, apagaba la tele cada vez que aparecían negros en la pantalla. Hace unos meses lo vi paseando a un precioso niño mulato. Era su nieto, al que adora, y por el que daría su vida.

No es justo generalizar y poner etiquetas. El  único criterio que deberíamos utilizar para valorar a los semejantes es el de la bondad o la maldad, y ambas calificaciones podemos encontrarlas en personas de cualquier parte del mundo y cualquier nivel económico, raza, ideología o religión;  incluso de muy diversos coeficientes intelectuales, los famosos "tóxicos", tan de moda ahora. La mayoría de las personas que conozco somos un poco emigrantes: del campo a la ciudad, de una gran población a otra, de región a región, o de barrio a barrio.. .¿Quién marca el límite en el kilometraje del desplazamiento?.

Quizás nunca hubiera llegado a escribir estas palabras si no se me hubiese encogido el corazón al encontrarme con una foto publicada en el The New York Times, ganadora de un Pulitzer. He leído ahora que la imagen es un montaje. Quedémonos con lo que representa. ¡Qué afortunados somos -y así trato de explicárselo a mis hijos- de haber nacido lejos de la miseria y la pobreza extrema!. ¿Qué derecho tenemos a impedirles a esas personas que no han tenido la misma fortuna el acceso a una vida mejor?. 


"... No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo. 
Mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero, por que tu pan y tu fuego. 
Calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo.
No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo           
Tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego.         
Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño...."
(Rafael Amor)

                                                                               Foto: Kevin Carter ( Sudán 1993)





miércoles, 7 de diciembre de 2011

Del portalín de piedra al portal de Internet



La Navidad no es una fecha... Es un estado de la mente (Mary Ellen Chase)

Por aquellas nochebuenas también se retrasaba la hora de la cena. Había arroz con pollo de primer plato y, en algunas mesas, un pescado fresco de segundo. Turrón "del duro" y "del blando",  junto con  las típicas "casadielles del cazu" para el postre. En esas ocasiones hasta los niños podíamos tomar una copita de una conocida sidra asturiana. Un Nacimento sencillo, y un Árbol los más progresistas. Villancicos a viva voz, un buen fuego para combatir la noche helada y reunión con algunos vecinos.Si además ese anochecer nevaba, la postal no tenía precio. Aún nos quedaban otras cuantas veladas de cenas especiales hasta el colofón que suponía el día de reyes. Es el primer recuerdo que tengo de la Navidad, que en los pueblos pequeños tenía un sello diferente.
 Frente a mi ventana se repiten hoy los comienzos del frío y el preámbulo de esas fiestas de invierno.  Nada es como antes. Tras la hilera de árboles que ya han perdido sus hojas se nos ofrece la imponente iluminación navideña de un centro comercial. Más al fondo, en las terrazas de la urbanización más próxima, comienzan a colgarse los primeros Papás Noeles (muchos distintos y uno sólo verdadero) y ya se adivinan, protegidos por  las cristaleras de los salones, los consabidos decorados de quita y pon. Con la llegada de nuevas culturas, los adornos navideños cada año son más sorprendentes. Y no nos rasguemos las vestiduras por lo de adoptar costumbres de otros lugares porque, como bien decían por un portal de Internet, Jesucristo tampoco era de Burgos. Asimismo, el acceso a multitud de mercados y una situación económica -a pesar de la consabida crisis- totalmente deferentes a aquellos primeros años de mis recuerdos nos ofrecen una interminable gama de productos de alimentación, objetos navideños y rompedoras letras de nuevos villancicos; incluso alguna no apta para menores, como la del paisano Melendi: "...Ya llegó la Navidad. La nieve cubre los parques, y otra vez las campanadas.Yo me vuelvo a equivocar.¡Jo! los cuartos no me valen, y dejaré de fumar. No frecuentaré los bares.Año nuevo, vida nueva, pero ya he quedao de pena. Saca ya esa hierba buenaaa..."

Los langostinos y la sopa de pixín, que hace tiempo que han desterrado a pollos y pavos, comienzan a quedarse antiguos ante la propuesta de delicatessen con que nos tienta la nueva cocina: desde salmón con costra  de mostaza con yemas de espárragos blancos y salsa holandesa, hasta la confitura de conejo con samfaina y maíz tostado hay todo un mundo de nuevos platos, rematados con un biscotti de almendra y chocolate o un stollen de mazapán y ciruelas, regado todo ello con una piña colada analcohólica, un ron elixir o un gringo tropical,por poner algún ejemplo.  De tanto como se ha abierto el abanico de los turrones llegamos a dudar si de verdad continúan siendo una masa obtenida por la cocción de miel y azúcar. El acceso a todo tipo de comidas, dulces y  bebidas durante cualquier momento del año convierten en hastío lo que antes fuera un lujo. Pero tal    como están desarrollándose los acontecimientos es posible que muchos hogares este año vuelvan a épocas  de menos variedad. 

La oferta y la demanda de regalos para Reyes y Papá Noël crecen en la misma proporción que disminuyen las ilusiones. Una bicicleta se compra un lunes cualquiera y el perfume preferido se renueva en cuanto se acaba el frasco. Ni mucho menos sorprende un estuche con veinticuatro lápices de colores o un calentito pijama. Los cabezas pensantes de las nuevas tecnologías tienen que trabajar duro para ofrecer novedades que sorprendan a jóvenes y adultos. Y las tradicionales tarjetas de felicitación comienzan a ser objetos de museo. A través de la Red se nos ofrece todo un mundo de posibilidades hasta para  cumplimentar las celebraciones.

Con todos sus defectos, huyendo de ella o dejándonos atrapar sin remedio, herederos de la fiesta religiosa o la tradición pagana, a todos nos afectan los casi obligados excesos de estos eventos festivos que nos lanzan a un nuevo año. Las necesitamos -ocurre en casi todas las celebraciones extraordinarias- como una manera de salir de la rutina, una excusa para hacer un regalo, un pretexto para vernos con quienes apreciamos, una evasiva para encontrarnos con sueños nuevos; además de una buena ocasión para sacar el fino mantel de hilo y la vajilla de porcelana  blanca con flores azules que siempre espera paciente en la vitrina.

La incoherencia llamará de nuevo un día de estos a las puertas de muchos de nosotros, y bajaremos los adornos que duermen doce meses, y nos esforzaremos por ser felices. Descolgaremos todos una de esas estrellas que vamos olvidando en nuestro universo particular y, si acaso, miraremos para otras que creemos ver brillar más en ese cielo que nunca es el mismo. Los niños seguirán siendo los que nos hagan seguir viendo huellas de reno en el asfalto y estampas felices, como las de las postales de antes. Por algo todos coincidimos en que las mejores Navidades son las de nuestra infancia. Será por eso que cada año confiamos tozudamente en recuperar algo de aquella magia, a modo de ese déjà vu que vuelve sin remedio a finales de Diciembre, como el turrón.

Si ese anochecer nevaba, la postal no tenía precio. (Fotografía @rascacheiro)







Esas pequeñas cosas

Esas pequeñas cosas 
"Lo que se recuerda es casi siempre mucho más de lo que se vive"



http://elblogdebertasuhe.blogspot.com
Url:
http://elblogdebertasuhe.blogspot.com
Autor:
Berta
Fecha de creación:
17 octubre de 2011
Ciudad, país:
Oviedo, España






















miércoles, 23 de noviembre de 2011

Lo que sé de las redes sociales...



Como declaración de intenciones he de confesar que mi época de mayor aptitud para el aprendizaje coincidió con la de los pañales de la informática a nivel de usuario. No me avergüenza decir que cada pasito que voy dando en este terreno es todo un logro. Sólo para los "nativos digitales" el manejo de cuantos aparatitos va sacando el mercado es coser y cantar. Sin embargo, el contenido de los intercambios virtuales y su función  socializadora e informativa estaban pensados para mí.

Tras asistir a un taller sobre el aprovechamiento profesional de las redes sociales , actualizo esta entrada. Cuanto más nos adentramos en este mundo más conocedores somos de lo que ignoramos. Pero siempre se aprende algo. Tratar de tú a tú a los hastags, a los FF  y al tweedeck es un pasito.

¿Son redes porque entretejen relaciones entre amigos, conocidos, compañeros, camaradas, etc... o son urdimbres porque atrapan hasta el punto de hacerse imprescindibles?. ¿Qué hacíamos cuando el ordenador sólo era una herramienta para expertos en informática o se usaba como utensilio de empresa?. ¿En qué empleábamos nuestro tiempo aquella "lejana" época en la que no teníamos zona Wi-Fi en cada rincón de nuestras andanzas diarias?. Detengámonos a poner en una balanza lo que nos ha aportado y de lo que nos ha privado el uso de las redes sociales.

Para una mayoría, la interacción en Internet ha sido la mejor vía de comunicación que se ha inventado. A través de las respectivas redes sociales los seres humanos que las emplean con frecuencia han encontrado el mejor camino para compartir sus recuerdos, gustos, ideas, soledades, intereses y sentimientos. Asimismo nos acercan  a nuevas oportunidades laborales y concretamente para los periodistas se han convertido en una alternativa   laboralmente  vital.  El protector aislante de la pantalla permite abrirse al mundo  con menos tapujos, y expresar emociones que probablemente en el diario cara a cara suelen quedarse en el tintero.

A través de Facebook compartimos paisajes y eventos variados, recordamos canciones, tarareamos boleros imperecederos, nos hacemos algún que otro guiño político e imprimimos nuestra versión de aquello que más nos interesa .Otras veces dejamos entrever nuestro ánimo del día con alguna frase célebre o un poema, para expresar de manera clara aquello que queremos gritar al mundo.No es preciso ser un gran sicoanalista para captar el tipo de energía que nos transmiten nuestros amigos virtuales .Digo "amigos" porque la comunicación vía internet nos ha llevado hasta personas desconocidas con las que confraternizamos de tal modo que llegan a tener una cabida importante en nuestras vidas. Otras, como ocurre en las relaciones "cuerpo a cuerpo", pasan sin pena ni gloria por nuestras pantallas. La empatía funciona a través de cualquier vía de comunicación.  

Tal vez maquillemos un poquito el muro para ofrecer una imagen algo más perfecta de nuestra existencia. No lo considero ningún engaño. Y me imagino que una mayoría acordaremos con humor que "nadie es tan guapo como se muestra en Facebook ni tan feo como aparece en su carnet de identidad".  Es posible también que esa estampa que captan quienes nos observan desde su terminal es como realmente somos o como soñamos ser. Cuando nos reconocemos en una opinión, una poesía, una canción, una foto, un chiste, o incluso algún hobbie, nos acercamos algo más a ese desconocido que todos llevamos dentro.

¡Qué decir de los recuerdos!. Son el único paraíso del cual no podemos ser expulsados, como decía un escritor alemán. Con las nuevas tecnologías, que avanzan a pasos agigantados, nos hacemos partícipes de estampas pasadas, volvemos a recuperar pinceladas de nuestro paisaje, nuestras costumbres e inclusive retazos olvidados de nuestra lengua más autóctona. Antepasados que jamás soñaron verse en la ventana al mundo que supone la red de redes, reaparecen en la memoria de quienes compartimos esas reminiscencias comunes. Vistas desde el prisma del paso del tiempo, esas vivencias toman un entrañable relieve.

En cuanto a twiter, otra de las redes que he empezado a frecuentar, su contenido es diferente. Podríamos  decir que es una herramienta más dirigida a profesionales afines y a intereses sociales y laborales comunes. Se complementan en la misma medida que transcurren con vidas paralelas.

En el otro plato de la balanza, el ordenador se convierte en un astuto ladrón de tiempo. Las horas parecen pasar más rápido en esos aparatitos de todas formas y tamaños. La inmediatez que supone la comucicación por Internet nos seduce más que cualquier otro medio de comunicación. Confieso que últimamente ya he devuelto más de un libro sin terminar de leer a la Biblioteca Pública y, algunos días, me retraso en el planchado de la ropa por cumplir con mis compromisos digitales. Por no decir que me tengo que poner horarios de visita a la pantalla para llevar a cabo mis obligaciones más prácticas en el tiempo previsto. De momento, me niego a aceptar las invitaciones a los juegos interactivos porque tengo poca fuerza de voluntad y me engancharía sin remedio.

También me consta de amigos y conocidos/as que se alejan del asunto de las redes sociales como del mismo demonio y nos acusan, sin acritud, a quienes estamos enganchados a la comunicación intracursor, de narcisistas y exhibicionistas.Tal vez tengan su parte de razón. La báscula, sin embargo, se inclina hacia  las cosas positivas que nos ofrece todo un mundo que se nos regala casi mágicamente desde las entrañas de las computadoras. Como excusa a nuestros excesos con el ordenador, el lema de guerra entre cómplices del tema es que "algún vicio hay que tener". 

Mi blog, del que me siento orgullosa y responsable por las visitas registradas, no sería posible sin este maravilloso invento.








domingo, 20 de noviembre de 2011

Un trabajo a los cuarenta...


Comienza de nuevo. Cada vez que fracases empieza otra vez y te harás más fuerte hasta que finalmente logres tu propósito. Anne Sullivan


Salvo esporádicas ocasiones, mi primer trabajo asalariado y en buenas condiciones me llegó dos años después de haber cumplido los cuarenta. En ese tiempo ya había dejado de lado la idea de un empleo con todas sus consecuencias. El día que me comunicaron que había sido seleccionada para hacer una sustitución de verano en los informativos de la televisión autonómica, la noticia me pilló totalmente de sorpresa.

Recuerdo que la chica que me habían asignado para ser mi "maestra" las primeras jornadas estaba haciendo la pieza de la repatriación de los cadáveres de los soldados muertos en Afganistán, en mayo de 2007. Pensé que nunca lograría hacer aquella tarea. Todo era nuevo para mí. Si unimos al hecho de mi larga inactividad profesional  la circunstancia de que en mi etapa de estudiante la informática estaba en pañales, las consecuencias son previsibles. Estababa flojísima en el manejo del ordenador, a pesar de contar con algunos cursos en el tema, desconocía  el programa específico de la empresa, e ignoraba por completo el lenguaje y el ritmo de aquel medio de comunicación. Hasta se necesitaba algún conocimiento de inglés que no es, ni mucho menos, nuestro segundo idioma para los que "presumimos" de defendernos con la lengua francesa. Sobra narrar que me sentía la mamá de casi todos los que allí trabajaban, en su mayoría en los inicios de la treintena. Fue el preciso momento en que tomé realmente conciencia del paso del tiempo y de la cantidad de novedades que me había perdido de la profesión.

En una semana tuve que ponerme al día en "negros" -que no eran señores sino la parte sin imagen de un vídeo-, "colas", "piezas", "totales", "audios" ,"postpruducción" ,"documentación", "agencias", "brutos", "nevera" "vídeos" ... y "escaletas" en general; a la vez que hube de dominar el manejo rápido de la herramienta fundamental de trabajo: el ordenador. Yo que apenas pasaba del corta-pega- escribe-guarda-. Su correspondiente programa, el Dalet (file,new story,control...), se me quedó grabado a fuego.  Aunque su fonética suene parecida a galán rubio y escultural en busca de mujeres maduras, el famoso Dalet me trajo casi un mes por la calle de la amargura. Me desesperaba a diario a causa de sus complicados entresijos y, durante ese tiempo, me daban ganas de tirar la toalla cuando me veía entre las protectoras paredes de mi  casa. Pero, como decía Concepción Arenal "todas las cosas son imposibles mientras lo parecen", así que un día comencé a hacer mi trabajo más segura sin apenas preguntar a los compañeros. El sistema informático, mi talón de Aquiles, comenzaba a hacerse familiar. El resto ya era un camino de rosas.  A todo esto os iréis preguntando:  ¿y cómo te cogieron para ese trabajo?. Pues yo creo que porque la cualidad esencial de un periodista, la redacción y la elaboración de una noticia, sí que era mi fuerte, modestia aparte.

Para ser justa tengo que decir que no hubiera superado los quince días de prueba sin la ayuda de muchas de las personas que me rodearon. De la mayoría de ellos guardo un agradable recuerdo. Me ayudaron en mis peleas con la edición , reconociendo con humildad que todos habían pasado por lo mismo. La elaboración de una noticia de dos minutos y medio requiere de mucho tiempo de trabajo y una gran concentración. Desde su búsqueda hasta el momento de la emisión hay un largo recorrido que ahora, al estar todo informatizado, es trabajo exclusivo del redactor. Sin comentarios  del estrés que se crea cuando ha de meterse una última hora con el informativo ya en marcha.

Quedaría esta memoria laboral incompleta sin una especial mención a la catalana-inglesa-asturiana Eli, en una situación de contrato y de circunstancias similares a las mías, aunque más avezada en esos trabajos de televisión  Su complicidad fue fundamental para que nuestro paso por la zona de las noticias del transformado convento de Las Clarisas nos dejase ganas de cotinuar allí. Durante un tiempo tuvimos la esperanza de que nos llamasen para nuevas sustituciones. Ya habíamos aprendido y empezábamos a ser productivas. Pero nuestra marcha coincidió con las vacas flacas y, por la información que tengo, no corren buenos tiempos ni para los que están fijos en plantilla.

De todos modos, mis vivencias en ese trabajo que llegó tardío a mi vida me dieron seguridad en caso de enfrentarme a otras de características parecidas. Si pude con el Dalet, con el que todavía tengo alguna que otra pesadilla, puedo con cualquier cosa. Ya no me dan ningún respeto las tareas del ordenador y, dicho sea de paso, me reconcilié con la conducción del coche. Aunque pasé mi particular calvario los primeros días que me enfrenté en soledad a la autopista, al cabo del tiempo también logré sentirme segura en el trayecto. Por aquellas fechas cuidé, además, mi alimentación. "No vamos a ser las más gordas, amén de las más viejas..."comentábamos Eli y yo, haciendo uso del sentido del humor, una de las pocas ventajas que nos aportaba tener unos añitos más que la media.

No corre pareja mi disposición laboral en la actualidad con los años ni las circunstancias. Pienso que, mientras se viva dignamente, la meta no es siempre un trabajo en nómina. La carencia del mismo nada tiene que ver con estar desocupado. Independientemente de la formación que se tenga, siempre es importante tener imquietudes por conocer cosas nuevas. Nuca se aprende en vano. Tampoco merece la pena coger una  tarea que  te trastoque la calidad de vida. Ya sabemos lo que dice la canción : "me matan si no trabajo y si trabajo me matan..."

En la despedida de aquel treinta de septiembre, los amigos que allí se quedaban trataban de extraer la parte positiva de nuestro fin de contrato: nos íbamos apenadas porque aún no nos había dado tiempo a conocer la rutina del trabajo, las luchas laborales internas  y las inevitables traiciones entre compañeros. Pero de esos temas no hacía falta que nos diesen lecciones porque ya nos lo había enseñado, antes que a ellos, por razón de edad,  la vida vida misma. Desde aquí, mi recuerdo y gratitud para todos ellos. Algunos/as leen mi blog y me animan, como siempre, a seguir adelante...