miércoles, 18 de diciembre de 2013

A un niño que ya no cree en los Magos

"El vieyu ye Melchor, el prietu Baltasar  y el del camellu coxu que va en medio ye Gaspar..." (Villancico de Asturias)

Querido Antón: Aunque sé que ya no crees en los Reyes magos -de hecho estoy seguro de que hace unos años que estiras la inocencia, unas veces por interés y otras porque cuesta renunciar a que existe lo mágico- te envío una nueva carta por aquello que tu mamá trata de argumentarte, no siempre con el mismo poder de convicción: "existe aquello en lo que uno verdaderamente cree". Así que hazte a la idea -y seguro que no te costará mucho- de que un año más preparamos nuestro viaje para cumplir con el pedido que nos estáis enviando los más pequeños de ese Paraíso Natural, como también llaman al lugar donde vivís. Esperamos llegar la noche prometida, a pesar de que habremos de cruzar tierras movedizas desde nuestra Persia- ya sabéis Irán, Irak, Egipo...- donde hay niños que empuñan de verdad esas pistolas de juguete que tanto os gustan a los chicos, aún cuando la mayoría de vuestros papás os educan en el pacifismo más absoluto. Asimismo podría contarte que por algún punto de nuestras geografías cercanas a las mamás no les está permitido coger su coche solas ni para desplazarse a enviar la carta al correo ordinario. No hace tanto, aunque tú no habías nacido, que en vuestro país ocurrían cosas similares.


No habéis cambiado en algunas cosas, si he de fijarme en los catálogos que recibo vía superficies comerciales y grandes jugueterías. Aún cuando mi vista es ya milenaria, apenas sin mojar un dedo para pasar página -una mala costumbre que en ocasiones transgredo- los colores me llevan veloces a los apartados correspondientes: aspiradoras, cocinillas, sillas para bebés, bicicletas Hola Gatita y demás en llamativo rosa. Más adelante toda una saga de juguetes masculinos: camión del hombre araña. mega láser, auto strike, huevos metedor, megazord samurai, en azul marino, celeste o rojos intensos; de nombres imposible que hay que anotar irremediablemente . Así, año tras año, y caiga quien caiga en el Gobierno de turno o en las altas instituciones mundiales.Ya no digo nada de las distinciones de gustos si nos metemos en el terreno de los videojuegos, de hazañas bélicas en su mayoría; universo masculino por excelencia. Hasta en el apartado de lo educativo y lo práctico se acentúan las diferencias con las carátulas de destroyers y Violetas. Por supuesto, con las excepciones que confirman toda regla.


En lo que habéis avanzado para bien es en aceptar sin prejuicios otras razas -en vuestros mundos de fantasías infantiles ya hay muñecas y muñecos de todos los colores; hasta de otros planetas y dimensiones- lo que me lleva a reafirmarme en que tus amiguitas ya no quieren ser las dulces y sumisas princesas ni vosotros el príncipe al uso. Y hasta es de cierta lógica -el ser humano es más influenciable de lo que parece- que estos últimos años Nelson Mandela y Obama hayan tenido mucho que ver en las preferencias raciales Y ya no digo nada lo que han hecho en favor de nuestra piel algunos deportistas,cantantes y actores famosísimos. A pesar de vuestra corta edad, ya habéis tenido tiempo a comprender que lo de menos es el lugar de procedencia o el color de la piel. De lo contrario, ¿cómo ibas a encargarle tus mayores deseos a un grupo de Reyes, entre los que destaca el negro -tu preferido, lo sé- ni dirigir la dirección de la carta a un país con una cultura tan diferente?. En eso lo niños sois bastante más listos que los adultos. Lástima que esa clarividencia para lo esencial se vaya perdiendo con el tiempo.

Por otra parte, y tal como está la actualidad, los más ingeniosos sacan chistes hasta del mismísimo infierno y se pregunta cómo van a dejar en la negra noche a tres magos a caballo, procedentes de Oriente y con cientos de paquetes sospechosos. ¡Los cojones!, concluye el chiste, y disculpa por el taco; aunque yo sé que no te pillará de sorpresa ni te será de malas influencias si nos atenemos a lo espabilados que nos estáis saliendo ahora los niños y niñas. Y,desde mi modestia opinión, cosas y casos peores habéis tenido ya tiempo de ver y aprender,  que no se le pueden poner puertas al campo y,de igual modo que tenéis más acceso a muchas cosas buenas, no podemos impedir que lo malo también os llegue por cualquier rendija.

Pero,a fin de cuentas, crédulos o incrédulos, todo el mundo espera por esa regalito especial. Algunos obsequios apenas serán desenvueltos porque lo mejor de un regalo, fundamentalmente para quienes tenéis muchas cosas, suele ser su antesala: la espera, el enigma y el envoltorio. Ganancia para los herederos de esos vuestros objetos que se reciclan para los niños que tienen menos y se conforman con lo de segunda mano. Ya ves, hasta los Reyes Magos nos hacemos irremediablemente clasistas si queremos agradar a todos: Juguetes de primera para los más pudientes y juguetes estrenados para quienes deben priorizar en otras cosas de más necesidad. También hay papás que nos están comunicando que se quedarán sin su regalo con tal de que a vosotros no os falle el vuestro. Esto me lleva a recordar a unos niños de la Postguerra de vuestro país que se asombraban de que sus padres nunca tuviesen hambre y les cediesen a ellos su torta de maíz en la cena...

Ya pueden las luchas feministas clamar igualdad con potencia que a la mayoría de los chicos, desde que balbucean las primeras palabras, las escopetas del lejano oeste,  los coches y los monstruos les seducen sin remedio. Mientras que un muñeco-bebé o una muñeca con sus correspondientes tacones, sujetador wonderbrá, piernas interminables, cintura de avispa y melena rubio platino es raro que se ausente de alguna lista femenina, allá por los ocho años.

Llego a la conclusión de que hay algo genético en los gustos por sexos, máxime cuando nuestro duende escucha a lo largo del año a través de las paredes de vuestras confortables casas -no malgastéis, no obstante, mucha luz ni mucho agua, que la naturaleza se desangra y los sueldos de vuestros progenitores tampoco aumentan en la medida que las tarifas de estos lujos cotidianos- expresiones de vuestra boca de niños recién estrenado el uso de razón: "los hombres no lloran, riegan". Aprovecho para decirte, mi querido Antón, que los hombre también lloran, y mucho; aunque sea tan en silencio que no se oyen ni ellos mismos. La rabia y la impotencia por injusticias más o menos cercanas y otros asuntos imposibles de solucionar, les sacan en ocasiones lágrimas más negras que el carbón de esos mineros de tu tierra que saben mucho de luchas.De hombre a a hombre -aunque sea mago a veces me quito el traje- también te diré que las chicas tal vez lloren más veces y con menos disimulo, pero el dolor es al mismo para todos y todas, que dirían esas mujeres de ahora que se pelean por las palabras, probablemente porque la batalla por sus objetivos comienza en las cosas más pequeñas.

Hablando de injusticias, no tengas en cuenta si no te llevamos ese juego que te pides para mayores de 18 -sabemos que has borrado lo de dieciocho, pero como ya te comenté apenas empecé con la presbicia- aunque a tu vecino del pueblo con dos años menos se le aparezca el juego de matar zombies a cañonazos en su zapatilla. Son tratos de opinión ente nosotros y los papás, y hemos de ceder para que algunos sigan poniéndonos hierba para nuestros camellos, muy a nuestro pesar. Cosas de adultos son también los problemas de aduanas para cruzar ciertos animales "exóticos" que incluís en vuestras listas. Eso lo entenderás cuando te escriba dentro de unos cuantos años más. Permíteme  una última confidencia ahora que sólo tú me lees: más desilusión se llevó tu mamá, que ya tiene una edad para permitirse -algún ratito- ser superficial sin que sea pecado, al enterarse estos días por esas redes sociales que últimamente tanto frecuenta de que George Clonney -el que invita a un café con la mirada más irresistible-  es Gay. Ya sólo le quedan Richard Gere -aquel que compraba a una chica  todo cuanto deseaba en las tiendas de lujo-, Antonio Banderas, que vende miles colonias con tan sólo quitarse la corbata o Brat Pitt, un rey que viene a confirmar a los humanos que todavía hay mucha vida a los cincuenta.


Como estarás pensando que me estoy "enrollando" mucho, como decís por ahí, o "no me rayes" (los adolescentes más rebeldes) sólo un regalo anticipado en forma de consejo: que disfrutes de tu niñez, en la que si se tiene el cariño y el aliento de quienes os rodean, lo de menos es el juguete; ya sabes cuanto os divertís en esa preciosa aldea rodeada de montañas donde vas con frecuencia, con tan sólo jugar al pilla pilla, escuchar las casi mágicas historias de las personas más mayores sobre cómo se alegraban cuando les llevábamos una bolsita con avellanas tostadas o una caja de lápices de colores o hacer castillos en la  arena de aquella obra abandonada,  a costa de llegar a casa rebozados cual croquetas; una sana  libertad que sólo tienen los niños que disfrutan de lugares así.Y hazle caso a tu mamá: "Hay que tener ilusiones porque siempre existe aquello en lo que uno cree", aunque no sé yo si mientras mami y papi alargan esa ingenuidad, vosotros os hacéis lo locos bajitos para que el "carro" de Oriente se llene un poco más. Asimismo es muy posible que os aferréis al "por si acaso", como también hacen vuestros tutores cuando no saben en qué creer... Y este año, ya ves,  creerás muy especialmente en esa estrella que brillará especialmente sobre vuestra casa. O eso te cuenta tu madre, que todos sabemos que le gusta imaginarse cuentos que podrían hacerse realidad...

Con todo mi afecto, el "prietu"que siempre te habla al oído la noche de Reyes: Baltasar.

PD: El receptor de la carta dice que casi está por volver a creer...






miércoles, 11 de diciembre de 2013

Queridos todos y todas...

Queridos todos y todas: Además de en el imperio comercial de Isidoro Álvarez, ya es Navidad en las redes sociales. Comienza la cuenta atrás para el debe y el haber de nuestros propósitos cumplidos e incumplidos, el repertorio de los consabidos dichos y refranes (año nuevo vida nueva,  que haya salud, Nochebuena de amor...) y la casi obligada sensación de paz y felicidad, sin olvidar esos repentinos deseos de hacer un mundo mejor a los que normalmente sólo les importa su ombligo. Amén de los "entrañables" villancicos, que de tanto usarlos causan más de una depresión a los emplead@s de pequeños.  supermercados y grandes centros comerciales. Fechas que van marcando nuestro itinerario vital y nos condicionan en mayor o menor medida a unas costumbres milenarias. Parece que fue ayer cuando colgábamos nuestras felicitaciones y buenos deseos navideños por las Redes -recibir ahora una postal por el correo ordinario es casi de Guinnes- y han pasado 365 días.


Ni en los mundos virtuales se abstraen de esa necesidad de hacer balance. Podemos ver nuestra vida  en  la "Nube" con un resumen -muy atractivo, para qué negarlo- que recoge aquellos momentos más o menos inolvidables que hemos plasmado para que amigos y allegados pudieran ver desde el otro lado de sus pantallas. Y nos sorprendemos con la cantidad de historias que hemos hilado estos doce meses. Como no puede ser de otro modo, predominan las alegrías: reencuentros, niños, frases bonitas, canciones entrañables, seductoras flores, envidiables paisajes, viajes de ensueño, nevadas de cuento, algún éxito laboral, tentadores comidas y hasta el descubrimiento de nuevas personas a las que apenas rozábamos antaño. Vamos, esos momentos de vino y de rosas que nos gusta compartir y que predominan sobre las noticias negativas, entre las que se encuentran matices de la cruda actualidad y hasta sentimientos tales como esa modalidad de celos twiteros  -así les llama un amigo- que aparecieron al tiempo que empezaron a entretejerse estos mundos de ondas electromagnéticas. Junto con otras pinceladas más tristes que se escurren por nuestros muros, pero que intuimos de resbalón. Lo que viene a ser  aquello de que  lo hay que traer llorado de casa, que decían nuestras abuelas.

Ocultos quedan asimismo esos variopintos sinsabores que guardamos para lo más hondo de nuestros sentimientos, y que tal vez ni los mejores amigos de fuera o dentro de las Redes conozcan. Son esos secretos y desventuras del alma que encerramos bajo siete candados tras nuestras puertas abiertas. Pequeñas frustraciones o grandes fracasos, que al no ser contados se van minimizando. Ya conocéis aquello de "el que quiera saber, que se compre un libro". A Dios gracias que Don Facebook no puede leer pensamientos, ni accede a aquello que no queremos relatar. Aunque a través de una frase, una canción, una noticia o una palabra nos reflejamos más de lo que nosotros pensamos. Porque, como bien decía Rodrigo Cortés hace unos días por la radio: "Todas las caras de nuestro poliedro acaban expuestas".

Para seguir la tradición, un brindis entre todos. Allá cada cual con el contenido de la copa que desee alzar. Y, de elegir una canción navideña, aquí os dejo la preferida de Susana,  la otra Madre In-Perfecta y mi compañera de aventuras del año que termina...





jueves, 28 de noviembre de 2013

María Belén Esteban Menéndez, princesa y escritora...

"La mayor parte de las gentes no juzgan a los hombres más que por su popularidad o por su fortuna.".  (François de la Rochefoucauld,  Escritor, militar y aristócrata francés).

Se titula 'Ambiciones y reflexiones',  pero podría haberse llamado de cualquier otro modo y el resultado del libro más vendido en España hubiera sido el mismo: ha agotado dos ediciones en apenas dos días (ya se está vendiendo la tercera), y ha batido récords que muchos escritores consagrados no han visto ni en sus mejores sueños. Se perfila como el regalo más vendido para estas navidades. 

Que levante la mano quien no conoce la existencia de María Belén Esteban Menéndez, alias La Esteban. Las audiencias y el interés que levanta la antigua novia de un torero de Ubrique, madre de su primera hija y posterior esposa de un camarero, amén de otros idilios con personajes más o menos afamados, son ya un fenómeno sociológico en estudio por los más sesudos intelectuales. A pesar de sus ganancias millonarias, eso de que su hija como pollo acerca mucho más a la clase obrera que el marisco que de cuando en cuando se comen los sindicalistas

La bola de nieve ha crecido y, nunca mejor dicho en el caso que nos ocupa, "de aquellos polvos vinieron estos lodos";  tantos que su presencia en los más variopintos medios o eventos hace sombra a cualquier otro acontecimiento de relevancia, a la par que convierte en oro cualquier producto que se le ponga por delante: desde las alcachofas hasta los sartenes, pasando por el buen olfato como cineasta de Santiago Segura. Poco puede hacer un programa de televisón que haya dedicado sus mejores profesionales a la investigación sobre los niveles de pobreza que ya han alcanzado muchas familias en España si calcando el otro botoncito del plasma aparece la mamá de Andreita con sus nuevos morros, su figura algo más rellena y la desnudez de sus glorias y miserias.

Se codea con la Alta Sociedad, quien se rinde a una foto con Belén tal vez a cambio de algún voto o de unas migajas de la simpatía de la clase media baja y no tan baja. La "princesa de Paracuellos del Jarama", que en su día osó enfrentarse al mismísimo Defensor del Pueblo, arrastra multitudes y tal vez la "sencillez" de aristócratas, políticos y otros captadores de simpatías dándole la mano a la ya divorciada de Fran Álvarez, que no duda en hacer públicas sus inclinaciones políticas, les acarree un nuevo escaño. Como la propia copresentadora afirmaba tras su sonado encuentro con Letizia: "de princesa a princesa"


El marketing que ha ido aprovechándose de los puntos más vulnerables de esa chica -nacida en Madrid el mismo año que Miguel Delibes es elegido miembro de la Real Academia española´, de su ímpetu para soltar los sentimientos más profundos, y de su atrevida ignorancia, no es sin embargo el único motivo que la han llevado a la cumbre de la popularidad. Hay en ella un punto diferente que marca la distancia con otros famosos y famosas de su misma condición. Ese sello peculiar e imposible de enmarcar por cuantos profesionales tratan de analizar el fenómeno es el quid de su tirón, sin olvidar que la fama sólo es, a veces, "un cúmulo de malos entendidos". A tener en cuenta asimismo la posibilidad de que sea más lista de lo que parece, por aquello de "que me llamen burro y que me echen alfalfa".

Hay quien ve en ella el proyecto de un juguete roto, pero el caso es que el juguete lleva haciéndose millonario dos décadas, y cada vez que se augura su decadencia resurge el Ave Fénix. Y un viernes cualquiera, a las doce de la noche, hora punta de audiencia, una frase deja embelesado a medio país: "Estoy hasta el potorro.."

Los verdaderos artífices del filón en que se ha convertido Belén Esteban están a su alrededor: mánagers, directivos de tv, y mucha gente cercana -lo de amigos daría para otro análisis- que saben hacer de los defectos virtudes de la mamá que tan bien vende lo de matar por los hijos,  retroalimentándose todos de un realismo esperpéntico que parece atraer a lectores y espectadores más que el mejor de los guionistas, el más inteligente científico o el encumbrado escritor.

Las colas para ver y comprar sus "reflexiones" estaban pronosticadas. Aún sin contar nada nuevo, ni sin hilar una historia que nos transporte a mundos sublimes , la tercera edición de la obra "presuntamente" escrita por Boris Izaguirre, ya ha marcado cotas históricas de ventas. El aire de vulnerabilidad que barruntamos a  través de la pantalla en la mujer con la nariz más observada de España,  es tal vez un gancho que no en todos los caso de personajes de plástico es posible reproducir.

Somos libres para comprar aquello que más nos seduzca, o que llene nuestros vacíos,  pero dice muy poco a favor de un "reino" el interés desmesurado por una chica que hace alarde de su incultura y cuyo mayor mérito no está precisamente en sus esfuerzos por superarse personal ni intelectualmente. Leía por las Redes que "¿De qué nos quejamos en un país que se moviliza más para ver a un personaje "elaborado" por unos intereses puramente comerciales que para protestar por el recorte de sus derechos más fundamentales?". Nos molestan cuando nos etiquetan como una nación de pandereta, pero el morbo que provoca la aparición de un personaje con muchas vivencias comunes vistas a la lupa de una opinión pública masificada deja patente que nuestra mejor anestesia es el cotilleo.

No estoy juzgando al ser humano que se esconde tras esa mujer de melena rubia, pechos artificiales y labios aumentados -como tantas- pero sí cabrea pensar en el mensaje que se transmite. Supongo que en el pecado llevará la penitencia porque siempre hay un poso de amargura en su rostro. Algo tendrá que ver ese desasosiego con la ausencia del caldo de cultivo del esfuerzo y el aprendizaje para dosificar la fama, tener la neuronas saneadas y los pies en el suelo. La culpa o el mérito de su popularidad no es otra que las de quienes escuchan con fervor que la reina de corazones les cuente que en su vida se encuentra la droga debajo de cualquier cenicero  o que tenía que ir "colocada" a aquel concurso del baile, del que salió triunfadora, mientras se escandalizan si la hija de sus vecinos fuma un porro cada fin de año.


¿Y de dónde sacamos algunas a estas alturas un novio torero...?. Para la próxima presentación de un libro habrá que ir como sus teloner@s. Lo difícil será que ella quiera... Que tiemblen los barcos perdidos en tierra de Pérez Reverte, que Belén seguramente por su libro... mate. "Y al que le pique, que se rasque", como posiblemente diga la famosa escritora ante la avalancha de críticas.


Imágenes: Hola.com


miércoles, 27 de noviembre de 2013

LO QUE SÉ DE LAS REDES SOCIALES...


¿Son redes porque entretejen relaciones entre amigos, conocidos, compañeros, camaradas, etc... o son urdimbres porque atrapan hasta el punto de hacerse imprescindibles?. ¿Qué hacíamos cuando el ordenador sólo era una herramienta para expertos en informática o se usaba como utensilio de empresa?. ¿En qué empleábamos nuestro tiempo aquella "lejana" época en la que no teníamos zona Wi-Fi en cada rincón de nuestras andanzas diarias?. Detengámonos a poner en una balanza lo que nos ha aportado y de lo que nos ha privado el uso de las redes sociales.

Para una mayoría, la interacción en Internet ha sido la mejor vía de comunicación que se ha inventado. A través de las respectivas redes sociales los seres humanos que las emplean con frecuencia han encontrado el mejor camino para compartir sus recuerdos, gustos, ideas, intereses y sentimientos. Hasta, en ocasiones, su soledad, El protector aislante de la pantalla permite abrirse al mundo  con menos tapujos, y expresar emociones que probablemente en el diario cara a cara suelen quedarse en el tintero.

A través de ellas compartimos paisajes y eventos variados, recordamos canciones, tarareamos boleros imperecederos, nos hacemos algún que otro guiño político e imprimimos nuestra versión de aquello que más nos interesa .Otras veces dejamos entrever nuestro ánimo del día con alguna frase célebre o un poema, para expresar de manera clara aquello que queremos gritar al mundo. No es preciso ser un gran sicoanalista para captar el tipo de energía que nos transmiten nuestros amigos virtuales.Digo "amigos" porque la comunicación vía internet nos ha llevado hasta personas desconocidas con las que confraternizamos de tal modo que llegan a tener una cabida importante en nuestras vidas. Otras, como ocurre en las relaciones "cuerpo a cuerpo", pasan sin pena ni gloria por nuestras pantallas. La empatía funciona a través de cualquier vía de comunicación.  Y en nuestras manos está poner distancia con quien no nos interesa.¿Quien quiere en su casa a un invitado que no le aporta buenas energías?. Como dice mi amiga Carolina: "para eso está el spam".

Por otro lado, tal vez maquillemos un poquito el muro para ofrecer una imagen algo más perfecta de nuestra existencia. No lo considero ningún engaño. Y me imagino que una mayoría acordaremos con humor que "nadie es tan guapo como se muestra en Facebook ni tan feo como aparece en su carnet de identidad".  Es posible también que esa estampa que captan quienes nos observan desde su terminal es como realmente somos o como soñamos ser. Cuando nos reconocemos en una opinión, una poesía, una canción, una foto, un chiste, o incluso algún hobbie, nos acercamos algo más a ese desconocido que todos llevamos dentro.

¡Qué decir de los recuerdos!. Son el único paraíso del cual no podemos ser expulsados, como decía un escritor alemán. Con las nuevas tecnologías, que avanzan a pasos agigantados, nos hacemos partícipes de estampas pasadas, volvemos a recuperar pinceladas de nuestro paisaje, nuestras costumbres e inclusive retazos olvidados de nuestra lengua más autóctona. Antepasados que jamás soñaron verse en la ventana al mundo que supone la red de redes, reaparecen en la memoria de quienes compartimos esas reminiscencias comunes. Vistas desde el prisma del paso del tiempo, esas vivencias toman un entrañable relieve.

En el otro plato de la balanza, el ordenador se convierte en un astuto ladrón de tiempo. Las horas parecen pasar más rápido en esos aparatitos de todas formas y tamaños. La inmediatez que supone la comucicación por Internet nos seduce más que cualquier otro medio de comunicación. Confieso que últimamente ya he devuelto más de un libro sin terminar de leer a la Biblioteca Pública y, algunos días, me retraso en el planchado de la ropa por cumplir con mis compromisos digitales. Por no decir que me tengo que poner horarios de visita a la pantalla para llevar a cabo mis obligaciones más prácticas en el tiempo previsto. De momento, me niego a aceptar las invitaciones a los juegos interactivos porque tengo poca fuerza de voluntad y me engancharía sin remedio.

También me consta de amigos y conocidos/as que se alejan del asunto de las redes sociales como del mismo demonio y nos acusan, sin acritud, a quienes estamos enganchados a la comunicación intracursor, de narcisistas y exhibicionistas.Tal vez tengan su parte de razón. La báscula, sin embargo, se inclina hacia  las cosas positivas que nos ofrece todo un mundo que se nos regala casi mágicamente desde las entrañas de las computadoras. Como excusa a nuestros excesos con el ordenador, el lema de guerra entre cómplices del tema es que "algún vicio hay que tener".

Mi blog, del que me siento orgullosa y responsable por las visitas registradas, no sería posible sin este maravilloso invento.

 "Yo, al verte sonreir,soy el niño que ayer fui. Si yo velo por tus sueños el miedo no vendrá y así sabrás lo bello que es vivir. Caen mis lágrimas al mar, tú no me verás llorar. Y es que con tu alegría amansas mi dolor, y así yo sé lo bello que es vivir, ra ra ra ra ra ra..." Una de las primeras canciones que compartí en los inicios de mi muro.¿A quien no pueden gustarle estas cosas?.

viernes, 4 de octubre de 2013

Suponiendo que...


“En mi vida he vivido grandes tragedias, algunas de las cuales las viví en realidad”

En mi tierra decimos, ante alguien que le interesa suponer para mal, porque tiene gana de conflicto, que faz como el que travesó un palu en el suelu, se sentó a esperar y pensó: "el que pise esti palu ta llamándoi hija puta a mi má". Sin ser tan exageradas como la de la anécdota, las suposiciones suelen resultaar un producto inexistente procedente de aquellas conjeturas que tienen mucho que ver con las inseguridades y los fracasos personales.  Son la consideración de que una cosa o idea es posible o probable sin estar completamente seguro de ella; aquello que se supone o se da por cierto sin una base real. Vamos, la osadía de la ignorancia, como las definiría Pérez Reverte.

Empiezas suponiendo y, en el mejor de los casos, te pasas una buena temporada mirando a alguien de soslayo y sintiéndote incómodo ante su presencia, si es que no te pasas años sin  la hablarle, por causa de esa sospecha iniciada en la presuposición de algo de lo que el otro no tiene ni la menor constancia. Casi siempre que supones, supones mal.

En las antípodas de las especulaciones está la comprobación de la realidad. De ahí que el mejor antídoto a la suposición sea este consejo: "No supongas , mejor pregunta. No supongas, mejor lee. No supongas, mejor actúa". En algo parecido está basado el tercer acuerdo Tolteca: "No hagas suposiciones". Muy válidas son algunas de las sugerencias del libro de Miguel Ruiz: "Producimos mucho veneno emocional haciendo suposiciones y tomándonoslas personalmente porque, por lo general, empezamos a chismorrear a partir de nuestras suposiciones. Como tenemos miedo de pedir una aclaración, hacemos suposiciones y creemos que son ciertas; después, las defendemos e intentamos que sea otro el que no tenga razón. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento...Si los demás nos dicen algo, hacemos suposiciones, y si no nos dicen nada, también las hacemos para satisfacer nuestra necesidad de saber y reemplazar elanhelo de comunicarnos. Incluso si oímos algo y no lo entendemos, hacemos suposiciones sobre lo que significa, y después, creemos en ellas..."

Piensa mal y acertarás será la teoría que pudiera esgrimirse cuando a los expertos en suponer se les rebate su costumbre de andar en conjeturas, casi siempre tremendistas.y maliciosas. Son esas personas a las que el arte de la intriga les conviene. Gustan de suponer porque ello les da pie para adoptar determinadas actitudes contra alguien o contra algo, o construirse unos hechos a medida de sus sentimientos. Otros seres humanos quieren, a toda costa, creer en un sueño y, aún a sabiendas de que es una osadía viven navegando en él. Conozco a muchos ingenuos de este segundo grupo. que tienen suponeres del terreno de la ilusión, aunque suelan derivar en un batacazo.

En todo caso, de especualr algo,  supongamos como aquel que se definió como un pesimista al revés: "siempre estoy suponiendo que los demás están conspirando para hacerme feliz...". 

Que sigáis pasando un buena tarde, supongo...



Fotografía: Mujer pensando, o suponiendo... de Ulema Galeano










martes, 17 de septiembre de 2013

La ilusión de la araña

"Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde" (Vizconde de Chateaubriand)

La ilusión de la araña no es la misma que la de la mosca, leía. Sobre ilusiones, al igual que en lo referente al resto de las sensaciones intangibles, no hay leyes escritas. Su percepción es tan relativa como ficticia. Son esas cosas que sostienen el alma, como también opinaba Víctor Hugo. 

Casualidades de los pensamientos, mientras recopilaba datos sobre las ilusiones, escuché a Vargas Llosa afirmar en entrevista radiofónica, refiriéndose a su entusiasmo por escribir nuevas historias a pesar de su llegada a la meta del Nobel, que "no hay cosa más triste que uno se muera cuando está vivo", lo que se traduciría a que el día que no tengamos ilusiones nuestra vida ya no tendrá sentido. El refugio que supone esta fascinación es una tabla de salvación para cualquier ser humano. A pesar de que alguien dejó escrito que "la ilusión no es ni más ni menos que una aberración de la esperanza", la proliferación de la misma es directamente proporcional al grado de felicidad de una persona.

 Allá cada cual después con su lista de fascinaciones, que pueden oscilar entre nuevo corte de pelo, otro alicatado para el baño, el coche soñado, un trabajo acabado, el viaje siempre pospuesto, un perdón, la igualdad social, esa salida de algún laberinto, cazar una mosca... Serían éstos algunos de los pequeños microuniversos de ilusiones dentro del amplio abanico de vivencias de los seres que viven, incluidas las contrapuestas...

 Husmeando en este tema me encontré con que el español es el único idioma en el que se admite la acepción positiva de este término, ya que para la ciencia de la Sociología Universal la ilusión es una fantasía sin fundamento. No es esa esperanza a la que me refiero hoy. Me quedo con el giro castellano del vocablo, que nos ofrece el matiz de las ganas de vivir por algo, por lo que sea. Porque los sueños son como las estrellas: variados, lejanos y fascinantes, en su mayoría, con el ingrediente de ese algo imposible que le da el toque mágico de lo inalcanzable. Siempre quedará para mañana esa nueva ilusión del amanecer.

Dicen los "ilusos" que hay al menos una estrella reservada para cada ser humano, aunque "alguien me ha robado la mía" ,pensarán los escépticos. Ahí estaría la esencia de la quimera: cuando uno de esos astros se apaga, siempre queda otro para sustituirle. Un plan B que dirían los menos poéticos. 

 Y es que hasta las mentes más frías necesitan de una fantasía que alimente sus mañanas, pueble de alicientes sus sobremesas y les de motivos para soñar a la hora del ocaso. Sin obviar que igual de cierto es que cuando enferma el alma lo primero de lo que se vacía es de las ilusiones. No hay receta para comprarlas. Son innatas a las circunstancias. 

Añadir asimismo que lo que ayer creíamos la panacea de nuestra felicidad puede tornarse hoy en hastío, rutina o desencanto. El acierto estará en saber renovar, a pesar de las adversidades y del sinsentido de muchos días de nuestra existencia; algo así como el gran Machado tradujo en un sueño:  "Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión! que una colmena tenía dentro de mi corazón; y las doradas abejas iban fabricando en él, con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel".

   Ahora, hagan balance de sus entelequias, primas hermanas de la esperanza, que tenerlas las tienen...

Fotografía: Flor de Lila,  representativa de la ilusión...

miércoles, 4 de septiembre de 2013

De pregonera: El día que me sentí profeta en mi tierra...



Solamente dos legados verdaderos podemos aspirar a dejar a nuestros hijos: Uno, raíces; el otro,alas. (Hodding Carter) 



Después de contaros tantas venturas y desventuras de estos taitantos, siento que os debo el relato de mi pregón de este año en las fiestas del pueblo que mi vio nacer y crecer;  y a donde siempre vuelvo.

Me sentí aquel atardecer del viernes, 30 de Agosto, como una escritora de verdad. Pude palpar el cariño con que me acogieron  las personas que fueron a escucharme, y en el que eché de menos a la otra autora del libro por el que llegué a esa tarde, Susana
, pero de quien sentí su ánimo desde la distancia.
Hubiese deseado haber sido más profesional y dejar a un lado nervios y emociones, pero fue imposible. Con tantas caras conocidas y queridas frente a mi, y aquel paisaje por el que siempre suspiro,  resultó difícil mantenerse fría.

Aquí os pego mi pregón y el vídeo que preparé con todas mis ganas para las gentes de Soto de Agues. Sólo ellas podrán entender lo más profundo de su significado, por aquello de las raíces que nos unen.


Pregón del las Fiestas del Carmen Soto de Agues 2013



¡Muy buenas tardes, casi noches,  a todos… y a todas! Y muchísimas gracias por estar hoy aquí, compartiendo conmigo este pregón de las Fiestas del Carmen 2013 que tantas horas de sueño me lleva quitando. Porque no os imagináis cuánto me imponía pensarme  delante de todos vosotros. Algunos me visteis nacer, otros crecisteis conmigo y la mayoría me encontráis a todas horas “travesada” por estos caminos. Así que cuando Adriano y Faustino vinieron una mañana de domingo a proponerme ser la pregonera lo primero que pensé fue: “¡¿Quién me mandaría a mí haber escrito un libro?!”, incluso me planteé beberme un culín de sidra antes de comenzar, igual que hizo Massiel, que fue la pregonera de las fiestas de Gijón este año. Aunque ella dijo, con humor, que las dos botellas de las que la acusaban se las había tomado el día antes. No sé yo…


Pero… como bien me dijo Adriano, es un honor hacer este pregón, y no me hubiese perdonado nunca haber dicho que no. Así que gracias también a la Comisión de fiestas por acordarse de mí que, al fin y al cabo, no soy más que Berta la de Barbarina y Ernesto quienes, afortunadamente, están hoy aquí, junto con el resto de mi familia y muchas más más personas que aprecio.


Antes de seguir deciros que si no hablo coyán, como hago normalmente, aunque a veces en Oviedo me miren raro cuando pido “patates”, no es por hacerme la fina. Simplemente es que se me arregla mejor escribir así, y lo leo literalmente para no dar una de cal y otra de arena. Pero seguramente la daré…

Quiero empezar con un recuerdo muy especial para todos aquellos que ya no están entre nosotros. Algunos de ellos compartieron conmigo años de infancia y adolescencia. Pero estoy convencida de que nadie se va del todo mientras lo recuerden quienes lo quisieron. Así que, de algún modo, todos ellos siguen acompañándonos  entre estas montañas que tanto nos arropan.

También una mención para los pregoneros del año pasado: Mamel, de mi generación, con el que hice la Primera Comunión. Ya me sacaba dos cuartas de aquella… y Pedro el del Albergue. Supongo que  sabréis ya que Pedro cierra el negocio y se va de nuevo a Madrid. Pero ha dejado ya su granito de arena en nuestra historia, y sin duda volverá a visitarnos.  No me olvido tampoco de mis otros antecesores: Esperanza y Benedicto. Todos ellos me dejaron el listón bien alto.

En un principio había pensado, como es habitual en estos casos, hacer un repaso por mis recuerdos y la historia del pueblo. Pero, como una imagen vale más que mil  palabras, decidí hacer una pequeña película con  fotos que fui recopilando. La mayoría ya sabéis que hay una página  en Facebook en la que compartimos fotografías y noticias relacionadas con Soto de Agues. Aprovecho también para dar las gracias a su administradores: David el  de Oviedo, que es más de Soto, y  ya trata de tu a tú a las  expertas en gallinas y huertos. Y, por supuesto, a Caroli. Gracias a ella  los que no viven aquí habitualmente pueden casi sentir, a través de sus fotos, el sol,  la nieve y hasta el ruido del helicóptero…

Es éste un buen momento para compartir entre todos esas imágenes que solemos ver en la soledad de nuestro ordenador, al que muchos y muchas estamos un “pelín” enganchados. Pero, como dice una amiga mía:”algún viciu hay que tenelu”. También es una buena ocasión para que aquellos que, por el motivo que sea, no entran en las Redes Sociales, puedan  acercarse a estas cosas tan entretenidas que circulan por ellas.

Procuré que una mayoría estuvieseis representados directa o indirectamente en este repaso por nuestra historia. Imposible meter todas las fotos que hubiera querido porque se nos pasarían los tres días de fiesta viéndolas. A pesar de que todas las imágenes son dignas y entrañables, pido disculpas de antemano por si alguien se pudiera sentir ofendido,  incluso por omisión.  Muchas gracias también  a Inma, a Lorena Prado y a Ernesto que me ayudaron con el montaje, que nos dio más de un quebradero de cabeza…


Por mi parte, nada más. Espero que esta media hora que dura el reportaje os resulte corta y os haga pasar un buen rato. Felices fiestas del Carmen. Y, como decimos por aquí: “De hoy en un añu…”  ¡Puxa Soto de Agues!.

Vídeo: "Porque recordar es volver a vivir"