miércoles, 13 de enero de 2016

El pecho a demanda

"Lo mejor de ti en el mejor de los envases"

Hagamos el ejercicio de abstraernos de ideas preconcebidas, inclinaciones políticas e ideologías múltiples, que ciertamente es difícil por aquello de que la objetividad es una disciplina costosa. Dado el paso: ¿qué os parece la ya viral instantánea de Carolina Bescansa dándole de mamar a su hijo -no ha sido la primera- esta mañana en el Congreso?. Ramoneda decía en la Ser que, aunque el gesto es simbólico, también es prescindible. Para otros cuantos la anécdota no fue más que puro postureo y para algunos otros fue un acto reivindicativo y solidario. En lo que están de acuerdo los opinantes es en que el niño de la política es un santo, puesto que no lloró durante las cinco horas del arranque del nuevo ciclo parlamentario.

Partiendo de que yo he sido de esas mamás "a demanda" -le di el pecho a mi hijo pequeño hasta los cuatro años y cada vez que lo solicitaba- , y que estoy convencida de los beneficios de la leche materna administrada durante  el mayor tiempo posible, así como de la importancia de facilitar la tarea a las madres que opten por la ese tipo de alimentación, la postura  de la Diputada no me acaba de convencer porque el escenario no es realista.

Hago un inciso para contar que el haber amamantado durante un tiempo largo, me permitió ahorrar en antibióticos, insomnios, y lloros de muy diversas procedencias. Con el segundo, ya estaba en boga lo de dar el pecho a petición del pequeñín , y vaya que si cundió. Asimismo ese contacto tan especial con tu hijo al darle de mamar es un vínculo tan tierno para ambos que te deja un vacío circunstancial el día que se interrumpe. En mi caso el culpable de la ruptura fue una infección de anginas aún cuando,como bien me dijo el médico de cabecera, ya no procedía sentirse culpable por el destete.

No dudo de las buenas intenciones de Carolina para concienciar de la necesidad de la auténtica conciliación de la vida familiar y laboral de las mujeres, que aún deja mucho que desear.  De hecho ha sido apoyada por algunas hembras de otros grupos políticos,con lo que queda patente la transversalidad de las opiniones en este caso. Ni tampoco pongo en cuestión que este gesto lleve consigo la necesidad de volver a poner el tema encima de la mesa, que desde luego se consiguió, además de dar pie a las múltiples ocurrencias por las redes , que los chistoso digitales con poco tienen bastante.Pero la puesta en escena no fue la más convincente. Por cierto, y  por asociación de ideas, qué lejos quedan ya aquellas críticas, algunas sin piedad, cuando Carma Chacón desfiló embarazadísima ante los militares. Y eso que el niño aún no lloraba.

Menuda opereta se montaría si todas las Señorías en edad de amamantar decidiesen llevar a sus pequeñines al Hemiciclo. Ya no digo nada si cada profesora llevase a su clase a su bebé o cada médico a su hijito a la hora de la consulta de Cardiología. Y ya no digo nada de la cajera de un centro comercial en estos días de rebajas o la redactora de un informativo de televisión en un directo...

Dado que  las señoras diputadas tienen una estupenda guardería a su servicio, un buen sueldo -incluso los de Podemos- para pagarse una cuidadora y la posibilidad de solicitar la baja por maternidad que tantas luchas costó conseguir, pienso que lo mejor sería poner toda esa energía innovadora en luchar por los derechos de esas mujeres que, partidarias de amamantar o no, aún deben de pleitear por ellos, amén de conseguir una red de guarderías más amplia y asequibles. Buenas noches sin acritud; todo lo contrario, tan dulces como la leche materna.

jueves, 7 de enero de 2016

El exótico hotel Marigold

"El único fracaso de verdad es no llegar a intentarlo. Y el éxito se mide por cómo afrontamos la decepción, ya que siempre llega" (El exótico Hotel Marigold).
Hacía tiempo que no veía una película con unos mensajes tan bonitos. En realidad, confieso que hacía mucho que no veía una película entera. La tarde de ayer estaba apropiada para ver cine, aunque fuera en pantalla casera. A veces buscas excusas para no salir a pasear por alguno de esos senderos en los que cada día encontramos un color nuevo, aún cuando si hay un chubasquero, un paraguas y unas botas no hay motivo para declinar la caminata. Pero la lluvia de ayer sugería una especial nostalgia que te invitaba a perderte en lugares más recogidos, tapaditos con esa manta adquirida en la conocida tienda n´´ordica  El abanico de filmes era grande, pero me detuve en el Hotel Marigolg como cuando te seduce un libro por la primera frase, su portada, la cara de su autor. O quién sabe si simplemente por lo bien que narraba el espacio del tiempo meteorológico la presentadora de turno -vientos de agua para la tarde del Día de Reyes-  dando paso a la película que invitaba a apuntar sus frases desde el minuto uno.

Un grupo de ciudadanos británicos de edad avanzada viajan a la India para disfrutar de los años que aún les quedan por vivir. Los siete jubilados tienen en común la urgente necesidad de un cambio. Su aventura comienza cuando se juntan en el peculiar hotel Marigolg, dirigido por un joven indú, gran filósofo entre alguna de sus muchas cualidades. A partir de entonces, la vida de los protagonistas se irá llenando de sugerentes aventuras, inimaginables descubrimientos, exóticas amistades y sorprendentes cambios.

Además de mostrarnos el país Indú en todo su esplendor de luz, color y alegría -primera lección: en la India siempre se cabe-  fuera del estereotipo de un lugar rebosante de miseria y castas insalvables, la comedia dirigida por John Maddem y protagonizada por actrices y actores como Judi Dench, Maggie Smith, Bill Nighy, Dev Patel...  es un canto a la posibilidad de comenzar una nueva vida a cualquier edad y en cualquier lugar, además de optimistas pinceladas de sentido del humor. Asimismo el argumento nos da a entender que el entretejido de las relaciones humanas no entiende de edades, clases sociales o diferencia de sexos.La película nos adentra en la necesidad de encontrarnos a nosotros mismos -cerca o lejos de nuestras raíces-por aquello de que "a veces lo que acaba pasando es mejor de lo esperado".

Tal vez haya quien tache de endulcorado el argumento, pero no es para nada incierto que las personas mayores tienen para ofrecer mucho más que sus canas, sus arrugas o su voz cansada. Solo hay que darles la posibilidad de enriquecerse y enriquecernos con unas vivencias a caballo entre la experiencia y lo que aún pueden aprender y disfrutar. Porque como dijo alguien una vez: "Al final todo saldrá bien, y si no sale es que aún no es el final".

lunes, 4 de enero de 2016

¿Navidad de miel o de hiel?

La Navidad va llegando a su fin, para disgusto de algunos y alivio de otros cuantos. El disfrute de las fiestas es proporcional al estado del ánimo, de los recuerdos y de las vivencias personales. Ya se sabe que de la miel a la hiel solo hay una letra de diferencia, y es inevitable que los adornos navideños vayan perdiendo su brillo y su color con el paso de los inviernos.
Pero, mientras haya infanciias, siempre habrá un motivo para simular que creemos en la magia y que hay ilusión en nuestras miradas.
Como siempre ocurre en fechas puntuales, los centros comerciales están abarrotados en los comienzos de Enero.. La música navideña, esa que dicen que les cuesta más de una depresión a los empleados, invita al consumo. Cada año hay un regalo por excelencia. Esta temporada las estadísticas cuentan que se llevan la palma los drones. Aunque también empiezan a proliferar las sorpresas menos tangibles: un viaje, una aventura diferente, un vale para algo con lo que siempre hemos soñado pero que nunca nos decidimos a hacer, etc...Sin embargo, leía hace un momento por las redes que el mejor regalo es el tiempo y la demostración que se dedica a quienes queremos. Aunque uno no excluye lo otro. Sea como fuere, el valor del regalo está en saber qué le gusta al destinatario y ese tiempo exclusivo que dedicamos en adquirirlo.
Hablando de regalos, ayer viví una pequeña anécdota que me dio para escribirla. En esas mesas que ponen los grandes almacenes para envolver -si no eres un poco hábil hay envoltorios irregulares que te quedan como una chapuza- miré de reojo a un señor de avanzada edad que daba vueltas a su paquete y no veía forma de dejarlo medianamente envuelto. Por una esquina no le entraba el obsequio y por otra se le salía. Me puede el sentimiento cuando veo a una persona mayor en situación desvalida -por aqullo de que me recuerda a otras personas cercanas- y me atreví a decirle que yo se lo envolvía. Solamente hacía falta coger un trozo de papel mayor y unos dedos con menos artrosis. El regalo consistía en dos paquetes de café de marca blanca y un producto de limpieza de esos que está en el montón de las ofertas. Me dio ternura pensar que tal vez el destinatario o la destinataria considerase eso un gran presente.o que el señor que hacía la ofrenda era cuanto tenía para regalar..Lo dicho,la intención es el alma del regalo. Que recibáis muchos obsequios de aquellos que hacen brillar los ojos, y sobretodo que disfrutéis de esas pequeñas cosas que no se compra con dinero... Buen comienzo de día, de semana, y de año

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Querido Antón

"El vieyu ye Melchor, el prietu Baltasar  y el del camellu coxu que va en medio ye Gaspar..." (Villancico de Asturias)

Querido Antón: Aunque sé que ya no crees en los Reyes magos -de hecho estoy seguro de que hace unos años que estiras la inocencia, unas veces por interés y otras porque cuesta renunciar a que existe lo mágico- te escribo esta carta por aquello de que tu mamá trata de argumentarte, no siempre con el mismo poder de convicción: "existe aquello en lo que uno verdaderamente cree". Así que hazte a la idea -y seguro que no te costará mucho- de que un año más preparamos nuestro viaje para cumplir con el pedido que nos estáis enviando los más pequeños de ese Paraíso Natural, como también llaman al lugar donde vivís.

Esperamos llegar la noche prometida, a pesar de que habremos de cruzar tierras movedizas desde nuestra Persia- ya sabéis Irán, Irak, Egipo...- donde hay niños que empuñan de verdad esas pistolas de juguete que tanto os gustan a los chicos, aún cuando la mayoría de vuestros papás os educan en el pacifismo más absoluto. Asimismo podría contarte que por algún punto de nuestras geografías cercanas a las mamás no les está permitido coger su coche solas ni para desplazarse a enviar la carta al correo ordinario. No hace tanto, aunque tú no habías nacido, que en vuestro país ocurrían cosas similares.


No habéis cambiado en algunas cosas, si he de fijarme en los catálogos que recibo vía superficies comerciales y grandes jugueterías. Aún cuando mi vista es ya milenaria, apenas sin mojar un dedo para pasar página -una mala costumbre que en ocasiones transgredo- los colores me llevan veloces a los apartados correspondientes: aspiradoras, cocinillas, sillas para bebés, bicicletas Hola Gatita y demás en llamativo rosa. Más adelante toda una saga de juguetes masculinos: camión del hombre araña. mega láser, auto strike, huevos metedor, megazord samurai, en azul marino, celeste o rojos intensos; de nombres imposible que hay que anotar irremediablemente . Así, año tras año, y caiga quien caiga en el Gobierno de turno o en las altas instituciones mundiales.Ya no digo nada de las distinciones de gustos si nos metemos en el terreno de los videojuegos, de hazañas bélicas en su mayoría; universo masculino por excelencia. Hasta en el apartado de lo educativo y lo práctico se acentúan las diferencias con las carátulas de destroyers y Violetas. Por supuesto, con las excepciones que confirman toda regla.


En lo que habéis avanzado para bien es en aceptar sin prejuicios otras razas -en vuestros mundos de fantasías infantiles ya hay muñecas y muñecos de todos los colores; hasta de otros planetas y dimensiones- lo que me lleva a reafirmarme en que tus amigas ya no quieren ser las dulces y sumisas princesas ni vosotros el príncipe al uso. Y hasta es de cierta lógica -el ser humano es más influenciable de lo que parece- que estos últimos años Nelson Mandela y Obama hayan tenido mucho que ver en las preferencias raciales Y ya no digo nada lo que han hecho en favor de nuestra piel algunos deportistas,cantantes y actores famosísimos. A pesar de vuestra corta edad, ya habéis tenido tiempo a comprender que lo de menos es el lugar de procedencia o el color de la piel. De lo contrario, ¿cómo ibas a encargarle tus mayores deseos a un grupo de Reyes, entre los que destaca el negro -tu preferido, lo sé- ni dirigir la dirección de la carta a un país con una cultura tan diferente?. En eso lo niños sois bastante más listos que los adultos. Lástima que esa clarividencia para lo esencial se vaya perdiendo con el tiempo.

Por otra parte, y tal como está la actualidad, los más ingeniosos sacan chistes hasta del mismísimo infierno y se pregunta cómo van a dejar en la negra noche a tres magos en camello, procedentes de Oriente y con cientos de paquetes sospechosos. ¡Los cojones!, concluye el chiste, y disculpa por el taco; aunque yo sé que no te pillará de sorpresa ni te será de malas influencias si nos atenemos a lo espabilados que nos estáis saliendo ahora los niños y niñas. Y,desde mi modestia opinión, cosas y casos peores habéis tenido ya tiempo de ver y aprender,  que no se le pueden poner puertas al campo y,de igual modo que tenéis más acceso a muchas cosas buenas, no podemos impedir que lo malo también se os cuele por cualquier rendija.

Pero,a fin de cuentas, crédulos o incrédulos, todo el mundo espera por ese regalito especial. Algunos obsequios apenas serán desenvueltos porque lo mejor de un regalo, fundamentalmente para quienes tenéis muchas cosas, suele ser su antesala: la espera, el enigma y el envoltorio. Ganancia para los herederos de esos vuestros objetos que se reciclan para los niños que tienen menos y se conforman con lo de segunda mano. Ya ves, hasta los Reyes Magos nos hacemos irremediablemente clasistas si queremos agradar a todos: Juguetes de primera para los más pudientes y juguetes estrenados para quienes deben priorizar en otras cosas de más necesidad. También hay papás que nos están comunicando que se quedarán sin su regalo con tal de que a vosotros no os falle el vuestro. Esto me lleva a recordar a unos niños de la Posguerra de vuestro país que se asombraban de que sus padres nunca tuviesen hambre y les cediesen a ellos su torta de maíz en la cena...


Llego a la conclusión de que hay algo genético en los gustos por sexos, máxime cuando nuestro duende escucha a lo largo del año a través de las paredes de vuestras confortables casas -no malgastéis, no obstante, mucha luz ni mucho agua, que la naturaleza se desangra y los sueldos de vuestros progenitores tampoco aumentan en la medida que las tarifas de estos lujos cotidianos- expresiones de vuestra boca de niños recién estrenado el uso de razón: "los hombres no lloran, riegan". Aprovecho para decirte, mi querido Antón, que los hombre también lloran, y mucho. La rabia y la impotencia por injusticias más o menos cercanas y otros asuntos imposibles de solucionar, les sacan en ocasiones lágrimas más negras que el carbón de esos mineros de tu tierra que saben mucho de luchas.De hombre a a hombre -aunque sea mago a veces me quito el traje- también te diré que las chicas tal vez lloren más veces y con menos disimulo, pero el dolor es al mismo para todos y todas, que dirían esas mujeres de ahora que se pelean por las palabras, probablemente porque la batalla por sus objetivos comienza en las cosas más pequeñas.

Hablando de injusticias, no tengas en cuenta si no te llevamos ese juego que te pides para mayores de 18 -sabemos que has borrado lo de dieciocho, pero como ya te comenté apenas empecé con la presbicia- aunque a tu vecino del pueblo con dos años menos se le aparezca el juego de matar zombis a cañonazos en su zapatilla. Son tratos de opinión ente nosotros y los papás, y hemos de ceder para que algunos sigan poniéndonos hierba para nuestros camellos, muy a nuestro pesar. Cosas de adultos son también los problemas de aduanas para cruzar ciertos animales "exóticos" que incluis en vuestras listas.

Te mando un regalo anticipado en forma de consejo: que disfrutes de tu niñez, en la que si se tiene el cariño  de quienes os rodean, lo de menos es el juguete; ya sabes cuanto os divertís en esa preciosa aldea rodeada de montañas donde vas con frecuencia, con tan sólo jhacer castillos en la arena quesobró de una obra en vuestra quintana: una sana libertad que solo tienen los niños que disfrutan de lugares como el vuestro; donde también tenéis el privilegio de escuchar las casi mágicas historias de las personas más mayores sobre cómo se alegraban cuando les llevábamos una bolsita con "ablanes turraes" o una caja de lápices de colores . 

Y este año, ya ves,  creerás muy especialmente en esa estrella que brillará más clara que nunca sobre vuestra casa. O eso es lo te dice tu madre, que todos sabemos lo que le gusta imaginarse cuentos que acaben bien...

Con todo mi afecto, el "prietu" que siempre te habla al oído la noche de Reyes: Baltasar.

PD: El receptor de la carta dice que casi está por volver a creer...

lunes, 14 de diciembre de 2015

El escorpión, la rana y el castor

Una persona estúpida es aquella que cuando comete una acción "jode" a los otros, pero también a sí misma. Las personas inteligentes son las que cuando cometen una acción benefician a los demás y a ellos mismos. ¿Qué somos?. O... ¿Tal vez seamos de todo un poco dependiendo de las circunstancias?. Enfín, para bien de la mayoría, mejor que predomine lo segundo.

Érase una vez un escorpión que quería cruzar un río, pero no sabía nadar. En su misma orilla divisó a una rana -su presa favorita-, aunque en esta ocasión pensó en la víctima como una medio para su fin.

-Señora Rana: ¿Sería tan amable de llevarme en su lomo para cruzar el río?, preguntó el alacrán con voz seductora.

El batracio, que no era ajeno a la nociva personalidad del escorpión, aunque incapaz de negar un favor, le respondió dubitativo:

- Te cruzaría con mucho gusto, pero temo a que me claves el aguijón.

- ¡Oh!, nada de eso.¿Cómo voy a hacer algún mal a quien me ayuda tan desinteresadamente?, le argumentó convincente el escorpión.

-Está bien, súbete a mis espaldas y así no te ahogarás, le contestó la confiada rana.

Cuando iban por lo más profundo de las aguas, el escorpión,  incapaz de renunciar a su personalidad,  le clavó el pincho, y ambos murieron ahogados.

Mientras contemplaba la escena, una castor, que previamente había declinado la petición del arácnido, tallaba una cartel en la madera de un tronco en el que iba leyéndose: "Cuidado con el escorpión que siempre traiciona".

Moraleja: Entre la estupidez de la rana y la maldad del escorpión, que mata para que otro no viva, siempre está el término medio de la inteligencia del castor... Pero, si llegados al final del cuento, os habéis  identificado con alguna de las partes negativas no desistáis en superarlas; a ser empático en la justa medida  también se puede aprender. Sin olvidar que hay ciertas personas con tal grado de vileza que lo único que podemos hacer ante ellas es alejarnos.

Esta es una adaptación  de esos pequeños cuentos que uno conoce cuando se topa con personas que siempre
aportan algo positivo en la vida de los demás... En este caso, la conferencia de Jordi Grané en las Escuelas Dorado de Sama de Langreo, en el 1V Encuentro de las asocianiones y el voluntariado "de la mar a la montaña". con motivo del Día de los Derecho Humanos, y su charla sobre la felicidad, la estupidez y las acciones positivas, nos ha cundido mucho  ¡No seamos estúpidos!


viernes, 27 de noviembre de 2015

El niño de Rajoy

.El Presidente del Gobierno le dio una colleja a su hijo menor por criticar en directo, en la COPE, los comentarios del videojuego FIFA EA, a los que pone voz Manolo Lama, conductor del programa en el que Rajoy se estrenaba como periodista deportivo con la retransmisión en directo del partido entre el Real Madrid el  Sakhtar Donetsk. Cuando el niño de diez años fue interrogado en Tiempo de Juego sobre qué opinión tenía sobre los comentarios de Lama en el citado espacio, contestó sin dudar: "Me parecen bastante mejorables, por no decir que son una basura". Rajoy, ante la respuesta de su hijo, no solo se queda con cara de "tierraq trágame", sino que le da una  colleja.

 Por hacer de abogada del diablo, y sin que sirva de precedente, la reacción del hijo del Presidente del Gobierno español  me ha hecho sentirme puntualmente empática con la cara de póquer que se le quedó Don Mariano, que no es otra que la de cualquier padre cuando  un hijo preadolescente le deja en evidencia.

 Llamadme ingenua, pero hice el ejercicio de ponerme en la piel del líder del PP, que me pareció más terrenal  que nunca. Porque, vamos a ver, quién en un momento dado no sintió ganas de fulminar con la mirada, por no decir darle un coscorrón a alguno de sus retoños, cuando les sale la vena chulita y te desmienten sin reparo alguno, te sacan al relucir alguno de los secretos de familia, si no te acrecientan alguno de esos defectos que tratas de disimular contra viento y marea. Una amiga madrileña pasó uno de los mayores bochornos de su vida cuando su hija, de unos seis años, le dijo a la chica que la cuidaba: "mi madre dice que eres una guarra". Lo cierto era que la cuidadora no se lavaba mucho, la pequeña escuchó cómo la madre hacía ese comentario a su marido, y al día siguiente, ella misma se encargó de decirlo con esa sinceridad innata que se va diluyendo con el tiempo por aquello de que vas aprendiendo que decir todo lo que se piensa no siempre es la mejor opción..

 Por otro lado, que tire la primera piedra quien  no ha deseado haber dejado en casa a alguno de su prole en el momento que se le ocurre tratarte con ese aire de superioridad que hace pensar a tus conocidos que ese púber anda por el mundo perdonándote la vida un día sí y otro también. Para colmo, si le echas la bronca en el momento, quedas aún peor y le das  más bombo al tema que, con un poco de suerte, quizás pasó inadvertido por tus interlocutores. Lo de pasar desapercibido no fue el caso de nuestro Presidente que ya ha sido visto, escuchado, retuiteado y compartido por millones de personas. El ingenio español, como era de suponer, no se ha hecho esperar y ya se ha cambiado la versión del niño:  "El hijo de Mariano Rajoy se ha confesado en la radio ser independentista... ¡Menudo disgusto! El presidente responde con una colleja pero su hijo sigue: "papá me da la paga en B", es una de los tuits más comentados al respecto. Por otra parte, hay quien propone que las hijas de Zapatero -¡lo que dio para hablar el estilismo gótico de las adolescentes en la Casa Blanca-, el pequeo Nicolás, y Juan Rajoy, formen un partido político conjunto.

No creo que le hayan quedado muchas ganas al político de acudir a las ondas radiofónicas con su pequeño, aunque podría conocer a su niño y prever las respuesta y sus consecuencias, principalmente entrando en esa edad en la  que no non verdaderamente conscientes del bochorno que pueden pasar los progenitores con alguna de sus salidas, En esos casos, la posibilidad de hacer una gracieta es lo que prevalece. También cabe la posibilidad de que el gesto sincero del niño haya acarreado algún voto a los populares, que una colleja a un hijo da para muchas opiniones a favor y en contra. Los malpensantes opinan que lo de exponer el niño públicamente en la radio fue puro marketing electoral. En todo caso,, es posible que alguien de su confianza le haya tarareado al Señor Mariano Rajoy  la famosa letra de una canción de Serrat: "A menudo los hijos se nos parecen..."

lunes, 16 de noviembre de 2015

Nosotros los Pereira

"Este es el cuento que ha escrito una estudiante de periodismo sobre parte de mi vida y la de mi familia", me dice Clara con el ejemplar en la mano. Convenimos en que ahora yo haría un relato de ese cuento; algo así como un refrito con las cosas que le ha contado a una desconocida y las historias que servidora sabe de la protagonista de Sueños de Trapo y su saga, los Pereira Prado. Son los mismos que se han criado en una gran casa de piedra que puede divisarse desde casi todos los puntos de nuestra aldea; un hogar que huele siempre a leña de chimenea, a flores frescas, a piedras con solera. En definitiva, uno de esos refugios con alma propia.

Doce hijos que tuvieron Agustina y Serafín han dado para que las ramas de ese árbol se hayan extendido  y multiplicado en numerosas historias que ahora continúan  fraguando nietos y bisnietos. Todos ellos cosmopolitas ya, que acuden de temporada en temporada a beber en las raíces que el sólido caserón sigue manteniendo inamovibles.

Todo empezó cuando la matriarca del clan se empeñó en enseñar las letras a un minero portugués, que apenas había tenido tiempo de ir a las escuela, como una gran mayoría de los niños de finales del siglo XIX. Así fueron naciendo hijos e hijas que se criaron en un ambiente  religioso y progresista al mismo tiempo; pues avanzado era, por ejemplo,  que su padre fuera el primero en la aldea en sembrar los cereales a cordel, para asombro de muchos de sus vecinos. Con ese método ahorraba tener que arrancar los excesos del cultivo Más progresista todavía puede considerarse la carta que dejó firmada de su puño y letra, cuando vio que se moría, su suegro Agustín. La esposa de éste, Rosaura, estaba embarazada del último hijo y, conocedor del poco poder que tenían las mujeres por entonces, la declaró dueña absoluta de sus propiedades, atestiguando también en el escrito -que todavía se guarda en El Infiestu- que nadie pusiera en duda que el hijo que esperaba su mujer era suyo, para ahorrar habladurías y sospechas entre los mal intencionados.

La parte religiosa les venía a los habitantes de la casa con fachada de película por la línea de los Prado. No en vano tuvieron un tío ilustre  -el Padre Juan Prado -, que se trató de tu a tú con el mismísimo Papa Juan XXIII y que fue uno de los teólogos más destacados de su tiempo, asimismo fundador de la actual biblioteca de Soto de Agues, que lleva su nombre.

Pero la mentalidad conservadora de la familia nunca fue obstáculo para que en El Infiestu siempre hubiese un ambiente de comprensión para cualquier vecino que lo necesitase; un gen de la buena gente que continúa a través de sus herederos. Como testigo de esa solidaridad, las cartas que el hermano Religioso escribía desde su convento de Valladolid, en un escenario austero que poco tenía en común con el paisaje que había dejado atrás siendo apenas un niño; unos auténticos tesoros literarios en los que,entre otras palabras, pueden leerse las recomendaciones a su madre y hermana, acerca de la actitud de neutralidad y afecto con todos los vecinos que debían de mantener en aquellos años en los que los vencedores de posguerra se ensañaban con los perdedores.

El episodio más triste de las epístolas de Juan Prado se centra en la muerte de su padre, que ya había regresado enfermo del viaje en que acompañó a su hijo a estudiar a Castilla, y cuya primera carta no llegó a a leer el progenitor. Entrañables también las recomendaciones a su Rosaura -viuda desde muy joven- para que se casara de nuevo -que pretendientes no le faltaban-, haciéndole hincapié que cualquier hombre que ella eligiese sería respetado por él. Sin embargo, la madre de Juan continuó con su  viudedad y la única compañía de sus hijos y nietos, que la cuidaron como a una reina hasta el final de su larga vida. Como curiosidad os cuento que el Redentorista se duchaba todas las madrugadas en agua fría, y eso marca carácter y templa voluntades.

Cuando las chicas empezaron a descubrir la comodidad de los pantalones, las nietas de Rosaura Prado se vestían a escondidas con aquella prenda revolucionaria para las féminas, muy a disgusto de su abuela, todavía mujer de rosario y mantilla en las fiestas de guardar. Por otro lado, en Cuaresma, hacían escapadas al baile, aún en contra de las prohibiciones católicas tan arraigadas en el clan, por aquello de la rebeldía adolescente, y de las ideas que iban cambiando con los tiempos.  

Clara, la quinta después de una chica -Rosa María, que también fue madre de hermanos, hijos y algunos allegados-  y tres chicos -Florentino, Agustín y Carlos-, nació cuando las canciones de Concha Piqué salían por el único gramófono que había en el pueblo; mientras sus gentes tarareaban Tatuaje, a la par que tendían en los corredores, escogían el maíz por los minifundios de la Asturias rural o cuidaban el ganado Para paliar el hambre de sus hijos -después llegarían Clara, Serafín, Emilia, Ignacio, Pablo, Beatriz, Paloma y Juanchu-, el patriarca les aprendió, entre otras cosas, a recolectar setas; un lujo ahora, y que por aquellos años era alimento casi prohibido para los lugareños, que miraban con asombro cómo el portugués era todo un avanzado en ciertas costumbres culinarias.

Como en todas las casas hubo enfermedades, tragedias -algunas de ellas muy recientes-, y un deseo común de una vida mejor porque, por muy feliz que haya sido el ambiente familiar, la escasez y la falta de comodidades era la nota común en las familias de tantos miembros y en circunstancias históricas nada fáciles. De ahí que, unos tras otros, y  los unos con la ayuda de los otros, fueron emigrando España adentro, y más lejos aún el más pequeño,que desgraciadamente ya se ha ido para siempre.Siempre contaron con la importante ayuda del "tío Juan", que amaba profundamente a su madre y hermana, de las que nunca se desvinculó, y cuyo afecto siguió proyectando en sus sobrinos mientras vivió. Un mención especial en este párrafo para uno de sus sobrinos, el Padre Carlos, que salió Redentorista, gran artista y autor de la preciosa cruz que preside el altar de la iglesia de San Andrés, y que recuerda siempre que tiene ocasión a su otro hermano Religioso, Florentino, muerto también trágicamente cuando era muy joven. Desde la atalaya de los cuatro años, yo recuerdo al Padre Juan como al hombre de sotana negra y pobladas cejas arqueadas, que visitaba a mi abuelo materno las temporadas que regresaba al Infiestu.

 Casualidades del azar, en el corazón de las paredes que vieron nacer a los hijos de Agustina y Serafín, años después el gran Campanela rodaría alguna escena de "Vientos de Agua", una película basada en las vivencias de otra familia, los Olaya (protagonizada por Héctor y Ernesto Alterio y Eduardo Blanco), emigrantes que hicieron un viaje de ida y vuelta, obligados por las circunstancias políticas y económicas de la Asturias de hace más de setenta años.

Clara cumplió su primer sueño cuando, siendo niña, los Reyes Magos, le trajeron una muñeca de trapo; después de desearlo mucho. Pero también llevó siendo niña la primera frustración: sus hermanos mayores rasgaron el vientre de la muñeca para comprobar qué tenía dentro; travesura que aún pervive en los niños de hoy por aquello de la curiosidad. Desde entonces,  la segunda chica de los Pereira comenzó a comprender que la vida te da una de cal y otra de arena, y que frustrarse no la llevaría nunca a conseguir aquellos lujos que anhelaba de otras familias más pudientes para las que, sin embargo, el destino también tenía sus jugarretas.

La muerte del patriarca por la silicosis, la enfermedad de los mineros,  fue otra de las grandes penas que fueron acaeciendo en la familia del  caserón de piedra, junto con la alegría de ver crecer guapos e inteligentes a sus hermanos y hermanas, cada uno de los cuáles comenzaba a volar con sus propias alas, y en ese vuelo también estuvo Clara, que fundó en Madrid otro hogar igual de acogedor que la casa de la aldea, con su correspondiente marido, sus tres hijos y demás.

Muchas décadas después Clara nos visita a menudo conduciendo su propio coche, y con una vitalidad propia de las mujeres que se forjaron a medio camino entre unas raíces entrañables pero de escasez  y las posibilidades que da vivir en un mundo totalmente distinto al que un día dejó atrás; fue ese nuevo universo el que le brindó la posibilidad de poder comprarles buenos juguetes a sus nietos y una parcela cercana al huerto que en su día su padre no pudo comprar.

Internet también ha llegado a la casa de El Infiestu, y gracias a la Red de Redes, el mundo puede conocer algo más de la historia de una gran familia, cuya chimenea, al este de la aldea,  todavía alegra  los días de invierno y verano en esa ladera de la montaña,  justo bajo el Xerru que de niños, los Pereira, estaban seguros que habitaba la famosa Xana, para hacer magia en sus vidas, recordándonos bajo las enredaderas amarradas a sus aleros centenarios que siempre quedarán vidas para contarlas y cuentos para revivirlas..