martes, 15 de marzo de 2016

Don’t walk alone. No camines solo

Caminar; esa actividad tan sencilla y barata que recomiendan médicos y demás terapeutas del cuerpo y del alma, parece que empieza a tomarse en serio. Y con la llegada de los días más largos, nuestros caminos,sendas,rutas veredas comienzan a llenarse de personas haciendo caso a la famosa recomendación para nuestra salud: "menos plato y más zapato". Ahora que por nuestros parajes naturales empieza a oler a una nueva primavera, la presentadora de televisión y periodista,además de amiga, Irene Alonso del Río , nos invita desde esta página a una seductora sugerencia: caminar en compañía. Caminemos. Buenas tardes

No sé muy bien por qué, pero me encantan los inicios. Ese brindis por el comienzo del año, ese olor a papel impoluto en septiembre, cuando el arranque escolar.  Los primeros días de lo que sea suelen estar cargados de buenos propósitos, de grandes esperanzas. Que se cumplan o no a veces no está en nuestra mano, pero la mayoría de las veces, sí.

Hace un año me propuse empezar a hacer ejercicio. Sí, al igual que he hecho desde hace, al menos, una década. Pero lo estoy cumpliendo. Cuál es la diferencia? Que no lo hago sola.  Con ese objetivo nació un grupo de personas que, como yo, queríamos movernos un poco, tenemos muy poco tiempo y nos aburre soberanamente caminar solos. Se llama Don?t walk alone! No camines solo. De momento nos movemos por Gijón. Salimos los martes y jueves, a las nueve y media de la noche y hacemos un recorrido desde el Museo del Ferrocarril hasta la desembocadura del Piles, a un ritmo que nos hace romper a sudar pero que permite que charlemos.

Los domingos, que tenemos más tiempo, la salida se hace por la mañana, sobre las nueve y media,  y extendemos el recorrido para sacarnos una foto por la zona del Rinconín, bien junto a la Madre del Emigrante o la Solidaridad de Pepe Noja.  Como ven, el entorno que compaña nuestras caminatas es precioso y un aliciente más para ponerse las zapatillas y dar una patada a la pereza.
Una vez al mes, suele ser el último jueves, la caminata tiene final feliz. Nos tomamos una sidra juntos y nos echamos unas risas.


Que por qué cuento esto en una página destinada fundamentalmente al Parque de Redes?. Porque me encantaría que surgieran grupos de Don’t walk alone! en el ámbito del Parque del Alto Nalón. Tienen el espacio,  Reserva de la biosfera, con rutas maravillosas e históricas. Y los días que toque final feliz, sé que la hostelería de la zona es de homenaje... Ahí queda la propuesta…   Ya saben dónde estoy.

Irene Alonso del Río

domingo, 13 de marzo de 2016

Casinos por el mundo: de Caleao a Florida

Juan Amable Calvo partió de Caleao a Arizona en 1972.En ese año, el comienzo de la transición española parecía algo más cercano y en Estados Unidos el presiente Richard Nixon proponía una renta básica universal  para trabajadores y parados con unos ingresos de menos de 750 que no pudo llegar a  plasmar. Por su parte, Nino Bravo estaba a punto de popularizar una de las canciones que mejor llegó al alma de nuestros emigrantes: América.

De Arizona, donde había llegado con un contrato de trabajo en un rancho para cuidar ovejas, pasó a Tampa, ciudad situada al oeste de Florida, donde reside en la actualidad.
El primer trabajo en el condado de Hillsborough fue en una empresa láctea. Luego pasó a una compañía de gas, donde se jubiló. Del  primer traslado Juan Amable recuerda sus miedos, ya que “me escapé de Arizona sin cumplir el contrato laboral y lo pasé bastante mal hasta que resolví mi problema de residencia”, explica para la Crónica de Redes. Fue en esa ciudad, la tercera más poblada de Florida, done conoció a su esposa;  una cubana llamada Aida, con la que tuvo dos hijos, Juan Carlos y Lissette, que ya le han dado cuatro nietos. A sus descendientes les cuenta historias de épocas pasadas en un lugar que a ellos ya se les antoja muy lejano.

Otro de los obstáculos que hubo de saltar este casín de Caleao fue el idioma, aunque asegura que “me fui defendiendo, además en Tampa hay muchos hispanos”. La presencia de dos vecinos casinos, ya jubilados también, le hacen sentir más de cerca la tierra que le vio nacer.  Higinio Portugal, nacido en Caleao y Angelina Pérez comparten este tiempo de descanso con Juan. Todos ellos añoran a sus gentes y algunos de sus platos y costumbres. Aún cuando los frijoles negros,  la carne de cerdo y los plátanos fritos no están nada mal,  este emigrante que ya siente la tierra  de Florida como suya también, de vez en cuando comería gustoso una  sopa de hígado, con un trozo de queso casín y dulce de manzana, como postre.  Por eso aprovecha el tiempo de visitas a Asturias para degustar esos manjares milenarios, entre los que también Juan enumera a las truchas coyanas del Río Alba.

Desde que las redes sociales hicieron el milagro de borrar distancias en tiempo y espacio, vive casi a diario las novedades que van surgiendo en su aldea del Parque de Redes. De ese modo, casi puede tocar la nieve, oler las primeras flores de la primavera y tocar la hierba seca que los lugareños recogen en verano. Asimismo es conocedor de las reformas que van cambiando las antiguas casitas del pueblo del que partió cuando apenas era inimaginable que la vida mejorase tanto para sus habitantes.


En el cómputo de sus aspiraciones, Juan Amable Calvo afirma que “puedo decir que se cumplieron mis expectativas porque nunca me faltó trabajo y encontré una familia de la que me siento orgulloso”..


El pueblo de Caleao al fondo

viernes, 11 de marzo de 2016

Coyanes por el mundo

"Y me voy sin haber recibido mi legado, sin haber habitado mi casa, sin haber cultivado mi huerto, sin haber sentido el beso de la siembra y de la luz..." León Felipe Camino



De Argentina a Soto de Agues o viceversa

Los hijos y nietos de emigrantes son un punto y aparte en la historia de los viajeros que dejaron la tierra que les vio nacer hace muchos años. Esta es la historia de Ramiro Vega González, nieto de una coyana de Soto de Agues, que enseñó a su estirpe el amor por unas raíces que pudieron conocer en cuanto las circunstancias se lo permitieron. En la veintena de su vida, ahora visita con frecuencia  el pueblo que le transporta a todas aquellas historias que su abuela paterna  les contaba a él y a su hermana  Noelia. En Sobrescobio le esperan siempre con los brazos abiertos su familia y amigos, para que pueda palpar y disfrutar  del cariño que les inculcaron sus antecesores al otro lado del Océano. Sus palabras para La Crónica de redes merecen ser transcritas por la ternura y lo entrañable de sus percepciones respecto al lugar donde sueña  siempre con regresar. No en vano ama todo lo relacionado con los aviones, una gráfica representación de que volar puede llevarte a tus sueños, y una vocación muy repetida entre los descendientes de emigrantes:

Soy Ramiro,  tengo 20 años y vivo en Buenos Aires, lugar donde nací, y me crié. En la actualidad resido en el barrio de Villa Luro, en la Capital Federal, a unos 30 minutos de la zona céntrica y popularmente conocida de Buenos Aires. Soy estudiante de piloto privado de avión, y hace pocos meses me gradué como despachador de vuelos. Como se darán cuenta, me apasiona demasiado todo lo que esté vinculado a la aviación civil. A pesar de ello, todavía no he logrado inyectarme en el ambiente laboral de dicha área, por falta de oportunidades de esta índole en mi país. En la actualidad trabajo en un centro de ortopedia y fisioterapia, y ocupo el cargo de subgerente de producción.

Tengo familia en Redes. Mi abuela nació  y se crimen Soto de Agues junto a sus hermanos. Cuando era muy joven, le tocó tener que emigrar a la otra punta del planeta, ya que la realidad no le dejaba muchas opciones. Había que construir una nueva vida, en un país diferente, lejos de su familia y amigos, y con pocos recursos. Apenas un pequeño baúl, el cual hoy en día guardo con mucho cariño, con todas sus pertenencias (algo de ropa y alguna que otra foto de familiares y amigos).

Imposible no recordar las historias que ella me contaba, sobre su corta vida en Soto.. Las recuerdo todas, tanto como si las hubiese vivido yo. Todo aquel que me conoce podrá saber lo que significó, y aún significa mi abuela en mi vida. Fue una persona que me marcó para la eternidad por su forma de ser

Ya tuve la oportunidad de visitar mis raíces en tres oportunidades. Los paisajes, los montes y ríos, y el formato de las viviendas (manteniendo una cultura, como si estuviese congelado en el tiempo) es algo que verdaderamente me impactó. Era todo como me lo había contado mi abuela.

Particularmente me llama la atención la seguridad y la forma de vida de Soto de Agues; caminar con una tranquilidad inexplicable y dejar las llaves del lado de afuera de la casa es algo que todavía me cuesta creer, así como el silencio de la noche del pueblo. Pero lo que más me cautivó, fue la actitud de sus gentes. El que viva en una ciudad tan grande, seguramente va a entender mi asombro.

Por mi mente ha pasado varias veces la posibilidad de irme a vivir a España, pero las circunstancias laborales también son complicadas allí, y sería difícil abrirme paso. Me conformo con volar de vez en cuando a mi lugar especial en el mundo.

Un abrazo muy fuerte desde “el otro lado del charco”.


Un día de la  Marcha por los Pueblos de Sobrescobio,  en una de sus visitas a Soto de Agues




Caleao está de moda



Uno de sus embajadores, el guía turístico José Díaz Martínez, desarrolla una amplia actividad social y de naturaleza para mostrar al mundo la belleza de ese rincón casín.



Situado en pleno corazón del Parque de Redes, con una población que ronda los 165 habitantes, y a unos 11 Kilómetros de la capital del municipio, Campo de Caso, el pueblo de Caleao empieza a ser un icono de turismo rural. A ese nuevo enfoque han contribuido los nuevos residentes que pueblan la parroquia de Caleao, que difunden sus costumbres autóctonas y su paisaje como el mejor de los legados.

La restauración de casas rurales en la última década  empezó siendo el punto de partida para que el nombre de la parroquia de Caleao esté ya entre los puntos más visitados del Principado y empiece a conocerse con mayor amplitud a nivel nacional. La ampliación  y nueva implantación de negocios turísticos, fundamentalmente los dedicados a la hostelería, como el que lleva el relajante nombre de "Tierra del agua", y un paisaje típicamente asturiano contribuyen a que esta tierra, antaño puramente ganadera, esté viéndose remozada por aires de modernidad, que no quitan un ápice a los encantos de siempre de un núcleo rural con gran tipismo.

“Uno no puede imaginarse  que la  angosta carretera por la que has de conducir en el último tramo nos lleve a un lugar con paisajes, paisanajes e instalaciones hosteleras que nada tienen que envidiar a las más exquisitas, así como el recibimiento que nos hacen  unas vistas excepcionales”, afirma Concha  Uría, una arquitecta que comenzó yendo al lugar por motivos profesionales y ahora vuelve siempre que puede para disfrutar del ocio que ofrece este pueblo de Caso..

Por su parte, Cristina Poli, nacida en Caleao, lugar que nunca ha abandonado del todo, piensa que los motivos de esa fama que está adquiriendo ahora su rincón favorito son que “la gente nueva que fue a vivir allí hace correr la voz.  Hay un chico que tiene una cabaña en los alrededores y ya va sacando tres libros de fotografías, además tiene un blog con mucha difusión, sin olvidar el innovador complejo turístico y la vigencia de algún bar de antaño, con una inmejorable comida de la tierra y un trato afable y acogedor”.

 José Díaz Matínez nos acerca a través de su blog a la naturaleza y costumbres vivas del Parque de Redes, y muy especialmente de las que se disfrutan por el pueblo de Caleao. Con entradas con títulos tan sugerentes como “Respirando de verdad”, “Sangre de otoño”, “Brotando la vida” o “Luz de Luna”, los textos y fotografías de este apasionado de la tierra en su versión más autóctona  nos acercan a la vida natural que bulle en cada recodo del parque “Entradas al paraíso” es el título del último libro de fotografías que el famoso bloguero casín ha sacado a la luz, un embajador más de las maravillas del Parque de Redes que no escapan a los sentidos de nadie.



A propósito de José Díaz Martínez, asimismo  guía turístico de Redes, mencionar que también  es el organizador de un importante evento en los montes de Caleao: los conciertos que se vienen llevando a cabo desde hace  cuatro  años en la Majada de Atambos, coincidiendo con los solsticios de invierno y verano.. Música –imagínense escuchar Lo bello que es vivir a violín en las entrañas del Parque-  y naturaleza en estado puro que transportan al visitante a un mundo mágico, en el que nos es difícil imaginar el milagro que se esconde tras un paisaje de altas montañas , verdes praderas y aguas cristalinas. Si el cielo ayuda y deja ver sus estrellas, entonces la magia de las sensaciones está totalmente garantizada. José Díaz no ha podido explicarlo mejor a propósito del último solsticio, organizado, y que se repetirá en breve, cuando la noche más corta de paso al nuevo verano: “No se puede aspirar en la vida a nada más gratificante y enriquecedor que disfrutar de un momento como éste”. 

La última noticia sobre las andanzas del fotógrafo por Redes fue su aislamiento en el bosque casín para grabar  "Cien días de soledad", experiencia de la que este amante de la naturaleza sacó lo mejor del embrujo de Redes. 


miércoles, 10 de febrero de 2016

Ellas hablan solas

-"Pues sí que está hoy el día para ropa de primavera", digo en voz alta, mientras por las ondas ya se anuncian las nuevas prendas en rosa cuarzo, uno de los tonos de moda para los próximos meses. Al rato comento a media voz, acerca de las 13.000 unidades de cojines rojos en forma de corazón que se ofertan al año en nuestro país  por la archiconocida tienda nórdica,  que "menos mal que hay un plazo de siete días para devolverlos porque hay amores que no duran ni una semana por mucho que se esmere Valentín"." . Esto, y alguna cosita más,  a la par que ajusto el volumen de la radio, porque el ruido de la campana extractora me hace perder las informaciones que salen de mi gran confidente al amanecer. "No tengo ajo puerro. Los haré igualmente. Todo es prescindible",  trato de convencerme a mi misma, al tiempo que sonrío al darme cuenta de que cada vez tengo más diálogo en soledad. También con la suma de los días detecto que aumenta el arsenal de tacos en mis divagaciones, principalmente mañaneras, por aquello de que en esas horas suelo estar sin compañía en mi cocina. "A tomar por ....", suelto también en ocasiones mientras el subconsciente me hace recordar a quienes me incomodan o me causan daño. "¿Un vino azul, dicen,  para días de amor por excelencia?.¡Hay que j.....; ahora que empezaba a cogerle el gusto a esa copita de rosado a la hora de comer, que  incluso recomiendan para no oxidarse!". "¿Dónde había ese insulto no habría otra palabra más inteligente? Qué mal asesorados andan. Necesitan asesores con espíritu más crítico y sincero", digo también con frecuencia ante alguna expresión de quien nos representa en las altas instancias políticas y sociales.

Concluyo en que esto de hablar solo debe de ser cosa del paso del tiempo, y empiezo a entender incluso a aquellos seres humanos que hablan a dos voces, desdoblando su personalidad con una facilidad pasmosa. También comprendo el motivo por el que Celia hablaba con un amor, todo apunta que secreto, que ubicaba siempre en la luna. Nos hacía gracia, siendo niñas, agazaparnos bajo su corredor de barrotes marrones y oírla decir a viva voz: "Ayer no apareciste por el cielo, pero tranquilo, que si me necesitas subiré a visitarte".

A poco que contrastemos, podemos comprobar que el fenómeno es generalizado. Algunas de mis amigas me comentan que también notan el aumento de sus soliloquios. "Debemos de ser superdotadas, porque he leído por las Redes que hablar solo es síntoma de inteligencia", asegura Fina". "Pues yo voy para cum laude", le replica Marta, quien confiesa que aprovecha también esos momentos de desdoble de personalidad para mandar por donde se empiezan los cestos a quienes por educación, cobardía o sentido del buen gusto no se lo dice cara a cara, "¡Y lo bien que me quedo después de esos desahogos verbales!, concluye la pelirroja,  a quien por cierto tengo que llamar un día de estos, que la amistad hay que cuidarla y mimarla de cuando en cuando. De no hacerlo, no nos quejemos de las consecuencias.

Y ya no diga nada de lo de reírse cuando nadie nos ve. Porque quien a solas se ríe de sus maldades se acuerda. Que también. Por otro lado, Antonio Machado decía que quien habla solo es que llegará un día a hablar con Dios. Yo no sé a qué Dios se refería el autor de Campos de Soria. -"A uno de tantos, qué más da, si  todos debieran de hacer  milagros. Alguien tiene que haber para recompensarnos de tanta amargura e injusticia y dar alguna lección a algún que otro déspota". Enfín, a mí lo que más me convence es lo de la reencarnación -y no penséis que por culpa de Richard Gere, que pudiera ser-, sino por lo emocionante de imaginar que en una vida pasada fuiste alguien distinto o tendrás la oportunidad de ser otra cosa mejor en una próxima. "Pues no sé yo quien quisiera ser de darme esa oportunidad", me digo a mi misma al tiempo que compruebo que tampoco tengo azafrán. "Plan B: colorante... ".

Mención aparte lo de inventarse letras a las melodías conocidas, cantar a viva voz para un púbilco inexistente o tararear casi en un susurro esa música que se te ha metido en la cabeza. Hoy de la mía no sale esta: ""De aldea en aldea el viento lo lleva siguiendo el sendero.Su patria es el mundo, como un vagabundo va el titiritero..." ¿A que ya la estáis cantando?. Normal, ellas también cantan muchas veces solas...


Fotografía hecha por Manuel Argüelles Santana

miércoles, 27 de enero de 2016

En castellano, maltrato

"Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo" Elie Wiesel

Es ingeniero naval. Tiene 37 años, dos hijos varones y una compañera que, además de su amante, es su gran amiga. Hombre atractivo, inteligente y de gran personalidad, con un alto puesto en una empresa de construcción de barcos. Numerosos amigos -algunos mejores que otros-y casi siempre una sonrisa en su cara. Persona admirada por muchos, envidiada por unos cuantos y respetada por todos. Estas son ahora sus etiquetas personales.

Pero no siempre fue así. Veintitrés años atrás, aquel mismo mes de Enero, Francisco era otro. O quizás era el mismo, pero sin haber sido curtido por unos acontecimientos que le condujeron al ser humano fuerte y seguro que ahora pasea por el parque de su ciudad, a la que regresa algunas vacaciones. La imagen de aquella otra persona vino a su mente cuando, al mirar a a su derecha,  observó que aún seguía en pie el centro escolar donde hizo sus primeros estudios. Allí estaba aquel chico gordito, de físico poco agraciado en general y escasos dotes para la comunicación; lo que transmitía una debilidad añadida a su enclenque forma de moverse en un mundo en el que las normas de integración no estaban hechas para los débiles.

Hasta la tercera década de sus vida llegaban ahora las risotadas de sus compañeros en el fin de la primaria, cuando falló aquel gol imperdonable con tan poca agilidad. Tras las ventanas del segundo piso, en el aula más esquinada, pudo observar cómo era ignorado cuando intentaba participar en el trabajo de grupo sobre barcos que les había encargado su profesor de Arte para el segundo trimestre. Casi pudo sentir el dolor en su espinilla derecha. Le quedó marcada para siempre la cicatriz del taco cuando alguien, imposible no recordar su nombre,  le espetó un puntapié con el gran motivo de que no le había gustada el jersey de color azul mar que la madre de Francisco, la mejor conocedora del color favorito de su hijo, le había regalado en su treceavo  cumpleaños. Todavía más palpable fue el recuerdo de cómo le hicieron sentir las burlas del grupo de "matones" que lideraba el colegio cuando su inocencia le había llevado a creer que la  cariñosa nota que encontró en su estuche procedía de la niña de rizos castaños que siempre le gustó en secreto. Aquella mañana de principios de Junio, feliz de que se cumpliera su sueño del primer amor, se atrevió a dirigirse a ella e invitarla a su casa. Cómo olvidar el bochorno cuando María le dijo que ella no había escrito nada. Agazapados en una esquina estaban los cinco "demonios" que, después de reírse un buen rato, desfilaron a darle collejas en orden de prioridad.

La primavera de ese curso había estado sin ir al colegio dos semanas, con el pretexto de un dolor de tripa que solo era una disculpa para evadirse de las burlas. Cosas del destino, nunca se le olvidó el drama que habían ido a ver sus padres en el cine por aquellas fechas: "La fuerza de uno". Hasta ahí habían llegado. Su familia comenzó la lucha, que hasta entonces solo había sido de apoyo moral para el chico, e hicieron público y a viva voz el horror que venía padeciendo Francisco. No les quedó ni una recurso al que aferrarse para frenar el infierno en el que habían condenado a su hijo. Pusieron en la palestra los nombres y apellidos de los maltratadores y siguieron adelante hasta donde llegó toda la justicia y la fuerza de la ley y de los derechos de un niño.No fue fácil porque los héroes solo existen en la ficción, y la mayoría de la gente preferían no implicarse y guardar silencio. Los miedos no desaparecieron de un día para otro, pero comenzaron a llegar días más claros y,una mañana, Francisco sintió que ir a clase ya no era un tormento. María se sentó a su lado en el aula de historia; Roberto le ofreció participar el grupo de bicicleta de los sábados por alguna de las sendas de los alrededores y el profesor le elogió lo bien que se la daban los números y el dibujo. Nunca había sacado malas notas, pero la invisibilidad de un chico de apariencia mediocre, poco agraciado físicamente y un ligero tartamudeo cuando decía más de dos frases seguidas en público, habían hecho pasar desapercibidas hasta entonces sus cualidades. Por aquellos años de primera juventud se apuntó a clases de defensa personal- área en la que también fue brillante aunque hasta el día de hoy pocos conocen esa faceta del naviero-, y más adelante disfrutó como nadie de las asignaturas impartidas en la Escuela de Navales -Expresión Gráfca era su favorita-, donde fue de los primeros de su promoción.

Al cabo del tiempo, se cumplieron uno a uno los augurios de su madre: -"Tira para adelante Fran, y sobretodo continua estudiando mucho, que los que ahora se burlan de ti un día serán tus inferiores". Sin embargo, al ingeniero que tiene ahora su hogar en una preciosa casa ubicada a las afueras del pueblo grande donde cumplió la mayoría se sus ilusiones, de fachada azul como el mar y  un barco en su jardín, al afortunado hombre en el que se había convertido, aún se le hinchaban las venas de sus sienes cuando escuchaba hablar de casos de bullyng, es decir, del matrato de toda la vida, con los mismos destructivos efectos en cualquiera de sus modalidades.

No todos han tenido la suerte de tener unos padres fuertes y resolutivos, ni un carácter firme a pesar de la debilidad de sus primeros años, ni siquiera parecerse a Forest Gump para poder tirar los hierros que les aprisionan y correr hasta hacerse inalcanzable. Pensaba en la necesidad de no hacer una sola broma del tema, ni una mínima justificación y mucho menos un silencio, el mayor incentivo para los maltratadores, ante el sufrimiento infringido por el acoso físico y sicológico. Algunos de los que habían pasado por su nefasta experiencia ya no podían ni contarla, a la vista de las últimas noticias y otras más viejas.

Quienes dedicaron unos segundos para observarle -era fácil que no pasar desapercibido porque tenía algo que seducía a hombres y mejores incluso en la distancia- solo vieron a un hombre apuesto,vestido con unos vaqueros gastados que le sentaban como un guante, y una conversación cómplice con su mujer -otra María de melena rizada- que compartía su historia. Por eso, nadie hubiese sospechado el motivo por el que se paró a devolverle la pelota y acariciar la cabeza de un niño que lloraba porque sus "amiguitos" se la habían lanzado a donde no podía alcanzarla. Le había quedado un olfato especial para los abusones.

Al día siguiente estarían de vuelta en su trabajo junto al mar. Tendría que decidir sobre el futuro de un empleado raso que finiquitaba su contrato. Recordaba perfectamente su nombre porque se lo había dejado marcado en su espinilla derecha veintitrés años atrás. Pero, ante todo, se había convertido en un hombre bueno. Sería justo.


Fotgrafía de Navia, tomada del blog  http://rascacheiro.blogspot.com.es/

domingo, 17 de enero de 2016

Las mariposas negras del alma

Siempre empiezo a leer las revistas y los periódicos por el final. Una manía como tantas que van aumentando con el paso del tiempo. Cosas tan nuestras que imprimen particularidad, que dice una de mis amigas del alma. Pero en esta ocasión los dedos me llevaron a abrir el dominical  al azar, justo por el reportaje titulado: "La depresión soy yo". Qué casualidad, tú me habías estado contando hacia unos instantes , mientras devorábamos casi con ansia una bolsa de esos frutos secos a los que llevamos un tiempo enganchados, que nada te hacía feliz . Que el mundo te suponía una pesada losa de hierro y había días en los que solo mover un silla te suponía un esfuerzo insoportable. Algo parecido a lo que decía Laura Hospes en el reportaje: "Llega un momento en el que abandonas la lucha y te ahogas... Y ya nada te importa. Solo puedes hundirte más y más...".

Y es que cuando las mariposas negras del alma atacan no dejan títere con cabeza. Si no se controlan a tiempo destruyen hogares, relaciones; vidas enteras... Hasta que uno mismo no se arma para combatirlas el remedio no existe o cuando llega es demasiado tarde. Se les suele dar de comer carnaza externa y se retroalimenta la tragedia. Las mariposas oscuras anidan en el corazón de quien las genera y se reproducen por miles, escarbando en lo peor de tu mundo imperfecto Uno se acostumbra a la infelicidad propia y ajena y se convierte en algo tan cotidiano que llega a parecer lo más normal.

Las consecuencias de la espiral depresiva son nefastas, porque es muy difícil dejar impecable un jarrón de porcelana desecho en mil pedazos. Los efectos de los bichos del alma producen rechazo y desesperación a partes iguales. Pero también una necesidad intangible e incoherente de sufrir para sentirse mejor. Y así la vida para ellos y para quienes están cercanos en sentimientos se transforma en un infierno, mientras que el resto del mundo, ajeno a tus desastres personales sigue rodando como si nada. Nadie puede ayudar a quien no quiere escalar para afuera en el pozo. Desaparece la empatía e incluso la culpabilidad por los efectos colaterales del daño causado. Por otro lado, quienes te rodean caen a veces, por desesperación e impotencia, en la crueldad hacia quien se retuerce en el fango de lo negativo.Las aguas en las que nadan este tipo de personas que sufren el declive se vuelven tas turbias y virulentas que se transforman en impasibles ante el dolor infringido a sí mismas y a quienes les rodean. No hay enfermedad peor que la que no acepta ser curada. De nada vale tener noventa y nueve cosas buenas porque la mala que hace el número cien lo embarra todo.La mejor hora del día ya no es para ellos la de ver la vida bullir, sino la de acostarse para meterse más profundamente en su mundo de oscuridad.

En paralelo, quienes viven el día a día de esas depresiones, sonríen, bailan, cantan, se ponen de punta en blanco algunos días; levantan su cabeza y salen a la vida como si nada malo les ocurriese. No es ausencia de sentido ni de consciencia de la realidad; y mucho menos falta de empatía; se llama resilencia, el arma más poderosa para avanzar a pesar de las contrariedades vitales.

Llegaba el ocaso y amenazaba la helada del cielo estrellado en la tarde de Enero. Me comparaste la imposibilidad de tocar aquella luna que apenas empezaba a salir tras las montañas con que tú fueses algún día algo más feliz. Pero no queda otra que levantarte mañana de nuevo, convencido al menos de que todavía hay para ti un abrazo cálido esperando para sanarte. Estoy segura de que las mariposas comenzarán a ser de colores si emprendes la lucha. Nada es fácil para nadie. Lo que cambia es la actitud ante la vida. No cedas al desencanto. Los días mejores pasan muy deprisa y, cuando quieras darte cuenta, habrás perdido lo mejor de ellos peleándote con gigantes que solo son molinos.


Imagen: Cuadro de las mariposas de Dalí.