viernes, 16 de enero de 2026
Te contaría
Próximos a cumplirse dos eneross sin ti, -es increíble cómo uno va superando el paso de los días, ajenos ellos a las ausencias personales e intrasferibles, pienso en lo que te contaría ahora, mientras me llegan recuerdos de instantes felices y flases de otros amargos.
Te contaría que te recordamos cada día, que sigues siendo el amor de mi vida (eso que tal vez no te dije suficiente; tal vez nunca), y que estamos convencidos de que nos proteges desde ese lugar donde habitan los recuerdos y las huellas que nos han dejado quienes tanto nos quisieron. Aunque la nieve, que sigue cayendo de cuando en cuando ya nunca será la misma.
Te contaría que, a simple vista, todo parece como siempre: los malotes de patio y sus secuaces siguen campando a sus anchas -a pequeña y gran escala-, porque ponerse al lado del fuerte -yo no digo que lo sean, pero sí que lo pareceb-, envalentona un montón a quienes, a nivel individual, son otra cosa. Y que el mundo está tan revuelto que, ante las noticias que nos llegan cada día (predominando el bulo que se alimenta de la ignorancia, las hipocresíad y el algoritmo), a buen seguro que tú harías zaping y seguirías sintonizando con aquellos reportajes de naturaleza que tanto te gustaban.
Te contaría también que nos han ido dejando muchas personas -jóvenes y mayores-, porque el destino no pregunta ni respeta el turno.
Te contaría que parece estar cada día más de moda la ausencia de empatía, el tener razón sin escuchar, el juzgar sin mirarse al espejo, la amistad egoísta -ahora me convienes, ahora no-, y la falta de lealtad. Por eso, el círculo de personas a las que llamar amigos se va reduciendo.
Te contaría que te sorprendería cuánto me vale pensar en esa tu energía superpuesta en el realismo mágico de mis deseos, para ser algo más valiente y para solucionar "empresas" que se van presentando a diario. Incluso me hice un poquitín menos ingenua y, mira que me cuesta bajarme del guindo, pero recuerdo coversaciones contigo, pienso en lo que tú opinarías, me aconsejarías, en tu rapidez mental... y cambio el chip.
Te contaría que ahora me da por leer libros como "El poder de las lágrimas", aunque ahora sea incapaz a derramar ni una. Vamos que "lloro pa dentro", como nos decía uno de tus hijos, que también son los míos.
Te contaría que no abandoné mi pasión por la escritura, aunque te asombrarías de mis derroteros laborales. Pero esta válvula de escape con la que canalizo sentimientos propios y ajenos a través de hilar palabras, supongo que continuará mientras haya quien las haga también suyas.
Te contaría... Y, no obstante, no poder contarte es lo que más duele.
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