Esas pequeñas cosas...

miércoles, 7 de marzo de 2012

Me matan si no trabajo y si trabajo me matan...

"Todas las cosas son imposibles mientras lo parecen". Concepción Arenal  (Una de las primeras feministas españolas).  

El 8 de marzo de 1857 un grupo de costureras de Nueva York, apoyadas por un sindicato, decidieron ocupar la fábrica donde trabajaban para exigir mejoras laborales. La protesta terminó con un tremendo incendio en el que murieron 146 trabajadoras. Este es el origen de la celebración del Día Internacional de la Mujer.

Aunque actualmente determinadas voces se cuestionan e intentan denostar el papel de los sindicatos en general y de las feministas en particular, es de justicia recordar las luchas pasadas -y algunas presentes- por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Ideologías aparte, las mejoras sociales y laborales llevadas a cabo por personas con ideales encaminados a salvar las barreras por razón de sexo o status nos han beneficiado a todos y todas. Sea cual sea la visión política a ninguna mujer le agradaría retroceder a ese pasado, en el que nuestros derechos no iban más allá de las cuatro paredes de la casa; eso en el caso de las más afortunadas.

Tal vez haya quien piense que el feminismo se está llevando a extremos que rozan lo esperpéntico. Esta reflexión fue perfectamente replicada por una de las primeras mujeres españolas que ostentó uno de los más altos cargos en el ejército. En una entrevista radiofónica explicaba esta militar que en la lucha por los derechos de las mujeres, como en todas las revoluciones, se aplicaba la ley del péndulo: "hay un cambio radical de un extremo a otro para que al final el péndulo quede mediado", afirmó.

Con el pretexto del Día Internacional de la Mujer -anteriormente se incluía trabajadora, pero se ha quitado sabiamente el último término porque trabajadoras solemos serlo todas, aunque no en todos los casos se cobre un salario- aprovecho para actualizar una entrada antigua en la que traté de acercarme a todas esas mujeres que buscan, en edad madura, un empleo. Desde aquí también mi reconocimiento a las que compaginan vidad laboral y familiar, y a las que bajo la denominación de "amas de casa", son expertas en los más variados oficios.

Salvo esporádicas ocasiones, mi primer trabajo asalariado y en buenas condiciones me llegó dos años después de haber cumplido los cuarenta. En ese tiempo ya había dejado de lado la idea de un empleo con todas sus consecuencias. El día que me comunicaron que había sido seleccionada para hacer una sustitución de verano en los informativos de la televisión autonómica, la noticia me pilló totalmente de sorpresa.

Recuerdo que la chica que me habían asignado para ser mi "maestra" las primeras jornadas estaba haciendo la pieza de la repatriación de los cadáveres de los soldados muertos en Afganistán. Era junio  de 2007. Pensé que nunca lograría hacer aquella tarea. Si unimos al hecho de mi larga inactividad profesional  la circunstancia de que en mi etapa de estudiante la informática estaba en pañales, las consecuencias son previsibles. Estababa flojísima en el manejo del ordenador, desconocía  el programa específico de la empresa -el Dalet (file,new,story, control...)- que me trajo un tiempo por la callle de la amargura- e ignoraba por completo el lenguaje y el ritmo de aquel medio de comunicación. Hasta  lamenté un conocimiento más profundo de inglés que no es, ni mucho menos, nuestro segundo idioma para los que "presumimos" de defendernos con la lengua francesa. Sobra narrar que me sentía la mamá de casi todos los que allí trabajaban, en su mayoría en los inicios de la treintena.

Pero como decía Concepción Arenal "todas las cosas son imposibles mientras lo parecen", así que un día comencé a hacer mi trabajo más segura sin apenas preguntar a los compañeros. El sistema informático, mi talón de Aquiles, comenzaba a hacerse familiar. Aún después de cogerle el tranquillo a la edición, toda tarea bien hecha exige especialización. La elaboración de una noticia de dos minutos y medio requiere de mucho tiempo de trabajo y una gran concentración. Desde su búsqueda hasta el momento de la emisión hay un largo recorrido que ahora, al estar todo informatizado, es trabajo exclusivo del redactor. Sin comentarios  del estrés que se crea cuando ha de meterse una última hora con el informativo ya en marcha.

Quedaría esta memoria laboral incompleta sin una especial mención a la catalana-inglesa-asturiana Eli, en una situación de contrato y de circunstancias similares a las mías, aunque más avezada en esos trabajos de televisión; la mejor de la plantilla en el dominio del inglés ya que, según sus propias palabras "todas las noches dormía con el diccionario".  Su complicidad fue fundamental para que nuestro paso por la zona de las noticias del transformado convento de Las Clarisas nos dejase ganas de cotinuar allí. Durante un tiempo tuvimos la esperanza de que nos llamasen para nuevas sustituciones. Ya habíamos aprendido y empezábamos a ser productivas. Pero nuestra marcha coincidió con las vacas flacas y, por la información que tengo, no corren buenos tiempos ni para los que están fijos en plantilla.

De todos modos, mis vivencias en ese trabajo que llegó tardío a mi vida me dieron seguridad en caso de enfrentarme a otras de características parecidas. Si pude con el Dalet, con el que todavía tengo alguna que otra pesadilla, puedo con cualquier cosa. Me reconcilié asimismo con la conducción del coche. Aunque pasé mi particular calvario los primeros días que me enfrenté en soledad a la autopista, al cabo del tiempo también logré sentirme segura en el trayecto. Por aquellas fechas cuidé, además, mi alimentación. "No vamos a ser las más gordas, amén de las más viejas..."comentábamos Eli y yo, haciendo uso del sentido del humor, una de las pocas ventajas que nos aportaba tener unos añitos más que la media.

No corre pareja mi disposición laboral en la actualidad con los años ni las circunstancias; lo que nada tiene que ver con la inactividad. Pienso que, mientras se viva dignamente, la meta no es siempre un trabajo en nómina. Independientemente de la formación que se tenga, siempre es importante tener inquietudes por conocer cosas nuevas y esa capacidad por apreciar la magia en lo cotidiano  Nunca se aprende en vano y considero capaces a todas aquellas mujeres que, desconociendo muchas cosas, saben donde buscarlas. Tampoco merece la pena coger una  tarea que  trastoque la calidad de vida hasta el punto de hacerte más infeliz. Ya sabemos lo que dice la canción : "me matan si no trabajo y si trabajo me matan...". Y si algo vamos aprendiendo con el paso del tiempo es a vivir los instantes sin cuestionarnos tanto. "Porque tú lo vales", que dice el famoso anuncio. 


Imagen: Soledad en el lavadero de Soto de Agues (Asturias). Un lugar donde durante muchos años las mujeres de la aldea acudían a hacer la colada, hasta que la llegada de la lavadora les supuso una de sus muchas revoluciones...


                        

5 comentarios:

  1. Me he identificado contigo, perdí el trabajo tardío que encontré a la llegada de las vacas flacas y, estando en edad madura, me veo en difícil situación de volver a trabajar.
    ¡Buenas noches, que tengas felices sueños!

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  2. Yo de momento estoy contenta pq en 15 días encontré trabajo... Para tengo muchísimo miedo bajar a Malaga ... Parece ser que allí no hay trabajo ni para las que viven allí... Y claro incrementado que voy a por los 40... Igual no se me tengo que hacer gogo... O pilingui... Y yo creo que ni para eso... Xdxdxdxd Tu experiencia pues genial... Pero lo que dices estamos en tiempos malos... Entrada genial... Feliz día de la mujer preciosa... Muackkkkkk

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  3. Me ha gustado mucho eso de todas las cosas son imposibles mientras lo parecen. Me siento muy identificada (y preocupada) por lo que cuentas. Yo tampoco he tenido una trayectoria profesional lineal, también tengo mis muchitantos y encima la famosa crisis que me pilla empeñada en conseguir vivir de algo que me guste y que la película no consista sólo en sobrevivir. Habrá que armarse de paciencia, agarrarse a las cosas buenas, disparar a todo lo que se menea y tener fe en que sabremos salir adelante. Al menos en esta época de vacas flacas los que nos dedicamos a esto de blogeo tenemos vida interior. Nos entretenemos a nosotros mismos sin que nos cueste un duro. Un Saludo

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  4. Bien Berta, desconocía esa tarea que ocupaste. Te lo digo 2 años después, jaja

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  5. Como todo lo bueno, acabó rápido, pero aprendí mucho y me sirvió de estímulo...

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