Esas pequeñas cosas...

lunes, 17 de octubre de 2011

Lo que piensas de ti mismo




"La opinión de los demás sobre ti no tiene que volverse tu realidad"  (Les Brown)




Rosa se fue hace unos días a la oficina bancaria donde habitualmente paga el recibo de su Comunidad de Vecinos. La forma de abono había cambiado y un joven, de la edad de su hijo mayor, le indicó con cara de perdonarle la vida que el trámite debía de resolverlo en el ordenador instalado a la izquierda de la entrada. Tras intentarlo sin éxito unas cuantas veces antes de molestar nuevamente al empleado -aquello era más complicado que las habituales operaciones en e lcajero automático- se dirigió al chico con humilmad  suplicando su ayuda. El trajeteado aspirante a jefe de la empresa abandonó con desgana su silla giratoria y en tres segundos le despachó los puntos a seguir para realizar el ingreso."Como si me hubiese llamado a parte y no me hubiera dicho nada", pensó la resignada  Rosa, que acopiándose de valor se atrevió a decirle un tímido "pues no me he enterado aún", a quien tal vez no pasaba de auxiliar raso. "¿Usted es tonta?" le espetó sin compasión el símil de Mario Conde. Os podréis imaginar que la afectada por tanta amabilidad se fue a su casa con el dinero sin ingresar, sintiéndose pequeñita, con un pesar a  caballo entre la humillación y la impotencia. "Cuando me vi entre las cuatro paredes de mi piso se me ocurrieron todas las respuestas del mundo: ¿Acaso él sabría cortar el patrón de una falda, hacer la masa del hojaldre ó dejar la cocina con el mismo aspecto del día que se compró cada vez que la limpia, aún cuando dedicara toda una mañana a darle las indicaciones?". ¿Tendría siempre la ropa de toda de familia impecablemente planchada, a sus mayores bien atendidos, ni un dobladillo por arreglar y aún le quedaría siempre una sonrisa amable para quien la necesitase?, añadiría yo de haberla acompañado a devolverle el piropo a pretencioso "banquero", quien seguramente estaría malhumorado por no poder "espetarle" un seguro a algún cliente.

"Ningún hombre tiene derecho a mirar desde arriba a otro si no es para ayudarlo a levantarse", dice una frase célebre. Pero la anécdota anterior es ilustrativa de la cantidad de veces que nos sentimos humillados, ninguneados y despreciados por otros semejantes. Un buen caldo de cultivo de este tipo de vivencias reside en la empresa pública. No hace mucho que una conocida se fue a urgencias con claros síntomas de gripe. La empleada que estaba tras el mostrador de información le preguntó si no podía haber ido por la mañana cuando estaba su médico de cabecera. "Ese es mi problema, a no ser que usted sea también la Consejera de Sanidad", le transmitió la paciente con la mejor de sus sonrisas, con lo que la trabajadora continuó tecleando al quedarse sin argumentos. Y es que cuando accedemos a centro públicos, llámense oficinas del Inem, ambulatorios, hospitales,  consejerías, etc... nos encontramos, más veces de las que desearíamos, con la sensación de que nuestro interlocutor nos paga nuestros impuestos e inconscientemente buscamos el cuenquito con el que le pedimos la limosna.

De las colas del supermercado también salen episodios dignos de tener en cuenta. Nada como el que presencié cuando un señor en la plenitud de su jubilación le dijo a la cajera, una preciosa y amable mulata : " Qiuero que me cobre una chica blanca". Con toda tranquilidad la afectada se levantó de su asiento para ser sustituida por otra compañera que no le "contagiase" nada al respetable anciano. 

En las tiendas de ropa u "objetos" caros asimismo se extraen casos en que los prejuicios de la estupidez humana se dejan entrever. Alguna que otra vez hemos tenido la sensación de que el empleado o la empleada -que dicho sea de paso puede que no sepa hacer la ó ni con un canuto- de uno de estos establecimientos "selectos" nos miran "torcido" antes de atender nuestra demanda y, según la conclusión que saquen nos atienden de un modo u otro. "Tú tienes toda la pinta de ser de clase baja" ,parecen decir y nos sacan con desgana los vaqueros de Armani, de los que no nos consideran merecedores. 

Hay un término relativente nuevo -asertividad- muy usado como recurso ante situaciones de inseguridad, o simplemente como nuestro manual para las relaciones sociales en general. La asertividad se define como un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otros, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. El ser asertivo se sitúa en un punto intermedio entre dos conductas polares: la agresividad y la pasividad. Contar con el arma de la asertividad no significa tener siempre razón, sino expresar sin miedo nuestras opiniones y puntos de vista, a pesar de que éstos no sean siempre acertados.Todos tenemos derecho a equivocarnos. A decir sí, no o basta también se aprende. Nos irán mucho mejor las cosas si dejando la vergüenza bajo la almohada, aprendemos a marcar los límites para que los demás no abusen. De ese modo, las inseguridades irán desapareciendo, sin dejar en ningún momento de ser conscientes de nuestras responsabilidades. Inteligencia emocional que le llaman ahora.

Para asertivo mi "santo" (el término también lo utiliza Elvira Lindo  para referirse a  su pareja en "Tinto de Verano", un divertido libro que desde aquí os recomiendo). El aludido fue a comprar cerezas la tarde de fin de año a una frutería del barrio,  en la que se pueden encontrar  frutos de cualquier temporada. El empleado -desconozco si también el dueño- lo miró de arriba abajo (mi marido es de los que les importa un bledo si el logotipo de la camisa es de un cocodrilo o un elefante, o si la combinación de colores hace daño a la vista, tal que así que puede irse a trabajar al campo con la camisa recién estrenada o presentarse en la arteria principal de la ciudad con los pantalones de mahón si no le superviso la indumentaria) y le espetó con una sonrisa a medias entre el cinismo y la desconfianza: "Están a doce euros con cinco céntimos el kilo". A lo que el comprador, que cuando los demás van, a diferencia de una menda que suelo quedarme con las respuestas atragantadas, ya volvió él tres veces, le contestó sin titubear: "Póngame dos cajas y quédese con la vuelta". No es que nos sobre el dinero, pero la ocasión no le dejaba otra opción, me comentó con las apetitosas cerezas de las Antillas aún en sus manos. 

En discusiones más trascendentes un "puede que tengas razón, pero yo no opino lo mismo",  es suficiente la mayoría de las veces para bajar al contrario del pedestal de su prepotencia. Gran número  de las razones por las que muchas personas se muestran inseguras y desvalidas es debido a que piensan que no tienen derecho a sus creencias, derechos u opiniones. Por otro lado, no es recomendable discutir con un imbécil porque te llevará a su terreno y allí te ganará.Y no olvidemos que, en un momento dado, todos podemos ser víctimas o verdugos.

Bonita y esperanzadora la frase que dice aquello de que "tu tienes dentro tuyo todo lo que necesitas para superar los desafíos de la vida". La autoestima viene del concepto que cada cual tiene de sí,  por eso  la persona más influenciable con la que habitaremos y a la que debemos rendir cuentas  todo el día somos nosotros mismos. 

Imagen: "Venus del espejo", de Peter Paul Rubens


http://elblogdebertasuhe.blogspot.com

4 comentarios:

  1. Me encanta y cuanta razón tienes, si te contara yo la movida que tengo con las inteligentes del descontrolado servicio de desatención al cliente de una operadora de telf.

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  2. Muy bueno,gustome un montón porque no te falta razón en todo cuanto dices.

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  3. pues cuanto mas lo leo mas me gusta.

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  4. Hola Bertha cariño... Genial entrada... Dijiste que eras de la categoría de deportes? Verdad... Es un consuelo... Lo primero quería decirte que madre de Dios que saturación con los mensajes estos que ponen en el Facebook... Y encima yo me siento culpable cuando no los pongo de nuevo en los muros... Pero es que es un rollo jijijiji... Ayer en el súper me dio una pena una señora que se la veía entre comillas no se como decirlo sin ofender pero como con pocas luces, muy feita... Yo la ayude en todo momento y parecía que a mi compañera la molestaba y venga a poner caras, y metiendose en medio para evitar que no la ayudara.. Me dio una rabia, no la dije nada por no tener líos en el trabajo... Pero pensé para mi... Si estas amargada y no te gusta tu trabajo... Tu misma... Pero a mi dejame trabajar a mi forma y con mi personalidad... Ante todo HUMANIDAD!!!! Con respecto a la timidez... Yo lo he pasado un poco mal en mi nuevo trabajo... Creo que me han tratado un poco despectivamente las encargadas... Sobre todo dos... Y lo que dices tu... Son unas PETARDAS, tienen creo subido un poco el cargo... Aunque realmente a mi forma de ver dejan mucho que desear... En fin me interesa el trabajo y yo ni mu... Pero mi marido me dice que me deje respetar y que deje las cosas claras... Jajajaja que bueno lo de las cerezas ... Tu marido es como el mío... Tiene respuesta para todo... Yo soy un poco tonta... No se responder en condiciones... Por eso la gente a veces abusa... Pero bueno yo bien orgullosa de cono me educo mi madre... Aunque cono dices todos nos equivocamos y cometemos errores... El consuelo... Que no es con mala fe... Y que hay que aprender y no repetir... Muackkkkkk bella

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