Esas pequeñas cosas...

sábado, 22 de noviembre de 2014

Lágrimas


"Cada lágrima derramada es una lección para el ser humano"(Platón)
De rabia, de impotencia , de dolor, de desesperación, de angustia, de miedo, sin justificación, de pena, de melancolía, de felicidad, de cocodrilo... Enfín, tantas modalidades de lágrimas como sentimientos puede tener una persona; el único ser vivo que  puede llorar, junto con los alligátores, que vierten lágrimas tras devorar a sus presas; una señal de sabiduría, en opinión del filósofo Bacon.

¿Por qué lloramos? . Según un artículo publicado en la revista Muy Interesante, las lágrimas ayudan a eliminar sustancias químicas estresantes del cuerpo, con su consiguiente efecto relajante. Este agua derramada por los ojos nos deja indefensos y funciona como una señal de sumisión. Para el biólogo Oren Hasson, la sensación de vulnerabilidad que se transmite con el llanto nos inhibe de comportamientos agresivos, ya que las emociones de un lado y otro se acercan. Se asegura asimismo en el estudio sobre el hecho de nublar la vista que si varias personas lloran al mismo tiempo sus vínculos se refuerzan.

Ya metidos en fase poética, casi todos los artistas de la historia han dedicado muchas de sus palabras y obras a las lágrimas, que según San Agustín son "la sangre del alma". Stendhal definió al llanto como la última sonrisa del amor, mientras que para Saint-Exupery tenían algo de mágico: "¡Es tan misterioso el país de las lágrimas", dejó escrito el autor de El Ptrincipito. Aunque posiblemente la frase célebre más conocida sobre el llorar sea la del poeta Rabindranath Tagore: "Si lloras porque se oculta el sol tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas". Luego, están algunos dichos de la sabiduría más popular, como que "si todos llorásemos al mismo tiempo no habría río que llevase tantas lágrimas", o aquella más práctica al aconsejarnos que "hay que traerlo llorado de casa". Pero lo ligero que se queda uno después de un buen atracón de llanto,añadiría de mi propia cosecha.cosecha

A pesar de los avances en la igualdad de género, la leyenda de que los hombres no lloran parece que sigue teniendo su vigencia.  Lo que fue hasta letra de una canción "los chicos no lloran",  aún lo sigo escuchando en boca de los más pequeños, que aseguran que ellos más bien riegan, cuando no te salen con un "nosotros lloramos para adentro". Las mujeres tenemos fama de lágrima más fácil. Si la emoción que nos las produce coincide con determinados días del mes o de la vida -ya sabéis la vieja historia de estrógenos, hormonas y demás  que alteran el ánimo- entonces la sensibilidad está más justificada.

A medida que pasan los años, uno se va endureciendo y, salvo hechos puntuales, cuesta más que en tus ojos aparezca una lágrima; lo que no significa que hayas perdido la capacidad de ternura o sufrimiento; simplemente que nos vamos curtiendo o que interiorizamos mejor las ventajas de llorarlo en privado.

La periodista María Casado ha llorado esta semana en su programa de televisión en directo y sus lágrimas no han dejado a nadie indiferentes. Los verdaderos motivos fueron, presuntamente, una bronca por el pinganillo de su director, a pesar de que un principio la culpa se la había llevado la tertuliana de Los desayunos de TVE,  Curri Valenzuela, quien le había recriminado a María no dejarle tanto tiempo para replicar como a los demás. Sea como fuere, y con el atenuante de la sensibilidad añadida de su embarazo, seguramente la moderadora no hubiese querido que ese momento de su llanto hubiese sido público o que no se hubiese producido jamás.. Porque,  al igual que pasa con otros sentimientos íntimos, no hace falta que el mundo entero sea conocedor de ellos. Su profesionalidad y su imagen de mujer de gran personalidad, sin embargo, siguen intactas.Sus inoportunas lágrimas solamente dejaron patente que un mal día lo tiene cualquiera, y en todo caso la falta de tacto para elegir el momento de la reprimenda -inmerecida a ojos de una mayoría- no fue culpa de la presentadora.

La semana nos ha dejado otras crónicas de lágrimas rosadas:: el ingreso en prisión de Isabel Pantoja -algunos medios de comunicación darían su fortuna por una cámara en los nuevos aposentos de la viuda de Paquirri, y tal vez escucharla cantar aquello de soy un poco la cal y un poquito la arena....-, la muerte de la Duquesa de Alba, de quien dicen que fue una mujer libre y progresista; claro que es más fácil que respeten esa libertad si tienes tantos títulos como para que la mismísima reina de Inglaterra se arrodille ante ti. No se quita, sin embargo, el mérito de la intensidad con que ha vivido sus 88 años. Lágrimas más negras las que producen los presuntos casos de pederastia que se están destapando en Granada por parte de una mafia protagonizada entre algunos sacerdotes y miembros del Clan de los Romanones. Y en la parte menos vistosa de las informaciones esas noticias que nos afectan más de cerca y que comienzan a volverse normales de tantos oírlas..

Para que vosotros no lloréis, un precioso tema interpretado por Antonio Carmona y Alejandro Sanz. Que tengáis un buen fin de semana.




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