Esas pequeñas cosas...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Yo opino, tú opinas: todos opinamos...



"No comparto tus ideas, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlas"  Voltaire


Afortunadamente para todos, en nuestra sociedad, no es ya preciso llegar al extremo sugerido por el escritor Voltaire..Salvo las que atentan contra las dignidad de cualquier ser humano, incluida la propia, todas las opiniones son respetables.Nadie debe tener miedo a tenerlas ni a expresarlas. Aunque mejor, si acaso, "presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás, pero reserva tu propia opinión", decía Shakespeare.

En el complicado tejido de amistades que vamos hilando en las redes sociales hay, como es natural, criterios para todos los gustos. A poco observadores que seamos, cada quien sabe de que pie cojea cada cual..  ¿Para qué perder el tiempo en desagradar?.Ciertos desahogos verbales es más sabio reservarlos para la intimidad.

Aunque mi intención no sea la de juzgar la forma de plasmar puntos de vista de cualquier índole sin tapujos -somos libres de decidir las funciones y los lugares para los que tenemos destinado el uso de las nuevas tecnologías-  muchas veces se rompe la magia de nuestros encuentros virtuales cuando, después de que alguien cuelgue algo como "...te llegará una rosa cada día a augurarte tiempos de ventura, compañera total del alma mía, propietaria de toda la ternura...", la siguiente notificación sea un sonoro "hijo de p..." como el juicio más inteligente sobre un representante cualquiera del pueblo. Donde acaban las buenas ideas, empiezan las descalificaciones.

Insultar sabemos todos, pero la injuria dice muy poco a favor de quien la utiliza: demuestra falta de argumentos, y da armas al adversario. En todo caso, me quedaría con el empleo de la ironía y, sobretodo, con el sentido del humor; posturas que abren ventanas y desdramatizan las opiniones. Usar ese sentido es ser consciente de la relatividad de las cosas y suele sacar a todos una sonrisa. Con el humor se dice mucho en poco espacio y quien lo capta en su justa medida revela ser listo.



Es cierto que las ideas comunes y la visión de la realidad política y social desde el mismo punto de vista crea un especial lazo de unión entre quienes comparten los mismos pareceres, pero igual de verdadero es que son más numerosos de lo que pensamos muchos de los asuntos que nos unen a algunos de nuestros adversarios ideológicos. Si nos paramos a reflexionar dos minutos y a escuchar con atención y respeto la verdad del prójimo siempre habrá matices para suavizar posturas e ideas que convergen. En mi caso, un cincuenta por ciento de las personas a las que aprecio no estarían sentadas en mi misma bancada, en caso de que fuésemos parlamentarios/as. El aprecio y el respeto que siento hacia ellas siempre me lleva a dar un margen  de comprensión hacia sus ideas. Si son buenas personas, algo habrá de razón en sus posturas. Como suele decirse, la diferencia de criterios se da hasta en las mejores familias. "Republicano soy, conservadora mi suegra, comunista mi mujer, y en mi casa hay una guerra..." reza el dicho.

Las opiniones más respetables serán siempre aquellas que estén fomentadas en la deducciones personales y no en herencias genéticas o influencias de quienes llevan su bandera como la más absoluta de las verdades, queriendo metérselas con embudo a sus círculos sociales. En más de una ocasión, si nos pusiesen delante un discurso sin firma quedarían en evidencia nuestras incoherencias. Aunque cueste más trabajo, hay que opinar por uno mismo.Además "no hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio", dijo el político alemán Konrad Adenauer.

Siempre te desarma quien, siendo tu rival en convencimientos, te escucha, intenta comprenderte y te da muestras de sabiduría. Nadie es dueño de teorías absolutas. Hay matices en cualquier mensaje. . "Tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela  ". Bonita la frase de Antonio Machado. Es sólo mi opinión.






2 comentarios:

  1. Pues tienes mucha razón... Sabes? Yo a veces ge pecado ce discutir alguna vez en algún foro... Pero eso si jamas he insultado... Muackkkkk

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  2. Esta no es mi historia pero forma parte de la historia de mi familia.

    En el año 31, Noviembre, en una aldea Gallega estaba pariendo una mujer de armas tomar, mi abuela Consuelo,dio a luz una niña, mi madre y un niño mellizo que no pudo nacer vivo. No sobrevivió como otros muchos en aquella época por la alta mortalidad y las penurias en las cuales se vivía o eso dirían las estadísticas frías.pero la realidad supera a las estadísticas pues eran personas de talantes y carácter recios y firmes, creyentes por educación y ante todo trabajadores , luchadores por sacar a los suyos en paz y para delante, sin ambiciones políticas. Eso que han denominado como "gente humilde".

    En sus vidas no había tiempo para políticas, solo para ver el sol , la lluvia y que los productos de tu esfuerzo crezcan, den frutos y así poder dar de comer a los tuyos.

    Mi abuela tenía que lidiar con cuatro hijos, sola, ya que mi abuelo Antonio tubo que emigrar a Portugal y montar una pequeña taberna carbonera, en el barrio alto en Lisboa.Así podía enviar un poco de dinero, poco o muchas veces nada.
    Se que la guerra civil llegó y les afectó, por vivir en ese momento justo, no por creencias y persecuciones, pero el miedo y la incertidumbre se instaló en casa.Y ya no lo abandonaron nunca. El hambre llegó, comiendo el corazón de las mazorcas molidas, para hacer un pan incomible o mojando el pan de maíz rancio en agua, con un poco de aceite, pero que por lo menos llenaba el estomago.El pan era un lujo entre otras muchas otras cosas, café, aceite......el estraperlo era lo normal y menos mal que la frontera de Portugal estaba cerca.
    La "santa compaña eran los que iban a buscarse las habas por las noches", hasta mi madre y mi abuela la llegaron a ver.Pero dijeron que vieron a la de verdad.
    Descalzos como Heidi, ya que no había para zapatos o haciéndose calzado con materiales que hoy consideraríamos tercermundista.
    Pero lo más curioso es que eran personas alegres, sanas, y llenas de vida, mi madre lo cuenta con cariño, tal y como es ella, todo amor.Recuerda la unidad de esa familia y la unidad con sus vecinos, se ayudaban en la época de cosechas y en lo malo del hambre.Esa raza que dio frutos los dio por luchar, dentro de dos bandos que solo querían matarse.
    Se mantuvieron unidos librando su guerra por la Paz y por sobrevivir a la locura de otros, pero que por desgracia nadie habla de ellos como "Victimas", "ni Muertos por la república, ni por una grande y libre", son los grandes y puros desconocidos de una nación siempre dividida, yo les Llamo el Tercer Bando, el de los desconocidos, los luchadores por la Paz y la vida.

    Te dejo esto como prometí y te iré dando más detalles, sobre las formas de vivir y sucesos peculiares a los ojos de nuestra época.

    Me contarás como lo quieres hilar....eso a lo dejo en tus manos.

    Un Abrazo

    Hermindo Romero

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