lunes, 6 de enero de 2014

La vida era eso

Tras seis días sin conexión a Internet y poco contacto con otros medios de comunicación, conecto el ordenador con la sensación de que me he perdido un mundo entero  por mis Redes Sociales, pero uno se pone al día en cuanto abre la pantalla. Es bueno desconectar de cuando en cuando porque la vida afuera no puede depender de esta locura virtual que nos atrapa más de lo necesario, pero que también nos acerca a sensaciones y emociones desconocidas, y nos quita muchas soledades. 

Hablando de las Redes sociales, un amigo me comentaba una de estas mañanas de reencuentros que el uso de Internet en el móvil, fundamentalmente de la última Red de moda -el wassapp- está llevando al cese de la comunicación en directo. Basta con observar a nuestro alrededor y ver cómo en un grupo de gente reunida utilizan más el dedo índice que los labios. "¿Dónde quiere que le ponga el teléfono a la izquierda o a la derecha del tenedor", preguntaba en el chiste un camarero a su cliente. Envían y reciben mensajes constantes a otros conocidos, con los que apenas hablarán cuando los tengan a un metro de distancia. Nada que no se resuelva con un poco de buen criterio y educación. Porque primero están las personas y después las máquinas, y eso no es conveniente olvidarlo. Es el riesgo de esta vorágine de las nuevas tecnologías, de las que nadie duda que tienen también muchísimas ventajas. 

La rutina que comienza, y que de algún modo empezábamos a echar de menos me ha llevado a encender la radio temprano, mientras tomo ese primer café, del que ya dependo tanto como de la comunicación digital. Día de las tres D: descuentos, devoluciones y dietas. Bueno, la última quizás la dejemos para mañana... En cuanto al resto de la actualidad, empiezo a oír con demasiada frecuencia la palabra "sumisa" en las noticias de la mañana. Supongo que habrá pocas mujeres que la acepten como imposición porque nada tiene que ver con su valía y dignidad, lo que me lleva a recordar ese grito de guerra que circula vía digital: "Ni sumisas ni devotas. Libres, lindas y locas". En cabecera sigue la polémica ley que no lleva más que a la confrontación y a la evidencia de las incoherencias por quienes ahora la defienden, y que incluso había rechazado años atrás. Lo que viene a ser "la inculcación de la fe del converso", como bien dice Pepa Bueno. Premio Nadal para "La vida era eso" (novela sobre una mujer que supera sus tristezas a través de las Redes). El juez Castro no se ha olvidado de la Infanta Cristina. y suben sin remedio bienes de primera necesidad...  El lío de las eléctricas sigue a la gresca, pero de pagar nadie libra al pueblo llano. En cuanto al tiempo metereológico prosiguen los vientos de agua; nada fuera de lo corriente en invierno. Por lo demás, la cuesta de Enero no lo será tanto, porque entrenamos todo el año...

La noticia local que nos reconcilia con lo mejor del ser humano fue la solidaridad que un pequeño municipio entre montañas, Sobrescobio, está mostrando ante un niño -Kike- con graves problemas de salud. Un mercadillo solidario y otras muchas muestras de colaboración que no cesan lo han hecho sonreír a él y a sus padres. Además de la ilusión, que no entiende de épocas, que mostraron los más pequeños ante la magia de una noche especial, con ese desfile personalizado que les reservaron un año más para ellos los reyes centenarios; broche de oro para otras Navidades que ya han pasado.

Y, queridas amigas, me refiero directamente a vosotras porque a ellos les preocupa más lo de ser "grandes" en las distintas versiones del término (sin ninguna acritud hacia mis lectores varones), no os obsesionéis en exceso por los kilos,  que lo que importa es "estar bien hecho" por fuera, y fundamentalmente por dentro. Aprovechad los buenos instantes que, a fin de cuentas, vivir sólo es eso... Bienvenidos todos y  todas al nuevo año de mi blog.




lunes, 23 de diciembre de 2013

Un vídeo de felicitación, miles de agradecimientos...

Esta mañana sólo desearos Felices fiestas con un vídeo que recoge el recorrido por la aventura literaria del libro que mi compañera Susana González y yo hemos "parido" este año. Muchas gracias una vez más por vuestro ánimo, aunque no tod@s estéis en las fotos. Para el próximo año "más aunque no mejor porque eso es imposible..", que diría Wayoming. Sed felices, cada cual a su manera...

http://youtu.be/bK2ZEIeSNpU

miércoles, 18 de diciembre de 2013

A un niño que ya no cree en los Magos

"El vieyu ye Melchor, el prietu Baltasar  y el del camellu coxu que va en medio ye Gaspar..." (Villancico de Asturias)

Querido Antón: Aunque sé que ya no crees en los Reyes magos -de hecho estoy seguro de que hace unos años que estiras la inocencia, unas veces por interés y otras porque cuesta renunciar a que existe lo mágico- te envío una nueva carta por aquello que tu mamá trata de argumentarte, no siempre con el mismo poder de convicción: "existe aquello en lo que uno verdaderamente cree". Así que hazte a la idea -y seguro que no te costará mucho- de que un año más preparamos nuestro viaje para cumplir con el pedido que nos estáis enviando los más pequeños de ese Paraíso Natural, como también llaman al lugar donde vivís. Esperamos llegar la noche prometida, a pesar de que habremos de cruzar tierras movedizas desde nuestra Persia- ya sabéis Irán, Irak, Egipo...- donde hay niños que empuñan de verdad esas pistolas de juguete que tanto os gustan a los chicos, aún cuando la mayoría de vuestros papás os educan en el pacifismo más absoluto. Asimismo podría contarte que por algún punto de nuestras geografías cercanas a las mamás no les está permitido coger su coche solas ni para desplazarse a enviar la carta al correo ordinario. No hace tanto, aunque tú no habías nacido, que en vuestro país ocurrían cosas similares.


No habéis cambiado en algunas cosas, si he de fijarme en los catálogos que recibo vía superficies comerciales y grandes jugueterías. Aún cuando mi vista es ya milenaria, apenas sin mojar un dedo para pasar página -una mala costumbre que en ocasiones transgredo- los colores me llevan veloces a los apartados correspondientes: aspiradoras, cocinillas, sillas para bebés, bicicletas Hola Gatita y demás en llamativo rosa. Más adelante toda una saga de juguetes masculinos: camión del hombre araña. mega láser, auto strike, huevos metedor, megazord samurai, en azul marino, celeste o rojos intensos; de nombres imposible que hay que anotar irremediablemente . Así, año tras año, y caiga quien caiga en el Gobierno de turno o en las altas instituciones mundiales.Ya no digo nada de las distinciones de gustos si nos metemos en el terreno de los videojuegos, de hazañas bélicas en su mayoría; universo masculino por excelencia. Hasta en el apartado de lo educativo y lo práctico se acentúan las diferencias con las carátulas de destroyers y Violetas. Por supuesto, con las excepciones que confirman toda regla.


En lo que habéis avanzado para bien es en aceptar sin prejuicios otras razas -en vuestros mundos de fantasías infantiles ya hay muñecas y muñecos de todos los colores; hasta de otros planetas y dimensiones- lo que me lleva a reafirmarme en que tus amiguitas ya no quieren ser las dulces y sumisas princesas ni vosotros el príncipe al uso. Y hasta es de cierta lógica -el ser humano es más influenciable de lo que parece- que estos últimos años Nelson Mandela y Obama hayan tenido mucho que ver en las preferencias raciales Y ya no digo nada lo que han hecho en favor de nuestra piel algunos deportistas,cantantes y actores famosísimos. A pesar de vuestra corta edad, ya habéis tenido tiempo a comprender que lo de menos es el lugar de procedencia o el color de la piel. De lo contrario, ¿cómo ibas a encargarle tus mayores deseos a un grupo de Reyes, entre los que destaca el negro -tu preferido, lo sé- ni dirigir la dirección de la carta a un país con una cultura tan diferente?. En eso lo niños sois bastante más listos que los adultos. Lástima que esa clarividencia para lo esencial se vaya perdiendo con el tiempo.

Por otra parte, y tal como está la actualidad, los más ingeniosos sacan chistes hasta del mismísimo infierno y se pregunta cómo van a dejar en la negra noche a tres magos a caballo, procedentes de Oriente y con cientos de paquetes sospechosos. ¡Los cojones!, concluye el chiste, y disculpa por el taco; aunque yo sé que no te pillará de sorpresa ni te será de malas influencias si nos atenemos a lo espabilados que nos estáis saliendo ahora los niños y niñas. Y,desde mi modestia opinión, cosas y casos peores habéis tenido ya tiempo de ver y aprender,  que no se le pueden poner puertas al campo y,de igual modo que tenéis más acceso a muchas cosas buenas, no podemos impedir que lo malo también os llegue por cualquier rendija.

Pero,a fin de cuentas, crédulos o incrédulos, todo el mundo espera por esa regalito especial. Algunos obsequios apenas serán desenvueltos porque lo mejor de un regalo, fundamentalmente para quienes tenéis muchas cosas, suele ser su antesala: la espera, el enigma y el envoltorio. Ganancia para los herederos de esos vuestros objetos que se reciclan para los niños que tienen menos y se conforman con lo de segunda mano. Ya ves, hasta los Reyes Magos nos hacemos irremediablemente clasistas si queremos agradar a todos: Juguetes de primera para los más pudientes y juguetes estrenados para quienes deben priorizar en otras cosas de más necesidad. También hay papás que nos están comunicando que se quedarán sin su regalo con tal de que a vosotros no os falle el vuestro. Esto me lleva a recordar a unos niños de la Postguerra de vuestro país que se asombraban de que sus padres nunca tuviesen hambre y les cediesen a ellos su torta de maíz en la cena...

Ya pueden las luchas feministas clamar igualdad con potencia que a la mayoría de los chicos, desde que balbucean las primeras palabras, las escopetas del lejano oeste,  los coches y los monstruos les seducen sin remedio. Mientras que un muñeco-bebé o una muñeca con sus correspondientes tacones, sujetador wonderbrá, piernas interminables, cintura de avispa y melena rubio platino es raro que se ausente de alguna lista femenina, allá por los ocho años.

Llego a la conclusión de que hay algo genético en los gustos por sexos, máxime cuando nuestro duende escucha a lo largo del año a través de las paredes de vuestras confortables casas -no malgastéis, no obstante, mucha luz ni mucho agua, que la naturaleza se desangra y los sueldos de vuestros progenitores tampoco aumentan en la medida que las tarifas de estos lujos cotidianos- expresiones de vuestra boca de niños recién estrenado el uso de razón: "los hombres no lloran, riegan". Aprovecho para decirte, mi querido Antón, que los hombre también lloran, y mucho; aunque sea tan en silencio que no se oyen ni ellos mismos. La rabia y la impotencia por injusticias más o menos cercanas y otros asuntos imposibles de solucionar, les sacan en ocasiones lágrimas más negras que el carbón de esos mineros de tu tierra que saben mucho de luchas.De hombre a a hombre -aunque sea mago a veces me quito el traje- también te diré que las chicas tal vez lloren más veces y con menos disimulo, pero el dolor es al mismo para todos y todas, que dirían esas mujeres de ahora que se pelean por las palabras, probablemente porque la batalla por sus objetivos comienza en las cosas más pequeñas.

Hablando de injusticias, no tengas en cuenta si no te llevamos ese juego que te pides para mayores de 18 -sabemos que has borrado lo de dieciocho, pero como ya te comenté apenas empecé con la presbicia- aunque a tu vecino del pueblo con dos años menos se le aparezca el juego de matar zombies a cañonazos en su zapatilla. Son tratos de opinión ente nosotros y los papás, y hemos de ceder para que algunos sigan poniéndonos hierba para nuestros camellos, muy a nuestro pesar. Cosas de adultos son también los problemas de aduanas para cruzar ciertos animales "exóticos" que incluís en vuestras listas. Eso lo entenderás cuando te escriba dentro de unos cuantos años más. Permíteme  una última confidencia ahora que sólo tú me lees: más desilusión se llevó tu mamá, que ya tiene una edad para permitirse -algún ratito- ser superficial sin que sea pecado, al enterarse estos días por esas redes sociales que últimamente tanto frecuenta de que George Clonney -el que invita a un café con la mirada más irresistible-  es Gay. Ya sólo le quedan Richard Gere -aquel que compraba a una chica  todo cuanto deseaba en las tiendas de lujo-, Antonio Banderas, que vende miles colonias con tan sólo quitarse la corbata o Brat Pitt, un rey que viene a confirmar a los humanos que todavía hay mucha vida a los cincuenta.


Como estarás pensando que me estoy "enrollando" mucho, como decís por ahí, o "no me rayes" (los adolescentes más rebeldes) sólo un regalo anticipado en forma de consejo: que disfrutes de tu niñez, en la que si se tiene el cariño y el aliento de quienes os rodean, lo de menos es el juguete; ya sabes cuanto os divertís en esa preciosa aldea rodeada de montañas donde vas con frecuencia, con tan sólo jugar al pilla pilla, escuchar las casi mágicas historias de las personas más mayores sobre cómo se alegraban cuando les llevábamos una bolsita con avellanas tostadas o una caja de lápices de colores o hacer castillos en la  arena de aquella obra abandonada,  a costa de llegar a casa rebozados cual croquetas; una sana  libertad que sólo tienen los niños que disfrutan de lugares así.Y hazle caso a tu mamá: "Hay que tener ilusiones porque siempre existe aquello en lo que uno cree", aunque no sé yo si mientras mami y papi alargan esa ingenuidad, vosotros os hacéis lo locos bajitos para que el "carro" de Oriente se llene un poco más. Asimismo es muy posible que os aferréis al "por si acaso", como también hacen vuestros tutores cuando no saben en qué creer... Y este año, ya ves,  creerás muy especialmente en esa estrella que brillará especialmente sobre vuestra casa. O eso te cuenta tu madre, que todos sabemos que le gusta imaginarse cuentos que podrían hacerse realidad...

Con todo mi afecto, el "prietu"que siempre te habla al oído la noche de Reyes: Baltasar.

PD: El receptor de la carta dice que casi está por volver a creer...






miércoles, 11 de diciembre de 2013

Queridos todos y todas...

Queridos todos y todas: Además de en el imperio comercial de Isidoro Álvarez, ya es Navidad en las redes sociales. Comienza la cuenta atrás para el debe y el haber de nuestros propósitos cumplidos e incumplidos, el repertorio de los consabidos dichos y refranes (año nuevo vida nueva,  que haya salud, Nochebuena de amor...) y la casi obligada sensación de paz y felicidad, sin olvidar esos repentinos deseos de hacer un mundo mejor a los que normalmente sólo les importa su ombligo. Amén de los "entrañables" villancicos, que de tanto usarlos causan más de una depresión a los emplead@s de pequeños.  supermercados y grandes centros comerciales. Fechas que van marcando nuestro itinerario vital y nos condicionan en mayor o menor medida a unas costumbres milenarias. Parece que fue ayer cuando colgábamos nuestras felicitaciones y buenos deseos navideños por las Redes -recibir ahora una postal por el correo ordinario es casi de Guinnes- y han pasado 365 días.


Ni en los mundos virtuales se abstraen de esa necesidad de hacer balance. Podemos ver nuestra vida  en  la "Nube" con un resumen -muy atractivo, para qué negarlo- que recoge aquellos momentos más o menos inolvidables que hemos plasmado para que amigos y allegados pudieran ver desde el otro lado de sus pantallas. Y nos sorprendemos con la cantidad de historias que hemos hilado estos doce meses. Como no puede ser de otro modo, predominan las alegrías: reencuentros, niños, frases bonitas, canciones entrañables, seductoras flores, envidiables paisajes, viajes de ensueño, nevadas de cuento, algún éxito laboral, tentadores comidas y hasta el descubrimiento de nuevas personas a las que apenas rozábamos antaño. Vamos, esos momentos de vino y de rosas que nos gusta compartir y que predominan sobre las noticias negativas, entre las que se encuentran matices de la cruda actualidad y hasta sentimientos tales como esa modalidad de celos twiteros  -así les llama un amigo- que aparecieron al tiempo que empezaron a entretejerse estos mundos de ondas electromagnéticas. Junto con otras pinceladas más tristes que se escurren por nuestros muros, pero que intuimos de resbalón. Lo que viene a ser  aquello de que  lo hay que traer llorado de casa, que decían nuestras abuelas.

Ocultos quedan asimismo esos variopintos sinsabores que guardamos para lo más hondo de nuestros sentimientos, y que tal vez ni los mejores amigos de fuera o dentro de las Redes conozcan. Son esos secretos y desventuras del alma que encerramos bajo siete candados tras nuestras puertas abiertas. Pequeñas frustraciones o grandes fracasos, que al no ser contados se van minimizando. Ya conocéis aquello de "el que quiera saber, que se compre un libro". A Dios gracias que Don Facebook no puede leer pensamientos, ni accede a aquello que no queremos relatar. Aunque a través de una frase, una canción, una noticia o una palabra nos reflejamos más de lo que nosotros pensamos. Porque, como bien decía Rodrigo Cortés hace unos días por la radio: "Todas las caras de nuestro poliedro acaban expuestas".

Para seguir la tradición, un brindis entre todos. Allá cada cual con el contenido de la copa que desee alzar. Y, de elegir una canción navideña, aquí os dejo la preferida de Susana,  la otra Madre In-Perfecta y mi compañera de aventuras del año que termina...





jueves, 28 de noviembre de 2013

María Belén Esteban Menéndez, princesa y escritora...

"La mayor parte de las gentes no juzgan a los hombres más que por su popularidad o por su fortuna.".  (François de la Rochefoucauld,  Escritor, militar y aristócrata francés).

Se titula 'Ambiciones y reflexiones',  pero podría haberse llamado de cualquier otro modo y el resultado del libro más vendido en España hubiera sido el mismo: ha agotado dos ediciones en apenas dos días (ya se está vendiendo la tercera), y ha batido récords que muchos escritores consagrados no han visto ni en sus mejores sueños. Se perfila como el regalo más vendido para estas navidades. 

Que levante la mano quien no conoce la existencia de María Belén Esteban Menéndez, alias La Esteban. Las audiencias y el interés que levanta la antigua novia de un torero de Ubrique, madre de su primera hija y posterior esposa de un camarero, amén de otros idilios con personajes más o menos afamados, son ya un fenómeno sociológico en estudio por los más sesudos intelectuales. A pesar de sus ganancias millonarias, eso de que su hija como pollo acerca mucho más a la clase obrera que el marisco que de cuando en cuando se comen los sindicalistas

La bola de nieve ha crecido y, nunca mejor dicho en el caso que nos ocupa, "de aquellos polvos vinieron estos lodos";  tantos que su presencia en los más variopintos medios o eventos hace sombra a cualquier otro acontecimiento de relevancia, a la par que convierte en oro cualquier producto que se le ponga por delante: desde las alcachofas hasta los sartenes, pasando por el buen olfato como cineasta de Santiago Segura. Poco puede hacer un programa de televisón que haya dedicado sus mejores profesionales a la investigación sobre los niveles de pobreza que ya han alcanzado muchas familias en España si calcando el otro botoncito del plasma aparece la mamá de Andreita con sus nuevos morros, su figura algo más rellena y la desnudez de sus glorias y miserias.

Se codea con la Alta Sociedad, quien se rinde a una foto con Belén tal vez a cambio de algún voto o de unas migajas de la simpatía de la clase media baja y no tan baja. La "princesa de Paracuellos del Jarama", que en su día osó enfrentarse al mismísimo Defensor del Pueblo, arrastra multitudes y tal vez la "sencillez" de aristócratas, políticos y otros captadores de simpatías dándole la mano a la ya divorciada de Fran Álvarez, que no duda en hacer públicas sus inclinaciones políticas, les acarree un nuevo escaño. Como la propia copresentadora afirmaba tras su sonado encuentro con Letizia: "de princesa a princesa"


El marketing que ha ido aprovechándose de los puntos más vulnerables de esa chica -nacida en Madrid el mismo año que Miguel Delibes es elegido miembro de la Real Academia española´, de su ímpetu para soltar los sentimientos más profundos, y de su atrevida ignorancia, no es sin embargo el único motivo que la han llevado a la cumbre de la popularidad. Hay en ella un punto diferente que marca la distancia con otros famosos y famosas de su misma condición. Ese sello peculiar e imposible de enmarcar por cuantos profesionales tratan de analizar el fenómeno es el quid de su tirón, sin olvidar que la fama sólo es, a veces, "un cúmulo de malos entendidos". A tener en cuenta asimismo la posibilidad de que sea más lista de lo que parece, por aquello de "que me llamen burro y que me echen alfalfa".

Hay quien ve en ella el proyecto de un juguete roto, pero el caso es que el juguete lleva haciéndose millonario dos décadas, y cada vez que se augura su decadencia resurge el Ave Fénix. Y un viernes cualquiera, a las doce de la noche, hora punta de audiencia, una frase deja embelesado a medio país: "Estoy hasta el potorro.."

Los verdaderos artífices del filón en que se ha convertido Belén Esteban están a su alrededor: mánagers, directivos de tv, y mucha gente cercana -lo de amigos daría para otro análisis- que saben hacer de los defectos virtudes de la mamá que tan bien vende lo de matar por los hijos,  retroalimentándose todos de un realismo esperpéntico que parece atraer a lectores y espectadores más que el mejor de los guionistas, el más inteligente científico o el encumbrado escritor.

Las colas para ver y comprar sus "reflexiones" estaban pronosticadas. Aún sin contar nada nuevo, ni sin hilar una historia que nos transporte a mundos sublimes , la tercera edición de la obra "presuntamente" escrita por Boris Izaguirre, ya ha marcado cotas históricas de ventas. El aire de vulnerabilidad que barruntamos a  través de la pantalla en la mujer con la nariz más observada de España,  es tal vez un gancho que no en todos los caso de personajes de plástico es posible reproducir.

Somos libres para comprar aquello que más nos seduzca, o que llene nuestros vacíos,  pero dice muy poco a favor de un "reino" el interés desmesurado por una chica que hace alarde de su incultura y cuyo mayor mérito no está precisamente en sus esfuerzos por superarse personal ni intelectualmente. Leía por las Redes que "¿De qué nos quejamos en un país que se moviliza más para ver a un personaje "elaborado" por unos intereses puramente comerciales que para protestar por el recorte de sus derechos más fundamentales?". Nos molestan cuando nos etiquetan como una nación de pandereta, pero el morbo que provoca la aparición de un personaje con muchas vivencias comunes vistas a la lupa de una opinión pública masificada deja patente que nuestra mejor anestesia es el cotilleo.

No estoy juzgando al ser humano que se esconde tras esa mujer de melena rubia, pechos artificiales y labios aumentados -como tantas- pero sí cabrea pensar en el mensaje que se transmite. Supongo que en el pecado llevará la penitencia porque siempre hay un poso de amargura en su rostro. Algo tendrá que ver ese desasosiego con la ausencia del caldo de cultivo del esfuerzo y el aprendizaje para dosificar la fama, tener la neuronas saneadas y los pies en el suelo. La culpa o el mérito de su popularidad no es otra que las de quienes escuchan con fervor que la reina de corazones les cuente que en su vida se encuentra la droga debajo de cualquier cenicero  o que tenía que ir "colocada" a aquel concurso del baile, del que salió triunfadora, mientras se escandalizan si la hija de sus vecinos fuma un porro cada fin de año.


¿Y de dónde sacamos algunas a estas alturas un novio torero...?. Para la próxima presentación de un libro habrá que ir como sus teloner@s. Lo difícil será que ella quiera... Que tiemblen los barcos perdidos en tierra de Pérez Reverte, que Belén seguramente por su libro... mate. "Y al que le pique, que se rasque", como posiblemente diga la famosa escritora ante la avalancha de críticas.


Imágenes: Hola.com


miércoles, 27 de noviembre de 2013

LO QUE SÉ DE LAS REDES SOCIALES...


¿Son redes porque entretejen relaciones entre amigos, conocidos, compañeros, camaradas, etc... o son urdimbres porque atrapan hasta el punto de hacerse imprescindibles?. ¿Qué hacíamos cuando el ordenador sólo era una herramienta para expertos en informática o se usaba como utensilio de empresa?. ¿En qué empleábamos nuestro tiempo aquella "lejana" época en la que no teníamos zona Wi-Fi en cada rincón de nuestras andanzas diarias?. Detengámonos a poner en una balanza lo que nos ha aportado y de lo que nos ha privado el uso de las redes sociales.

Para una mayoría, la interacción en Internet ha sido la mejor vía de comunicación que se ha inventado. A través de las respectivas redes sociales los seres humanos que las emplean con frecuencia han encontrado el mejor camino para compartir sus recuerdos, gustos, ideas, intereses y sentimientos. Hasta, en ocasiones, su soledad, El protector aislante de la pantalla permite abrirse al mundo  con menos tapujos, y expresar emociones que probablemente en el diario cara a cara suelen quedarse en el tintero.

A través de ellas compartimos paisajes y eventos variados, recordamos canciones, tarareamos boleros imperecederos, nos hacemos algún que otro guiño político e imprimimos nuestra versión de aquello que más nos interesa .Otras veces dejamos entrever nuestro ánimo del día con alguna frase célebre o un poema, para expresar de manera clara aquello que queremos gritar al mundo. No es preciso ser un gran sicoanalista para captar el tipo de energía que nos transmiten nuestros amigos virtuales.Digo "amigos" porque la comunicación vía internet nos ha llevado hasta personas desconocidas con las que confraternizamos de tal modo que llegan a tener una cabida importante en nuestras vidas. Otras, como ocurre en las relaciones "cuerpo a cuerpo", pasan sin pena ni gloria por nuestras pantallas. La empatía funciona a través de cualquier vía de comunicación.  Y en nuestras manos está poner distancia con quien no nos interesa.¿Quien quiere en su casa a un invitado que no le aporta buenas energías?. Como dice mi amiga Carolina: "para eso está el spam".

Por otro lado, tal vez maquillemos un poquito el muro para ofrecer una imagen algo más perfecta de nuestra existencia. No lo considero ningún engaño. Y me imagino que una mayoría acordaremos con humor que "nadie es tan guapo como se muestra en Facebook ni tan feo como aparece en su carnet de identidad".  Es posible también que esa estampa que captan quienes nos observan desde su terminal es como realmente somos o como soñamos ser. Cuando nos reconocemos en una opinión, una poesía, una canción, una foto, un chiste, o incluso algún hobbie, nos acercamos algo más a ese desconocido que todos llevamos dentro.

¡Qué decir de los recuerdos!. Son el único paraíso del cual no podemos ser expulsados, como decía un escritor alemán. Con las nuevas tecnologías, que avanzan a pasos agigantados, nos hacemos partícipes de estampas pasadas, volvemos a recuperar pinceladas de nuestro paisaje, nuestras costumbres e inclusive retazos olvidados de nuestra lengua más autóctona. Antepasados que jamás soñaron verse en la ventana al mundo que supone la red de redes, reaparecen en la memoria de quienes compartimos esas reminiscencias comunes. Vistas desde el prisma del paso del tiempo, esas vivencias toman un entrañable relieve.

En el otro plato de la balanza, el ordenador se convierte en un astuto ladrón de tiempo. Las horas parecen pasar más rápido en esos aparatitos de todas formas y tamaños. La inmediatez que supone la comucicación por Internet nos seduce más que cualquier otro medio de comunicación. Confieso que últimamente ya he devuelto más de un libro sin terminar de leer a la Biblioteca Pública y, algunos días, me retraso en el planchado de la ropa por cumplir con mis compromisos digitales. Por no decir que me tengo que poner horarios de visita a la pantalla para llevar a cabo mis obligaciones más prácticas en el tiempo previsto. De momento, me niego a aceptar las invitaciones a los juegos interactivos porque tengo poca fuerza de voluntad y me engancharía sin remedio.

También me consta de amigos y conocidos/as que se alejan del asunto de las redes sociales como del mismo demonio y nos acusan, sin acritud, a quienes estamos enganchados a la comunicación intracursor, de narcisistas y exhibicionistas.Tal vez tengan su parte de razón. La báscula, sin embargo, se inclina hacia  las cosas positivas que nos ofrece todo un mundo que se nos regala casi mágicamente desde las entrañas de las computadoras. Como excusa a nuestros excesos con el ordenador, el lema de guerra entre cómplices del tema es que "algún vicio hay que tener".

Mi blog, del que me siento orgullosa y responsable por las visitas registradas, no sería posible sin este maravilloso invento.

 "Yo, al verte sonreir,soy el niño que ayer fui. Si yo velo por tus sueños el miedo no vendrá y así sabrás lo bello que es vivir. Caen mis lágrimas al mar, tú no me verás llorar. Y es que con tu alegría amansas mi dolor, y así yo sé lo bello que es vivir, ra ra ra ra ra ra..." Una de las primeras canciones que compartí en los inicios de mi muro.¿A quien no pueden gustarle estas cosas?.

viernes, 4 de octubre de 2013

Suponiendo que...


“En mi vida he vivido grandes tragedias, algunas de las cuales las viví en realidad”

En mi tierra decimos, ante alguien que le interesa suponer para mal, porque tiene gana de conflicto, que faz como el que travesó un palu en el suelu, se sentó a esperar y pensó: "el que pise esti palu ta llamándoi hija puta a mi má". Sin ser tan exageradas como la de la anécdota, las suposiciones suelen resultaar un producto inexistente procedente de aquellas conjeturas que tienen mucho que ver con las inseguridades y los fracasos personales.  Son la consideración de que una cosa o idea es posible o probable sin estar completamente seguro de ella; aquello que se supone o se da por cierto sin una base real. Vamos, la osadía de la ignorancia, como las definiría Pérez Reverte.

Empiezas suponiendo y, en el mejor de los casos, te pasas una buena temporada mirando a alguien de soslayo y sintiéndote incómodo ante su presencia, si es que no te pasas años sin  la hablarle, por causa de esa sospecha iniciada en la presuposición de algo de lo que el otro no tiene ni la menor constancia. Casi siempre que supones, supones mal.

En las antípodas de las especulaciones está la comprobación de la realidad. De ahí que el mejor antídoto a la suposición sea este consejo: "No supongas , mejor pregunta. No supongas, mejor lee. No supongas, mejor actúa". En algo parecido está basado el tercer acuerdo Tolteca: "No hagas suposiciones". Muy válidas son algunas de las sugerencias del libro de Miguel Ruiz: "Producimos mucho veneno emocional haciendo suposiciones y tomándonoslas personalmente porque, por lo general, empezamos a chismorrear a partir de nuestras suposiciones. Como tenemos miedo de pedir una aclaración, hacemos suposiciones y creemos que son ciertas; después, las defendemos e intentamos que sea otro el que no tenga razón. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento...Si los demás nos dicen algo, hacemos suposiciones, y si no nos dicen nada, también las hacemos para satisfacer nuestra necesidad de saber y reemplazar elanhelo de comunicarnos. Incluso si oímos algo y no lo entendemos, hacemos suposiciones sobre lo que significa, y después, creemos en ellas..."

Piensa mal y acertarás será la teoría que pudiera esgrimirse cuando a los expertos en suponer se les rebate su costumbre de andar en conjeturas, casi siempre tremendistas.y maliciosas. Son esas personas a las que el arte de la intriga les conviene. Gustan de suponer porque ello les da pie para adoptar determinadas actitudes contra alguien o contra algo, o construirse unos hechos a medida de sus sentimientos. Otros seres humanos quieren, a toda costa, creer en un sueño y, aún a sabiendas de que es una osadía viven navegando en él. Conozco a muchos ingenuos de este segundo grupo. que tienen suponeres del terreno de la ilusión, aunque suelan derivar en un batacazo.

En todo caso, de especualr algo,  supongamos como aquel que se definió como un pesimista al revés: "siempre estoy suponiendo que los demás están conspirando para hacerme feliz...". 

Que sigáis pasando un buena tarde, supongo...



Fotografía: Mujer pensando, o suponiendo... de Ulema Galeano