miércoles, 5 de agosto de 2026
El fútbol como pretexto
No soy futbolera; algunos de los que estaban allí, tampoco. Pero ver un España contra otro país desde nuestra quintana de Soto, en un ambiente intergeneracional e internacional, es de esas cosas que alimentan el bienestar emocional.
Humor, pasión y emoción se mezclan en una fiesta que acaba arrastrándote, aunque no tengas muy claro qué es un córner o un fuera de juego. La hija de los anfitriones y futbolista desde bien pequeñina, nos sacaba de dudas —al menos a mí, que las tengo todas— sobre la parte técnica de este juego, en un tiempo en el que el fútbol femenino también empieza a convertirse, por fin, en una normalidad.
Por otra parte, como bien decía el Craig Gordon del grupo: “Qué fácil parez too —sigue por la izquierda, pásala, nun dispares tan p’arriba, melón…—, mientras damos buena cuenta de unes tapines desde esti sitiu tan atopaízu.”
Asimismo, en alguno de los partidos previos a la final, había espectadores que animaban al adversario. Cosas de la emigración, que parte el corazón en más pedazos y lo hace debatirse entre la tierra de tus raíces y aquella que te vio crecer. Lejos de crear mal ambiente, la circunstancia aportó un punto más de animación a aquellos encuentros vecinales.
Cada cual salió, además, con algún aprendizaje nuevo de este Mundial de 2026. El mío fue, entre otros, descubrir por qué Cucurella no se ata sus largos rizos. «Tengo un hijo con autismo. Ojalá no tuviera ni un céntimo, con tal de que mi hijo estuviera sano… Me dejo crecer el pelo porque a él le gusta. Para que, si algún día me olvida, al menos pueda reconocerme por mi pelo».
Y también me quedo con el agradecimiento infinito que Nico mostró hacia sus progenitores: «Mis padres arriesgaron sus vidas para que mi hermano y yo tuviéramos un futuro mejor».
Por lo demás, alguien tiene que perder para que otro gane, pero qué guapo sería que ambas cosas se hicieran siempre con elegancia.
Y qué guapo también tener un pretexto para juntarse con los vecinos, compartiendo tardes-noches de verano que algún día serán recuerdos entrañables.
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