sábado, 1 de febrero de 2014

Sentimientos tóxicos

"La envidia en los hombres muestra cuan desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás muestra cuánto se aburren" (Shopenhauer, filósofo alemán)


Quién no ha sentido alguna vez la inquina directa o indirecta de personas a las que no nos consta haberles hecho daño alguno. Un amigo, que por su profesión entiende mucho del intelecto humano, me comentaba que los recovecos de la mente son sorprendentes, inescrutables e incomprensibles a primera vista, pero que ciertas reacciones de ataques injustos tienen sus explicaciones más o menos fundadas, pero inevitables para quien las experimentan, e imposibles de esquivar. Sólo la coraza de la indiferencia y de la distancia, incluso la del sentido del humor podrá salvarnos de los tóxicos sentimientos ajenos. Para neutralizar esos vientos envenenados es necesaria una dosis considerable de inteligencia emocional. La peor parte se la suele llevar quien te "persigue" con el intento de dañarte porque nada tan cierto que quien siembra vientos recoge tempestades. Si aprendemos a volvernos resbaladizos ante determinados "deseos" ajenos difícilmente alcanzarán su objetivo, que nos es otro que llevarnos a su terreno. "Tranquilidad, que maldiciones de burro no llegan a buen puerto", que suele decirse en el lenguaje popular.


 A medio camino entre la ira y la vanidad, experimentar el tóxico sentimiento de la envidia es algo que nadie desea, fundamentalmente porque lleva aparejada una declaración de inferioridad atrapada en la maldad. Francisco de Quevedo definía la envidia como flaca y amarilla porque no comía, y Gustaf Klimt la pintó en la revista alemana Secesión como una figura femenina, vestida de negro, de rostro enjuto y coronada de cardos. Lo de pintarla en femenino no sé yo si será peyorativo, como tantos atributos negativos que se nos atribuyen por excelencia a las hembras.

Según el profesor de sicología H. Smith "si usted es una persona envidiosa le costará mucho apreciar lo bueno porque estará demasiado preocupado en cómo se refleja en su yo". La única recompensa para el envidioso parece ser ese placer que siente cuando la persona envidiada se derrumba. A buen seguro que ese momento llega porque, como bien decía el escritor francés Rochefoucauld "nuestra envidia siempre dura más que la dicha de aquellos que envidiamos". Pero el envidioso nunca verá su placer satisfecho porque el hambre espiritual es muy difícil de saciar. Napoléon, que de batallas sabía mucho, dejó escrito que "la envidia es una declaración de inferioridad".


Sesudos estudios consideran la envidia como una enfermedad corporal, e investigaciones con neuroimágenes muestran que activa áreas vinculadas con el dolor. Sin embargo, para el profesor de sicología Horacio Krel podemos verter en positiva ese corrosivo sentimiento poniendo nuestra salud síquica en terceros. El método sería desarrollar ese poder interior que todos tenemos para logar un equilibrio con la inteligencia emocional, consiguiendo sentimientos positivos, ya que los negativos sólo sirven para destruirnos.

Esos mismos estudios aseguran que la envidia cumple asimismo un rol social. Los impulsos de ese sentimiento tan mal afamado ayudan a explicar por qué los humanos somos más propensos al igualitarismo y a rebelarnos contra tiranos. También nos ayuda a ser mejores al no deseperarnos tanto en lo que envidiamos en el otro. Curiosamente solemos sentir esa punzada con quienes están en nuestro mismo rol social, intelectual o físico.

Partiendo de que la envidia es un impuesto establecido por la civilización y que todos debemos pagar, además de ser un sentimiento que todos hemos experimento alguna vez, canalicemos nuestras energías a positivizarlo y a no extenderlo dañinamente hacia los demás. Reconocerlo e intentarlo ya es un paso hacia el equilibrio mental.

Para nuestro consuelo debemos saber que a utilizar la envidia en positivo se aprende y debería ser una enseñanza obligatoria en los primeros años de nuestra educación, enseñándonos que debemos ver al prójimo como un aliado estratégico. Es una capacidad que concecta nuestro cerebro individual con el social y nos conducirá a una comprensión muy positiva para nuestra vida futura si nos lo hacen saber en las aulas y en los hogares, junto con el resto de aprendizajes.

Para los envidiosos y envidiosas sin remedio, supongo que si algo vamos aprendiendo con los años es que no ofende quien quiere si no quien puede, así como otras frases más directas que ahora circulan mucho por las Redes y que en un momento dado sirven de gran desahogo: "Estoy en esa edad en que le vas a vacilar a tu P.  Madre...". Disculpad la frasecita, pero algunas gotas llegan a desbordar el vaso de la educación y nos atrevernos a reencarnarnos en una Estela Reynols cualquiera; aquellas que también dijo : "Oh que ataque más gratuito... Tú marido me ataca con su tosca ironía, pero yo le respondo con mi fina indiferencia...".



jueves, 16 de enero de 2014

Renglones para un hasta luego




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berta
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Estoy buscando la mejor manera de cerrar un círculo, el de mi blog,  que comenzó a trazarse hace dos años abundantes. Y no se me ocurre mejor momento que este mes de Enero en que comienza el tiempo de Acuario, el de mi nacimiento y el de todos aquellos que, según dicen las estrellas, somos comunicadores, fantasiosos y espirituales; al tiempo que vivimos en el mundo abstracto de las ideas y de los pensamientos, que para nosotros llegan a ser reales; una justificación como otra cualquiera para disculpar que estamos en las nubes...

A veces, tienes la sensación de que un camino ya te lleva a ninguna parte, a pesar de que nunca has estado sólo en él. Nada dura eternamente y las venturas y desventuras de estos taitantos que os he ido desnudando, con mayor o menor detalle  y mejor o peor ventura; incluso con algunos recuerdos que el tiempo ha convertido en historias a las que añadir matices de colores más intensos, alguna vez habían de tener un punto y final.

Por aquí han desfilado soledades, ilusiones, secretos, piropos, colores, pecados, agradecimientos, proyectos, carnavales, magias, sueños, despistes, manías, leyendas,  murallas, partos, libros, amigos, paternidades, nombres, otoños, reencuentros, postres, seducciones, primaveras, casas con alma, abismos, fobias y filias,  algún cuento, muchas nostalgias y numerosas tardes de domingo. Asimismo que cartas, alguna de amor, rutinas, y suposiciones. Hasta algún esbozo de erotismo, porque os recuerdo chicos la famosa frase de Asthur Miller: "Si dos mujeres cuchichean y paran bruscamente cuando te acercas es sin duda que hablan de sexo. ¡Y, si una de ellas es tu mujer, seguro que hablan de ti". De cuando en cuando alguna información relacionada con la más cruda actualidad, pues a pesar de que no era esa la línea de este cuadernillo, hay cuestiones de derechos fundamentales que son sagrados para mí, aún a riesgo de perder lectores. Ah!, se me olvidaba ese pregón en las fiestas del lugar a donde siempre vuelvo (lo tenéis cerquita, justo ahí, encima del título). Haber escrito un libro bien lo valió.

 El contenido de cuanto escribí no fue ni más ni menos que esas vivencias cotidianas de las que, en el día a día, solo vemos la punta del iceberg porque gran parte de las auténticas verdades se componen de silencios. La mayoría de vosotros habéis estado presentes en alguno de mis renglones. Seguramente hubo palabras que parecían robadas de vuestras vidas, como otras que estaban muy alejadas de los mundos que habitáis. Y  también aquí os quedó escrito algún que otro mensaje subliminal. Al fin y al cabo, de eso vivimos quienes gustamos de contar historias, de que los lectores se sientan atrapados por la melodía de unas frases que les hacen vivir o revivir lo que en sus sentimientos de alguna manera fue, es o será.

El número de visitas y vuestros mensajes me animaba a seguir con mis relatos de nunca acabar. Cuántas veces me he preguntado qué coincidencia del destino llevaría a abrir "esas pequeñas cosas"a personas desconocidas, en lugares alejados, algunos de los cuáles hube de localizar en el mapa por aquello de que determinados puntos de la geografía se me escapan ya de las manos, fundamentalmente desde que las fronteras son otras muy diferentes a las de mis tiempos de EGB.

A otros seguidores y seguidoras os conozco desde siempre, a muchos os tengo de amigos, vecinos y conocidos en mi vida real y en la virtual; junto con los que he ido encontrando a través de las Redes, desde donde también llegan las empatías y las antipatías. Incluso a algún adversario se la habrá escapado la curiosidad de leer mis "cuéntame". Desde luego que no podemos ser monedita de oro que caiga bien en todos los bolsillos. Sé que algunos, a través de esta aventura que decidí comenzar una mañana de otoño, de esas en las que te sientes perdida y de poca valía, me habéis redescubierto, y fue un honor para mí escucharos decir que os he sorprendido, para mejor, espero... Yo también he aprendido a valorar a personas que apenas eran meras conocidas.

Os cuento que por mis cajones de Soto de Agues y Oviedo guardo, en mi desorden ordenado, cientos de historias escritas desde que apenas aprendí que las oraciones se componen en su esencia de sujeto, verbo y predicado. María me recordaba hace unos días que unas Navidades me premiaron un cuento que había escrito en el internado donde ambas estuvimos. Incluso se acordaba del título y, sobretodo, de mis manos, cuando supimos una de la otras casi cuarenta años después. Es curioso cómo y qué recuerda de ti cada quien. También Sol, una de esas amigas que sabes que están ahí a pesar de haber perdido su rastro durante 15 años y que ahora se ha ido a vivir allí a donde las mujeres aún no pueden salir de casa sin un acompañante masculino, me encontró a través de una de mis entradas en la que hablaba de cuentos antiguos: "No podía haber otra Berta de Soto y con una madre llamada Bárbara", me escribió.

Internet ha sido una forma de hacer públicas esas historias. Lo ideal sería que un medio de comunicación bien equipado me sirviera de plataforma, pero tal como está las cosas habremos de conformarnos con menos. Imposible olvidar el concurso de relatos que gané gracias a vuestros votos -os confieso que ahí sigo, a veces, mirando nubes- y de qué manera no recordar la buena acogida de nuestro libro "Madres In-Perfectas". No dudo de que sin no hubiese sido por las Redes sociales su eco hubiese sido menor.

Enfín, lo dicho al inicio, estoy buscando la mejor manera de poner punto y final a este blog, y me cuesta dejar de teclear. Tomarlo como una novela que llega a su fin. Su epílogo y su verdadero sentido queda ahí para que lo pongan cuantos sigan visitándolo. Inspirándome en una canción de Alejandro Sanz , ese que tanto les gusta a algunas de mis amigas y a mí, casi todas en ese abanico de edad en el que ya los estrógenos nos amenazan con replegarse: "Sé que volveremos a encontrarnos en otros renglones, otras palabras y otros guiños..." . Ha sido un placer.

PD: Pero toda novela tiene su epílogo, y ésta no había de ser menos:  El punto final ha retornado en continúo porque el concurso que ha llegado como sugerencia a mi correo así lo requiere. La puertas de Mandala se abren a su antojo... Seguirá siendo un placer...

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sábado, 11 de enero de 2014

Las palabras que somos

"La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha" (Miguel Eyquen de Montaigne)

Acostumbramos a decir que las palabras se las lleva el viento pero, antes de ser arrastradas, sanan, hieren, matan, conquistan, te hacen crecer, soñar o reír. Leía por la Red que los vocablos se viven, se aman y se sufren, además de ser buscados, en ocasiones, para que hablen de nuestros silencios. Aún sin decirlas todas, estamos hechos de palabras. Por eso hay que cuidar mucho el cómo, el qué, el dónde y el cuándo antes de pronunciarlas. "Te arrepentirás de haber hablado, nunca de haber callado", decía mi abuelo; como también escuché siempre que la palabra de un ser humano era sagrada, antes que cualquier otra modalidad de pacto. A medida que transcurre la vida vamos comprendiendo que todo dicho tiene su contrario.


Con las palabras construimos y destruimos, al mismo tiempo que marcamos destinos. Tal vez ya estén escritas mucho antes de que nosotros fuéramos esbozos de vida, pero debemos plasmarlas para que construyan nuestros mundos. Hay palabras que acarician, otras amenazan y te hacen pequeño, asimismo de las que enseñan y guían, entremezcladas con las las que suenan a música y a poseía. Otras te llevan a desear que te trague la tierra, más aquellas que en algún momento casi todos nos habremos o nos hubimos de comer. Ninguna es banal. Todas llegan a su lugar justo.

Una palabra cambia nuestro rumbo más de lo que imaginamos. Tal vez quien la pronunció nunca supo cómo el conjunto de unos términos influyó en el devenir de nuestra historia. Se sorprenderían de las decisiones que han propiciado un conjunto de letras salidas de sus labios. Recordamos palabras de mucho tiempo atrás tan nítidas como si las oyésemos el día de hoy. Ahora mismo recuerdo tres que una tarde, de esas tantas grises que se tienen, me apuntó una persona muy querida: sé tu misma... También las propias recorren destinos ajenos y dibujan historias más allá de nuestro entender.

Los creyentes aseguran que "el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros", y repiten en sus misas las palabras bíblicas: "mi palabra os dejo mi palabra os doy",  "una palabra tuya bastará para sanarme" o "por sus palabras le conoceréis" (una educación infantil católica obligatoria no se olvida de un día para otro). Y... ¿quién ha olvidado las primeras palabras de sus hijos o las últimas de sus seres más queridos?. Qué decir de poetas y escritores de todos los tiempos, que han construido universos con palabras que cada lector ha hecho a su imagen y semejanza, imaginando paisajes infinitos tan sólo con letras hiladas, que a cada cual se le antojan únicas. Cada combinación de letras tiene connotaciones diferentes para cada ser humano. No es lo mismo el hola de un amigo, el del portero, el de tu hijo o el de un amor. Por poner el ejemplo de una de las más  utilizadas. Sin olvidar las sinceras por excelencia, aquellas que sólo nos decimos a nosotros mismos.

Mi amiga Lola dice que cuando las palabras de alguien la aburren, no le interesan o no le convienen pone el automático y piensa en las propias. "Desconecto", que dicen otros; una forma de conseguir que muchos sonidos salidos de boca ajena nos resbalen, aunque algunos es posible que merezcan más atención de la que muchas veces les prestamos, a la par que en otras ocasiones deberíamos saber darles la importancia justa para que no sean un recuerdo envenenado. "Díxolo Blas, puntu reondu", expresión asturiana que engloba toda la ironía hacia las prepotentes palabras de algunos. En el cómputo de las recordadas, casi siempre se convierte en inolvidables aquellas que nos han humillado o puesto en ridículo, más que las que nos hirieron de otro modo. Como la mayor decepción será siempre la de la palabra fallada de quien le habíamos dado toda nuestra confianza. Tampoco deben llevarnos a engaño ciertas verborreas. Eso lo tenía bien claro Confucio, al escribir que "un hombre de virtuosas palabras, no es siempre virtuoso"

Todos tenemos nuestra favoritas, aquellas que nos llevan a imaginar momentos, caras, o situaciones que nos agradan. Luego están los términos de moda, que cambian según la actualidad, las generaciones o la influencia de las culturas que nos rozan. A fuerza de oírlos y del acceso y la inmediatez de las nuevas comunicaciones, hay términos económicos y jurídicos que se hacen tan familiares como el cotidiano día a día: imputados, preferentes, recortes... paralelos a otras acepciones que, desgraciadamente, vuelven a ponerse de moda: intolerancia sería una de ellas.

Porque estamos hechos de palabras hay al menos una que nos define de manera esencial a cada ser humano. Nos podemos pasar toda una vida buscándola. El día que damos con ella o que verdaderamente alguien nos la acierta hemos dado un gran paso. Y ya que parecemos estar siempre en el punto de partida de las incomprensiones personales y sociales, un recuerdo a lo que dejó escrito Blas de Otero: "Pido la paz y la palabra".

Aún cuando tal vez sean un viaje a ninguna parte, son una manera como otra cualquiera de vivir para quienes las usamos como la mejor forma de entender lo propio y lo ajeno; una tabla de salvación para construir y expresar nuestro mundo, que de otra forma se nos hace más cuesta arriba. Si habéis llegado hasta aquí, es que mis palabras no han sido escritas en vano. Gracias... ¡qué bonita palabra!




lunes, 6 de enero de 2014

La vida era eso

Tras seis días sin conexión a Internet y poco contacto con otros medios de comunicación, conecto el ordenador con la sensación de que me he perdido un mundo entero  por mis Redes Sociales, pero uno se pone al día en cuanto abre la pantalla. Es bueno desconectar de cuando en cuando porque la vida afuera no puede depender de esta locura virtual que nos atrapa más de lo necesario, pero que también nos acerca a sensaciones y emociones desconocidas, y nos quita muchas soledades. 

Hablando de las Redes sociales, un amigo me comentaba una de estas mañanas de reencuentros que el uso de Internet en el móvil, fundamentalmente de la última Red de moda -el wassapp- está llevando al cese de la comunicación en directo. Basta con observar a nuestro alrededor y ver cómo en un grupo de gente reunida utilizan más el dedo índice que los labios. "¿Dónde quiere que le ponga el teléfono a la izquierda o a la derecha del tenedor", preguntaba en el chiste un camarero a su cliente. Envían y reciben mensajes constantes a otros conocidos, con los que apenas hablarán cuando los tengan a un metro de distancia. Nada que no se resuelva con un poco de buen criterio y educación. Porque primero están las personas y después las máquinas, y eso no es conveniente olvidarlo. Es el riesgo de esta vorágine de las nuevas tecnologías, de las que nadie duda que tienen también muchísimas ventajas. 

La rutina que comienza, y que de algún modo empezábamos a echar de menos me ha llevado a encender la radio temprano, mientras tomo ese primer café, del que ya dependo tanto como de la comunicación digital. Día de las tres D: descuentos, devoluciones y dietas. Bueno, la última quizás la dejemos para mañana... En cuanto al resto de la actualidad, empiezo a oír con demasiada frecuencia la palabra "sumisa" en las noticias de la mañana. Supongo que habrá pocas mujeres que la acepten como imposición porque nada tiene que ver con su valía y dignidad, lo que me lleva a recordar ese grito de guerra que circula vía digital: "Ni sumisas ni devotas. Libres, lindas y locas". En cabecera sigue la polémica ley que no lleva más que a la confrontación y a la evidencia de las incoherencias por quienes ahora la defienden, y que incluso había rechazado años atrás. Lo que viene a ser "la inculcación de la fe del converso", como bien dice Pepa Bueno. Premio Nadal para "La vida era eso" (novela sobre una mujer que supera sus tristezas a través de las Redes). El juez Castro no se ha olvidado de la Infanta Cristina. y suben sin remedio bienes de primera necesidad...  El lío de las eléctricas sigue a la gresca, pero de pagar nadie libra al pueblo llano. En cuanto al tiempo metereológico prosiguen los vientos de agua; nada fuera de lo corriente en invierno. Por lo demás, la cuesta de Enero no lo será tanto, porque entrenamos todo el año...

La noticia local que nos reconcilia con lo mejor del ser humano fue la solidaridad que un pequeño municipio entre montañas, Sobrescobio, está mostrando ante un niño -Kike- con graves problemas de salud. Un mercadillo solidario y otras muchas muestras de colaboración que no cesan lo han hecho sonreír a él y a sus padres. Además de la ilusión, que no entiende de épocas, que mostraron los más pequeños ante la magia de una noche especial, con ese desfile personalizado que les reservaron un año más para ellos los reyes centenarios; broche de oro para otras Navidades que ya han pasado.

Y, queridas amigas, me refiero directamente a vosotras porque a ellos les preocupa más lo de ser "grandes" en las distintas versiones del término (sin ninguna acritud hacia mis lectores varones), no os obsesionéis en exceso por los kilos,  que lo que importa es "estar bien hecho" por fuera, y fundamentalmente por dentro. Aprovechad los buenos instantes que, a fin de cuentas, vivir sólo es eso... Bienvenidos todos y  todas al nuevo año de mi blog.




lunes, 23 de diciembre de 2013

Un vídeo de felicitación, miles de agradecimientos...

Esta mañana sólo desearos Felices fiestas con un vídeo que recoge el recorrido por la aventura literaria del libro que mi compañera Susana González y yo hemos "parido" este año. Muchas gracias una vez más por vuestro ánimo, aunque no tod@s estéis en las fotos. Para el próximo año "más aunque no mejor porque eso es imposible..", que diría Wayoming. Sed felices, cada cual a su manera...

http://youtu.be/bK2ZEIeSNpU

miércoles, 18 de diciembre de 2013

A un niño que ya no cree en los Magos

"El vieyu ye Melchor, el prietu Baltasar  y el del camellu coxu que va en medio ye Gaspar..." (Villancico de Asturias)

Querido Antón: Aunque sé que ya no crees en los Reyes magos -de hecho estoy seguro de que hace unos años que estiras la inocencia, unas veces por interés y otras porque cuesta renunciar a que existe lo mágico- te envío una nueva carta por aquello que tu mamá trata de argumentarte, no siempre con el mismo poder de convicción: "existe aquello en lo que uno verdaderamente cree". Así que hazte a la idea -y seguro que no te costará mucho- de que un año más preparamos nuestro viaje para cumplir con el pedido que nos estáis enviando los más pequeños de ese Paraíso Natural, como también llaman al lugar donde vivís. Esperamos llegar la noche prometida, a pesar de que habremos de cruzar tierras movedizas desde nuestra Persia- ya sabéis Irán, Irak, Egipo...- donde hay niños que empuñan de verdad esas pistolas de juguete que tanto os gustan a los chicos, aún cuando la mayoría de vuestros papás os educan en el pacifismo más absoluto. Asimismo podría contarte que por algún punto de nuestras geografías cercanas a las mamás no les está permitido coger su coche solas ni para desplazarse a enviar la carta al correo ordinario. No hace tanto, aunque tú no habías nacido, que en vuestro país ocurrían cosas similares.


No habéis cambiado en algunas cosas, si he de fijarme en los catálogos que recibo vía superficies comerciales y grandes jugueterías. Aún cuando mi vista es ya milenaria, apenas sin mojar un dedo para pasar página -una mala costumbre que en ocasiones transgredo- los colores me llevan veloces a los apartados correspondientes: aspiradoras, cocinillas, sillas para bebés, bicicletas Hola Gatita y demás en llamativo rosa. Más adelante toda una saga de juguetes masculinos: camión del hombre araña. mega láser, auto strike, huevos metedor, megazord samurai, en azul marino, celeste o rojos intensos; de nombres imposible que hay que anotar irremediablemente . Así, año tras año, y caiga quien caiga en el Gobierno de turno o en las altas instituciones mundiales.Ya no digo nada de las distinciones de gustos si nos metemos en el terreno de los videojuegos, de hazañas bélicas en su mayoría; universo masculino por excelencia. Hasta en el apartado de lo educativo y lo práctico se acentúan las diferencias con las carátulas de destroyers y Violetas. Por supuesto, con las excepciones que confirman toda regla.


En lo que habéis avanzado para bien es en aceptar sin prejuicios otras razas -en vuestros mundos de fantasías infantiles ya hay muñecas y muñecos de todos los colores; hasta de otros planetas y dimensiones- lo que me lleva a reafirmarme en que tus amiguitas ya no quieren ser las dulces y sumisas princesas ni vosotros el príncipe al uso. Y hasta es de cierta lógica -el ser humano es más influenciable de lo que parece- que estos últimos años Nelson Mandela y Obama hayan tenido mucho que ver en las preferencias raciales Y ya no digo nada lo que han hecho en favor de nuestra piel algunos deportistas,cantantes y actores famosísimos. A pesar de vuestra corta edad, ya habéis tenido tiempo a comprender que lo de menos es el lugar de procedencia o el color de la piel. De lo contrario, ¿cómo ibas a encargarle tus mayores deseos a un grupo de Reyes, entre los que destaca el negro -tu preferido, lo sé- ni dirigir la dirección de la carta a un país con una cultura tan diferente?. En eso lo niños sois bastante más listos que los adultos. Lástima que esa clarividencia para lo esencial se vaya perdiendo con el tiempo.

Por otra parte, y tal como está la actualidad, los más ingeniosos sacan chistes hasta del mismísimo infierno y se pregunta cómo van a dejar en la negra noche a tres magos a caballo, procedentes de Oriente y con cientos de paquetes sospechosos. ¡Los cojones!, concluye el chiste, y disculpa por el taco; aunque yo sé que no te pillará de sorpresa ni te será de malas influencias si nos atenemos a lo espabilados que nos estáis saliendo ahora los niños y niñas. Y,desde mi modestia opinión, cosas y casos peores habéis tenido ya tiempo de ver y aprender,  que no se le pueden poner puertas al campo y,de igual modo que tenéis más acceso a muchas cosas buenas, no podemos impedir que lo malo también os llegue por cualquier rendija.

Pero,a fin de cuentas, crédulos o incrédulos, todo el mundo espera por esa regalito especial. Algunos obsequios apenas serán desenvueltos porque lo mejor de un regalo, fundamentalmente para quienes tenéis muchas cosas, suele ser su antesala: la espera, el enigma y el envoltorio. Ganancia para los herederos de esos vuestros objetos que se reciclan para los niños que tienen menos y se conforman con lo de segunda mano. Ya ves, hasta los Reyes Magos nos hacemos irremediablemente clasistas si queremos agradar a todos: Juguetes de primera para los más pudientes y juguetes estrenados para quienes deben priorizar en otras cosas de más necesidad. También hay papás que nos están comunicando que se quedarán sin su regalo con tal de que a vosotros no os falle el vuestro. Esto me lleva a recordar a unos niños de la Postguerra de vuestro país que se asombraban de que sus padres nunca tuviesen hambre y les cediesen a ellos su torta de maíz en la cena...

Ya pueden las luchas feministas clamar igualdad con potencia que a la mayoría de los chicos, desde que balbucean las primeras palabras, las escopetas del lejano oeste,  los coches y los monstruos les seducen sin remedio. Mientras que un muñeco-bebé o una muñeca con sus correspondientes tacones, sujetador wonderbrá, piernas interminables, cintura de avispa y melena rubio platino es raro que se ausente de alguna lista femenina, allá por los ocho años.

Llego a la conclusión de que hay algo genético en los gustos por sexos, máxime cuando nuestro duende escucha a lo largo del año a través de las paredes de vuestras confortables casas -no malgastéis, no obstante, mucha luz ni mucho agua, que la naturaleza se desangra y los sueldos de vuestros progenitores tampoco aumentan en la medida que las tarifas de estos lujos cotidianos- expresiones de vuestra boca de niños recién estrenado el uso de razón: "los hombres no lloran, riegan". Aprovecho para decirte, mi querido Antón, que los hombre también lloran, y mucho; aunque sea tan en silencio que no se oyen ni ellos mismos. La rabia y la impotencia por injusticias más o menos cercanas y otros asuntos imposibles de solucionar, les sacan en ocasiones lágrimas más negras que el carbón de esos mineros de tu tierra que saben mucho de luchas.De hombre a a hombre -aunque sea mago a veces me quito el traje- también te diré que las chicas tal vez lloren más veces y con menos disimulo, pero el dolor es al mismo para todos y todas, que dirían esas mujeres de ahora que se pelean por las palabras, probablemente porque la batalla por sus objetivos comienza en las cosas más pequeñas.

Hablando de injusticias, no tengas en cuenta si no te llevamos ese juego que te pides para mayores de 18 -sabemos que has borrado lo de dieciocho, pero como ya te comenté apenas empecé con la presbicia- aunque a tu vecino del pueblo con dos años menos se le aparezca el juego de matar zombies a cañonazos en su zapatilla. Son tratos de opinión ente nosotros y los papás, y hemos de ceder para que algunos sigan poniéndonos hierba para nuestros camellos, muy a nuestro pesar. Cosas de adultos son también los problemas de aduanas para cruzar ciertos animales "exóticos" que incluís en vuestras listas. Eso lo entenderás cuando te escriba dentro de unos cuantos años más. Permíteme  una última confidencia ahora que sólo tú me lees: más desilusión se llevó tu mamá, que ya tiene una edad para permitirse -algún ratito- ser superficial sin que sea pecado, al enterarse estos días por esas redes sociales que últimamente tanto frecuenta de que George Clonney -el que invita a un café con la mirada más irresistible-  es Gay. Ya sólo le quedan Richard Gere -aquel que compraba a una chica  todo cuanto deseaba en las tiendas de lujo-, Antonio Banderas, que vende miles colonias con tan sólo quitarse la corbata o Brat Pitt, un rey que viene a confirmar a los humanos que todavía hay mucha vida a los cincuenta.


Como estarás pensando que me estoy "enrollando" mucho, como decís por ahí, o "no me rayes" (los adolescentes más rebeldes) sólo un regalo anticipado en forma de consejo: que disfrutes de tu niñez, en la que si se tiene el cariño y el aliento de quienes os rodean, lo de menos es el juguete; ya sabes cuanto os divertís en esa preciosa aldea rodeada de montañas donde vas con frecuencia, con tan sólo jugar al pilla pilla, escuchar las casi mágicas historias de las personas más mayores sobre cómo se alegraban cuando les llevábamos una bolsita con avellanas tostadas o una caja de lápices de colores o hacer castillos en la  arena de aquella obra abandonada,  a costa de llegar a casa rebozados cual croquetas; una sana  libertad que sólo tienen los niños que disfrutan de lugares así.Y hazle caso a tu mamá: "Hay que tener ilusiones porque siempre existe aquello en lo que uno cree", aunque no sé yo si mientras mami y papi alargan esa ingenuidad, vosotros os hacéis lo locos bajitos para que el "carro" de Oriente se llene un poco más. Asimismo es muy posible que os aferréis al "por si acaso", como también hacen vuestros tutores cuando no saben en qué creer... Y este año, ya ves,  creerás muy especialmente en esa estrella que brillará especialmente sobre vuestra casa. O eso te cuenta tu madre, que todos sabemos que le gusta imaginarse cuentos que podrían hacerse realidad...

Con todo mi afecto, el "prietu"que siempre te habla al oído la noche de Reyes: Baltasar.

PD: El receptor de la carta dice que casi está por volver a creer...






miércoles, 11 de diciembre de 2013

Queridos todos y todas...

Queridos todos y todas: Además de en el imperio comercial de Isidoro Álvarez, ya es Navidad en las redes sociales. Comienza la cuenta atrás para el debe y el haber de nuestros propósitos cumplidos e incumplidos, el repertorio de los consabidos dichos y refranes (año nuevo vida nueva,  que haya salud, Nochebuena de amor...) y la casi obligada sensación de paz y felicidad, sin olvidar esos repentinos deseos de hacer un mundo mejor a los que normalmente sólo les importa su ombligo. Amén de los "entrañables" villancicos, que de tanto usarlos causan más de una depresión a los emplead@s de pequeños.  supermercados y grandes centros comerciales. Fechas que van marcando nuestro itinerario vital y nos condicionan en mayor o menor medida a unas costumbres milenarias. Parece que fue ayer cuando colgábamos nuestras felicitaciones y buenos deseos navideños por las Redes -recibir ahora una postal por el correo ordinario es casi de Guinnes- y han pasado 365 días.


Ni en los mundos virtuales se abstraen de esa necesidad de hacer balance. Podemos ver nuestra vida  en  la "Nube" con un resumen -muy atractivo, para qué negarlo- que recoge aquellos momentos más o menos inolvidables que hemos plasmado para que amigos y allegados pudieran ver desde el otro lado de sus pantallas. Y nos sorprendemos con la cantidad de historias que hemos hilado estos doce meses. Como no puede ser de otro modo, predominan las alegrías: reencuentros, niños, frases bonitas, canciones entrañables, seductoras flores, envidiables paisajes, viajes de ensueño, nevadas de cuento, algún éxito laboral, tentadores comidas y hasta el descubrimiento de nuevas personas a las que apenas rozábamos antaño. Vamos, esos momentos de vino y de rosas que nos gusta compartir y que predominan sobre las noticias negativas, entre las que se encuentran matices de la cruda actualidad y hasta sentimientos tales como esa modalidad de celos twiteros  -así les llama un amigo- que aparecieron al tiempo que empezaron a entretejerse estos mundos de ondas electromagnéticas. Junto con otras pinceladas más tristes que se escurren por nuestros muros, pero que intuimos de resbalón. Lo que viene a ser  aquello de que  lo hay que traer llorado de casa, que decían nuestras abuelas.

Ocultos quedan asimismo esos variopintos sinsabores que guardamos para lo más hondo de nuestros sentimientos, y que tal vez ni los mejores amigos de fuera o dentro de las Redes conozcan. Son esos secretos y desventuras del alma que encerramos bajo siete candados tras nuestras puertas abiertas. Pequeñas frustraciones o grandes fracasos, que al no ser contados se van minimizando. Ya conocéis aquello de "el que quiera saber, que se compre un libro". A Dios gracias que Don Facebook no puede leer pensamientos, ni accede a aquello que no queremos relatar. Aunque a través de una frase, una canción, una noticia o una palabra nos reflejamos más de lo que nosotros pensamos. Porque, como bien decía Rodrigo Cortés hace unos días por la radio: "Todas las caras de nuestro poliedro acaban expuestas".

Para seguir la tradición, un brindis entre todos. Allá cada cual con el contenido de la copa que desee alzar. Y, de elegir una canción navideña, aquí os dejo la preferida de Susana,  la otra Madre In-Perfecta y mi compañera de aventuras del año que termina...