El amor fue el causante de que no regresara a Cuba, tras la visita a su aldea natal de Soto d’Agues. Por eso, alrededor de sus cuarenta años, tuvo que olvidarse de su trabajo entre libros, plumas y papel, y “uncir” de nuevo para retomar el trabajo en el campo. Nada complicado para él por aquello de que “lo bien aprendío nunca se olvida”.
martes, 5 de septiembre de 2023
martes, 1 de agosto de 2023
Rinconinos de mi aldea
Ganó el premio municipal al "Rincón más guapu de Sobrescobio", allá por 2015. Pero La Llera, en Soto d'Agues, ye más que un recodo.
Desde tiempos inmemoriales, en los días de más calor, vecinos de les quintanes próximes a La Llera, se juntaban en el sucu que separaba el cruce de caminos y congregaba el encuentro de aires frescos. Con un sábanu, a modo de cojín, se acomodaban con algún quehacer entre sus manos para conversar y observar las tareas en las que se afanaban otros vecinos. "Fulanito ya aborbutó el Prau la Puente". "Menganito tovía nun acabó de cargar el carru en Castru".
Ahora, los quehaceres son diferentes. Tampoco hay sucu. En su lugar, una barandilla separa el punto de encuentro con el paseo de La Carraa, otro recorrido con matices de bosque encantado, que comunica con la nueva senda, paralela a la carretera Rioseco-Soto d'Agues.
Asimismo, las personas que frecuentamos el lugar buscando la fresca, ya no llevamos sacos para sentarnos. Pervive una castañar que guarda la magia de lo desaparecido y, a su sombra, Ana, colocó unos acogedores banquinos, que son los culpables de que sigamos acudiendo a pasar largos ratos las tardes de temperatures altes, y algunos momentos robaos a les mañanes, mientras esperamos el pan, cuecen les fabes o termina el programa de la lavadora.
También en esti rinconín coyán florecen, en la actualidad, margarites, girasoles, roses y hotensies. El caso es que alguien continúe sembrando la vida por estos lugares tan atopaízos, bajo cuyos cielos se cuenten histories, se consuelen penes, se ríe a carcajadas, se da una nueva oportunidad a los trastos viejos o se saluda a otros vecinos coyanes, y algunos foráneos, que disfrutan del nuevo paseo.
En septiembre, la castañar comenzará a vestirse de otoño y la savia de las plantas descenderá, para que el frío no dañe sus raíces.
Pero, aunque oculta, seguirá latente la vida. Como las vivencias superpuestas que van habitando ese lugar.
Porque, como escribe Mar Violeta. "... más que nada, soy esta infancia absoluta que atraviesa toda mi vida: mi ingenuidad, mi valentía, mi risa y mis lágrimas..." Y porque la mayoría de mis recuerdos de rapacina transcurren por esos caminos, me atrevo a asegurar que, si existe la magia, también reside ahí.
domingo, 4 de junio de 2023
La Fiesta de la Democracia
Siguen acudiendo a votar abuelos y padres, con sus hijos y nietos de la mano. Observo con ternura ese ejemplo sensato del deber ciudadano, que quedará para siempre grabado en la retina de las generaciones venideras. No hay mejor lección que un buen ejemplo.
Se me ocurre cerrar mi columna de este mes, este domingo con matices de primavera, con una fragmento de una poesía de Blas de Otero: "Escribo en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido la paz
y la palabra". Qué así sea, hoy y siempre.
Recién voy terminando con el número de palabras permitido, comentan por aquí que falleció Antonio Gala, que dejó para la posteridad una frase que también viene al pelo en épocas electorales: "Todo progreso que no sea humano, no es progreso"
martes, 2 de mayo de 2023
Lo que nos gusta de Meryl
«Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong.», comienza diciendo Karen Blixen (Meryl Streep), en Memorias de África.
Por interpretaciones como ésta, cientos de declaraciones personales e inteligentes consejos, esta actriz, que acaricia el alma con sus palabras y su forma de ser, se ha convertido en todo un referente para el gran público.
A punto de terminar la columna de este mes, escucho la noticia de que Meryl Streep ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias las Artes. Borrón y cuenta nueva con lo que llevaba escrito. Los brotes verdes de la primavera, que por ahí iban los tiros, pueden esperar. Era de obligado cumplimiento dedicar unas palabras a una de mis intérpretes favoritas, y la de tantos, a juzgar por lo aplaudido de este fallo del Jurado. Nada más conocerse el mismo, las redes sociales se inundaron de elogios para la protagonista de La decisión de Shofie. A pocas personas no les gustará esta mujer, de apariencia tan normal; dulce y fuerte al mismo tiempo.
Precisamente su normalidad es lo que hace de la galardonada un icono para quienes admiran a los seres humanos sencillos, a pesar de sus grandes cualidades.
Con 73 años, tres Oscar, y más de 75 películas en su haber, Mary Louise Streep no ha perdido ni su auténtica apariencia ni su verdadera esencia, aunque asegura no tener ya paciencia "para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere".
Puedo imaginarla fácilmente, no solo recibiendo el Premio Princesa con su peculiar sonrisa, sino también en la tertulia de muchas tardes en el banquÍn de mi casa de El Caalón, en Soto de Agues, tocándose el lóbulo de la oreja, como en una de sus más famosas representaciones, y motivándonos con uno de sus consejos míticos: "Coge tu corazón roto y conviértelo en arte".
jueves, 2 de marzo de 2023
Somos memoria
martes, 14 de febrero de 2023
Corazón roto
¿Cuántas veces hemos dicho o hemos oído decir: "me duele el corazón"? Otras tantas se ha recibido la misma respuesta: "¡Pero si el corazón no duele!"
Pues sí, duele también físicamente. Los sentimientos de extrema tristeza afectan a la mente y al resto del cuerpo. Lo hacen con fatiga, afecciones en el sistema inmune, extremo cansancio, aumento de la tensión, arritmias, etc Este fenómeno ha sido estudiado por especialistas y se le conoce como el síndrome del corazón roto.
Esta dolencia puede ser tratada. Pero, en algunos casos, tiene un desenlace fatal. Hace pocos días, me contaron uno de ellos.
Hoy es el día que más corazones circulan por los mensajes privados, por los centros comerciales, por las redes sociales, por los dulces caseros, por los envoltorios para regalos....
Los rotos pasan más desapercibidos. Pero haberlos los hay, en muchas vidas y modalidades.
Buen día del amor para todos. Y, sobre todo, que no se rompa el corazón.
viernes, 20 de enero de 2023
Sol
Hace unos días, me sorprendió una noticia en los informativos: "Sol Villanueva presenta su libro, para contar su experiencia en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, relatando su dura enfermedad". Hablaba algo mal y caminaba despacio.
De inmediato volví a nuestro trayecto habitual, de pasos ingenuos, por los Madriles de los 80 : Facultad de Ciencias de la Información/Cea Bermúdez y viceversa.
Compartimos años de juventud y esa esencia de "pueblu" que nos hacía entendernos mejor, por los matices tan diferentes a los compañeros urbanitas. Ella manchega y yo asturiana, también nos intercambiábamos acentos y costumbres distintas.
Después de muchos años sin comunicarnos, nos reencontramos a través de las redes. Y de nuevo perdimos el contacto.
Al toparme con la noticia volví a revivir nuestras conversaciones, las respectivas amistades y familias colaterales compartidas, nuestras visitas al Clínico, que nos quedaba a medio camino. Allí estaba ingresada su madre, con esa maldita enfermedad. Nuestros intercambios de apuntes y la preparación de aquel examen de Economía que se nos atragantaba y, al fin, logramos aprobar. Cada vez que escucho lo del "valor añadido" me vuelve la imagen de los problemas matemáticos que, nosotras, tan de letras puras, tuvimos que aprender a resolver para limpiar el curso.
Conocí su pueblo -Villarrubia de los Ojos-, que yo imaginaba como una aldea como la mía de Sobrescobio, cuando ella me hablaba de su pueblo. Pero era un "pelín" más grande, y muy distinto en paisajes y paisanajes.
Me sentí, con nuestras vidas ya más alejadas, orgullosa de ella, viéndola en su faceta de presentadora, aunque Sol solía decir, con la humildad que la caracterizaba: "solo se trata de mirar a un puntito de luz"
Más adelante, pasó una temporada en Arabia. Y, por eso de que el mundo es un pañuelo, coincidió con mi vecino y amigo, de Soto d'Agues, Gustavo Prado. Nuevamente supimos la una de la otra. El Guadiana volvió a desparecer y no volví a tener noticias suyas, hasta que abrió el informativo con su nombre hace unas semanas.
Pues eso, a seguir mirando a ese puntito de luz y esperanza, y a continuar tarareando la canción que tanto le gustaba de aquella: "Voy camino Soria. ¿Tú hacia dónde vas?"





