domingo, 4 de junio de 2023

La Fiesta de la Democracia

Escribo estas líneas desde un colegio electoral de Sobrescobio. Viviendo desde el corazón de las votaciones, para las elecciones autonómicas y municipales, el ambiente que se respira entre votantes, miembros de mesas, interventores, apoderados... La paz y la tolerancia es la tónica general; al menos este día. Lo que no es poco.
Entrados en la rueda de la democracia, es una satisfacción comprobar que el ejercicio de este deber y este derecho fundamental, como es el del voto, se lleva a cabo con respeto y hasta con un cierto sentido del humor; el más inteligente de todos los sentidos, por la desdramatización que conlleva.
Guardo como una reliquia una fotografía de mi padre, que ahora tendría 95 primaveras, la última vez que ejerció su derecho al sufragio, acompañado de su Bárbara y de su nietín pequeñu. La intrahistoria de su alegría para madrugar y hacer el trayecto hasta el centro social de La Pedrera, en Soto de Agues, todo lo tiesu que la Gota le permitía, os lo podéis imaginar. La misma que, cada cuatro años, engrasaba y engrasa los resortes  de tantas personas coetáneas suyas (todavía quedan unas cuantas), que vivieron privadas durante tanto tiempo, de libertades y derechos fundamentales, y para las que alzar la voz en sentido contrario era una condena social asegurada, cuando no algo peor.
Siguen acudiendo a votar abuelos y padres, con sus hijos y nietos de la mano. Observo con ternura ese ejemplo sensato del deber ciudadano, que quedará para siempre grabado en la retina de las generaciones venideras. No hay mejor lección que un buen ejemplo.
Se me ocurre cerrar mi columna de este mes, este domingo con matices de primavera, con una fragmento de una poesía de Blas de Otero: "Escribo en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido la paz
y la palabra". Qué así sea, hoy y siempre.
Recién voy terminando con el número de palabras permitido, comentan por aquí que falleció Antonio Gala, que dejó para la posteridad una frase que también viene al pelo en épocas electorales: "Todo progreso que no sea humano, no es progreso"




 
 




 

martes, 2 de mayo de 2023

Lo que nos gusta de Meryl


«Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong.», comienza diciendo Karen Blixen (Meryl Streep), en Memorias de África.
Por  interpretaciones como ésta, cientos de declaraciones personales e inteligentes  consejos, esta actriz, que acaricia el alma con sus palabras y su forma de ser, se ha convertido en todo un referente para el gran público.
A punto de terminar la columna de este mes,   escucho la noticia de que Meryl Streep ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias las Artes. Borrón y cuenta nueva con lo que llevaba escrito. Los brotes verdes de la primavera, que por ahí iban los tiros, pueden esperar. Era de obligado cumplimiento dedicar unas palabras a una de mis intérpretes favoritas, y la de tantos, a juzgar por lo aplaudido de este fallo del Jurado. Nada más conocerse el mismo, las redes sociales se inundaron de elogios para la protagonista de La decisión de Shofie. A  pocas personas no les gustará esta mujer, de apariencia tan normal; dulce y fuerte al mismo tiempo.
Precisamente su normalidad es lo que hace de la galardonada un icono para quienes admiran a los seres humanos sencillos, a pesar de sus grandes cualidades.
Con 73 años, tres Oscar, y más de 75 películas en su haber, Mary Louise Streep no ha perdido ni su auténtica apariencia ni su verdadera esencia, aunque asegura no tener ya paciencia "para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere".

Puedo imaginarla fácilmente, no solo recibiendo el Premio Princesa con su peculiar sonrisa, sino también en la tertulia de muchas tardes en el banquÍn de mi casa de El Caalón, en Soto de Agues, tocándose el lóbulo de la oreja, como en una de sus más famosas representaciones, y motivándonos con uno de sus consejos míticos: "Coge tu corazón roto y conviértelo en arte".  

jueves, 2 de marzo de 2023

Somos memoria

Un año más, el ayuntamiento de Sobrescobio se une a la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres, cuyo origen no está de más recordar: Un 8 de marzo, de 1875, varios centenares de mujeres de una fábrica textil de Nueva York, protestaron y se manisfestaron por la desigualdad laboral respecto a sus compañeros. Las protestas desencadenaron una brutal represión, que terminó con el asesinato de 120 trabajadoras.
Algo hemos avanzado, al menos en los países democráticos del mundo. Pero no debemos distraernos de lo que nos cuenta la historia, ni olvidar que la consecución de derechos, de muchos de los progresos con los que contamos, les costó sangre, sudor y lágrimas a nuestras antecesoras. Acciones tan cotidianas hoy como tener una cuenta bancaria a nuestro nombre, votar, poder gestionar nuestra herencia o ir al chigre a tomar algo (por poner cuatro datos básicos), estaban totalmente negados para las féminas. 
Un grupo de mujeres coyanas, bajo la dirección de Marisa Vallejo, pondrá en escena el próximo 11 de marzo, en el centro cultural Vicente Álvarez, de Rioseco, una representación de mujeres y oficios de la primera mitad delsiglopasado, cuando muchos de sus sueños eran una utopía para la mayoría de nuestras ancestras. Y sus trabajos, esenciales, apenas reconocidos.
También la vida era más dura en todos los aspectos para los “paisanos”, pero nada que ver con la invisibilidad de las mujeres que, al menos de puertas para afuera, y en la mayoría de los casos también para adentro, debían silencio y sumisión.  Más aún en las zonas rurales.
Con ese panorama, y a pesar del mismo, a fuerza de “emporfiar” fueron ganando posiciones. Se rebelaron a su forma. Se unían para fortalecerse. Se juntaban para protegerse. 
Por otro lado, nuestras predecesoras con sus trabajos de los mil oficios, fueron un engranaje clave para que la sociedad en la que vivían continuase hacia adelante.
Desde el grupo de teatro creado en Sobrescobio, con motivo del mes de la Mujer, Les Emporfiaes, las recordamos con una pequeña representación de sus faenas, prestándonos las alas de nuevo. En este caso, las de la memoria.

martes, 14 de febrero de 2023

Corazón roto


¿Cuántas veces hemos dicho o hemos oído decir: "me duele el corazón"? Otras tantas se ha recibido la misma respuesta: "¡Pero si el corazón no duele!"

Pues sí, duele también físicamente. Los sentimientos de extrema tristeza afectan a la mente y al resto del cuerpo. Lo hacen con fatiga, afecciones en el sistema inmune, extremo cansancio, aumento de la tensión, arritmias, etc  Este fenómeno ha sido estudiado por especialistas y se le conoce como el síndrome del corazón roto. 

Esta dolencia puede ser tratada. Pero, en algunos casos, tiene un desenlace fatal. Hace pocos días, me contaron uno de ellos.

Hoy es el día que más corazones circulan por los mensajes privados, por los centros comerciales, por las redes sociales, por los dulces caseros, por los envoltorios para regalos....

Los rotos pasan más desapercibidos. Pero haberlos los hay, en muchas vidas y modalidades.

Buen día del amor para todos. Y, sobre todo, que no se rompa el corazón.


viernes, 20 de enero de 2023

Sol

 

Hace unos días, me sorprendió una noticia en los informativos: "Sol Villanueva presenta su libro, para contar su experiencia en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, relatando su dura enfermedad". Hablaba algo mal y caminaba despacio.

De inmediato volví a nuestro trayecto habitual, de pasos ingenuos, por los Madriles de los 80 : Facultad de Ciencias de la Información/Cea Bermúdez y viceversa.

 Compartimos años de juventud y esa esencia de "pueblu" que nos hacía entendernos mejor, por los matices tan diferentes a los compañeros urbanitas. Ella manchega y yo asturiana, también nos intercambiábamos acentos y costumbres distintas.

Después de muchos años sin comunicarnos, nos reencontramos a través de las redes. Y de nuevo perdimos el contacto.

Al toparme con la noticia volví a revivir nuestras conversaciones, las respectivas amistades y familias colaterales compartidas, nuestras visitas al Clínico, que nos quedaba a medio camino. Allí estaba ingresada su madre, con esa maldita enfermedad. Nuestros intercambios de apuntes y la preparación de aquel examen de Economía que se nos atragantaba y, al fin, logramos aprobar. Cada vez que escucho lo del "valor añadido" me vuelve la imagen de los problemas matemáticos que, nosotras, tan de letras puras, tuvimos que aprender a resolver para limpiar el curso.

Conocí su pueblo -Villarrubia de los Ojos-, que yo imaginaba como una aldea como la mía de Sobrescobio, cuando ella me hablaba de su pueblo. Pero era un "pelín" más grande, y muy distinto en paisajes y paisanajes.

Me sentí, con nuestras vidas ya más alejadas, orgullosa de ella, viéndola en su faceta de presentadora, aunque Sol solía decir, con la humildad que la caracterizaba: "solo se trata de mirar a un puntito de luz"

Más adelante, pasó una temporada en Arabia. Y, por eso de que el mundo es un pañuelo, coincidió con mi vecino y amigo, de Soto d'Agues, Gustavo Prado. Nuevamente supimos la una de la otra. El Guadiana volvió a desparecer y no volví a tener noticias suyas, hasta que abrió el informativo con su nombre hace unas semanas.

Pues eso, a seguir mirando a ese puntito de luz y esperanza, y a continuar tarareando la canción que tanto le gustaba de aquella: "Voy camino Soria. ¿Tú hacia dónde vas?" 








martes, 17 de enero de 2023

Desde el paréntesis de la incertidumbre


 Retomo mi blog. El mismo día que la borrasca Gerard nos recuerda que el invierno ha de venir. Que una cantante famosa alza su voz para canalizar su desamor. Cuando la guerra sigue azotando en el mundo y los aviones continúan cayendo del cielo, dejando en el aire nuevas tragedias. El tiempo en el que las conquistas sociales siguen dando un pasito p'alante y otro p'atrás, y el metaverso ha llegado para quedarse. El mismo blog que me ha dado alas desde sus inicios, que me permitió usar la herramienta de la palabra -la fesoria que mejor se manejar-, para llegar a tantas personas. El canal que me aportó la seguridad que en la cotidianeidad me falta, permitiéndome expresarme de la forma más valiente. Ese salvavidas que me ayuda a vencer miedos e inseguridades. Que me hizo verme en el espejo a través de las miradas de otros.  

Me reengancho a mi blog en la proximidad de mi 58 cumpleaños. Os cuento que vivo en un tiempo de incertidumbre, que en mi entorno más cercano estamos usando zapatos que en otras circunstancias piensas que solo calzan los otros. En mi día a día actual, atravesamos un campo de minas, jugamos al juego de la ruleta rusa con la vida, miramos el futuro con temor y esperanza al mismo tiempo. Atrapamos las buenas noticias que nos van dando los profesionales de las salas amarillas,como el más deseado de los tesoros. Enfín, nada por lo que no estén pasando millones de personas en el mundo con problemas de salud importantes.

Cuando no queda otra, tienes que extraer lo mejor de lo peor. Salir de la cueva del miedo y ser valiente. Porque ante la dificultad con mayúsculas solo hay dos opciones: Sacar ese coraje que tantas veces dudaste tener. Agarrarlo por el cuello y decirle de frente al destino: "Aquí estamos. No subestimes mi debilidad, porque tiene la fortaleza de la rama más flexible". O meterte en la cama, taparte hasta la cabeza y olvidarte del mundo, que también se hace en algunos momentos, pero solo excepcionalmente. Y seguir con las otras batallas paralelas. Porque la vida es eso.

En muchas ocasiones me preguntais por este mi blog. Lo tenía en un paréntesis, como mi estado actual. Fundamentalmente porque escribo por otras plataformas. Pero este lugar es como mi casina de Sobrescobio. Con les puertes siempre abiertes. Como las de la mayoría del vecindario. 

Por eso pensé que es posible que compartir esta nueva etapa en la que batallamos y de la que también aprendemos mucho, puede servir de algo a alguien. Defensora como soy de la importancia de las palabras como manos tendidas, como sanadoras de heridas, como ungüento para desesperaciones... comprendí que no podía quedarme con estas solo para mí.

Millones de gracias a quienes decidan seguirme en esta nueva andadura y a quienes nos acompañan en el camino real. Las personas que andan contigo cuando el senderu ye pedregosu, esas son...


miércoles, 5 de febrero de 2020

Inherit clothes from friends

En realidad, el título de esta entrada significa heredar ropa de los amigos, en su versión castellana.Pero en inglés queda más "cool", que dicen los modernos, y de paso atraigo vuestra curiosidad. Tranquilos, apenas domino ese idioma, pero hay anglicismos que se te graban a fuego de tanto repetirlos. Soy de la última generación que tuvo como idioma obligatorio el francés. Se me daba bien esa asignatura, aunque al no practicar mucho la lengua de Molière, también se me empieza a olvidar. Lo que sigo practicando es de la herencia de ropa de mis parientes y amigas. Ser la más pequeña y menuda de mis primas paternas, a la vez que haber nacido en una década  y en un lugar en la que la compra de ropa no era un derroche cotidiano, sino algo extraordinario -estrenabas por Ramos y poco más-, propició que siempre fuese la heredera de las prendas que mis parientas iban dejando atrás. Ya de adulta, cuando la opción y el abanico de ropa a tu mi alcance fue más fácil, seguí heredando trapos. Debe ser por aquello del "cuerpu de probe", que dice Emma. Vamos, que a algunas nos sirve lo de de las flacas, lo de las llenitas, lo de las altas, lo de las bajas, lo de las rubias y lo de las morenas.
Escribo esto porque hoy me topé con un artículo en el que hablan de la nueva tendencia de intercambiar ropa entre conocidos. Es más, en un artículo de El País puede leerse que heredar ropa es de personas de buen gusto. Pues muchas de mis conocidas y no debemos tenerlo buenísimo. Porque cada temporada vamos a "novedades García, Rodríguez, Suárez, Fernández... ", como así llamamos con humor según el apellido de quien nos pasa la prenda.
Por otra parte, llevando los intercambios de look a algo más masivo, y continuando con los anglicismos, escribe la periodista Charo Rueda en "Capeando la crisis":  Una nueva palabra inglesa ha venido a sustituir a nuestro trueque de toda la vida. Pero es lo mismo. Los llamados swap party son fiestas o reuniones de intercambio de ropa, accesorios y complementos para dar una segunda vida a aquello que ya no usamos.
También leía un día de estos que la reina de España comparte la ropa con su familia. Así que si observáis a Federica con la gabardina básica de su real tía, podremos pensar que lo hace porque comparte el buen gusto de Letizia; no creo que en su caso sea por economizar. Aunque... nunca se sabe, que lo cortés no quita lo valiente.Cualquier día organizamos una romería swap party  e invitamos a alguna reina...