domingo, 12 de junio de 2016

El Príncipe infiltrado


Todos los fines de semana, en el trayecto de Oviedo a Redes y viceversa, recorremos un buen trecho de carretera construida sobre las galerías mineras de la Cuenca del Nalón. "Aquí, en el Pozu San Mamés picó carbón  tu abuelo. Allí, en el Sotón, trabajaba su hermano de barrenista. En la mina de Llaímu, perdió la vida  el mayor de todos ellos, cuando tenía 18 años.  Es muy duro, sobretodo en el pasado, el  trabajo de los mineros; un ejemplo de lucha  y compañerismo laboral"  les repito, hasta aburrir, a mis hijos, que ya poco saben de la indiosincrasia minera. Otras veces,  les cuento un cuento de un Príncipe que fue minero...

Sucedió en el siglo pasado en la mina asturiana  de El Sotón, cuando en nuestro país imperaba la Dictadura franquista y en la Cuenca minera asturiana el sindicalismo reclamaba la nacionalización de la minas y la excarcelación de los detenidos políticos. El  Primero de Mayo de ese 1962 también las crónicas hablan de "un hecho admirable ocurrido en el Parque de Sama: los socialistas permitieron participar a los comunistas en uno de sus mítines".Qué cosas...  Por supuesto que  las redes sociales no podían dejar constancia de ninguno de esos instantes porque eran un universo aún por descubrir. De haber existido, la foto con el Príncipe minero hubiese sido viral.

Cuentan las crónicas de la época que Carlos Hugo de Borbón-Parma y Bourbon-Busset quiso vivir en carne propia la vida minera,  y comenzó a trabajar en el Pozo Sotón, con una identidad falsa. Se hizo llamar Javier, y alrededor de un mes fue un minero más. Dormía en la colonia residencial de la Plaza del Sotón, que con anterioridad había sido barracón y residencia penitenciaria -en la que a los trabajadores se les conmutaban penas por trabajo-, y formó parte de una plantilla de hombres que trabajaban en  condiciones laborales duras, y que picaban carbón y derechos con el mismo coraje.

Fue el último día de la estancia del tío-abuelo de Felipe VI,  cuando al salir de la jaula la prensa había invadido los exteriores de la mina, y el Candidato al trono de España tuvo que descubrirse, aunque algunos de sus compañeros ya sabían de su verdadero origen. Son los mismos que cuentan de él que era un joven sencillo,educado y simpático.  Enmendado el engaño,  esa última jornada en la Brigada de Camineros,  invitó a sus compañeros a comer al restaurante del pueblo casín de Coballes, negocio de referencia de la época, y ahora cubierto por las aguas del Pantano. Consta que pidieron fabada como plato principal y que el primo de Don Juan Carlos dio muestras de buen apetito -el trabajo duro suele abrirlo- y que repitió de ese primer entrante.

Pero qué sería de una buena  historia sin amoríos. Tampoco faltaron en ésta. El  "Sálvame" de aquellos años sesenta nos contaría que "Javier" tuvo amores con una chigrera de El Entrego. Nada que extrañar, porque el Príncipe tenía aires aristocráticos, aún con sus ojos pintados de carbón, y ese porte seductor en el que suele colaborar haber nacido en buena cuna, por mucho que nos neguemos al valor de la apariencia. Tampoco me cuesta imaginarme que la chica que visitaba en el bar entreguino lo hiciese dudar entre las princesas y las plebeyas, que ya sabemos que las segundas tiran mucho en nuestras monarquías. Y a buen seguro que le cantaría algo de la canción de moda ese año, "Amuleto de Cuatro hojas", con su porte de caballero inglés: "No quiero un trébol de cuatro hojas... tu amor vale todo el oro del mundo", emulando al gran Elvis Presley.

No le costó al Borbón congeniar con los representantes en estado puro de la lucha obrera -políticos, sindicalistas y trabajadores-, porque los Borbón-Parma eran el verso suelto entre la realeza europea. De hecho, el general Franco se deshizo en cuanto le fue posible de la saga, enviándoles al exilio sin piedad. Además, un cierto viraje al rojo teñía su sangre, de naturaleza azul. Como prueba, en las palabras que dejó escritas el Secretario General del Partido Comunista. Santiago Carrillo, reconocía que había establecido una estrecha relación con esta rama de los borbones, defensores a ultranza del carlismo, durante su estancia en París.

Carlos continuó con su aristócratica vida, primero de estudiante en prestigiosas Universidades y después como empresario de élite. Se casó con la Princesa Irene de los Países Bajos, con la que tuvo cuatro hijos y varios nietos -de los que algunos seguimos teniendo noticia por la prensa rosa, amarilla y demás colores-, y de la que posteriormente se divorció.

Aunque el auténtico cuento de hadas hubiese sido la vuelta de Carlos Hugo años después  al tajo negro, y que un anochecer de primavera se hubiese aparecido con una rosa roja para su princesa plebeya. Por supuesto que eso no sucedió, pero  en la visita guiada al Pozo Sotón,  nunca falta la mención a la estancia del Príncipe Obrero es esta mina asturiana. Así que observad bien a quienes os encontréis en vuestro itinerario cotidiano, que las apariencias engañan. Por otro lado, el rapport -un anglicismo muy utilizado en las clases de inteligencia emocional- ya véis que fue practicado cuando tampoco se era consciente de su utilidad. Ponerse en el lugar de los demás ayuda a entenderles y hacerse querer, aunque luego cada cual vuelva a su refugio; unos a los barracones y otros a los palacios...


Foto 1: Un primer plano del Príncipe Carlos Hugo de Borbón-Parma

Foto 2: Residencia de trabajadores en la plaza minera donde se hospedó el Dirigente carlista.

Foto 3. La imagen más emblemática del Pozo Sotón, por donde se bajaba en la jaula al interior de la mina.





jueves, 2 de junio de 2016

Amelia


Tiene más de nueve décadas vividas y "el pelo blanco de nieve", como dice una de mis canciones favoritas. Dueña, a su vez, de una memoria prodigiosa y un entusiasmo por la vida que la lleva a seguir apreciando la pintura, la literatura, las flores de su jardín, los juegos de palabras y las redes sociales. Pero, como no podía ser de otro modo en una persona inteligente, el sentido del humor es uno de los rasgos más destacados de su personalidad. De ahí que cuando afronta con toda naturalidad el tema de la muerte con su familia les cuenta que lo primero que le dirá a su marido, ya fallecido, cuando le llegue su hora, será: "Aníbal, ya estoy aquí, pero llego hecha polvo". Con todos ustedes, una joven nonagenaria cuya forma de estar nos hace un poco más llevadero imaginarnos nuestra vejez; porque en ella se confirma aquello de que "quien es realmente joven lo es para toda la vida".

Langreana de nacimiento, hija de un trabajador de Duro Felguera y la propietaria de una pequeña tiendecita, Amelia nació el año en que en Europa hubo cambios tan trascendentales como la instauración de la República en Grecia, el primer triunfo en Gran Bretaña de un Gobierno Laboral, los primeros Juegos de Invierno en Francia, el nacimiento de la radio en España o la Edad de Plata de nuestra literatura. En Asturias, un gran temporal azotaba la Costa de Gijón y la situación política en nuestro país daba paso a  la Dictadura de Primo de Rivera. Por otro lado, el carácter alegre de Amelia tal vez tenga algo que ver con que el Charlestón era el baile de moda de los felices años veinte. Para contrarrestar, Carlos Gradel ponía por esas fechas la nota melancólica con su famoso "caminito que el viento había borrado..." Pero ella se quedó con "Vereda Tropical" como su canción de cabecera: "Voy por la vereda tropical, la noche plena de quietud, con su perfume de humedad...". Su grupo musical favorito: la Masa Coral de Laviana, de la que la empresaria de la ferretería formó parte.

Cuando vi la foto de Amelia en el inicio de nuestra amistad virtual pensé que de algo me sonaban aquellos rasgos, ahora poblados de canas y alguna de esas cicatrices que se cobra la experiencia. Claro, era la mujer que tantas veces nos abastecía de "puntes de tazu, gomes y argolles pa les madreñes", parches para la bici, fiambreras para llevar la comida cuando íbamos a la hierba,   "fierros pa ferrar los gochos", rollo de alambre, lija para la cocina, repuestos para algún apero de labranza, cristales, quicios para las puertas, y un largo etcétera que mi padre solía ir a buscar cuando bajábamos los jueves al "mercau" de Pola de Laviana. Nunca faltaba en la lista de recados la visita a la ferretería más emblemática del Valle . Cómo no acordarse de su dueña, a la par que encargada, Amelia, que despachaba en el negocio fundado con su marido, en un mundo por entonces de paisanos, pero con  el mismo saber y desenvoltura que los del sexo opuesto; un espíritu emprendedor  que también la llevó a ser cofundadora de la Cooperativa de Ferreterías de Asturias (COFEDAS).

Décadas después, y cosas de la magia digital, Amelia me envía un mensaje contándome que le encanta leer mis pequeñas cosas y que le hago pasar muy buenos ratos con lo que se me va ocurriendo; algo así como el cuento de las mil y una noches, versión moderna y personal. Tasmbién me escribe muchas veces diciéndome que le gusta mi sonrisa, lo que me lleva a esbozarla siempre que me acuerdo de ella. 

Cuántas cosas se nos pasan desapercibidas de las personas que encontramos habitualmente en nuestro camino. Ahora sé que  la pequeña y única superviviente de tres hermanas, asimismo madre de tres hijos, nació el mismo año que Neruda escribió "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", con versos tan bonitos como: "... es tan corto el amor , y es tan largo el olvido".  Hoy pienso en la antigua dueña  de la  ferretería Galván como una mujer luchadora, culta, trabajadora, optimista, y muy querida por su familia. Vamos, lo que me gustaría ser a mí cuando pasen unos cuantos años, aunque yo no haya vivido dos Dictaduras, una República, un Guerra Civil, y este mes sabremos qué nueva forma de Gobierno. 

Amelia no es vieja. Transmite vida. No hay más que fijarse en su jardín, en los cuadros que pinta, en su consciencia de la actualidad, en su ilusión por disfrutar de cada día. Aunque nació en una época en que las mujeres carecían de casi todos los derechos, ella se empoderó -esa famosa palabra por la que ahora tanto se lucha- y fue una avanzada a su época. Me la imagino desafiando la moralidad de los años que le tocó vivir con su primera falda corta, sus decisiones  en el imperio de la ley masculina y la ejecución de su matriarcado a contracorriente. Educada en plena imposición de la religión católica, Amelia es una mujer de fé, pero de la buena. Su mente progresista y abierta no deja dudas de que le importan la libertad de ideas y los derechos ajenos.

Ahora disfruta de su jubilación entre rosas,  hijos, nietos,  tranquilos paseos por la naturaleza,  a caballo entre Laviana y Sobrescobio  y, cómo no, con el entretenimiento añadido de su ordenador personal. Con razón, entre las informaciones de su muro puede leerse: "una abuela moderna es aquella que cambió el punto de cruz por el punto com". Aunque estoy convencida de que ella saca tiempo para ambas cosas, y que tendría fuerzas, si llegara el caso, para levantar una pancarta en la que se leyera: ¡¿Que las mujeres mayores no podemos hacer qué?!. Por cierto, le encanta recibir visitas en su casa de Pola de Laviana, donde su estado físico y mental le conceden el privilegio de disfrutar de su mundo. Un poema que compartió hace poco en su muro de Facefook resume el resto de su actitud ante la vida; la misma que inicia cada día como si fuera el primero:



domingo, 29 de mayo de 2016

20. Os cuento qué el valle sigue verde

Escribo estas líneas desde un amanecer con el perfume de las primeras rosas de la primavera, todavía con perlas del rocío, con el murmullo del río que transita cercano, aún pletórico del agua invernal; y con el canto de cientos de pájaros, de los que solo acierto a distinguir tres o cuatro especies. Suena ya el gori gori de algún invertebrado que se adelanta al calor,  y no muy lejos el gallo de la quintana da la bienvenida al día con su chulería habitual. Una Mariquita que intenta pasar desapercibida entre las hojas -Catalina en mi lengua materna y Cocinélida para los Biólogos-, es la prueba real de que el aire es puro en el microuniverso que ha nacido.

Los sueños nocturnos todavía no se han despegado totalmente de la realidad a estas horas, difuminándose aún con ella. Cuántas veces lo soñado nos deja espejismos de realidad durante un tiempo.Miro al frente las montañas, las mismas de siempre que nunca amanecen igual, y pienso en lo que tantas veces comentaba mi padre en su auténtico idioma coyán: "Cuánta xente que ya nun está miraría pa eses penes". Bebo a sorbos pequeños ese primer café bueno, fuerte y verdadero -así como me gustan las personas- , cuyo aroma hace un rato que subió por las escaleras para invitarme a bajar. Apenas comienza la primavera -incluso algunos días de invierno- acostumbro a sentarme en la anteojana de mi casa de El Caalón, y saborear la sensación del tranquilo despertar cuando la vida de cada día empieza a desperezarse. En esos minutos sin precio saludo a algún vecino madrugador-qué guapo ese sencillo gesto de darse los buenos días-, me entretengo unos segundos viendo todavía "fumear" alguna chimenea, en la línea divisoria entre los coletazos del frío y los primeros calores veraniegos; o apreciando cómo en las viviendas cercanas comienza a bullir la vida con el olor de algún guiso temprano.

El cielo comienza a ponerse gris; había madrugado azul demasiado temprano, lo que posiblemente confirmará el refrán:  "sol madrugador y cura caleyeru, ni el sol calentará ni el cura será buenu". Las aplicaciones móviles para los pronósticos del tiempo empiezan a sustituir a la sabiduría popular, y si el teléfono informa de que lloverá a las doce del mediodía, es muy posible que así sea.

También ha llovido durante la noche y la tierra húmeda y caliente anima a crecer las hierbas; incluso las malas. El panadero llegará en breve, con ese privilegio de muchos servicios a domicilio, propio de los lugares pequeños. Junto al pan vendrán las noticias vía periódico. Hoy copará su portadas el partido de fútbol de ayer. La mayoría de la población se volcó con el opio del deporte de masas. Lágrimas y risas se fueron entremezclando hasta la madrugada. Las emociones unen, aunque sea por un balón que va y viene a los pies de unos chicos que les tocó la varita mágica de la fortuna. Guapos, ricos y famosos, con un solo lanzamiento certero con la punta de sus zapatillas, cuya marca calzan nuestros chicos a diario, remueven las entrañas de las grandes economías y las sencillas fortunas.

Os cuento qué verde está mi valle. Se lo cuento a todos los pobladores de mis cuentos antiguos, en los que me refugio cuando quiero creer que hay algo eterno de todos ellos. ¡Cuántos tonos de un solo color!: verde decepción, verde bondad, verde rabia, verde estupidez, verde ignorancia, verde dulzura, verde tristeza, verde desencanto, verde perdón, verde sensatez, verde inocencia, verde amistad, verde recuerdos, verde no me falles, verde me da igual...  Me detengo en esos capullos que se atreven a despuntar. Nunca son los mismos, como también se echan en falta las ausencias irreemplazables. Las golondrinas hace rato que comenzaron con los nuevos nidos. Sí, siempre vuelven. Porque la naturaleza sigue su rutina inmutable, sin hacerse preguntas. Una cría de gorrión  se posa confiada próxima a mi café. Qué privilegio el de poder confiar en algo o en alguien.













sábado, 23 de abril de 2016

Querida estrella fugaz

Hace unas semanas que no me visita la inspiración, a diferencia de otras temporadas que tengo que ir apuntando continuamente, y para que no se me olviden, cosas que se me van ocurriendo, en una libretita con marca publicitaria -sepeccialK-  que me han regalado. Se me resiste últimamente la página en blanco. Pero hace días que tenía empezada una entrada sobre aquellos que deseamos realmente. Hoy lo tengo más claro. Tal vez haya tenido mucho que ver en despejarme las ideas un curso de oratoria al que  he asistido a un curso de oratoria; ya sabéis, esa asignatura pendiente que una mayoría de nosotros tenemos. La falta de recursos, el sentido del ridículo, la creencia de que solo algunas personas está dotadas para hablarles a un grupo de seres humanos nos paraliza cuando nos surge la posibilidad de dar cualquier tipo de charla.

La oratoria no es una faceta reservada a determinados trabajos y profesiones. En cualquier momento de nuestra vida nos puede surgir la ocasión de enfrentarnos al gran público y el pánico puede impedirnos hacerlo medianamente bien. Todo se puede lograr. Hasta ser un buen orador. He aprendido tantas cosas en el curso impartido por mi amiga Mónica Pérez de las Heras -términos conceptuales aparte como PNL, Vak,calibración, raport... que también son importantes aunque suenen algo más fríos- que siento la necesidad de compartirlo con los lectores de mi blog; al menos la parte más entrañable.

Sencillez, humildad y corazón. Estas son las tres claves para hablar en público y que el discurso resulte seductor. Si conocemos bien el tema a tratar, no habrá ningún problema. Que la preocupación por que el sistema nervioso pueda delatarte no sea un obstáculo,ya que solo el uno por cierto de nuestro nerviosismo será detectado por el espectador. Por lo demás, hay trucos:: posición de neutralidad, mirada, silencios... que nos ayudarán enormemente en el intento.

¿Qué es lo peor que puede pasarte hablando en público?: morirte, y eso no es lo más habitual. Los demás contratiempos pueden ser suficientemente superados con la sencillez de unos recursos que la mayoría de las veces están relacionados con el sentido común.

Visuales, auditivos, kinestésicos, Cuánta información podemos obtener con tan solo observar al ser o seres humanos que tenemos en frente y el provecho que le podemos sacar al conocimiento de esos elementos de la personalidad. Me temo que, al menos estos primeros días en que tengo frescos los conceptos, voy a mirar a las personas que caigan en mi campo de los sentidos desde  otro puntos de vista. No os preocupéis los que podáis sentiros aludidos, también me quedó muy claro que "el mapa es el territorio", y que a nadie debemos juzgar estrictamente porque todos tenemos una mapa y un territorio que justifica la mayoría de nuestros comportamientos y actuaciones. que  De este cursos de oratoria en el que tanto he aprendido, una vez más me reafirmo en  cuánto desconocemos, y apelo a fomentar nuestra capacidad de entusiasmarnos y descubrir cosas nuevas independientemente de la edad o de la etapa vital que estemos atravesando.

Ya metida en terrenos más espirituales, quiero terminar hoy este pequeño repaso de mi paso por el mundo de la oratoria con una conclusión en la que también me he vuelto a reafirmar:  las cosas que realmente nos importan apenas cuestan dinero.Me explico, :la profesora  nos mandó llevar un objeto al que le tuviéramos especial cariño para una práctica en grupo. Ninguno de los asistentes al curso llevó nada de gran valor material. Todas las cosas tenían que ver con recuerdos, con momentos,con afectos: un camafeo, un anillo,una fotografía, un carnet de un abuelo, una llave, etc... Yo he llevado un pequeño elefante de trapo que representa para mí la bondad,la amistad y la superación. Algún día os contaré más sobre "Carlitos". Nada como los sentimientos comunes para unir a las personas y hacerlas empatizar. Asimismo nos quedó claro que el sentido del humor también es un gran aliado para mantener la atención del público dinámica. Sonrisas y lágrimas  para poner broche de oro a un seminario que se nos hizo corto.

Nadie como Obama, hoy por hoy la persona más poderosa del mundo, y considerado como uno de los oradores por excelencia de nuestro tiempo, para demostrarnos que esas cualidades citadas anteriormente -el sentido del humor, la sencillez, la humildad- son los mejores aliados para llegar a cualquier corazón y seducir a cualquier público.

No dudéis de que todos somos capaces de cualquier cosa. Lo dice Nick Vujicic, el joven que recorre el mundo dando conferencias sobre la superación personal y demás: "Si yo soy capaz de casi todo sin brazos ni piernas... ¿qué no podéis hacer vosotros". No le pidamos tantos deseos a las estrellas fugaces, sino a nuestra capacidad de superarnos cada día. Buen Día del libro; otro sencillo objeto que puede llenar nuestra vida de emociones y aprendizajes...





viernes, 8 de abril de 2016

Así soy yo

No, no es nada íntimo ni personal de lo que os voy a hablar, a pesar de que Pilar me haya puesto un mensaje para decirme que últimamente no cuento nada muy mío. Y no es porque el pudor para contar detalles de mi vida me haya bloqueado, ya que el recato es muy relativo;.

Así soy yo, en este caso, es el título de una canción por el que Francisco Rivera transitó ayer por los juzgados de Plaza de Castilla. El motivo es el litigio sobre la propiedad intelectual, por el que se le piden al hijo de la Pantoja  359.000 Euros. Paralelamente, y para no estresarse en exceso, Kiko prepara su despedida de soltero fuera de España, aunque seguramente nos enteraremos de todo como si la fiesta se celebrase en el portal de al lado, para conveniencia propia y deleite de los cotillas ajenos. El mismo espíritu de cotilleo fue el que me llevó esta mañana a parar la detener la aspiradora y escuchar a Lequio opinar sobre la separación de Mar Flores. Ella, guapa y rica como la que más, responde ante las críticas que "del pasado no se vive, se aprende". Sea como sea, parece que se termina el cuento de hadas -otro título litigiado por Fran Rivera- para una mujer que se dio a conocer al mundo como la historia con sus amores con el televisivo conde, el empresario Fernández Tapia y uno de lo hijos de la Duquesa de Alba. En contraste, "Quiero ser monja" es el nuevo reality que llega a nuestras pantallas.Parece ser que los votos de obediencia, pobreza y castidad llaman ahora a las puertas de algunas jóvenes. Ni tanto ni tan calvo.

El inicio de la campaña de la Declaración de la Renta coincide con los fraudes por evasión de impuestos en Panamá, por parte de conocidos personajes españoles. Así las noticias, los que pagan religiosamente comienzan a plantearse en serio la pregunta de si Hacienda somos todos. Incluso por la Redes ruedan chistes como el de ""todo sobre mi fraude", entretanto que   las alas que nos da el cine con Julieta de Almodóvar corre en paralelo con el vuelo bajo de la presunta realidad fiscal del cineasta manchego, entre otros cuantos y cuantas.

Asimismo, mientras que en las noticias políticas todo sigue de color gris marengo, tal vez por aquello de que se ponen precios imposibles a los tratos, porque a veces hay que comprar el inmueble y las ganas del vendedor,  la semana lloró a Manolo Tena y a Chus Lampreave, una mujer corriente que conquistó las pantallas por su normalidad. Quienes la conocieron de cerca dicen que se hacía querer, porque inspiraba bondad y candidez, pero que también era inteligente e irónica en las distancias cortas. En Oviedo se lamenta la muerte en acto de servicio de a un bombero; un héroe de los de carne y hueso. Será por eso que llueve tristón en la capital de Principado y las noticias dicen que en el resto de Asturias. Pero siempre nos quedará el mar o la montaña para avanzar.  "En la orilla del mar es más fácil soñar. Viendo las estrellas es más fácil soñar", que nos dejó cantado Manolo Tena.

miércoles, 6 de abril de 2016

Así nos ven: Redes, territorio con magia

Abril lluvioso, ventoso o soleado, no detiene la primavera  en Redes, como no se detiene esa vida tan ligada a la naturaleza de bosques y montañas que atrae a lugareños y visitantes. Es la magia de una tierra que se lleva siempre en el corazón, por aquello de las raíces, los recuerdos y los afectos. Y, como cantaría Víctor Manuel: "todas son como tú, pero no te pareces a ninguna". Por eso agradezco al periodista lavianés, Carlos Cuesta estas palabras para mi página, un precioso preludio de primavera. Así nos ve él:

Carlos Cuesta. Periodista.

Todo el perímetro del Parque Natural de Redes está sujeto a la realidad de la memoria, a esa memoria íntima que todo lo inunda y lo conserva con verdadera nitidez en la mente y en la retina del viajero verdadero. Su paisaje intenso, sus colladas, sus valles, sus ríos, sus gentes, sus pueblos, sus hoces, sus majadas, su esencialidad vital y  especialmente su alma perenne que atrapa en segundos al visitante accidental.
 Y hablar de Redes es adentrarse en viejos episodios cargados de recuerdos, volver a vivir historias de ámbito rural y montañés, descubrir entornos cautivadores y perderse por los innumerables caminos que jalonan esta bella y animada Reserva de la Biosfera. Y en verdad, Redes forma parte de mi vida, de mis sentimientos y de mi geografía sentimental ya que siendo un niño y acompañado de mi padre y de varios amigos montañeros recorrí los amables vericuetos de estos espacios silentes y boscosos, pude dormir en cabañas de pastores en la Vega de Brañagallones y a la hora del fuego nocturno observar el ambiente de parlamento, camaradería y familiaridad que existía en ese reducto de pasión y afecto entre cafés y el sonido lejano de las esquilas del ganado. Por todo ello, Redes es mi expresión sentida, mi contorno loable y una tierra que amo con nobleza, altruismo y esplendor.
  Hoy suelo acercarme a este territorio con frecuencia y disfrutar de esa naturaleza brava, de su explosión luminosa, del color ambiental, de sus ríos, sus alturas, sus roquedales y de esos momentos sosegados donde soltar una parrafada con los parroquianos-en la plaza del pueblo o en el viejo bar de la esquina- a la vez que te cuentan sus historias ganaderas y sus sensaciones envueltas en saber y esfuerzo cotidiano. Y Redes con su panorama de toque mágico y aceptación armónica, es lugar de equilibrio entre el propio paisaje y el paisanaje, siglos de coexistencia del medio y del habitante y todo ha llegado hasta ahora como siempre ha sido, natural, límpido, verde, acuático, complejo, etnográfico y pasional. Y ahí reside la fuerza y la grandeza de estos pagos del alto Nalón que buscan con ahínco ganar la modernidad sin perder su realidad ancestral y su momento de raíz rural con el aprovechamiento y explotación agrícola y ganadera.
  Y estos enclaves de los concejos de Caso y Sobrescobio-casinos y coyanes- tienen el halo de la atracción geográfica. Todo un monumento natural que está ahí presente y cercano para que el animoso viajero descubra paso a paso esas virtudes montañesas, esas viejas historias de filandón, esas leyendas en torno al fuego espiritual de las chimeneas en los difíciles y fríos inviernos, esos epigramas de la vida misma en estos lugares de linaje y manantial. Y por supuesto vagar por esos imposibles senderos ocultos entre la foresta amiga, observar esa fauna generosa, huidiza y dinámica, oler la poderosa flora de los hontanares y escuchar con devoción franciscana el murmullo impasible de los regatos y cascadas que inundan estos espacios de salud y amabilidad. Y después de rastrear picos, hoces y vegetación alpina se alcanzan pueblos  con sabor local enganchados a las rocas como Caleao, La Felguerina, Pendones o Bueres y más al llano como Campo de Caso, Bezanes, Rioseco o Soto de Agues, lugares de parada y fonda que invitan a dar un paseo liviano por sus callejas y plazas, todos ellos adornados con los típicos hórreos y paneras que ofrecen una singular visión del universo tradicional y autóctono de su arquitectura. Y si el apetito se presenta raudo, las casas de comidas de estos sitios de montaña ofertan al visitante con lo más genuino de sus elaboraciones. Y en esos cálidos locales nunca falta una sopa de hígado, un sabroso cabritu con patatinos, cordero al horno, derivados del cerdo como el picadillo con tortos o unas uñas estofadas, unos excelsos callos o la cocina de la venatoria, sin olvidar el queso casín de la zona, las compotas, las galletas horneadas, los borrachinos o el bizcocho casero. Un abanico comensal preñado de sabor, hechura femenina y platos de enjundia que hacen de Redes un lugar con la impronta de lo bien elaborado y las sensaciones de vivir una jornada poderosa y complaciente. Un paisaje, el de Redes, que parece de ficción pero que sin embargo es real como la vida misma y ofrece al viajero la fertilidad de una tierra abierta, magnánima y de fidelidad compartida. Esas son mis sensaciones de un territorio vivo, aguado, asimétrico, montañés, gentil, misterioso, habitable, sencillo, cinegético, turístico y hospitalario. 



Fotografía: Desde Faidiellu, de Carolina Gutiérrez García.



Lo que nos une...

A veces las cosas son lo que parecen: el tercero en discordia también quiere más. Pero,  lo que no puede ser, no puede ser y,  además, es imposible. Con esa sensación seguimos desde el pasado Diciembre. Sin embargo, lo que sí es posible es practicar el arte de la sencillez y la claridad en cualquier cara del poliedro que es nuestra vida,  incluida la política y la periodística.Ya nos lo decía un profesor: "hay que redactar las noticias como si se las contarais a vuestra abuela". No porque las abuelas fuesen tontas, sino porque a medida que se cumplen años las cosas se quieren más claras: o blanco o negro. No obstante, volvió a ser gris la fumata en el panorama político la pasada semana. Y así seguimos ésta. Ni si, ni no, ni todo lo contrario, interpretan la mayoría de los españoles tras la enésima reunión de fuerzas políticas para dar una solución en la formación de Gobierno. También hay quien tuvo la sensación, recién pasadas las películas sobre el Antiguo testamento, que se piden cabezas como la de Juan bautista en bandeja, a cambio de algunas danzas.. El caso es que Pablo  llegó con un libro sobre baloncesto para Pedro para comenzar a dialogar sobre lo que les unía. Asimismo, algo tendrá que ver también aquello de que hay que colocar el listón alto para ir bajándolo porque los planes no se cumplen tal como nos los plantemos la mayoría de las veces. Por lo demás, para quien no está muy metido en la nueva terminología política española, a voz de pronto lo del 171 o lo de a la valenciana, más bien podría sonarles a una nuevo postura del kamasutra o a una desconocida modalidad de arroz.

Nuevo quebranto en las arcas públicas, dice Pepa Bueno. Por aquello de lo rápido que se hacen viejas las noticias -y como fondo el sin vivir en que nos tiene sumergida tanta reunión a dos o a tres, según pinte- esta semana toca hablar de evasión de impuestos. Está claro que la avaricia rompe el saco, y que poco tiene que hacer la ética ante el instinto del más tengo más quiero, aún cuando "un hombre solo puede techarse con un paraguas",que tantas veces decía mi padre.. En efecto , lo que nos une suele ser mucho más de lo que nos separa, hasta en la mala praxis.

El tema de los refugiados, ahí sigue, como la noticia molesta que unos días tratamos de puntillas y otros con más atención. Creo entender,en las primeras informaciones de hoy, que la Unión Europea ha dado un pequeño paso supranacional para resolver la tragedia; unas medidas más humanas que intentarán evitar la verguenza de tratar a la mayoría de esas personas como prisioneros y que vulneran principalmente los sagrados derechos de la infancia

Escucho, por otra parte, que en España ha aumentado el número de suicidios causados por la depresión; la hermana pobre de las enfermedades pero el cáncer de las enfermedades mentales. Por eso, oír cantar a viva voz un bolero a una persona que lleva años sin hacerlo es un esperanzador comienzo para una mañana de invierno en primavera: "Y volver, volver,volver...".

Que tengáis un buen martes, a pesar de los quebrantos, de los Egos, y de lo variable del tiempo. El refranero sigue siendo sabio: "Quien por Navidad se asoleya, por Pascua quema la leña", aunque también podríamos quedarnos con aquel más cálido que dice: "Marzo airoso y Abril lluvioso traen a Mayo florido y hermosos". Sea como sea, "Abril, la primavera  amaneció....", que canta María Dolores Pradera.