domingo, 17 de enero de 2016

Las mariposas negras del alma

Siempre empiezo a leer las revistas y los periódicos por el final. Una manía como tantas que van aumentando con el paso del tiempo. Cosas tan nuestras que imprimen particularidad, que dice una de mis amigas del alma. Pero en esta ocasión los dedos me llevaron a abrir el dominical  al azar, justo por el reportaje titulado: "La depresión soy yo". Qué casualidad, tú me habías estado contando hacia unos instantes , mientras devorábamos casi con ansia una bolsa de esos frutos secos a los que llevamos un tiempo enganchados, que nada te hacía feliz . Que el mundo te suponía una pesada losa de hierro y había días en los que solo mover un silla te suponía un esfuerzo insoportable. Algo parecido a lo que decía Laura Hospes en el reportaje: "Llega un momento en el que abandonas la lucha y te ahogas... Y ya nada te importa. Solo puedes hundirte más y más...".

Y es que cuando las mariposas negras del alma atacan no dejan títere con cabeza. Si no se controlan a tiempo destruyen hogares, relaciones; vidas enteras... Hasta que uno mismo no se arma para combatirlas el remedio no existe o cuando llega es demasiado tarde. Se les suele dar de comer carnaza externa y se retroalimenta la tragedia. Las mariposas oscuras anidan en el corazón de quien las genera y se reproducen por miles, escarbando en lo peor de tu mundo imperfecto Uno se acostumbra a la infelicidad propia y ajena y se convierte en algo tan cotidiano que llega a parecer lo más normal.

Las consecuencias de la espiral depresiva son nefastas, porque es muy difícil dejar impecable un jarrón de porcelana desecho en mil pedazos. Los efectos de los bichos del alma producen rechazo y desesperación a partes iguales. Pero también una necesidad intangible e incoherente de sufrir para sentirse mejor. Y así la vida para ellos y para quienes están cercanos en sentimientos se transforma en un infierno, mientras que el resto del mundo, ajeno a tus desastres personales sigue rodando como si nada. Nadie puede ayudar a quien no quiere escalar para afuera en el pozo. Desaparece la empatía e incluso la culpabilidad por los efectos colaterales del daño causado. Por otro lado, quienes te rodean caen a veces, por desesperación e impotencia, en la crueldad hacia quien se retuerce en el fango de lo negativo.Las aguas en las que nadan este tipo de personas que sufren el declive se vuelven tas turbias y virulentas que se transforman en impasibles ante el dolor infringido a sí mismas y a quienes les rodean. No hay enfermedad peor que la que no acepta ser curada. De nada vale tener noventa y nueve cosas buenas porque la mala que hace el número cien lo embarra todo.La mejor hora del día ya no es para ellos la de ver la vida bullir, sino la de acostarse para meterse más profundamente en su mundo de oscuridad.

En paralelo, quienes viven el día a día de esas depresiones, sonríen, bailan, cantan, se ponen de punta en blanco algunos días; levantan su cabeza y salen a la vida como si nada malo les ocurriese. No es ausencia de sentido ni de consciencia de la realidad; y mucho menos falta de empatía; se llama resilencia, el arma más poderosa para avanzar a pesar de las contrariedades vitales.

Llegaba el ocaso y amenazaba la helada del cielo estrellado en la tarde de Enero. Me comparaste la imposibilidad de tocar aquella luna que apenas empezaba a salir tras las montañas con que tú fueses algún día algo más feliz. Pero no queda otra que levantarte mañana de nuevo, convencido al menos de que todavía hay para ti un abrazo cálido esperando para sanarte. Estoy segura de que las mariposas comenzarán a ser de colores si emprendes la lucha. Nada es fácil para nadie. Lo que cambia es la actitud ante la vida. No cedas al desencanto. Los días mejores pasan muy deprisa y, cuando quieras darte cuenta, habrás perdido lo mejor de ellos peleándote con gigantes que solo son molinos.


Imagen: Cuadro de las mariposas de Dalí.


jueves, 14 de enero de 2016

Noelia

"En mis noches de infancia, mi primera ilusión y mis cuitas de amor. Son recuerdos del alma. Una tarde me fui hacia extraña nación, pues lo quiso el destino...."

Mi primer recuerdo de Noelia   me conduce a verla sentada en una hamaquita rosa, donde su madre la colocaba mientras hacía las tareas domésticas en su casa de fin de semana de Soto; un lugar que sin ningún tipo de lujos siempre estaba reluciente, con las puertas abiertas y un plato de comida para cualquiera que llegase de visita; la mía era frecuente porque estábamos muy cerca y me encantaban las comidas que Mery hacía en días de verano. Si me esfuerzo un poco me llega el aroma de los buñuelos con un toque de canela que eran el postre por excelencia en aquellas sobremesas de vacaciones escolares, después de aquel primer plato de "fréjoles con patates" de nuestros minifundios, que ahora se ha convertido en un lujo para los amantes de la comida sana. De la mesa, con un colorido mantel de hule que permanecía instalada durante los meses de los días más largos en la anteojana de La Canella, como la magdalena de Proust, recuerdo las rodajas de limón con clavo que formaban parte de la decoración para espantar bichitos inoportunos en las tardes de calor. Apenas comenzó la pequeña Noelia -la última de tres hermanos- a recorrer sola los pocos metros que la separaban de mi casa del Caalón,  ya le decíamos: "eres igual que una vieyina". 

Ciertamente era espabilada y madura como pocas.Con la sonrisa siempre dispuesta -es de esas personas que al reír arrugan con toda la gracia su nariz- unos ojos grandes, vivos y oscuros, que ha heredado su hija Daniela, un cuerpo menudo -Ernesto siempre nos decía que las que crecimos poco teníamos "otru tantu baxo tierra"- y un remango de envidiar, cuando llegaba Noelia a nuestra casa, brillaba el sol. Cantaba mucho y "En mi viejo San Juan" era su melodía favorita, en el paso a una  adolescencia que comenzaba a llamar a su puerta,pero que no cambió para nada su esencia. Fue esa la época en la que más disfrutamos con ella de las excursiones a las montañas limitírofes. Alguna vez nos acompañó mi padre y nos alentaba, cuando ya no podíamos más: "¡Nerviu!",nos decía con su voz de paisano curtido en otras pendientes más duras.Y es así como continua su vida mi querida amiga, ahora que está en el ecuador de la cuarentena, se ha casado -intuyo que ha sido madura hasta para elegir bien a su pareja, lo que le aporta otro tanto  por aquello de que "quien no acierta en casar ya no tiene en qué acertar-, es mamá de una jovencita que apunta maneras de chica igual de espabilada que su progenitora y desarrolla un trabajo acorde con sus cualidades. No dudo que esos chicos que cuida en un piso tutelado no han podido tener mejor suerte porque, cuando me cuenta cosas de su vida laboral, detecto que pone en ella el corazón.

Leía hace poco que cada uno de nosotros tiene al menos trece personas -ya veis ese número tan poco valorado- que te quieren como eres, sin condiciones, en tus horas mejores y peores, y que te extrañarían mucho si un día desaparecieses de su vida. Solo por eso, continuaba el párrafo, ya uno tiene motivos para levantarse cada día. Son esas gentes a las que te une el famoso hilo invisible; indestructible y de la medida de toda nuestra existencia. En algunos casos te pasas meses, incluso años enteros sin verlas, pero las sientes cerquísima en todo momento; seguro de que su buena energía hacia ti te llega a través del tiempo y la distancia como si estuviesen a tu lado.Quizás a algunas de ellas nunca les hayas dicho abiertamente que las quieres, que las admiras, que forman parte de de cuanto eres, que te enseñan a crecer. Deberíamos de hacerlo de cuando en cuando,como nos aconseja siempre el sociólogo #Jordigranet en sus conferencias sobre la autoestima.

Noelia, que cumplió años esta semana, me pidió que le volviese a poner mi felicitación a través de las redes -hemos de reconocer que mucho han hecho estas ondas por la publicación de los buenos quereres-  ya que se había borrado la que la envié. Decía algo así como que era tan "guapa"que hasta uno de los mejores cantantes le había hecho compuesto la letra de una canción. Le contaba también que formaba parte de los mejores y los peores momentos de mi vida,  y que por eso y muchas cosas más le deseaba que todo le fuera bonito. Ya que hube de repetir lo escrito, le dediqué un poco más de tiempo en contárselo. Dado que la mañana de hoy me pilló sentimental -barrunto que los estrógenos comienzan con los estragos o quizás porque la nieve que asoma nuevamente me pone mostálgica - le escribo un poco más extenso cuánto la quiero, y le recuerdo una de esas frases tantas veces repetidas por nosotras: "eres de casa".

miércoles, 13 de enero de 2016

El pecho a demanda

"Lo mejor de ti en el mejor de los envases"

Hagamos el ejercicio de abstraernos de ideas preconcebidas, inclinaciones políticas e ideologías múltiples, que ciertamente es difícil por aquello de que la objetividad es una disciplina costosa. Dado el paso: ¿qué os parece la ya viral instantánea de Carolina Bescansa dándole de mamar a su hijo -no ha sido la primera- esta mañana en el Congreso?. Ramoneda decía en la Ser que, aunque el gesto es simbólico, también es prescindible. Para otros cuantos la anécdota no fue más que puro postureo y para algunos otros fue un acto reivindicativo y solidario. En lo que están de acuerdo los opinantes es en que el niño de la política es un santo, puesto que no lloró durante las cinco horas del arranque del nuevo ciclo parlamentario.

Partiendo de que yo he sido de esas mamás "a demanda" -le di el pecho a mi hijo pequeño hasta los cuatro años y cada vez que lo solicitaba- , y que estoy convencida de los beneficios de la leche materna administrada durante  el mayor tiempo posible, así como de la importancia de facilitar la tarea a las madres que opten por la ese tipo de alimentación, la postura  de la Diputada no me acaba de convencer porque el escenario no es realista.

Hago un inciso para contar que el haber amamantado durante un tiempo largo, me permitió ahorrar en antibióticos, insomnios, y lloros de muy diversas procedencias. Con el segundo, ya estaba en boga lo de dar el pecho a petición del pequeñín , y vaya que si cundió. Asimismo ese contacto tan especial con tu hijo al darle de mamar es un vínculo tan tierno para ambos que te deja un vacío circunstancial el día que se interrumpe. En mi caso el culpable de la ruptura fue una infección de anginas aún cuando,como bien me dijo el médico de cabecera, ya no procedía sentirse culpable por el destete.

No dudo de las buenas intenciones de Carolina para concienciar de la necesidad de la auténtica conciliación de la vida familiar y laboral de las mujeres, que aún deja mucho que desear.  De hecho ha sido apoyada por algunas hembras de otros grupos políticos,con lo que queda patente la transversalidad de las opiniones en este caso. Ni tampoco pongo en cuestión que este gesto lleve consigo la necesidad de volver a poner el tema encima de la mesa, que desde luego se consiguió, además de dar pie a las múltiples ocurrencias por las redes , que los chistoso digitales con poco tienen bastante.Pero la puesta en escena no fue la más convincente. Por cierto, y  por asociación de ideas, qué lejos quedan ya aquellas críticas, algunas sin piedad, cuando Carma Chacón desfiló embarazadísima ante los militares. Y eso que el niño aún no lloraba.

Menuda opereta se montaría si todas las Señorías en edad de amamantar decidiesen llevar a sus pequeñines al Hemiciclo. Ya no digo nada si cada profesora llevase a su clase a su bebé o cada médico a su hijito a la hora de la consulta de Cardiología. Y ya no digo nada de la cajera de un centro comercial en estos días de rebajas o la redactora de un informativo de televisión en un directo...

Dado que  las señoras diputadas tienen una estupenda guardería a su servicio, un buen sueldo -incluso los de Podemos- para pagarse una cuidadora y la posibilidad de solicitar la baja por maternidad que tantas luchas costó conseguir, pienso que lo mejor sería poner toda esa energía innovadora en luchar por los derechos de esas mujeres que, partidarias de amamantar o no, aún deben de pleitear por ellos, amén de conseguir una red de guarderías más amplia y asequibles. Buenas noches sin acritud; todo lo contrario, tan dulces como la leche materna.

jueves, 7 de enero de 2016

El exótico hotel Marigold

"El único fracaso de verdad es no llegar a intentarlo. Y el éxito se mide por cómo afrontamos la decepción, ya que siempre llega" (El exótico Hotel Marigold).
Hacía tiempo que no veía una película con unos mensajes tan bonitos. En realidad, confieso que hacía mucho que no veía una película entera. La tarde de ayer estaba apropiada para ver cine, aunque fuera en pantalla casera. A veces buscas excusas para no salir a pasear por alguno de esos senderos en los que cada día encontramos un color nuevo, aún cuando si hay un chubasquero, un paraguas y unas botas no hay motivo para declinar la caminata. Pero la lluvia de ayer sugería una especial nostalgia que te invitaba a perderte en lugares más recogidos, tapaditos con esa manta adquirida en la conocida tienda n´´ordica  El abanico de filmes era grande, pero me detuve en el Hotel Marigolg como cuando te seduce un libro por la primera frase, su portada, la cara de su autor. O quién sabe si simplemente por lo bien que narraba el espacio del tiempo meteorológico la presentadora de turno -vientos de agua para la tarde del Día de Reyes-  dando paso a la película que invitaba a apuntar sus frases desde el minuto uno.

Un grupo de ciudadanos británicos de edad avanzada viajan a la India para disfrutar de los años que aún les quedan por vivir. Los siete jubilados tienen en común la urgente necesidad de un cambio. Su aventura comienza cuando se juntan en el peculiar hotel Marigolg, dirigido por un joven indú, gran filósofo entre alguna de sus muchas cualidades. A partir de entonces, la vida de los protagonistas se irá llenando de sugerentes aventuras, inimaginables descubrimientos, exóticas amistades y sorprendentes cambios.

Además de mostrarnos el país Indú en todo su esplendor de luz, color y alegría -primera lección: en la India siempre se cabe-  fuera del estereotipo de un lugar rebosante de miseria y castas insalvables, la comedia dirigida por John Maddem y protagonizada por actrices y actores como Judi Dench, Maggie Smith, Bill Nighy, Dev Patel...  es un canto a la posibilidad de comenzar una nueva vida a cualquier edad y en cualquier lugar, además de optimistas pinceladas de sentido del humor. Asimismo el argumento nos da a entender que el entretejido de las relaciones humanas no entiende de edades, clases sociales o diferencia de sexos.La película nos adentra en la necesidad de encontrarnos a nosotros mismos -cerca o lejos de nuestras raíces-por aquello de que "a veces lo que acaba pasando es mejor de lo esperado".

Tal vez haya quien tache de endulcorado el argumento, pero no es para nada incierto que las personas mayores tienen para ofrecer mucho más que sus canas, sus arrugas o su voz cansada. Solo hay que darles la posibilidad de enriquecerse y enriquecernos con unas vivencias a caballo entre la experiencia y lo que aún pueden aprender y disfrutar. Porque como dijo alguien una vez: "Al final todo saldrá bien, y si no sale es que aún no es el final".

lunes, 4 de enero de 2016

¿Navidad de miel o de hiel?

La Navidad va llegando a su fin, para disgusto de algunos y alivio de otros cuantos. El disfrute de las fiestas es proporcional al estado del ánimo, de los recuerdos y de las vivencias personales. Ya se sabe que de la miel a la hiel solo hay una letra de diferencia, y es inevitable que los adornos navideños vayan perdiendo su brillo y su color con el paso de los inviernos.
Pero, mientras haya infanciias, siempre habrá un motivo para simular que creemos en la magia y que hay ilusión en nuestras miradas.
Como siempre ocurre en fechas puntuales, los centros comerciales están abarrotados en los comienzos de Enero.. La música navideña, esa que dicen que les cuesta más de una depresión a los empleados, invita al consumo. Cada año hay un regalo por excelencia. Esta temporada las estadísticas cuentan que se llevan la palma los drones. Aunque también empiezan a proliferar las sorpresas menos tangibles: un viaje, una aventura diferente, un vale para algo con lo que siempre hemos soñado pero que nunca nos decidimos a hacer, etc...Sin embargo, leía hace un momento por las redes que el mejor regalo es el tiempo y la demostración que se dedica a quienes queremos. Aunque uno no excluye lo otro. Sea como fuere, el valor del regalo está en saber qué le gusta al destinatario y ese tiempo exclusivo que dedicamos en adquirirlo.
Hablando de regalos, ayer viví una pequeña anécdota que me dio para escribirla. En esas mesas que ponen los grandes almacenes para envolver -si no eres un poco hábil hay envoltorios irregulares que te quedan como una chapuza- miré de reojo a un señor de avanzada edad que daba vueltas a su paquete y no veía forma de dejarlo medianamente envuelto. Por una esquina no le entraba el obsequio y por otra se le salía. Me puede el sentimiento cuando veo a una persona mayor en situación desvalida -por aqullo de que me recuerda a otras personas cercanas- y me atreví a decirle que yo se lo envolvía. Solamente hacía falta coger un trozo de papel mayor y unos dedos con menos artrosis. El regalo consistía en dos paquetes de café de marca blanca y un producto de limpieza de esos que está en el montón de las ofertas. Me dio ternura pensar que tal vez el destinatario o la destinataria considerase eso un gran presente.o que el señor que hacía la ofrenda era cuanto tenía para regalar..Lo dicho,la intención es el alma del regalo. Que recibáis muchos obsequios de aquellos que hacen brillar los ojos, y sobretodo que disfrutéis de esas pequeñas cosas que no se compra con dinero... Buen comienzo de día, de semana, y de año

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Querido Antón

"El vieyu ye Melchor, el prietu Baltasar  y el del camellu coxu que va en medio ye Gaspar..." (Villancico de Asturias)

Querido Antón: Aunque sé que ya no crees en los Reyes magos -de hecho estoy seguro de que hace unos años que estiras la inocencia, unas veces por interés y otras porque cuesta renunciar a que existe lo mágico- te escribo esta carta por aquello de que tu mamá trata de argumentarte, no siempre con el mismo poder de convicción: "existe aquello en lo que uno verdaderamente cree". Así que hazte a la idea -y seguro que no te costará mucho- de que un año más preparamos nuestro viaje para cumplir con el pedido que nos estáis enviando los más pequeños de ese Paraíso Natural, como también llaman al lugar donde vivís.

Esperamos llegar la noche prometida, a pesar de que habremos de cruzar tierras movedizas desde nuestra Persia- ya sabéis Irán, Irak, Egipo...- donde hay niños que empuñan de verdad esas pistolas de juguete que tanto os gustan a los chicos, aún cuando la mayoría de vuestros papás os educan en el pacifismo más absoluto. Asimismo podría contarte que por algún punto de nuestras geografías cercanas a las mamás no les está permitido coger su coche solas ni para desplazarse a enviar la carta al correo ordinario. No hace tanto, aunque tú no habías nacido, que en vuestro país ocurrían cosas similares.


No habéis cambiado en algunas cosas, si he de fijarme en los catálogos que recibo vía superficies comerciales y grandes jugueterías. Aún cuando mi vista es ya milenaria, apenas sin mojar un dedo para pasar página -una mala costumbre que en ocasiones transgredo- los colores me llevan veloces a los apartados correspondientes: aspiradoras, cocinillas, sillas para bebés, bicicletas Hola Gatita y demás en llamativo rosa. Más adelante toda una saga de juguetes masculinos: camión del hombre araña. mega láser, auto strike, huevos metedor, megazord samurai, en azul marino, celeste o rojos intensos; de nombres imposible que hay que anotar irremediablemente . Así, año tras año, y caiga quien caiga en el Gobierno de turno o en las altas instituciones mundiales.Ya no digo nada de las distinciones de gustos si nos metemos en el terreno de los videojuegos, de hazañas bélicas en su mayoría; universo masculino por excelencia. Hasta en el apartado de lo educativo y lo práctico se acentúan las diferencias con las carátulas de destroyers y Violetas. Por supuesto, con las excepciones que confirman toda regla.


En lo que habéis avanzado para bien es en aceptar sin prejuicios otras razas -en vuestros mundos de fantasías infantiles ya hay muñecas y muñecos de todos los colores; hasta de otros planetas y dimensiones- lo que me lleva a reafirmarme en que tus amigas ya no quieren ser las dulces y sumisas princesas ni vosotros el príncipe al uso. Y hasta es de cierta lógica -el ser humano es más influenciable de lo que parece- que estos últimos años Nelson Mandela y Obama hayan tenido mucho que ver en las preferencias raciales Y ya no digo nada lo que han hecho en favor de nuestra piel algunos deportistas,cantantes y actores famosísimos. A pesar de vuestra corta edad, ya habéis tenido tiempo a comprender que lo de menos es el lugar de procedencia o el color de la piel. De lo contrario, ¿cómo ibas a encargarle tus mayores deseos a un grupo de Reyes, entre los que destaca el negro -tu preferido, lo sé- ni dirigir la dirección de la carta a un país con una cultura tan diferente?. En eso lo niños sois bastante más listos que los adultos. Lástima que esa clarividencia para lo esencial se vaya perdiendo con el tiempo.

Por otra parte, y tal como está la actualidad, los más ingeniosos sacan chistes hasta del mismísimo infierno y se pregunta cómo van a dejar en la negra noche a tres magos en camello, procedentes de Oriente y con cientos de paquetes sospechosos. ¡Los cojones!, concluye el chiste, y disculpa por el taco; aunque yo sé que no te pillará de sorpresa ni te será de malas influencias si nos atenemos a lo espabilados que nos estáis saliendo ahora los niños y niñas. Y,desde mi modestia opinión, cosas y casos peores habéis tenido ya tiempo de ver y aprender,  que no se le pueden poner puertas al campo y,de igual modo que tenéis más acceso a muchas cosas buenas, no podemos impedir que lo malo también se os cuele por cualquier rendija.

Pero,a fin de cuentas, crédulos o incrédulos, todo el mundo espera por ese regalito especial. Algunos obsequios apenas serán desenvueltos porque lo mejor de un regalo, fundamentalmente para quienes tenéis muchas cosas, suele ser su antesala: la espera, el enigma y el envoltorio. Ganancia para los herederos de esos vuestros objetos que se reciclan para los niños que tienen menos y se conforman con lo de segunda mano. Ya ves, hasta los Reyes Magos nos hacemos irremediablemente clasistas si queremos agradar a todos: Juguetes de primera para los más pudientes y juguetes estrenados para quienes deben priorizar en otras cosas de más necesidad. También hay papás que nos están comunicando que se quedarán sin su regalo con tal de que a vosotros no os falle el vuestro. Esto me lleva a recordar a unos niños de la Posguerra de vuestro país que se asombraban de que sus padres nunca tuviesen hambre y les cediesen a ellos su torta de maíz en la cena...


Llego a la conclusión de que hay algo genético en los gustos por sexos, máxime cuando nuestro duende escucha a lo largo del año a través de las paredes de vuestras confortables casas -no malgastéis, no obstante, mucha luz ni mucho agua, que la naturaleza se desangra y los sueldos de vuestros progenitores tampoco aumentan en la medida que las tarifas de estos lujos cotidianos- expresiones de vuestra boca de niños recién estrenado el uso de razón: "los hombres no lloran, riegan". Aprovecho para decirte, mi querido Antón, que los hombre también lloran, y mucho. La rabia y la impotencia por injusticias más o menos cercanas y otros asuntos imposibles de solucionar, les sacan en ocasiones lágrimas más negras que el carbón de esos mineros de tu tierra que saben mucho de luchas.De hombre a a hombre -aunque sea mago a veces me quito el traje- también te diré que las chicas tal vez lloren más veces y con menos disimulo, pero el dolor es al mismo para todos y todas, que dirían esas mujeres de ahora que se pelean por las palabras, probablemente porque la batalla por sus objetivos comienza en las cosas más pequeñas.

Hablando de injusticias, no tengas en cuenta si no te llevamos ese juego que te pides para mayores de 18 -sabemos que has borrado lo de dieciocho, pero como ya te comenté apenas empecé con la presbicia- aunque a tu vecino del pueblo con dos años menos se le aparezca el juego de matar zombis a cañonazos en su zapatilla. Son tratos de opinión ente nosotros y los papás, y hemos de ceder para que algunos sigan poniéndonos hierba para nuestros camellos, muy a nuestro pesar. Cosas de adultos son también los problemas de aduanas para cruzar ciertos animales "exóticos" que incluis en vuestras listas.

Te mando un regalo anticipado en forma de consejo: que disfrutes de tu niñez, en la que si se tiene el cariño  de quienes os rodean, lo de menos es el juguete; ya sabes cuanto os divertís en esa preciosa aldea rodeada de montañas donde vas con frecuencia, con tan sólo jhacer castillos en la arena quesobró de una obra en vuestra quintana: una sana libertad que solo tienen los niños que disfrutan de lugares como el vuestro; donde también tenéis el privilegio de escuchar las casi mágicas historias de las personas más mayores sobre cómo se alegraban cuando les llevábamos una bolsita con "ablanes turraes" o una caja de lápices de colores . 

Y este año, ya ves,  creerás muy especialmente en esa estrella que brillará más clara que nunca sobre vuestra casa. O eso es lo te dice tu madre, que todos sabemos lo que le gusta imaginarse cuentos que acaben bien...

Con todo mi afecto, el "prietu" que siempre te habla al oído la noche de Reyes: Baltasar.

PD: El receptor de la carta dice que casi está por volver a creer...

lunes, 14 de diciembre de 2015

El escorpión, la rana y el castor

Una persona estúpida es aquella que cuando comete una acción "jode" a los otros, pero también a sí misma. Las personas inteligentes son las que cuando cometen una acción benefician a los demás y a ellos mismos. ¿Qué somos?. O... ¿Tal vez seamos de todo un poco dependiendo de las circunstancias?. Enfín, para bien de la mayoría, mejor que predomine lo segundo.

Érase una vez un escorpión que quería cruzar un río, pero no sabía nadar. En su misma orilla divisó a una rana -su presa favorita-, aunque en esta ocasión pensó en la víctima como una medio para su fin.

-Señora Rana: ¿Sería tan amable de llevarme en su lomo para cruzar el río?, preguntó el alacrán con voz seductora.

El batracio, que no era ajeno a la nociva personalidad del escorpión, aunque incapaz de negar un favor, le respondió dubitativo:

- Te cruzaría con mucho gusto, pero temo a que me claves el aguijón.

- ¡Oh!, nada de eso.¿Cómo voy a hacer algún mal a quien me ayuda tan desinteresadamente?, le argumentó convincente el escorpión.

-Está bien, súbete a mis espaldas y así no te ahogarás, le contestó la confiada rana.

Cuando iban por lo más profundo de las aguas, el escorpión,  incapaz de renunciar a su personalidad,  le clavó el pincho, y ambos murieron ahogados.

Mientras contemplaba la escena, una castor, que previamente había declinado la petición del arácnido, tallaba una cartel en la madera de un tronco en el que iba leyéndose: "Cuidado con el escorpión que siempre traiciona".

Moraleja: Entre la estupidez de la rana y la maldad del escorpión, que mata para que otro no viva, siempre está el término medio de la inteligencia del castor... Pero, si llegados al final del cuento, os habéis  identificado con alguna de las partes negativas no desistáis en superarlas; a ser empático en la justa medida  también se puede aprender. Sin olvidar que hay ciertas personas con tal grado de vileza que lo único que podemos hacer ante ellas es alejarnos.

Esta es una adaptación  de esos pequeños cuentos que uno conoce cuando se topa con personas que siempre
aportan algo positivo en la vida de los demás... En este caso, la conferencia de Jordi Grané en las Escuelas Dorado de Sama de Langreo, en el 1V Encuentro de las asocianiones y el voluntariado "de la mar a la montaña". con motivo del Día de los Derecho Humanos, y su charla sobre la felicidad, la estupidez y las acciones positivas, nos ha cundido mucho  ¡No seamos estúpidos!