viernes, 4 de mayo de 2012

Las madres que los parimos....


"Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene..." (José Martí)

Aunque hay una frase muy bonita que dice que "no hay cuerpo más bello que aquel que la maternidad ha deformado", el caso es que quienes lo hemos experimentado seguimos empeñadas en disimular curvas excesivas. No tiréis a la basura lencerías antiguas porque ahora son moda vintage y solución para muchos vestidos ajustados. Ante la imposibilidad de cumplir opciones como dietas o ejercicio físico, cabe la alternativa de la faja. Decía esta mañana Jaime Cantizano en la radio - de eso parece que "entiende" mucho el guapo peresentador- que esa criticada prenda femenina vuelve a estar de última moda, haciendo perfecto lo imperfecto.

Sin embargo...¿Quién  ha dicho que quisiéramos ser perfectas?. Sólo mujeres con unos hijos que son para siempre nuestra responsabilidad y a quienes amamos por encima de todas las cosas. Para todo lo demás, hembras cotidianas, con los multiples oficios que nos va enseñando la vida a fuerza de venturas y desventuras. Algunas están especializadas en tareas por las que son remuneradas y otras muchas se quedan  en la anécdota de la empresa que supone su existir.

"Altas,  bajas, guapas y feas, buenas y malas, y algún  que otro días sólo cansadas", que dice la canción. Pero fisonomías, personalidades y estados de ánimo aparte, la profesión de madre se nos da en los genes por añadidura. Posiblemente no desempeñemos siempre de manera correcta el papel exigido; sin embargo en lo esencial, el amor desinteresado y los mejores de los deseos, las mamás no tienen cotejo. Es una condición sin ensayos previos la de querer a tu descendencia, aún cuando no todo es de color de rosa, ni  tan siquiera celeste algunas veces.

Una señora me contó un día que sólo había envidiado una vez a alguien, cuando hacía unas semanas que se había ido su madre: a todos aquellos que aún la conservaban.


Incluso para quienes no conciben fechas concretas para la demostración de afectos,  os recuerdo que ninguna mujer está exenta de la necesidad de que la quieran un poquito más... Y, de recibir un regalo material, que no sea menaje para el hogar, ni siquiera una faja, sino ese "objeto" de deseo al que una mayoría solemos renunciar casi siempre...







jueves, 3 de mayo de 2012

Simplifica y ganarás


"Haz que el barco de tu vida sea ligero, cargado sólo con lo que necesitas: una casa familiar, placeres sencillos, uno o dos amigos que merezcan tal nombre, alguien a quien querer y que te quiera, un gato, un perro, y una pipa o dos, suficiente comida y el abrigo necesario, y un poco más de bebida de la que precisas, porque la sed es cosa peligrosa". (Jerome Klapka) 

¿Por qué nos produce un efecto relajante, además de un sentimiento de libertad, el desprendemos de esas pertenencia  inútiles que ocupan innecesariamente un sitio importante y acarrean desorden a nuestra vida?. ¡Qué bien estamos esos atardeceres en los que nos detenemos a mirar lo ligero que han quedado alguna estantería, armario o cajones varios que nos llevaban invitando a liberarlos del caos desde hacía un tiempo!.

Hay un libro -Simplifica tu vida- que releo de cuando en cuando. Una joya para quienes no somos excesivamente organizados o constantes en la distribución de nuestros enseres y nos sentimos agobiados cuando nos supera el desorden. Este manuscrito de Elaine ST. James nos acerca de manera práctica y clara al arte de aviarse para hacer nuestra existencia más fácil y sencilla.

"Eliminar los chismes y los cachivaches que desordenan su casa, su coche, su oficina y su vida supone dar un paso de gigante en el camino hacia la simplicidad. Para iniciar el programa de reducción del desorden, siga un pequeño lema: Si no lo ha utilizado durante un año o más, deshágase de ello",comienza el primer capitulo de esta obra, dedicado a la casa, en el que también podemos destacar algunos otros apuntes como el uso de bandejas para cualquier comida o bebida que salga de la cocina o en la inutilidad de hacernos acopio de más objetos de los que realmente necesitamos o no aportan algo práctico a nuestro trajín diario. "Necesitamos tan poco que, en realidad, siempre podemos prescindir de algo", señala la narradora.

El estilo de vida, las finanzas, el trabajo, la salud, la vida personal, temas especiales para mujeres (Hace unos años una peluquera me contó que cada mujer tiene, por lo menos, un peinado favorecedor, fácil de mantener, adecuado para su tipo de pelo y estructura facial . Ahora, en lugar de los veinte o treinta minutos que tardaba antes, tengo el pelo limpio y listo para salir en cinco minutos) y la simplicidad pura y dura son el resto de los asuntos tratados desde el más práctico punto de vista.

Otro de los apuntes con el que coincido del manuscrito es la sugerencia de levantarse una hora antes de lo estrictamente necesario. "Si nunca ha tenido la oportunidad de disfrutar de la calma previa al amanecer, le aconsejo vivamente que lo experimente mañana mismo. Le maravillará la riqueza, la paz y la sencillez que puede añadir a su vida", promete ST James cuando habla de lo positivo de esa hora adicional.

Hoy me he vuelto a acordar de ese documento de cabecera al decidir mi  ascenso al trastero, que  llevaba unos meses  reclamando mi vena simplificadora. Aunque, como también puede leerse en uno de los apartados de la escritora norteamericana "lo más fácil para mantener su vida libre de trastos es adquirir el hábito de no acumularlos". Seguramente muchos de vosotros no os veréis en la tesitura de aplicar el método de Eleaine porque -en algunos casos me consta- lleváis la disciplina como bandera. Para los que necesitéis de consejos, os recomiendo este catálogo para el orden y la suprema excelencia que es la sencillez, pero sin olvidar nunca las palabras de Einstein: "Hay que simplificar las cosas tanto como sea posible, pero no más...".

Podría añadir que también es importante organizar de forma inteligente nuestros pensamientos. Ese arte de echar a un lado lo que inútilmente nos atormenta.Vaciar la copa para volver a llenarla, parafraseando a Bruce Lee. Aprender a dar  la justa importancia a cada problema sería el gran secreto para comenzar a vivir sencillamente por dentro. Ligeros de equipaje, recordando a Machado.  .

miércoles, 25 de abril de 2012

Haberlas haylas...

 "La magia es un puente que te permite ir del mundo visible al invisible y aprender lecciones de ambos mundos..." (Paulo Coelho)

Cuenta la leyenda que en las noches de San Juan la magia puede palparse, aunque la única certeza es que  el crepúsculo de hoy representa el preludio de atardeceres cálidos, olor a hierba seca, aguas seductoras  y días más despreocupados. En Asturias las leyendas sobre las Xanas y los efectos mágicos de las "fogueras" son el punto de partida para imaginar que hay otros mundos de fantasía. En la madrugada, bajo el manantial, siempre es posible que nos espere el amor, si adentrada la noche un búho nos sugiere el camino. También es tiempo de quemar lo negativo. Un momento como cualquier otro para comenzar de cero. Nada  mejor que el exhuberante verdor en el principio del verano de los valles norteños y el sonido de sus arroyos para retomar la vida.

 Desde que los griegos acudieran al templo del Dios Apolo, en la antigua ciudad de Delfos, para consultar cuestiones que les preocupaban, pasando por viejas lecturas en las vísceras de animales, hasta los más sofisticados estudios matemáticos y astronómicos con esa misma intención, la magia continua siendo el hilo conductor al que se agarran quienes confían en salidas encantadas para horas inciertas.

 De "nenes" nos gustaba adentrarnos en el futuro buscando respuestas a lo que sería nuestro porvenir más lejano. Emulando a los adivinos "profesionales", los objetos esotéricos nos hablaban de aquello que queríamos oir. Nos llegaría la fortuna de la mano de un héroe de película, un trabajo con  prestigio , unos hijos de anuncio y un paraíso por hogar. Casi nunca nada desagradable nos hacía temer la parte menos amable de nuestra existencia. Luego, fuimos adaptando los hechos. El príncipe es posible que no sea tan valiente, la casa algo más sencillita  -pero casa al fin y al cabo-, y los hijos... los mejores porque son los nuestros. El trabajo, dada la actualidad, mejor no mentarlo. .Sin mencionar otros futuros, mucho más trágicos e inimaginables que se fraguaban en la lejanía de alguna vida, y que ya os conté en los inicios de este blog.

Aunque la ciencia no acepte la adivinación del futuro, en lo paranormal, como en Dios, se cree o no se cree;  y los más escépticos miran de reojo el tema por aquello del  "haberlas haylas...". En plena vorágine tecnológica, las páginas de futurología están en las primeras listas de lo más visitado. Cartas del tarot, péndulo,astrología, quiromancia, runa (ya practicado por los celtas), ching (de origen chino)... ofrecen todo un mundo de conjuros y visiones para quienes necesiten que la línea de su destino sea conocida con anterioridad.

Las casualidades, unidas a lo lógico de los hechos y de las voluntades colectivas y personales,conducen a que los pronósticos den en la diana. A María le aventuraron que su relación de pareja haría aguas en cuatro años. Cuando faltaban dos meses para la temida fecha descubrió que su pareja la venía engañando desde unas cuantas estaciones atrás. Más que cumplirse la magia se cumplieron las estadísticas que reflejan que hay un porcentaje considerable de amores que no son eternos; esencialmente si se cruza en el camino de un cincuentón inseguro una explosiva hembra con pocos escrúpulos a la hora de desestabilizar vidas Cabe también  la remota posibilidad de que se hubieran enamorado.

Más asombrosa es la historia de un muchacho que, hace unos setenta años, salió por primera vez de su aldea  asturiana para hacer la mili en la otra punta del país. Allí una exótica pitonisa le aseguró cuando todavía no había conocido mujer alguna , leyéndole la palma de su mano, que se casaría con una chica veinte años mayor y uno de sus hijos nacería con una enfermedad rara. Se cumplieron las palabras de la gitana de grandes ojos al pie de la letra; incluso que la madura compañera le sobreviviría. El caso de Manuel se hizo leyenda, a pesar de que las coincidencias pudieran ser las únicas culpables.

Los escépticos están convencidos de que cualquier hecho puede ser posible en nuestra biografía. Lo que llamamos suerte o su contrario, fatalidad, tiene cabida en la vida de cada cual desde los caminos más inverosímiles. Seguramente siempre habrá un realista porqué en el devenir de los acontecimientos; pero siempre habrá quienes aseguren que todo está escrito en las estrellas. Y, a medio camino, están las opiniones que se decantan porque todas las vivencias se componen de suerte, voluntad y deseo.

"Sabe más el diablu por vieyu que por diablu", dice un refrán de mi aldea., o "Nosse te ipsum" -conócete a ti mismo-, como está escrito en el templo de Delfos. La experiencia, la inteligencia emocional, la observación profunda, el conocimiento interpersonal hacen mucho más por la retransmisión de pensamientos  y otros pronósticos varios que la más excéntrica de las magas. Pero lo que casi puede palparse físicamente es la positividad que aporta la presencia de determinadas personas cuando rozan nuestras vidas, en las que también irrumpen energías de las que nuestra postura más acertada será la de alejarnos discretamente.

Y para que en vuestra existencia siempre flote la magia blanca del misterio positivo "sobretodo tened ante vosotros un ferviente amor..." (Pedro 4,8). Como habrá quien poseyéndolo aún necesite de otros sueños,   continúen leyendo que "la literatura es magia, es aparecer entre la gente sin estar físicamente, es entrar en las almas sin tener que abrir la puerta..." (Cieri Estrada).


Fotografías: Panorámica desde Soto de Agues, por donde suelen andar mis sueños, un anochecer que podría ser el de la noche más corta..


Autor de las imágenes: Pablo González Gutiérrez.





viernes, 20 de abril de 2012

Mucho más que un premio...

"Demos gracias a los hombres y a las mujeres que nos hacen felices  Ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestros espíritus". Will Rogers (actor estadounidense).

¿De qué modo mostrarse emocionada por un momento de pequeña gloria sin parecer cursi, infantil o empalagosa?. Siendo de las que celebro hasta cuando toca "lo jugao" en esa Primitiva que mi compañero de fatigas lleva sellando con los mismos números todos los jueves y sábados desde dieciséis años atrás, cómo no sentir gratitud hacia aquellas personas que me han ayudado a ganar este concurso de relatos.

De cuantos coqueteos he tenido con el mundo de los certámenes literarios con "A veces mirando nubes..." es la única ocasión en que he quedado en primer lugar. Como en casi todo, los puestos destacados se me resisten. Tan sólo segundos ó terceros premios en algún concurso infantil, y a las puertas de la selección en algunos más. Así que hoy siento entre mis manos al Planeta de mi vida. "El que no se conforma es porque no quiere", siempre habrá quien diga, convencidos asimismo otros de que algunos contrincantes lo habrán hecho mejor que yo. Tal vez, de haber sido consciente de la repercusión, me hubiese esforzado con otro tipo de relato menos personal. Pero los hilos del destino me han llevado hasta esta tarde contando el humilde bagaje de algunas de mis vivencias.

"El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos", dice la famosa frase de la película Casablanca. Nuestro mundo actual ofrece un panorama poco alentador y yo no puedo evitar estar hoy contenta, pudiera decir emulando la mítica cita.  Algun@s de mis seguidores sois conocidos, a otros me permito llamaros amig@s, sin olvidar a los que forman casi parte de mi familia. También me gustaría que llegara de algún modo un trocito de esas gracias a quienes, bien por recomendaciones de terceros o porque les ha llegado mi historia por cualquier otro cauce,  me han votado y se han molestado en plasmar sus opiniones. Nunca serán suficientes porque, como acertadamente dejó escrito Jean La Bruyere "sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud...". Y, hasta las críticas, que supongo también habrá unas cuantas, espero saber aceptarlas con elegancia.

Me vais a permitir que mi último párrafo de hoy sea para dos personas especiales alejadas de este universo de Internet. Mis padres. En su mundo sencillo, contemplando esas montañas -de las que  mi amiga Isolina  me reprocha no poder separarme-, no hay cabida para el wi-fi, pero sí para aguantar juntos compartiendo sus recuerdos y disfrutando aún con sus gentes de ese trozo de paraíso que les vio nacer  hace más de ochenta años.

Una amiga siempre me dice que, a la mayoría de las personas, no debemos hacerles saber las cosas buenas que nos pasan. Os podéis figurar por qué. Yo le digo que, para tranquilidad de los que no se alegran de lo bueno, nunca se tiene todo lo que se desea, y hasta es posible que, a veces, cuando nos es concedido, tampoco era eso lo que andábamos buscando. "Si quieres ver a Dios reir, cuéntale tus planes", dicen los creyentes...

Pero, hoy la entrada no podía ser otra porque "la gratitud en silencio no sirve de nada".   (G. B. Stern).


Fotografía : Servidora ante una esas casas con alma (El Infiestu), al final del recorrido de la Senda Verde, en Soto de Agues (Asturias).

 Autora de la foto: Lucía Gutiérrez García


miércoles, 18 de abril de 2012

A mal tiempo... buena cocina





"¿Por qué casi siempre nos da por hacer rosquillas caseras en días lluviosos?" 



Los meses de vientos de agua ofrecen tardes propicias para encerrarse en la cocina a elaborar esos platos pendientes. Solemos decantarnos por los dulces en días grises. Todo lo que contribuya a un ambiente cálido es lo que más reconforta en estos días en que la nieve coquetea por las montañas cercanas y sopla el cierzo y las tramontana. Luego cada quien acompañará esas delicias con el "líquido" que más le sea propicio.

Ya habrá tiempo para los arrepentimientos por los abusos con los dulces y sus componentes. "Que nos quiten lo bailao", después de habernos pasado unas horitas concentradas en el placer de elaborar esas apetitosas pastas, unas irresistibles magdalenas, unas "casadielles", el pastel de tres chocolates de la
última receta adquirida -que para algo tienen que valer los numerosos blogs de cocina que circulan por la red- o los atractivos bombones artesanales. El posterior orgullo que nos produce el agrradecimiento de los comensales -el nuestro ya fue dejándose entre prueba y prueba-  bien vale unas cuantas tades de amenazadores nubarrones .

Claramente lo expresó Ferrnan Point: "No se  puede cocinar bien si no se pone en ello el corazón. Por encima de todo se trata de reunir en torno a la mesa sentimientos de amistad y de fraternidad". La seducción de un plato elaborado en casa, y expuesto a los comensales con la intención de una delicatessen, tiene tanto recorrido como el alma de su autor@. Y el sabor a mantequilla frresca, a vainilla, a canela, a cacao... nos ofrecen el aroma de quien ama todo cuanto hace.

Esos postres cuya elaboración solemos postergar para días en los que "no está para otra cosa" -utilizo el plural mayestático por comodidad
expresiva ya que la preparación de platos dulces no es precisamente lo mío- cambian el sentido del tiempo y hacen posible que se reviertan las horas de grises melancolías en aromas a cocinas vivas, recuerdos tradicionales y ambientes adecuados para las delicias del paladar . Incluso se dice que para los ricos de ahora uno de los mayores gozos es comer un auténtico postre artesanal; tal vez porque haya cosas que todavía no se pueden comprar con dinero.

La alquimia de los trabajos en las cocinas, lugares en la actualidad con lo fundamental para sentirse como el obradorio del mejor cheff, tiene algo de sagrado. A nadie le puede sentar mal degustar uno de esos manjares de los que alguna de mis amigas son especialistas. Además, como dice una de ellas, autora de una singular dieta: "no puede ser malo para un metabolismo equilibrado la sensación de felicidad que produce comer en armonía lo que unas manos elaboraron y presentaron con sus mejores intenciones... La felicidad es imposible que engorde".






Entre hornada y hornada un vistacito al ordenador, compañero ya inseparable de nuestras hazañas; hasta las culinarias... Y, si es para esto, que siga silbando el viento .... ¡Buen provecho!







Imágenes de postres hechos por algunos de mis amigos y amigas ; además de alguno elaborado por el "cocinitas" con el que vivo...


Continuará...






martes, 17 de abril de 2012

Algunos libros que van marcando nuestra vida...


“En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás”. Jackes Benigne Bossuet

He de reconocer que el abuso de Internet me ha privado bastante del hábito de la lectura. Me obligo a leer ahora, cuando antes del fácil acceso a las atractivas ofertas del ordenador era mi distracción favorita. Los días de regreso a ese lugar donde el wi-fi  no me es "voluntariamente" posible me reconcilio con la lectura tranquila.

Desde los primeros ejemplares de Andersen y los hermanos Grinn -Blancanieves, Cenicienta, El Patito Feo...- (Claro que ahora se les está dando un giro diferente a muchas historias clásicas infantiles porque afortunadamente vamos inclinándonos por versiones nuevas,como que Cenicienta no quería un Príncipe, solo unos zapatos y una noche libre),  pasando por toda una gama de libros infantiles y juveniles (Colmillo Blanco, Los Cinco, Mujercitas,  La Historia Interminable, el  Principito, Nacida Inocente, Iglús en la Nieve) ; incluso alguna novelita de CorínTellado que le sustraía a mi madre...),  hasta  el último, "Camino de Hierro", de Nativel Preciado (la búsqueda de la verdad de uno de tantos abuelos que sufrieron la injusticia de la ignorancia y la crueldad;  acompañadade la visión filosófica de la vida de su apasionada nieta) han pasado por mis ojos incontables historias, aunque sin duda alguna muchas menos de las debidas.

Como ocurre con las personas, hay libros que no te enganchan. Es posible que algunos de ellos sean cerrados para siempre sin avanzar más de las veinte primeras páginas. Otros son devueltos después de que se haya leído el final, saltándote las doscientas treinta hojas que separan la introducción del desenlace. Soy de los que nunca leo nada por la fuerza. Ó me persuade el contenido ó se vuelve a su lugar de procedencia; ya sea biblioteca pública ó privada. Eso sí, nunca suelo "tirar" cualquier historia escrita. En el momento de hacer el ademán siento como si echase a la basura un montón de sueños.

Pero una vez que me enamoro de un libro, ya no lo olvido jamás. No sé si será casual, pero en mi haber de lecturas predomina la literatura femenina.  Isabel Allende ( La Casa de los Espíritus, El Paso de los Días, De Amor y de Sombra...), Simone de Beauvoir (La Mujer Rota), Carmen Rigalt (Mi corazón que baila con espigas) , Maruja Torres (Mientra Vivimos), Dolores Medio (Nosotros los Rivero, Diario de una Maestra, La Última Xana...) Elvira Lindo (Tinto de Verano), Mamen Sánchez (Agua del Limonero) , Angeles Caso (El Peso de las Sombras), Rosamunde Pilcher (Septiembre), Victoria Holt (Mi Enemiga la Reina), Muriel Barbery (La Elegancia del Erizo), Philippa Gregory (La Reina Blanca). Deborah Moggah (Por Amor a Sofía). Elaine St.James  (Simplifica tu vida ). Almudena  Grandes (Los aires difíciles). Rosa Regás (La Canción de Dorotea, Sangre de mi Sangre)). Pasiones Romanas (María de la Pau Janer). Ángeles Maestretta (Mujeres de Ojos Grandes) e incluso me he acercado a algún poema de Teresa de Ávila (¡Ay, qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel estos hierros en que el alma está metida...!) . Son algunos de los tomos que han cobrado vida en mi imaginación. Ejemplares de estilos tan diversos como las necesidades vitales de los variados momentos de nuestros ciclos existenciales.  Qué maravillosa magia hay encerrada entre las tapas de una novela. Cada persona que le brinda la oportunidad de ser abierta descubre un mundo diferente, unos rostros únicos, unos paisajes nuevos, y unas sensaciones hechas a la medida de sus deseos, sus vivencia y su estado anímico.

"Cien Años de Soledad", de Gabriel García Márquez, se llevaría el primer puesto de entre mis preferidos escritos en masculino. También repaso ahora historias como la Fortuna de Matilda Turpin (Álvaro Pombo), los entretenidos relatos de Vázquez Figueroa, la Regenta (Alas-Clarín). El Camino (Miguel Delibes). John Boyne (La Casa del Propósito Especial). El Palacio de los Sueños (Kadaré). Capítulos sueltos de nuestro ejemplar Quijote ("Se va a la plaza del Nunca por la calle del Ya voy...) ;asímismo del primer libro impreso, esa gran Biblia, que da para interpretaciones ateas y religiosas ("No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción. Mateo 6, 34). Enfín,otro pequeño microunuverso para clasificar, que constituye un insignificante granito de arena entre  las ofertas universales que están a nuestra disposición para reflexionar, soñar, reir,llorar aprender, imaginar, y explorar mundos nuevos. Paraísos a los que también me acercan poetas como Machado ("Caminante no hay camino, se hace camino al andar...), Miguel Hernánez  (Volverás a mi huerto y a mi higuera por los altos andamios de las flores... A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas compañero del alma, comapañero..."). También Benedetti, entre otros cuantos,  ("Me sirve tu mirada que es generosa y firme, y tu silencio franco sí me sirve. Me sirve la medida de tu vida....").

Esta sí que sería la entrada de nunca acabar si continuo rebuscando aquello que he leído y que sigue siendo un punto de apoyo que siempre está dispuesto a enriquecer tu particular historia; porque en todo momento habrá algo que aprender a través de palabras que alguien sabe o supo tejer para que cada uno de nosotros les diera infinitas formas y sentidos. Por último, podemos estar seguros de que "en algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para dar sentido a la existencia". (Miguel de Cervantes).



martes, 27 de marzo de 2012

Parirás a tus hijos... ¿con dolor?


"Y Dios le dijo a la mujer: Parirás a tus hijos con dolor..."
(Génesis 3, 16)


No sería de recibo interpretar como una maldición ineludible la célebre cita bíblica. Ningún parto, sin embargo, está exento de unos momentos más o menos largos de dolor. Siempre escuché de boca de las mujeres más veteranas -entre las que irremediablemente empiezo a encontrarme- ese deseo repetido hacia sus congéneres preñadas: "¡que tengas una hora corta...!".

Hablábamos hace unos días de partos en uno de los coloquios que compartimos alguna tarde de sol. Y es que el instante del alumbramiento -ya sea el primero, el único o el quinto- se convierte en el más inolvidable de los momentos para aquellas que han sido madres.

Cada nacimento es incomparable. Por consiguiente, las vivencias que cada hembra aporta de esa experiencia sublime son tan variadas como las mujeres que la viven. Un buen caldo de cultivo, por otra parte, para el origen de las más variopintas anécdotas de paritorio, donde los también sufridores varones tienen mucho que contar. Hasta una nueva corriente de opinión habla, además, de una camuflada violencia en obstetricia, de la que hay numerosos testimonios, aunque hoy no estén reflejados en mi entrada.

 "Practique con ella la respiración que les han enseñado en los ejercicios preparatorios", le dijo la matrona al esposo de una amiga en los minutos previos al desenlace. Se lo tomó tan en serio el atribulado padre que, durante unos segundos, se le cortó la respiración. Vamos, que se pasó de punto con tanto soplido cortito. La segunda vez -y la última supongo- que entró en la sala de partos el padre de mis hijos se puso, además de la correspondiente bata, gorro y zapatillas antisépticas, unos guantes que se encontró cerca de esos accesorios. "Los guantes no creo que vayan a hacerle falta", le advirtió irónicamente el ginecólogo.


La anestesia epidurall legó a la vida de las parturientas como un salvavidas para el desgarrador dolor de las últimas contracciones. Tiene no obstante tantas defensoras como detractoras. "¿Quién se saca ahora una muela sin dormir previamente la encía?", argumentaba una de las afines a ese avance de la medicina. Para otras, se anula la sensibilidad del momento crucial del nacimiento y se hace inapreciable ese relajante momento del trabajo hecho.

Una de las razones por las que me decidí tener a mi segundo hijo -por supuesto no la más importante- fue por las bondades de las que hablaban las conocidas que habían experimentado la sedación a la hora de parir. En la primera revisión ginecológica ya dejé firmado mi consentimiento para que me administraran la famosa inyección. Que fuera de domingo y de madrugada me imagino que pudieron ser las únicas razones por las que se les pasó por alto a los responsables de mi historial aplicarme el calmante en el momento preciso. Por lo que hube de experimentar de nuevo un parto "natural", que aún transcurriendo con normalidad tiene un punto de dolor que se antoja insoportable.

Aunque me imagino que  la cosa de parir ahora es coser y cantar comparado con los riesgos y penurias por las que habían de pasar las mujeres de otras generaciones. María tuvo a su segundo hijo en una humilde cabaña del valle verde donde cuidaba sus cabras. Justo cuando los dolores de parto apuraban pasó por su puerta una mujer que la ayudó en el trance. La madre coraje ya había reservado un cubo de agua cristalina y  la única pieza blanca de algodón que había entre sus pertenencias. Fue todo el material quirúrgico utilizado.Una vez nacido el niñito, la campesina dijo a su partera: "Muchas gracias. Puedes marcharte que ya me las arreglo sola".Encerró a sus animales, envolvió a su bebé en una raída mantita y bajó a la aldea en busca de algo menos de escasez.

Entre miseria o entre algodones; con las más avanzadas prácticas o los métodos naturales, la culminación del embarazo no está libre de algún dolor físico y de preocupación por el normal desarrollo de los acontecimientos; desvelos que comienzan desde el momento de la concepción y ya , de un modo u otro,no cesarán cuando tienes hijos. Aún así, cualquier madre repetiría cuantas veces hiciese falta ese momento mágico de ver al pequeño o la pequeña por vez primera entre sus brazos.De igual manera que también repetiría aspirar la fragancia de ese olor -único en el mundo- de la carne de tu carne recién parida.La vida ya no podrá ser imaginada desde entonces sin ellos. Las hay que repetimos y algunas -cada vez menos- forman familias numerosas, a pesar de que en el crítico momento un suspiro de derrota hace repetir a una mayoría: :"no tengo más...". De ahí lo escrito por Jorge Devrabo: "Nunca en la vida estuve tan deprisa tan lleno de relámpagos negros, como ahora que ha muerto tu sonrisa, y están con tu dolor todos los fuegos..."

La parte masculina cada día está más integrada en el proceso del embarazo: se familiarizan con ecografías, cinturones de monitorización, gimnasia preparto y demás términos de obstetricia, llegando a la recta final casi con la misma sensación de preñez que su compañera. El fomento de la asistencia al parto les hace sentirse sobre manera parte integrante del proceso, a la vez que comprenden mejor el especial momento por el que pasan las madres de sus hijos. Por uno de ellos (Rubén Maldonado) fue escrito este bello poema: "...Y un día de fiesta ,tal vez domingo, abrirás tu cuerpo a un llanto pequeño, y en tu regazo amamantarás a un niño con tibia fragancia de un amor profundo"



Imagen 1: Mujeres coyanas bajo la ovetense estatua de la Maternidad, "La Gorda".
Imagen 2:
Sandra Fernández Gutiérrez, en la recta final de su embarazo.