miércoles, 18 de abril de 2012

A mal tiempo... buena cocina





"¿Por qué casi siempre nos da por hacer rosquillas caseras en días lluviosos?" 



Los meses de vientos de agua ofrecen tardes propicias para encerrarse en la cocina a elaborar esos platos pendientes. Solemos decantarnos por los dulces en días grises. Todo lo que contribuya a un ambiente cálido es lo que más reconforta en estos días en que la nieve coquetea por las montañas cercanas y sopla el cierzo y las tramontana. Luego cada quien acompañará esas delicias con el "líquido" que más le sea propicio.

Ya habrá tiempo para los arrepentimientos por los abusos con los dulces y sus componentes. "Que nos quiten lo bailao", después de habernos pasado unas horitas concentradas en el placer de elaborar esas apetitosas pastas, unas irresistibles magdalenas, unas "casadielles", el pastel de tres chocolates de la
última receta adquirida -que para algo tienen que valer los numerosos blogs de cocina que circulan por la red- o los atractivos bombones artesanales. El posterior orgullo que nos produce el agrradecimiento de los comensales -el nuestro ya fue dejándose entre prueba y prueba-  bien vale unas cuantas tades de amenazadores nubarrones .

Claramente lo expresó Ferrnan Point: "No se  puede cocinar bien si no se pone en ello el corazón. Por encima de todo se trata de reunir en torno a la mesa sentimientos de amistad y de fraternidad". La seducción de un plato elaborado en casa, y expuesto a los comensales con la intención de una delicatessen, tiene tanto recorrido como el alma de su autor@. Y el sabor a mantequilla frresca, a vainilla, a canela, a cacao... nos ofrecen el aroma de quien ama todo cuanto hace.

Esos postres cuya elaboración solemos postergar para días en los que "no está para otra cosa" -utilizo el plural mayestático por comodidad
expresiva ya que la preparación de platos dulces no es precisamente lo mío- cambian el sentido del tiempo y hacen posible que se reviertan las horas de grises melancolías en aromas a cocinas vivas, recuerdos tradicionales y ambientes adecuados para las delicias del paladar . Incluso se dice que para los ricos de ahora uno de los mayores gozos es comer un auténtico postre artesanal; tal vez porque haya cosas que todavía no se pueden comprar con dinero.

La alquimia de los trabajos en las cocinas, lugares en la actualidad con lo fundamental para sentirse como el obradorio del mejor cheff, tiene algo de sagrado. A nadie le puede sentar mal degustar uno de esos manjares de los que alguna de mis amigas son especialistas. Además, como dice una de ellas, autora de una singular dieta: "no puede ser malo para un metabolismo equilibrado la sensación de felicidad que produce comer en armonía lo que unas manos elaboraron y presentaron con sus mejores intenciones... La felicidad es imposible que engorde".






Entre hornada y hornada un vistacito al ordenador, compañero ya inseparable de nuestras hazañas; hasta las culinarias... Y, si es para esto, que siga silbando el viento .... ¡Buen provecho!







Imágenes de postres hechos por algunos de mis amigos y amigas ; además de alguno elaborado por el "cocinitas" con el que vivo...


Continuará...






martes, 17 de abril de 2012

Algunos libros que van marcando nuestra vida...


“En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás”. Jackes Benigne Bossuet

He de reconocer que el abuso de Internet me ha privado bastante del hábito de la lectura. Me obligo a leer ahora, cuando antes del fácil acceso a las atractivas ofertas del ordenador era mi distracción favorita. Los días de regreso a ese lugar donde el wi-fi  no me es "voluntariamente" posible me reconcilio con la lectura tranquila.

Desde los primeros ejemplares de Andersen y los hermanos Grinn -Blancanieves, Cenicienta, El Patito Feo...- (Claro que ahora se les está dando un giro diferente a muchas historias clásicas infantiles porque afortunadamente vamos inclinándonos por versiones nuevas,como que Cenicienta no quería un Príncipe, solo unos zapatos y una noche libre),  pasando por toda una gama de libros infantiles y juveniles (Colmillo Blanco, Los Cinco, Mujercitas,  La Historia Interminable, el  Principito, Nacida Inocente, Iglús en la Nieve) ; incluso alguna novelita de CorínTellado que le sustraía a mi madre...),  hasta  el último, "Camino de Hierro", de Nativel Preciado (la búsqueda de la verdad de uno de tantos abuelos que sufrieron la injusticia de la ignorancia y la crueldad;  acompañadade la visión filosófica de la vida de su apasionada nieta) han pasado por mis ojos incontables historias, aunque sin duda alguna muchas menos de las debidas.

Como ocurre con las personas, hay libros que no te enganchan. Es posible que algunos de ellos sean cerrados para siempre sin avanzar más de las veinte primeras páginas. Otros son devueltos después de que se haya leído el final, saltándote las doscientas treinta hojas que separan la introducción del desenlace. Soy de los que nunca leo nada por la fuerza. Ó me persuade el contenido ó se vuelve a su lugar de procedencia; ya sea biblioteca pública ó privada. Eso sí, nunca suelo "tirar" cualquier historia escrita. En el momento de hacer el ademán siento como si echase a la basura un montón de sueños.

Pero una vez que me enamoro de un libro, ya no lo olvido jamás. No sé si será casual, pero en mi haber de lecturas predomina la literatura femenina.  Isabel Allende ( La Casa de los Espíritus, El Paso de los Días, De Amor y de Sombra...), Simone de Beauvoir (La Mujer Rota), Carmen Rigalt (Mi corazón que baila con espigas) , Maruja Torres (Mientra Vivimos), Dolores Medio (Nosotros los Rivero, Diario de una Maestra, La Última Xana...) Elvira Lindo (Tinto de Verano), Mamen Sánchez (Agua del Limonero) , Angeles Caso (El Peso de las Sombras), Rosamunde Pilcher (Septiembre), Victoria Holt (Mi Enemiga la Reina), Muriel Barbery (La Elegancia del Erizo), Philippa Gregory (La Reina Blanca). Deborah Moggah (Por Amor a Sofía). Elaine St.James  (Simplifica tu vida ). Almudena  Grandes (Los aires difíciles). Rosa Regás (La Canción de Dorotea, Sangre de mi Sangre)). Pasiones Romanas (María de la Pau Janer). Ángeles Maestretta (Mujeres de Ojos Grandes) e incluso me he acercado a algún poema de Teresa de Ávila (¡Ay, qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel estos hierros en que el alma está metida...!) . Son algunos de los tomos que han cobrado vida en mi imaginación. Ejemplares de estilos tan diversos como las necesidades vitales de los variados momentos de nuestros ciclos existenciales.  Qué maravillosa magia hay encerrada entre las tapas de una novela. Cada persona que le brinda la oportunidad de ser abierta descubre un mundo diferente, unos rostros únicos, unos paisajes nuevos, y unas sensaciones hechas a la medida de sus deseos, sus vivencia y su estado anímico.

"Cien Años de Soledad", de Gabriel García Márquez, se llevaría el primer puesto de entre mis preferidos escritos en masculino. También repaso ahora historias como la Fortuna de Matilda Turpin (Álvaro Pombo), los entretenidos relatos de Vázquez Figueroa, la Regenta (Alas-Clarín). El Camino (Miguel Delibes). John Boyne (La Casa del Propósito Especial). El Palacio de los Sueños (Kadaré). Capítulos sueltos de nuestro ejemplar Quijote ("Se va a la plaza del Nunca por la calle del Ya voy...) ;asímismo del primer libro impreso, esa gran Biblia, que da para interpretaciones ateas y religiosas ("No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción. Mateo 6, 34). Enfín,otro pequeño microunuverso para clasificar, que constituye un insignificante granito de arena entre  las ofertas universales que están a nuestra disposición para reflexionar, soñar, reir,llorar aprender, imaginar, y explorar mundos nuevos. Paraísos a los que también me acercan poetas como Machado ("Caminante no hay camino, se hace camino al andar...), Miguel Hernánez  (Volverás a mi huerto y a mi higuera por los altos andamios de las flores... A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas compañero del alma, comapañero..."). También Benedetti, entre otros cuantos,  ("Me sirve tu mirada que es generosa y firme, y tu silencio franco sí me sirve. Me sirve la medida de tu vida....").

Esta sí que sería la entrada de nunca acabar si continuo rebuscando aquello que he leído y que sigue siendo un punto de apoyo que siempre está dispuesto a enriquecer tu particular historia; porque en todo momento habrá algo que aprender a través de palabras que alguien sabe o supo tejer para que cada uno de nosotros les diera infinitas formas y sentidos. Por último, podemos estar seguros de que "en algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para dar sentido a la existencia". (Miguel de Cervantes).



martes, 27 de marzo de 2012

Parirás a tus hijos... ¿con dolor?


"Y Dios le dijo a la mujer: Parirás a tus hijos con dolor..."
(Génesis 3, 16)


No sería de recibo interpretar como una maldición ineludible la célebre cita bíblica. Ningún parto, sin embargo, está exento de unos momentos más o menos largos de dolor. Siempre escuché de boca de las mujeres más veteranas -entre las que irremediablemente empiezo a encontrarme- ese deseo repetido hacia sus congéneres preñadas: "¡que tengas una hora corta...!".

Hablábamos hace unos días de partos en uno de los coloquios que compartimos alguna tarde de sol. Y es que el instante del alumbramiento -ya sea el primero, el único o el quinto- se convierte en el más inolvidable de los momentos para aquellas que han sido madres.

Cada nacimento es incomparable. Por consiguiente, las vivencias que cada hembra aporta de esa experiencia sublime son tan variadas como las mujeres que la viven. Un buen caldo de cultivo, por otra parte, para el origen de las más variopintas anécdotas de paritorio, donde los también sufridores varones tienen mucho que contar. Hasta una nueva corriente de opinión habla, además, de una camuflada violencia en obstetricia, de la que hay numerosos testimonios, aunque hoy no estén reflejados en mi entrada.

 "Practique con ella la respiración que les han enseñado en los ejercicios preparatorios", le dijo la matrona al esposo de una amiga en los minutos previos al desenlace. Se lo tomó tan en serio el atribulado padre que, durante unos segundos, se le cortó la respiración. Vamos, que se pasó de punto con tanto soplido cortito. La segunda vez -y la última supongo- que entró en la sala de partos el padre de mis hijos se puso, además de la correspondiente bata, gorro y zapatillas antisépticas, unos guantes que se encontró cerca de esos accesorios. "Los guantes no creo que vayan a hacerle falta", le advirtió irónicamente el ginecólogo.


La anestesia epidurall legó a la vida de las parturientas como un salvavidas para el desgarrador dolor de las últimas contracciones. Tiene no obstante tantas defensoras como detractoras. "¿Quién se saca ahora una muela sin dormir previamente la encía?", argumentaba una de las afines a ese avance de la medicina. Para otras, se anula la sensibilidad del momento crucial del nacimiento y se hace inapreciable ese relajante momento del trabajo hecho.

Una de las razones por las que me decidí tener a mi segundo hijo -por supuesto no la más importante- fue por las bondades de las que hablaban las conocidas que habían experimentado la sedación a la hora de parir. En la primera revisión ginecológica ya dejé firmado mi consentimiento para que me administraran la famosa inyección. Que fuera de domingo y de madrugada me imagino que pudieron ser las únicas razones por las que se les pasó por alto a los responsables de mi historial aplicarme el calmante en el momento preciso. Por lo que hube de experimentar de nuevo un parto "natural", que aún transcurriendo con normalidad tiene un punto de dolor que se antoja insoportable.

Aunque me imagino que  la cosa de parir ahora es coser y cantar comparado con los riesgos y penurias por las que habían de pasar las mujeres de otras generaciones. María tuvo a su segundo hijo en una humilde cabaña del valle verde donde cuidaba sus cabras. Justo cuando los dolores de parto apuraban pasó por su puerta una mujer que la ayudó en el trance. La madre coraje ya había reservado un cubo de agua cristalina y  la única pieza blanca de algodón que había entre sus pertenencias. Fue todo el material quirúrgico utilizado.Una vez nacido el niñito, la campesina dijo a su partera: "Muchas gracias. Puedes marcharte que ya me las arreglo sola".Encerró a sus animales, envolvió a su bebé en una raída mantita y bajó a la aldea en busca de algo menos de escasez.

Entre miseria o entre algodones; con las más avanzadas prácticas o los métodos naturales, la culminación del embarazo no está libre de algún dolor físico y de preocupación por el normal desarrollo de los acontecimientos; desvelos que comienzan desde el momento de la concepción y ya , de un modo u otro,no cesarán cuando tienes hijos. Aún así, cualquier madre repetiría cuantas veces hiciese falta ese momento mágico de ver al pequeño o la pequeña por vez primera entre sus brazos.De igual manera que también repetiría aspirar la fragancia de ese olor -único en el mundo- de la carne de tu carne recién parida.La vida ya no podrá ser imaginada desde entonces sin ellos. Las hay que repetimos y algunas -cada vez menos- forman familias numerosas, a pesar de que en el crítico momento un suspiro de derrota hace repetir a una mayoría: :"no tengo más...". De ahí lo escrito por Jorge Devrabo: "Nunca en la vida estuve tan deprisa tan lleno de relámpagos negros, como ahora que ha muerto tu sonrisa, y están con tu dolor todos los fuegos..."

La parte masculina cada día está más integrada en el proceso del embarazo: se familiarizan con ecografías, cinturones de monitorización, gimnasia preparto y demás términos de obstetricia, llegando a la recta final casi con la misma sensación de preñez que su compañera. El fomento de la asistencia al parto les hace sentirse sobre manera parte integrante del proceso, a la vez que comprenden mejor el especial momento por el que pasan las madres de sus hijos. Por uno de ellos (Rubén Maldonado) fue escrito este bello poema: "...Y un día de fiesta ,tal vez domingo, abrirás tu cuerpo a un llanto pequeño, y en tu regazo amamantarás a un niño con tibia fragancia de un amor profundo"



Imagen 1: Mujeres coyanas bajo la ovetense estatua de la Maternidad, "La Gorda".
Imagen 2:
Sandra Fernández Gutiérrez, en la recta final de su embarazo.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Yo opino, tú opinas, todos opinamos...


"No comparto tus ideas, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlas"  Voltaire

Afortunadamente para todos, en nuestra sociedad ya no es preciso llegar al extremo sugerido por el escritor Voltaire..Salvo las que atentan contra las dignidad de cualquier ser humano, incluida la propia, todas las opiniones son respetables. Nadie debe tener miedo a tenerlas ni a expresarlas. Aunque mejor, si acaso, "presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás, pero reserva tu propia opinión", decía Shakespeare.

.En el complicado tejido de amistades que vamos hilando en las redes sociales hay, como es natural, criterios para todos los gustos. A poco observadores que seamos, cada quien sabe de que pie cojea cada cual..  ¿Para qué perder el tiempo en desagradar?.Ciertos desahogos verbales es más sabio reservarlos para la intimidad. Cuando en la "pared" de la pantalla del ordenador se cuelga algo que se aleja en exceso de mi manera de ver las cosas lo elimino; simplemente: ¿quién  mete en su casa mercancía que no le gusta?. En otras ocasiones, y es toda la licencia que me permito en cuanto a opiniones de Estado, no puedo evitar pulsar un discreto "me gusta". Hay otros foros donde uno puede dar rienda suelta a ese tipo de inquietudes y, en algunos, hasta pagan.

Aunque mi intención no sea la de juzgar a muchos de los amigos/as que plasman sus pareceres de cualquier índole sin tapujos -somos libres de decidir las funciones y los lugares para los que tenemos destinado el uso de las nuevas tecnologías-  muchas veces se rompe la magia de nuestros encuentros virtuales cuando, después de que alguien cuelgue algo tan bonito como "en la vida no te vuelvas indispensable, sé inolvidable", la siguiente notificación sea un sonoro "hijo de p..." como el juicio más inteligente sobre un representante cualquiera del pueblo.Donde acaban las buenas ideas, empiezan las descalificaciones.

Insultar sabemos todos, pero la injuria dice muy poco a favor de quien la utiliza: demuestra falta de argumentos, y da armas al adversario. En todo caso, me quedaría con el empleo de la ironía y, sobretodo, con el sentido del humor; posturas que abren ventanas y desdramatizan las opiniones. Usar ese sentido es ser consciente de la relatividad de las cosas y suele sacar a todos una sonrisa. Con el humor se dice mucho en poco espacio y quien lo capta en su justa medida revela ser listo.



Es cierto que las ideas comunes y la visión de la realidad política y social desde el mismo punto de vista crea un especial lazo de unión entre quienes comparten los mismos pareceres, pero igual de verdadero es que son muchos más los asuntos que nos unen a algunos de nuestros adversarios ideológicos que los que nos separan. Si nos paramos a reflexionar dos minutos y a escuchar con atención y respeto la verdad del prójimo siempre habrá matices para suavizar posturas e ideas que convergen. En mi caso, un cincuenta por ciento de las personas a las que aprecio no estarían sentadas en mi misma bancada, en caso de que fuésemos parlamentarios/as. El aprecio y el respeto que siento hacia ellas siempre me lleva a dar un margen  de comprensión hacia sus ideas. Si son buenas personas, algo habrá de razón en sus posturas. Como suele decirse, la diferencia de criterios se da hasta en las mejores familias. "Republicano soy, conservadora mi suegra, comunista mi mujer, y en mi casa hay una guerra..." reza el dicho.

La periodista Isolina Cueli, titulaba ayer la entrada de su blog "dichosos vosotros que creéis", y exponía, entre otros estos argumentos:  "Podría decir que aún creo en la Política con mayúsculas en el sentido de la función de gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. Pero en el momento que entran en juego las ideologías se va todo al garete.. Me pasa lo mismo con la religión....Me quedo con los militantes, con las personas comprometidas y coherentes con lo que piensan a la hora de actuar.Curiosamente esos no suelen tocar poder. También los admiro porque, al igual que los creyentes religiosos, a pesar de los desastres que ven en la trayectoria de sus dirigentes siguen fieles a la causa. Nunca milité en ningún partido, ni sindicato, ni orden religiosa porque mi religión personal ,o mejor dicho, mi ética, no me permite comulgar con ruedas de molino, ni mirar para otro lado ante la injusticia, la mentira o la corrupción..".

Las opiniones más respetables serán siempre aquellas que estén fomentadas en la deducciones personales y no en herencias genéticas o influencias de quienes llevan su bandera como la más absoluta de las verdades, queriendo metérselas con embudo a sus círculos sociales. En más de una ocasión, si nos pusiesen delante un discurso sin firma quedarían en evidencia nuestras incoherencias. Aunque cueste más trabajo, hay que opinar por uno mismo. Además "no hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio", dijo el político alemán Konrad Adenauer.

Siempre te desarma quien, siendo tu rival en convencimientos, te escucha, intenta comprenderte y te da muestras de sabiduría. Nadie es dueño de teorías absolutas. Hay matices en cualquier mensaje. . "Tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela  ". Bonita la frase de Antonio Machado. Es tan sólo mi opinión

domingo, 18 de marzo de 2012

Pudiera ser una carta de amor...



"Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho". Jean Jacques Rousseau

Tal vez nunca llegues a leer estas palabras porque eres de los que huyes de las redes sociales como del mismo demonio, aunque de cuando en cuando te pille mirando de reojo mi  mundo virtual. Aún así quiero repetir una de aquellas cartas que te enviaba cuando no existía internet, no teníamos móviles y las distancias eran mucho más difíciles de salvar. Todavía guardo alguna en la cajita de latón verde, junto con algún otro recuerdo de mis veinte años. Eran las palabras de la inocente juventud del amor, adornadas con la ilusión de un futuro en el que todo se presentaba color de rosa.

Nada era tan importante como tú. La línea del destino tiene algo de sabia. Puede ser que para ojos ajenos no tenga sentido las elecciones de pareja del prójimo, pero "el corazón tiene razones que la razón no entiende", que decía Pascal. Repitiendo la canción "nuestra boda fue sencilla, eso lo recuerdo tanto,un ambiente familiar y de amigos tres o cuatro...". Las tristes circunstancias  no daban para muchas celebraciones, pero el olor de las rosas en los comienzos de aquel 19 de junio permitió que, a pesar de todo, la fecha tenga aromas de promesas de días mejores.

Nada fue fácil para nosotros. Todo era atípico en nuestro entorno. Sin embargo, no daría un paso atrás en mi decisión de empeñarme en que fueses tú quien compartiese mi vida. Cada pareja se construye un mundo a su medida. Nadie puede imaginarse hasta qué punto van entrelazadas las penas y las alegrías en una relación de más de veinte años. No hay mundos perfectos. Ni siquiera para los que se aman. Pero siempre me he sentido protegida y querida por ti, y amando a quienes me aman me demuestras cada día que no estuve equivocada. En ocasiones,os amenazo con irme si un Antonio Banderas llama a mi puerta, pero sabes que nunca ganaría en el cambio, a pesar de que esa curva de la fecididad que te empeñas en conservar - "no vaya a ser que me meta en una anorexia",dices ante la posibilidad de empezar una dieta- deje patente que ya no eres el esbelto jovencito que conocí aquella tarde...

Quienes se toman la molestia de conocerte estarán de acuerdo conmigo que, tras tu aparente timidez, eres amigo de tus amigos y tienes un gran sentido del humor. Tu mano siempre está tendida al débil y te commueve sobremanera el sufrimiento del  prójimo. Nadie se quedará nunca sin un favor,si está en tus manos concederlo.Admiro lo poco que te importan las apariencias -en eso pareces hijo de mi madre- y, en muchas ocasiones, molestas porque dices la verdad, aún a consta de no ser políticamente correcto. En cuanto a tu intuición y a la respuesta acertada en el momento propicio, siempre digo que cuando los demás van eres de los que ya están de vuelta tres veces. Sueles ser certero en los juicios y me desbancas teorías a poco que te empeñes.

Valiente para las cosas que a mí me paralizan, eres por otro lado débil para el dolor de quienes tienes más cerca. Temeroso siempre de que pueda suceder algo malo a los que te rodean, tus visiones depresivas te impiden disfrutar muchas veces de tantas cosas buenas como nos ha dado la vida. Sé que nos ha tenido la mejor de las infancias,ni la más alegre de las juventudes, y eso marca mucho. "Tú siempre has tenido un camino fácil", me replicas cuando te recrimino que seas tan catastrofista.  El exceso de protección hacia tus hijos, que seas un padre tal vez exageradamenteconsentidor y tu empeño por ahorrarles lágrimas son tal vez algunas de las consecuencias de las amarguras de tus años más tiernos.

Nunca nos ha faltado nada que tu pudieras conseguir; aún cuando no sepas lo que son unas vacaciones, un hotel de lujo o un viaje de placer, ni cuando tu nómina no sea equiparable a la de un Ingeniero, y mucho menos a la de un Registrador de la Propiedad -más pequeña es la mía a pesar de los años de Universidad-. Para nosotros eres más que eso. Eres resolutivo y  tienes recursos y soluciones para casi todo.

 Estoy segura  de que estas palabras que escribo, reacio como eres a las muestras de elogio, serías incapaz de terminar de leerlas. pero, como escribió el poeta ..."es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo...".

Vuelen igual a través de los caracteres de mi ordenador para que el mundo se entere de que las cartas de amor pueden actualizarse cuantas veces haga falta. Y una vez más escribiré para ti "no hay que otra vida exista que pueda ser mejor que recorrerte al amanecer.Y aunque las cosas vengan a contrapié, siempre inventamos fuerzas para crecer...". ¡Que San Valentín haga el resto...!





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viernes, 16 de marzo de 2012

A nadie le amarga un dulce...


"El que se guarda un elogio se queda con algo ajeno" Pablo Picasso


"Nada sabe tan dulce como su boca...". Si alguien como un prestigioso cantante obsequia con tan bonito piropo a su pareja, el elogio adquiere categoría de poema. Y es que la elegancia de un requiebro depende tanto de la circunstancia de quien lo profiere como del oído de aquel que lo recibe. Lo que en determinada circunstancia puede sonar cursi, grosero o adulador, se puede tornar el más bello de los arrullos.

Sobre el piropo y sus derivados se han escrito hasta concienzudas tesis; en las que, a fin de cuentas, lo que más claro queda es que, cada cual a su manera, todos necesitamos de ese halago que lleva implícito un gran componente de seducción. Lo que no implica que tenga que necesariamente ir siempre dirigido al sexo opuesto o a la persona que amas.

Aunque los orígenes del piropo tienen diferentes versiones, su historia se remonta a la antigua Grecia.  Para algunos, el término significa rojo fuego . Los helenos lo usaron para calificar las piedras finas de color rubí. Esta piedra simboliza el corazón y los galanes se la regalaban a su amor. Los que no tenían dinero para comprarla, lo sustituían por bonitas palabras. Otra teoría dice que viene de los términos griegos "pyros" (fuego) y "ops" (rojez en la cara). Una tercera explicación habla de "fuego en la mirada".

Sea como fuere, la historia del piropo continúa a través del tiempo, con las correspondientes adaptaciones al progreso físico, verbal e intelectual. A parte de los malsonantes, que en determinados momentos, también tendrán su disculpa, la gama de galanterías es tan extensa como divertida y, en muchos casos, original. Del sur de España me han hecho llegar algunos: "Con esa pierna...¿para qué otra?". "Esas son carnes y no las que echa mi suegra al cocido". "¿Te conozco", -No. Entonces te soñé". "Cuidado morena, que te van a echar un bocao, no yo , mis caballos...", acostumbra a gritar un calesero.

Mientras no tenga tintes de -ismos, el piropo siempre saca, cuando menos ,una sonrisa.  Ante la reunión de amig@s que solemos disfrutar con asiduidad, suele pasar un vecino solterón -muy a su pesar,dice- que nos alegra el rato cuando nos repite domingo sí, domingo también : "¡Qué suerte tienen algunos...!". Cuando, pasados los sesenta -historia real-, y con más de cuarenta años de matrimonio  una señor piensa en alto, al observar desde la ventana  a su mujer: "¡qué culo tiene todavía la hija de p ....!" , aunque el término no sea apto para menores,  no deja de ser digno de mención. "¡Vas dexala entera!" (la vas a dejar entera), le decía con gracia un paisano en Asturias a un amigo cuando pasaba por su lado la mujer del último, que estaba de muy buen ver. Lo que me retrotrae a otra anécdota contada por mi padre, ocurrida un día en el que el sacerdote de la aldea le fue enumerando a un feligrés los Diez Mandamientos, para ver si los cumplía. Cuando llegó al noveno (no desearás a la mujer de tu prójimo), el parroquiano confesó sin dudarlo: "esi quebrántolu enteru, señor cura..." (me imagino que no hace falta traducción).

Las hembras también echamos piropos a nuestros contrarios, aunque es posible que  más sutiles y menos sonoros, transformándonos alguna que otra vez  en albañiles de azoteas. Adentradas en esos años en la que no "parecemos" peligrosas,  tal vez nos desinhibamos más y nos atrevamos a elogiar ciertas cualidades masculinas sin tapujos. Es posible que no se hagan una idea de las "capacidades", o no, que les  llegamos a extraer en algunos coloquios femeninos, máxime cuando nos dan pie para ello delatoras grabaciones privadas en las que un aspirante a monarca de unos de los países más poderosos del mundo "piropeó" a su amante con aquel internacional deseo...

Superficialidades a un lado, los halagos -que no las adulaciones- que más deberían congratularnos son aquellos referentes a las cualidades que no se marchitan con el paso del tiempo.Por eso el mejor piropo que puede ofrecerte alguien es su total confianza. Y  hay quien dice que el más delicado de los elogios es un libro. Aún quienes huyen de las admiraciones, nunca deben de dejar a una lado la posibilidad de merecerlas. No debemos de ser, por otro lado, parcos en alabanzas para aquellos que las merecen porque "de seguro algo digno y generoso muere por falta de elogio", escribió Nesfield.

"Porque yo lo valgo..." dice un famoso anuncio de champú. Si es necesario para alegrarnos las mañana, nos autopiropeamos frente a ese espejo al que, en mi caso, ya le he rebajado las luces para no encontrarme con una nueva patita de gallo cada día, recordándome el paso de las primaveras. "Comencé a ser verdaderamente consciente de que ya no era una joven cuando un día, parada en un semáforo, agarré fuerte mi bolso al percatarme de que un chico me miraba fíjamente, y ni se me pasó por la cabeza que era por mi atractivo físico...", comentaba una famosa actriz española de mi quinta.

"...Nada sabe tan dulce como tu  boca...", oí cantar ayer mismo a un sentimental  sin remedio. Hay que relajarse e intentar sacar la poesía, aún en estas fechas de ánimos crispados, decepciones sociales, debacles económicos, mengua en la calidad sanitaria, recortes educativos y otras mayores tragedias humanas. Sintámonos algún que otro amanecer la inspiración de las innumerables melodías que hacen inolvidable a cualquier ser humano. Al fin y al cabo, a nadie le amarga un piropo...

Imagen: Rosas de chocolate (Imágenes animadas.com)


 

lunes, 12 de marzo de 2012

Por los pecados que no hicimos...


"No existe ningún pecado en ser feliz". Paulo Coelho


"De todos los pecados, los realmente destructivos son el odio y la envidia", recuerdo que nos decía uno de los profesores que con más cariño rememoro. A pesar de su trabajo en una empresa religiosa, el dominico siempre nos hablaba desde la ética elemental; sin fanatismos absurdos. No era el palentino un adoctrinador de cielos e infiernos; siempre anteponiendo la compasión al castigo. Ahora creo que tal vez pensara como Philis Gibbs: " Si algo he aprendido es que la piedad es más inteligente que el odio, que la misericordia es preferible aún a la justicia misma, que si uno mira el mundo con mirada amistosa, uno hace buenos amigos.

Un repaso por los pecados capitales -¿os acordáis: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia,soberbia? nos arrastra con facilidad a aquellos lejanos días de catecismo y temor de Dios, derivándonos así a la gran pregunta: ¿qué es pecado?. Del original siempre se llevará la culpa la manzana y "cuando una mujer pide ensalada de frutas para dos estará perfeccionándolo", dijo con humor Gómez de la Serna . Dado que la idea de maldad ha evolucionado a través del tiempo, la definición es tan variada  como la intención de las conciencias de quienes los cometen. Opino que no hay más pecado que el que nos dicta nuestra propia ética.

Sin ser de los que ciegan para que otros no vean o de los que sienten celos hasta del aire que respira el prójimo, es raro encontrar quien no haya experimentado la tormentosa sensación de una punzada de envidia o de un odio inevitable. Cuando esas faltas son puntuales, puede que hasta sean merecedoras de comprensión. El sólo hecho de sentirnos culpables y desear eliminar esas negativas sensaciones comienza a ser el antídoto para la cura. La indiferencia será, en último término, el recurso para soportar la existencia de quienes por diferentes motivos consideramos enemigos. La historia viene demostrando, además,  que la envidia y la aversión siempre son mayores cuanto más cercano está  ser humano al que van destinados. Salvo los que los tienen por principio o por herencia genética, afortunadamente, esos sentimientos suelen ser pasajeros.

Aunque no seamos merecedores de la etiqueta de rencorosos o envidiosos oficiales, la lucha contra los efectos colaterales de ambos males es difícil. Si nos atenemos a los tratados sobre el odio, la envidia y sus derivados, sea cual sea nuestra postura, la parte positiva es difícil de elegir: si nos envidian, malo; si no somos envidiados, aún peor.  "Que ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos", famosa frase del Quijote de la que se acopian quienes, a sabiendas de que son pasto de rencores infundados, torean con valor la mala baba de ambos términos.

A no ser resentido también se aprende. Del mismo modo que uno puede educarse en el arte de no presuponner. Sanos ejercicios ambos para ser más feliz. Y, si después de todo, haya quienes continúen con esas nefastas armas, peor para ellos. En el pecado llevarán la penitencia, dicen. Para su única tranquilidad, tan malos deseos suelen durar siempre más que la dicha de a quienes van dirigidos

He oído que cuantos más pecados confieses, mayor será el número de tus lectores.Me plantearé comenzar a relatarlos. "Mire señora, mis pecados son tantos que usted no puede darse idea, y son tan pocos que no los conoce bien", escribió Vladimir Holan.